lunes, 28 de junio de 2021

Sima de La Cierva

 Este pasado miércoles 23 de junio 2021, Mar nos había propuesto, como salida entre semana.  acercarrnos a la Sima del Campo o Pozuelo,  y dado que la sima lleva mucho tiempo de instalación, habíamos previsto hacer noche en el pueblo del Pozuelo, que tiene un Albergue municipal. Con una previsión metereológica un tanto incierta ya que llevamos todo el mes con tormentas, nos desplazamos hasta el pueblo desde Madrid, Mar, Félix y yo. Se nos unirían por la noche Pascual, que venía de la zona de Villaescusa de hacer ferratas y al día siguiente Sonia, desde Madrid. Llegamos por la tarde al pueblo y no vimos un alma. Nos abrió un paisano el bar. y nos dio las llaves del Albergue, quedando para cenar en el mismo bar por la noche. Subimos a dejar los trastos y nos sorprendió gratamente el sitio, ya que está nuevo y a nuestra entera disposición. Tiene chimenea con cassette, tv, y dos baños completos con ducha. Dos habitaciones grandes con literas y todo a nuestra disposición. Bajamos a tomar algo mientras llegaba el compañero Pascual, que dormiría en su furgoneta. Cenamos relativamente bien por 14 euros y pagamos el Albergue (10 euros) ya que nos dijo que abrían tarde el para desayunar y nosotros queríamos empezar pronto. Nos subimos a dormir y cual no sería nuestra sorpresa al comprobar que no había agua. La tv tampoco funcionaba, y no indagamos mucho más porque daba un poco de miedo. Es una pena que un sitio nuevo esté tan mal mantenido. Hablamos con el paisano que nos dijo que no había agua tampoco en el bar, cosa que nos mosqueo ya que acabábamos de cenar y si había agua. No insistimos y nos fuimos a dormir. A la mañana salimos a eso de las 9 que llego Sonia y decidimos visto el cielo, cambiar la actividad ya que no garantizaba buen tiempo aunque si lo hacía la previsión. Nos fuimos hacia Villanueva de Alcorón y desde allí hacia la sima de la Cierva, que esta saliendo de la gasolinera abandonada de Villanueva de Alcorón, a eso de 1,8 km, sale el camino a la derecha que tras cruzar un arroyo seco por un puente de piedra, nos coloca en una pista empinada por la que seguiremos 3,1 kms. aproximadamente, para desviarnos a la izquierda en un cruce con un hito monolítico. Tomaremos la pista poco marcada que en principio discurre sus primeros metros paralela a la pista principal, para luego girar completamente hasta tomar dirección norte y en poco más de 500 metros nos sitúa en la misma boca de la sima (ED50 30T 0567284 4503485). La anterior ocasión que andamos por la zona fue en julio de 2014 y no me acordaba yo mucho de las penurias que pasamos. Empezamos a eso de las 11,30 de la mañana. El equipo de expeleos que vamos a bajar somos Mar, Sonia, que serán las encargadas de instalar la cavidad, Félix, Pascual y yo. Pascual va a probarse ya que esta con un problema físico que le impide desarrollar la actividad con normalidad. Optamos como en la anterior ocasión por no anclar a la sabina y empezar desde la roca que esta casi a nivel de suelo y que tiene dos spit para asegurar el acceso hasta la cabecera, más por si en algún caso el camino esta mojado y puede resbalarse uno, ya que hasta la misma cabecera de la sima se puede transitar sin demasiado peligro. Se instala la cabecera cómodamente en dos parabolt fijos (decir que toda la sima esta equipada con parabolt, pero hay que llevar al menos 6 u 8 chapas ya que algunos parabolt no tienen chapa y tuerca), de ahí, a unos 2 metros y en volado encontramos el primer fraccionamiento/cabecera, ya que cuenta con otros dos parabolts con chapa. De ahí a unos 15 metros encontramos un fraccionamiento también en fijo y a otros 15 el último también en fijo. En este pozo se quedarán tanto Félix como Pascual, para volver arriba una vez bajado. Este primer p40 nos deja en una base amplia donde la sima continúa por una inclinada y estrecha diaclasa descendente que se desfonda unos pocos metros, dejando a su derecha los dos pozos que no se bajan, el p17 que ni se ve, al quedar por encima de la bajante, y el p31 que se pasa por un pasamanos que encontramos ya instalado con cuerda fija. La diaclasa sigue bajando y se estrecha aun más, para desfondarse en el p30 por un paso muy estrecho. En esta ocasión ponemos una cabecera con 2 chapas previo al pozo, donde se puede apreciar el bloque con el parabolt que se utilizó para anclarlo y retirarlo por el peligro de caída. La cabecera se encuentra un poco más abajo. Desde la cabecera y a poco más de un metro hay otro fraccionamiento también en parabolt. Esa es la zona más complicada de la sima por su estrechez. Desde aquí se bajan unos 6 metros hasta la siguiente estrechez, que es algo más cómoda y luego de un tirón de 25m encontramos el último fraccionamiento. Todo el pozo cuenta con chapas fijas de color violeta. Este nos deja en una pequeña base que se sume en una gatera que ha sido ampliada a base de explosivos, haciéndola más cómoda y que tras atravesar un meandro que a mi más me parece gatera, se llega a una minisala que se sume a la izquierda hacia el p17 donde montaremos cuerda en el pasamanos que da paso a la cabecera situada a la derecha. En este punto se usó un dinema y un cintajo en el spit en pared izquierda para desviar la cuerda ya que la cabecera roza. Desde aquí nos vamos directos a la repisa , donde hay una parabolt con chapa fija en el suelo que servirá para fraccionar y desde donde se divisa unos metros más abajo el pasamanos y la cabecera del p52 oeste. El pasamanos es cómodo, ya que tiene un resalte que te permite acercarte a la cabecera sin tener que pasar los tramos con peldaño. Desde esta bajaremos hasta una especie de repisa estrecha y picuda donde un poco más abajo fraccionaremos con  un spit y chapa nuestros, que nos permite quitar roce. Un poco más abajo encontraremos otro fraccionamiento de spit y chapa que hay que poner, un poco a la izquierda, otro fraccionamiento con spit en pared y desde ahí bajaremos a una pequeña repisa a unos 5 metros del fondo del pozo, donde a nuestra izquierda y un poco oculto encontraremos un parabolt con chapa fijos que nos permite bajar estos últimos metros y evitando el roce de la bajante principal. En esta ocasión la historia nos ha llevado bastante tiempo ya que hemos empleado 5 horas en vez de las 3,5 de la última vez. Al final del pozo estamos Mar, Sonia y yo. Emprendemos el regreso, que en esta ocasión nos lleva 3 horas, y que se hace especialmente penoso en el meandro y la subida del p30 de la diaclasa. Después de jurar en arameo por mi parte que no volveré jamás por aquí otra vez, salimos con un sol radiante a eso de las 7,30 pm. Nos cambiamos, tomamos un minirefrigerio y salimos para Villanueva de Alcorón a tomar un cafelito antes de volver para Madrid. Comentamos la juzgada y hacemos nuevos planes para este verano, ya libres de la opresión que hemos tenido este pasado año del Covid-19 esperando recuperar el tiempo perdido. Como siempre un placer,  y en este caso doble, ya que han sido las chicas las que se han ocupado de la instalación. Hemos compartido una jornada de las que hacía tiempo no podíamos disfrutar.

sábado, 26 de junio de 2021

Travesía Cueva del Narizón Torca de las Palomas

Este pasado fin de semana del 4 al 6 de junio, y emulando nuestra anterior visita de 2013, hemos vuelto a la zona de Castro-Urdiales, para realizar la travesía del Narizón-Torca Palomas. Como ya somos muy modernos, paso el enlace de wikiloc de los accesos a las bocas (https://es.wikiloc.com/rutas-espeleologia/narizon-palomas-travesia-cueva-del-narizon-torca-palomas-14584709). En cualquier caso, para los que aun no tenéis esta aplicación, Cueva del Narizón (Datum WGS 84 - 30 T 480799 4799119), Torca de las Palomeas (30 T 480816 4799222). El equipo, en esta ocasión lo formamos desde Cantabria, María, Lucy, Nano y Julio y desde Madrid, Mar, More y yo. Nosotros (Mar y yo) nos alojamos en la Pensión la Sota en pleno puerto de Castro, sitio barato y limpio, pero con aparcamiento muy complicado, ya que esta en el mismo centro histórico. Hay un aparcamiento de pago que nos salió a eso de 15 euros la noche. A diferencia de la anterior vez, que nos alojamos en Sámano, hemos podido disfrutar de esta pequeña ciudad, extensión de Bilbao según nos cuentan y en lo referido a los bares tal cual. Mar y yo disfrutamos de una magnífica cena (sobre todo porque invitó Mar) y sin más nos fuimos a la cama. Como aún no era del todo fin de semana los ruidos no fueron muy fuertes.

El sábado amanecía prometedor y despejado, desmintiendo los pronósticos de catastrofistas de 22 lm2 previstos. Al revisar el material en el coche me doy cuenta de que me he dejado las botas en Madrid, por lo que tuvimos que buscar una ferretería y comprar unas. Estos imprevistos me encantan, ya que luego se convierten en bonitos recuerdos. Quedamos con los cántabros en la gasolinera de Sámano y desde ahí nos fuimos hacia el Polígono Industrial del Vallegón, donde dejamos los coches.  Primero nos dirigimos a Torca de las Palomas que esta a escaso 50 metros de la carretera, donde Nano y Lucy instalaron el pozo de salida. (P30). Iniciamos la ascensión a la peña que se encuentra enfrente hasta llegar a la roca que da nombre a cueva, el Narizón, que parece una pequeña estatua de Pascua y que se encuentra a media altura aprox.  La entrada es de reducidas dimensiones y lo hace en una rampa (R10) en la que hay que utilizar una cuerda ya instalada al efecto. Una vez descendidos los primeros metros por la colada, la galería ya nos muestra formaciones fósiles en perfecto estado de conservación. Lucy nos hará en esta ocasión de guía con la topo y descripción del Viana. Avanzamos penosamente entre formaciones hasta el fondo de la galería donde un paso estrecho a la izquierda nos lleva a la Sala de los Arañazos. Unos metros más adelante encontramos una cuerda por la derecha que hace las funciones de quitamiedos de un desfonde. Tras un marcado giro a la izquierda nos encontramos en una zona algo caótica en la que se encuentra la gran fisura descendente que nos comunicará con la Galería de la Esperanza. Aquí es uno de los puntos donde se puede complicar algo la travesía ya que hay varias gatera. Decir que la más evidente y que parece más bien un pequeño y estrecho pozo destrepable NO es la correcta, ya que hay que tomar la de la derecha. Ira zigzagueando en espiral y encontraremos (al menos cuando nosotros fuimos) marcas de flecha casi rupestres sobre las rocas. No encontramos hitos o catadióptricos. Me da que han sido retirados para que no se masifique tanto la travesía. Siguiendo estas toscas flechas y descendiendo, llegamos a una cuerda que nos indica el inicio del pozo de la Esperanza P35, instalado en fijo, y que se baja sin complicaciones estando fraccionado con 4 repisas cómodas. El último fraccionamiento nos deja en el suelo de la galería del Cementerio Macarrónico, donde si miramos hacia arriba podremos contemplar la magnifica fisura. Han retirado la tienda de campaña que había allí,  así que a mi me pareció más pequeña la sala. Desde este punto tomamos dirección Este (izq.)  para visitar las joyas del Narizón. La galería ira reduciendo sus dimensiones en altura y anchura hasta un pronunciado giro a la derecha y nos arrastraremos por el lado izquierdo entre formaciones ganando nuevamente altura. Esta es la parte que a mi personalmente me gusta más,  ya que aquí se encuentran, si no las más puras de la excéntricas, si los racimos más bellos bajo  mi punto de vista. Son auténticos candelabros de cristal. Desde aquí hay dos continuaciones, o bien por un paso entre formaciones a la izquierda para seguir por un conducto más amplio, o bien el laminador de la derecha. Tomaremos este último para a los pocos metros (8 o 10) encontrar un paso estrecho a la derecha que nos lleva a la sala de la joyería, donde se amplían las dimensiones de una pequeña sala en ascenso, y donde en sus paredes podemos apreciar las formaciones más puras y cristalinas de la cueva, aunque más pequeñas. Una vez visitada y de vuelta a la zona del antiguo campamento, donde estaba la tienda y donde termina el pozo de la esperanza, continuamos, esta vez en dirección Oeste, hacia la continuación de la travesía. Aquí aunque hay continuación por la izquierda, tomaremos la parte central por un laminador donde se ven los restos de los macarrones rotos  y el suelo calcificado. Avanzaremos penosamente hasta un giro a la izquierda y continuaremos más penosamente aún hasta un punto donde el conducto parece cerrarse y donde se encuentra a medio metro a la izquierda el paso estrecho (paso del Macho Cabrio y punto a tener en cuenta para pérdidas) que nos irá descendiendo serpenteante hacia izquierdas hasta llegar a la cabecera del pozo de la Unión. Resaltar que en la descripción habla de una marca y un hito que los han quitado. Nosotros dejamos un catadióptrico. El precioso P6 que se abre después de tanta estrechez y que se encuentra en fijo, comienza su instalación sobre una recia estalagmita y con una cabecera en Y que nos hará pasar un desviador a -2m. La base del Pozo de la Unión intercepta una galería que se colmata en ambas direcciones a los pocos metros. La continuidad habremos de buscarla justo donde cae la cuerda –hacia abajo-, por otro paso estrecho y gateroso, desobstruido durante las exploraciones, y que cada uno lo pasó de una forma, ya que es laminado. A los pocos metros gira a la derecha y nos termina sacando a una salita, donde tomaremos a la izquierda la Galería del Oso Sudoroso. Tras esta galería encontraremos un paso algo expuesto, para sortear un desfonde a nuestra izquierda, que yo juraría que tiene cuerda fija pero no confirmo. Seguidamente y después de bajar una rampa de barro compactado accedemos a la Sala de la Encrucijada. A partir de aquí las galerías aumentan su tamaño y belleza, que aún no siendo las formaciones cristalinas del Narizón, son de gran belleza. Salimos de la sala por la izquierda y a los pocos metros hace su aparición el río, que seguiremos hasta la base de la torca. Durante este último trayecto nos toparemos con dos sifones, que aunque en alguna ocasión podamos encontrar abiertos tienen un paso previo que los cortocircuita por la izquierda marcados con hitos o reflectantes. En el último unos pasamos por el río y otros por el paso.
Tras abandonar el río, a la izquierda de la pérdida, se abre Torca Palomas, donde iniciaremos el ascenso poco a poco. En esta ocasión nos pareció mucho más seca y menos lodosa que en la anterior visita. Desinstalamos la torca y salimos para cambiarnos e irnos a cenar todos juntos a Liendo (creo) donde algunos dieron cuenta de un buen rodaballo y otros nos atufamos con rabo de toro, para compensar la pérdida de músculo de tanta gatera, que al final es la constante de la travesía. Como dice el refrán, quien algo quiere, algo le cuesta. Nos despedimos, hasta una nueva aventura, y nosotros quedamos con María para el día siguiente, domingo, en Ramales, para hacer las ferratas de la zona. Pero eso, es otra historia.


lunes, 2 de noviembre de 2020

Sima de Otxabide

Para esta ocasión, nos vamos a reunir expeleos de varios clubes, aunque finalmente y como viene siendo habitual en este año del covid-19, no participaremos todos los inicialmente apuntados. Al final nos juntamos Mar, Patricia, Carmen, Pascual, Moreno y yo como participantes de la actividad, y José Luís, que acompaña a Carmen, que visitará la zona como senderista. La organización corre a cargo de Mar, que como ya nos paso en el anterior intento de septiembre, que fracaso por falta de permisos, nos ha llevado a alojarnos hasta Amurrio, ya que los albergues más próximos estaban completos.

 Nos alojamos en el hostal Ayala, de Amurrio, que aunque a 30 Km. del destino, nos ha parecido muy cómodo y bien preparado ya que dispone de pequeños comedores y puedes desayunar lo que quieras. Las camas cojonudas y los baños nuevos. El precio 22 euros por persona/noche.

 Nos juntamos a eso de las 9:30 p.m. casi todos, ya que Carmen y José Luís venían más tarde y cenaron por el camino. Nos comimos una hamburguesa que no estaba mal en la zona, ya que la pensión esta en el centro, y a sobar. Quedamos a las 8 a.m. para empezar a desayunar y a las 9:30 o algo más salíamos para el aparcamiento de Pagomakurre, en el Parque Natural de Gorbeia (Vizcaya), cerca del pueblo de Areatxa.  En este parking  tendremos que dejar el coche, ya que el permiso especifica claramente que no se puede seguir (y aunque te dejasen tampoco hay pista para llegar). Entre pitos y flautas yo creo que serían las 11  cuando nos encontramos con una sorpresa que no contábamos con ella. Aquello estaba hasta arriba y no había sitio. Habíamos pasado por otros parking que también estaban prácticamente llenos y la cosa se empezaba a complicar, ya que la boca de la sima se encuentra a 2,5 Km. de Pagomakurre. Empezamos a evaluar las alternativas hasta que al final nos tocó la lotería ya que de donde teníamos los coches aparcados en doble fila se fue una furgoneta que nos permitió meter los dos más grandes. José Luís luego se busco la vida y el suyo que era más pequeño lo acoplo como pudo.

 El día nos iba a dar un respiro entre lluvia y lluvia, y lo único fueron algunas rachas de viento algo molesto, pero que no llegaron a congelarnos mientras nos cambiábamos. Tomamos un camino que justamente daba a los coches y que comienza por una especie de laberinto de troncos para que el ganado no salga supongo, y que esta bien marcado y es común para la ruta que va al Ojo Atxular, que no es otra cosa que un arco de piedra natural muy famoso por la zona. La senda esta bien marcada y va por bosques que a mi en algún tramo me parecieron secuoyas jóvenes. Es un barrizal de principio a fin, que se  va aproximando a la falda de una peña, siguiendo durante un buen rato un vallado. Al llegar a un descampado vimos gente arriba hacia la izquierda que debía de ir al Ojo. Desde este punto hay que avanzar un poco en diagonal hacia la pared de la peña, donde encontraremos una cuerda de nudos con un tramo de pasamanos y después dos cuerdas más que ya habrá que subir con los aparatos y que nos dejan en una boca mediana que da acceso a la cavidad. Hemos remontado unos 15 metros aproximadamente. La boca por la que vamos a acceder (ITX 118), ya que esta cavidad cuenta con varias entradas, se encuentra a los pies de la peña Asparreta y Aitzkorrigane. Posición al pie de la primera cuerda de acceso a la boca :30T515470 4769468 (Datum WGS84). En este punto nos dejo José Luís que se fue a hacer su marcha. Al final, y no me lo explico, a poco más de media hora desde el hostal, estamos al pie de la boca a las 13 horas , en horario Talpa.

 En este primer tramo la galería es fósil y avanzamos sin problemas hasta llegar a una gatera amplia ascendente sobre colada y con un fuerte tiro de aire que no deja lugar a duras. Saliendo de ella avanzamos un poco más por una galería con alguna concreción fosilizada para encontrar una cuerda que sube una rampa de unos 7 metros y nos deja en el balcón del pozaco de 150 m. dividido por grandes bloques. Para no ir echándole el aliento en el cogote al equipo que va a instalar (Moreno y Pascual), les dejamos 1 hora y pico de margen, y cual no será nuestra sorpresa que llegando al balcón del primer pozo oímos a Carmen contactar con ellos.

La bajada se realiza en dos tramos, de 45 y de 72 metros respectivamente. Para el primero se instala un pequeño pasamanos a la cabecera por la izquierda, que a los pocos metros se fracciona. Desde este fraccionamiento nosotros nos iremos en la izquierda en anclajes químicos a modo de piquetas, bajamos hasta un fraccionamiento con spit que no podemos poner ya que no entra el tornillo y que dejamos con un mosquetón a modo de desviador, hacia la izquierda mirando la pared por donde descendemos. Desde aquí otro tramo hasta ya el último fraccionamiento que nos baja los últimos  metros en volado hasta la cima de un bloque puntiagudo por el que descenderemos con cuerda e iremos remontando a pared contraria y hacia la izquierda a lo que será un pasamanos de 4 tramos con la cabecera, de seguro y reaseguro. Desde este punto bajaremos cómodamente en 5 fraccionamiento el esplendido pozo de 72 hasta una gran rampa que seguirá descendiendo hasta sumirse por un caos de bloque con catadióptricos y una cuerda que en su día debía de estar para bajar el p7 por la derecha. Fuera ya del caos de bloques, la gran galería, con porte similar a las cántabras, sigue descendiendo suavemente hasta cortar la galería del Viento. Nosotros seguiremos por la vía principal. Comentar que un par de compañeros, poníamos de largo el nuevo stop de peltz y por lo que a mi se refiere la experiencia no ha sido la esperada, al menos utilizando el stop con su mosquetón doble que hace las veces de freno, ya que el roce de la cuerda hace que quede marca en un lateral del stop y hace también que el descenso tenga un roce y una resistencia que no acaba de convencerme. Otra de las cosas que no me convence, es el cierre del mosquetón, que no tiene bloqueo de dirección siendo fácil girarlo y abrirlo con un roce de cuerda. Una vez abajo reunidos, yo no me cosqué pero el grupo ya había decidido, vista la hora, de no llegar hasta la galería Gorbea, a favor de poder salir a una hora que nos dieran de cenar, ya que con el covid, a las 10,30 cierran cocinas. Dejamos la cuerda de apoyo y vamos descendiendo por las amplias galerías hasta llegar al río, donde por algunas piedras colocadas estratégicamente vamos salvando el mojarnos, hasta llegar a una sala mayor completamente inundada. Hemos llegado a la cota más baja, -198 metros. Desde aquí subimos hasta la galería del Campamento y vemos la cuerda que te sube a la galerías del Pulpo (E10), que dejaremos para otra ocasión. Bordeamos la gran galería hasta situarnos en un alargado balcón por el que iremos progresivamente descendiendo a la galería principal y vuelta. No hubo mayor incidente de el de habernos mojado, unos en el río, otros por los pasos resbaladizos y embarrados.

 Empezamos a subir a eso de las 5:45 y yo que era el último, terminaba a las 9:00.  Fuimos poco a poco volviendo al aparcamiento en medio de una tormenta de aire y con la gran suerte de que tampoco nos esperaba la lluvia. Nos cambiamos para salir corriendo y llegar a eso de las 11 a Areatza (creo) donde pudimos “cenar” en un kebab. Comentamos la jugada y vuelta para Amurrio y al final a la 1 en la cama, pero como teníamos a favor el cambio de hora, la cosa no pudo terminar mejor. Una buena jornada de espeleo en una cavidad con unos portes que no me esperaba y como siempre con la mejor compañía posible. Queda emplazada una segunda visita para llegar a la galería Gorbea. 


viernes, 31 de julio de 2020

El Cuevon de Pruneda (II)


Este pasado 24 de julio del año del Covid-19, y con todas las cautelas que se puedan tener en relación a esta fatídica plaga contemporánea, que nos ha dejado sin nuestros mayores y perplejos ante la fragilidad del ser humano, nos hemos atrevido aún con cierta incomodidad , a salir de las madrigueras, para volver a la nueva normalidad. Al principio la palabreja me sonaba un poco a cachondeo, pero ahora entiendo perfectamente a que se referían.

Esta cueva cañón estaba maldita, por la negativa experiencia vivida en ella hace 3 años, donde por culpa del agua tuvimos un percance que pudo ser muy serio, ya que si bien el tiempo en papel en aquella ocasión no daba grandes lluvias, la noche anterior cayo una tormenta de órdago y al día siguiente siguió lloviznando, lo que hizo que la cueva llevara más caudal del aconsejable.

En esta ocasión y también con un tiempo sobre el papel sin lluvias, quedamos en Unquera para reunirnos, por un lado con Nandy y JM G Casanova, que estaban allí pasando unos días, Mar y yo, que llegamos de Madrid el día anterior y pernoctamos en el Hotel Canal, y el resto del equipo cantabro, , María, Julio y Nano, que venían directos desde Santander. Allí se presentó el equipo cántabro motorizado con un nuevo vehículo propiedad de María, que fue objeto de admiraciones y chanzas.

Tomamos café a orillas del Deva disfrutando de la mañana y después de comentar la jugada, nos dirigimos hacia Llanes. Nos desviamos en la salida 291 de la A8 para tomar un tramo de la N-634 para coger la LLN-5 en dirección al pueblo de Purón, llegando al primer barrio, el Candal, que atravesaremos por la izquierda sin entrar en el pueblo hasta llegar a un rancho. Aquí nos desviamos a la derecha para un poco mas allá desviarnos a la izquierda por una pista hormigonada. En esta ocasión nos llevó un paisano hasta el desvío. Subimos unos rampones hasta encontrar una cuadra y ahí dejamos el coche nuevo de María y continuamos con los otros dos, que son 4x4 y que nos permitieron llegar hasta el alto del todo. Dejamos los coches en el alto al lado de la portilla del paso de ganada y bajamos por un camino que va hacia el río y a una pequeña arboleda a la derecha. Seguimos el agua con gran satisfacción al comprobar que su caudal era mínimo, lo que auguraba que no habría sustos. Llegamos a la boca Datum ETRS89 360531 4804055 y tomamos la vía de la derecha por donde se sume el agua y es más estrecha, dejando una oquedad grande a la izquierda. Al entrar ya nos avisa que el agua en este paso toma fuerza y nivel al encontrar en el techo ramas empotradas. Este primer paso se debe sifonar con facilidad ya que es un paso bajo. Vamos progresando agachados y viendo las huellas de la última crecida, pero con un cauce mínimo, lo que nos va animando por momentos. El interior de la cavidad es una preciosidad, ya que discurre por una roca metamórfica negra con veta blanca completamente pulida y brillante asemejando a un mármol.  La cavidad va discurriendo por el cauce activo del río creando badinas y giros, desplomándose en pequeñas cascadas. Una pasada. Avanzamos sin problemas incluso en aquellos pasos que por estrechos, la ultima vez nos costó por la fuerza del agua, hasta llegar a un giro brusco de tornillo del conducto donde hay una cuerda nueva y en perfecto estado (p7), que esta vez si, nos deja en el fondo de la poza con facilidad y además podemos ver con completa claridad el agujero de la marmita perforada por donde se sumió Lucy la anterior vez, ya que esta a la vista. Llegamos a la salita donde nos dimos la vuelta la vez anterior y continuamos por dos marmitas trampa sorteándolas por arriba (casi todos … cuidado con la marmita …. Chop …. María joder ….). José tuvo que ayudarla a salir. Vamos avanzando hasta llegar a la cabecera del p13 que en esta ocasión tampoco asusta nada ya que ni hay ruido ni hay vapor de agua y el rapel se puede hacer con comodidad. Si es cierto que la salida de la poza se puede complicar con agua, pero al mirar para arriba vemos que hay un pasamanos que continua desde la cabecera para bajar fuera de la poza en caso de crecida.

En esta zona es especialmente bonita la travesía, que va dando giros y destrepes hasta llegar a una especia de playita donde nos hacemos la foto y nos dirigimos a encarar la ultima rampa en la que instalamos una cuerda de 50 en doble llegando justa. La rampa como a la mitad tiene un pequeño pasamanos de reunión por si no quieres llevar cuerdas tan largas.

Ya desde abajo se ve el “catadióptrico” de señalización, que no es otra cosa que la luz exterior en formato de agujerito. Vamos saliendo por la amplia boca y echamos un vistazo al exterior para ver si seguimos bajando el cañón, pero al verlo tan cerrado y sobre todo no tener garantías de que se pueda salir por la mitad debido a la espesura y a lo abrupto del terreno, nos escapamos por la izquierda subiendo una pequeña pedrera por el camino marcado. Hemos utilizado 2 horas a la boca de salida, siendo 7 personas. La inclinación es imponente y nos vamos agarrando a la hierba. El camino gira a la izquierda para pasar por encima de la boca de la cueva, en un tramo complicado con agua ya que tiene pasos expuesto y mortales. Hay un par de tramos con una cuerda a modo de quitamiedos que da más miedo que quita. Una vez sobrepasada la boca el camino tiende al collado. Aun quedará otro tramo complicado para finalmente a través de los helechos llegar al colladín por donde circula la pista y que nos permite ver los coches un poco más adelante. Aquí se nos queda Casanova a esperarnos ya que la subida te castiga por lo pinada y por el neopreno. Llegamos a los coches una hora más tarde con satisfacción de haber vencido y pensando de no volver por el maldito camino. Nos cambiamos, recogemos a JM y nos encontramos con una tropa de niños y mayores que vienen de ver la boca de entrada y quieren ir a ver la de salida, de lo que les disuadimos inmediatamente por lo peligroso del tema y nos vamos a por el coche de María. Allí Nandy y JM nos proponen como alternativa al bocata irnos a comer al Roxin en el Mazuco. Llegamos a eso de las 4 y pico sin muchas esperanzas, pero allí estaban dispuestos a darnos de comer. 4,5 kgs. del mejor chuletón que he comido. Desde aquí y para bajar el chuletón, nos fuimos a ver la cueva de Caldueñin, un magnífico entorno muy parecido en pequeño a la cueva de la Cubilla de Castro Urdiales. Un cafelito por la zona y cada uno para su nido, quedando nosotros con Nandy y JM para visitar al día siguiente la cueva Güelga.

Estupendo día que nos ha permitido quitarnos una espinita y conocer una de las mejores carnes de la zona. Un placer como siempre el haber compartido con los compañeros esta experiencia y su recompensa, agradeciéndoles como siempre por su compartir.


miércoles, 19 de febrero de 2020

Pozo del Infierno - Sistema Caracol

Una de las cavidades que siempre nos ha llamado la atención, por su nombre, por su entorno y por la poca información que se puede recabar sobre ella, es este Sistema, ubicado en pleno desfiladero de La Hermida, en un paraje incomparable para todos los gustos. Por la zona, hemos estado haciendo sus ferratas y cañones (El Cicera y el Navedo) pero no habíamos intentado acceder al famoso Pozo del Infierno, en principio porque nos han dicho de siempre, la dura subida que hay hasta su boca así como la cantidad de garrapatas que pueblan su emarañado camino. Situado en  Peña Rubia, en la margen derecha del Deva, aquí os dejo un enlace a una ruta wikilok que comienza desde La Hermida (https://es.wikiloc.com/rutas-espeleologia/sistema-caracol-pozo-del-infierno-en-la-hermida-cantabria-27342242). Así que ni cortos ni perezosos, este pasado finde de 14-16 de febrero, aprovechando el cambio climático que desgraciadamente es una realidad (18 grados), nos hemos ido para allá.
Nos hemos alojado en el Albergue la Aldea, en Bejes, un albergue de montaña acogedor a más no poder, en un pequeño pueblo al que se accede desde la propia Hermida, en la margen izquierda del Deva. Lo lleva una pareja, Miguel, es un tío encantador y gran conversador. Una persona con conocimientos de la zona excelentes, que hace que charlar e informarte del lugar sea un proceso natural. Gracias a él llevamos la tijera de desbrozar que nos serían de verdadera utilidad para transitar por el camino de acceso a la cueva.
También nos informamos de la Mina de Hozarco, en la zona de Cicera, que nos serviría de actividad para la mañana del domingo.
Los espeleos para la ocasión somos, desde Santander, María, Lucy, Nano y Julio. Desde Hunquera, Nandy y JM G Casanova, y desde Madrid, Mar y yo.
El sábado habíamos quedado a eso de las 9,30 en La Hermida con Casanova y Nandy, pero nos dijeros que se quedaban antes ya que el acceso comenzaba algunos kilómetros antes.
Nosotros bajamos en coche hasta la caseta de los pescadores, es decir bajando de La Hermida hacia Panes , en el pk 167, cruzamos el río por un pequeño puente y ya en la margen derecha, un poco más adelante, hay un aparcamiento, desde donde comienza la penosa subida de unos 400 metros de desnivel, hacia la boca (WGS84 30 T 0367533 4792383). Casi desde el inicio, tuvimos que ir desbrozando el camino de zarzas y enredaderas que lo hacían muy dificultoso , como ya dije, hasta llegar a un roble muerto enorme, para un poco más arriba buscar otro de igual porte a la derecha, para por la derecha llegar a un colladin donde se sitúa la cota más alta de la marcha. Desde ahí y sin perder altura, tomamos una vereda de cabras discontinua, que nos encamina a la boca, de medianas dimensiones y presidida por un enorme roble caído sobre ella. La entrada se realiza en rampa descendente y sorteando una especie de burbuja rota a modo de marmita que nos dice que la boca en otro tiempo pudo estar cegada por ella. Bajamos unos metros para a la derecha encontrar ya una cuerda entre columnas a modo de pasamanos que nos lleva a la cabecera de una rampa de unos 35 o 40 metros. Se añade a la  misma un cintajo grande para reasegurarla y se instala una cuerda de 50 de la que nos sobrará, ya que no tiene fraccionamiento. Como digo es una rampa suave que nos deja en el fondo de una galería amplia. Según bajamos observamos otra galería a derechas que no visitaremos.  Progresamos por la sala observando las formaciones, cubiertas de una tonalidad marrón y tomando dirección Este, es decir siempre a la derecha, vemos un piso superior que tampoco visitaremos y al poco nos encontraremos en otra gran sala con bonitas y monumentales estalagmitas. Desde aquí y nuevamente por la derecha esta la cabecera del p20, que más que un p20 es un p8 destrepable y que discurre en travesía hacia la derecha para bajar otros tantos metros.

En el fondo de la sala, nuevamente a la derecha, vamos progresando por salas que cada vez toman mayor volumen (Galería del Caracol), hasta llegar a la famosa sala de las Hacinas, con bellas estalagmitas y que irá descendiendo a derechas nuevamente, surcada por un pequeño regato, hasta llegar a una sala tranquila, creo que llamada  Vivac 1972. Un poco más adelante y siempre a derechas, se inicia una rampa descendente por la que circula agua y que además irá reduciendo su altura gradualmente hasta tener que mojarnos. Notaremos que es la continuación por el aire que circula por ella, estamos en el Sifón del Viento. Esta rampa agaterada, nos dejará en una pequeña marmita, donde por la izquierda veremos ascender una cuerda con nudos. Resalte de un par de metros que superamos y nos dirigiremos como siempre hacia la derecha ya que a la izquierda la sala se cierra. Atravesaremos una colada donde ya apreciaremos que no hay mucho transito al no estar prácticamente machada y tendremos cuidado de no ser nosotros quienes lo hagamos. A estas alturas, Nandy y Casanova ya han declinado bajar la gatera y retornan haciendo fotos. Continuamos por una pequeño meandro hasta una sala amplia con una bella surgencia con pocete transparente que se pierde por la izquierda. Ascendemos por la derecha (dirección Este)  para encontrar enseguida un par de cuerdas que nos ayudan a superar un E8 y que nos van a permitir ascender una antigua cascada. Una superado el e8 treparemos unos 3 metros para encontrar otra cuerda que nos permitirá igualmente superar un e5 del que un par de metros serán en pasamanos. Un par de metros más arriba subiendo por el curso del río (sin agua) nos encontraremos el último e3 que se desfonda en otro p3. Este paso es angosto y conviene dejar las sacas abajo. También hay que tener cuidado en la subida con las piedras sueltas que son monumentales. Una vez en el cauce, remontaremos el río seco hasta dar con el río activo a la izquierda, donde vemos una pequeña cascada que superaremos por la derecha y hacia arriba, llegando a un pasamanos de cuerda que nos permitirá avanzar. Vuelta a bajar y pasamanos a la izquierda para cuando esta el río crecido, que nosotros pasamos por abajo gracias a un dilema en fijo que sirve para épocas de poco agua. Remontamos el cauce otros tantos metros y a mano izquierda encontraremos una salga grande donde se sitúa el lago y una gran galería que desemboca en el. Es justo decir que no me pareció muy bonito.  Por la parte derecha hay una cuerda para no mojarse y subir a ella. Siguiendo por la derecha (Este) sin bajar al lago, la galería continúa a derechas, pero aquí ya solo hemos quedado Nano, Mar y yo, ya que el resto se dió la vuelta al poco de subir el p8. Nos volvemos tranquilamente fotografiando el cauce activo, que es una pasada ya que la roca lavada es multicolor y esta adornada de innumerables pequeñas oquedades. Nano nos pierde y Mar y yo decidimos tomarnos un tentempié en el vivac, y reiniciar la salida desinstalando la poca cuerda que hemos usado.
Julio nos esperaba en la cabecera del p20 y ya los tres deshacemos los últimos metros de esta enigmatica cavidad que nos hubiera gustado bichear un poco más, pero que como te mojas, al final, los que esperan se quedan helaos. Iniciamos el ascenso a eso de las 11,30 de la mañana y nos llevó en torno a una hora y media la subida con desbroce incluido. Salimos a eso de las 6,30 pm mas o menos, con el tiempo justo de bajar con luz por el intrincado camino y llegamos a los coches a las 7,30 con las últimas luces y algún revolcón que otro. Sin incidencias, cada mochuelo a su olivo a ducharse y quedamos a las 10 en Hunquera con Nandy y Casanova para cenar en la gasolinera, que en principio no nos daba menú del día, pero que finalmente se avinieron a dárnoslo, siendo la envidia de la pareja que esta cenando al lado, que flipaban de como nos comíamos (algunas/os) el perolo de cocido montañes y luego el cachopo y otros manjares. Llegabamos a eso de las 12 al albergue donde comentamos un poco la jugada con Miguel, que nos tenía ya preparado un dibujo a modo de croquis para la visita del domingo a la mina Hozarco y para la cama habiendo concluido una espléndida jornada de las que quedan en la memoria.

lunes, 17 de febrero de 2020

Sima C2


En una de estas salidas relámpago que solemos hacer en diario a la zona de Villanueva de Alcorón, y como hace no mucho que se ha reequipado una nueva cavidad, la C2, nos dirigimos Mar, Pascual y yo a darle un tiento.
El acceso no tiene gran problema ya que se toma de referencia la Sima de Alcorón .
En la carretera CM-2101, desde Villanueva de Alcorón, hacia Peñalén, 20 metros antes del punto kilométrico 4,  arranca a la izquierda una pista forestal en no muy buenas condiciones, pero apta para cualquier tipo de vehículo. A 350 metros esta pista se ve cortada transversalmente por otra más marcada. Tomaremos esta nueva pista a la izquierda y continuaremos 550 m hasta encontrar un hito de piedras, donde se sitúa el aparcamiento a la izquierda. Desde allí seguimos campo a través, a la derecha de la pista y perpendicular a ella, hasta localizar a los 100 metros la sima en el fondo de una pequeña dolina  UTM (WGS84) 30 T 568261 4505272). 
La boca de la sima parece un gua, pero no llega a ser incómodo del todo, así, descendemos el primer metro anclados a un árbol, para acceder a la cabecera del primer p36, que se irá ensanchado según vamos bajando. Usaremos 3 fraccionamientos además de la cabecera, siendo el segundo después de la cabecera el que tendrá un poco de péndulo a la izquierda. Nos dejará en una base meandriforme, donde fraccionaremos en la parte izquierda para acceder al p8 escalonado, con un punto estrecho de narices que si bien los del Viana dicen que un espeleo de 1,80 y 90 kilos pasa sin problemas, a mi costo lo mió y peso 73. Recomendable pone el stop en vaga corta a la bajada y usar pantín mejor que pedaleta a la subida. Como no podía ser de otra manera me quedé encajado, entrando en pánico ya que la grieta es descendente y te va empotrando. Después de pedir auxilio a los compañeros, bien para que una tirara desde arriba, bien para que el otro me pusiera el pantín desde abajo, y recuperando la perdida calma, después de dos estrujones pude pasar. Vaya cristo. Recuperada la compostura bajas unos metros y tienes otra base desde donde fraccionando en el techo atacas la segunda estrechez, mucho menos angosta y que se desploma un metro y poco, yo al final opte visto lo visto por bajarla con las vagas únicamente ya que no hay posibilidad de caída. Aquí ya vamos viendo que el agua que goteaba al principio se convierte en un pequeño reguero. Una vez fuera de las angosturas del p8, se abre ante nosotros el bonito p60 Boca Negra. Si bien la cabecera se sitúa a la derecha del regato evitando mojarte, una vez completado el primer tramo, como a unos 18 metros, el siguiente fraccionamiento nos va a colocar en toda la caída de agua. La verdad es que de todas las cavidades que hemos hecho por la zona, y han sido unas cuantas, únicamente en el pozo de la diaclasa de la Cierva nos hemos mojado. Bajó Pascual que fue el instalador y le preguntamos que como iba el tema ya que veíamos (mejor intuíamos, dada la cantidad de agua en suspensión) que caía mucho agua. Nos confirmó que estaba mojado hasta las trancas pero que iba a bajar el siguiente largo de cuerda para ver si se separaba de la caída. Al final viendo que no era así, y calado hasta los huesos decidió volver. Como suele pasar cuando las cosas se ponen a dar por saco, a la subida engancho la saca y le llevo lo suyo poder desengancharla, situación que provocó que ya lo de el empape fuera total. Poco a poco fuimos saliendo por las estrecheces lo más rápido que pudimos para que no perdiera el poco calor que le quedaba. Mucho mejor de vuelta que de ida y salimos al exterior en un pispas. Ya fuera, nos desorientamos y tomamos dirección errónea para volver al coche. Menos mal que hay hitos para llegar y como no los vimos a los pocos metros nos dimos la vuelta hasta localizarlos y volver al coche a escaso 100 metros. Nos cambiamos y nos fuimos a comer a Villanueva, ya que al final en 3 horas habíamos terminado toda la operación. El bareto de siempre ha cambiado de dueño y venimos observando que a mucho mejor. Ahora los cafés, son cafés, y la comida esta buena. Buenos callos con garbanzos que quitan el hipo y en general buena cocina y a buen precio.

jueves, 30 de enero de 2020

Sima del Humo

La sima del Humo, se encuentra en la Sierra del Lugar, cerca de Fortuna, en el término municipal de Molina de Segura, Murcia (WGS84 30 S 658651 4230596). Para este viaje a Murcia, los espeleos somos Mar, Pascual y yo, que de la mano de Alberto Roca, compañero espeleólogo, que conocimos el pasado puente de todos los Santos en Cantabría, nos ha invitado a su casa y a participar en las jornadas de convivencia del Grupo Resaltes fin de año, en Fortuna. Ni cortos ni perezosos para allá que nos fuimos y la experiencia a sido espectacular, por lo que le agradecemos a Alberto su acogida.

La primera actividad a la que nos apuntamos fue a la sima del Humo, y al día siguiente la sima del Lugar, por lo que como ya las ha descrito Pepe Serrano en su web, paso a copiar los accesos. En la carretera de Fortuna a La Garapacha, a la altura de la aldea de Las Casicas, cogemos una carretera que se dirige a la pedanía de Estación de Blanca y a 1'2 km cogemos una pista a la izquierda en buen estado. Desde las Casicas tendremos que recorrer 3'5 km (1'2 de carretera y 2'3 de pista) hasta llegar a un lugar donde la pista termina en una especie de era, después de haber bajado una fuerte pendiente en mal estado (sólo 4x4) y de haber seguido siempre la pista más marcada. Junto a la era hay un pino con las marcas para seguir una senda. Nosotros no bajamos por las torrenteras y dejamos el coche justo antes de que la pista empiece a bajar. Tenemos que coger una senda en dirección más o menos oeste que va subiendo, atraviesa dos pequeños barrancos y después encontramos una pintada que indica Sima y una flecha para abandonar la senda. Seguimos las indicaciones y llegamos a un punto donde encontramos una doble flecha, a la izquierda encontraremos la Sima del Humo ya la derecha la Sima lugar. La sima del humo esta abajo y se puede tomar como referencia el pino más extremo izquierda que hay.(30S 658188 4229898)

Los espeleos que entramos fuimos, Carmen, Nacho y Chema de Málaga, Alberto y Rafa de Valencia y Mar, Pascual y yo de Madrid. Tanto la sima del Humo como la del Lugar son dos profundas y estrechas diaclasas. El acceso a la primera sima se hace por un agujero que probablemente se abrió por desprendimiento de la cúpula de la pequeña sala inferior a donde se desciende. Continuamos por una gatera descendente que gira a la izquierda y nos deja en un resalte cómodo, que acojona un poco porque parece que te vas a ir al pozo, ya que la cuerda se instala unos metros más abajo y tienes que bajar arrastrando el culo y la espalda hasta ella, sin riesgo de precipitarse ya que no hay sitio y una formación central te impide el salir hacia el pozo. El descenso de este farragoso pozo se hace entre roces nobles y estrujamientos, nos deja en una rampa descendente por la que bajamos también asegurados hasta un paso más estrecho a izquierdas que da acceso al segundo pozo, si bien son la misma fractura. Estamos en la sala más grande de la cavidad, que si en alzado parece considerable, en planta es una raja. Esta si que se debería de llamar la sima de la raja y no la de Valsalobre. Descendimos el segundo tramo también pegados a las paredes y sudado la gota gorda ya que veníamos con el equipamiento del norte, que se demostró totalmente innecesario, ya que como luego me dijo Juanlu, con una camiseta sintética de manga corta y el mono vas que te matas, nos hizo aun más penosa la visita. Y estábamos bajando, así que ya sabíamos que nos depararía la subida. Llegamos al fondo de la sima y la fractura en la profundidad empieza a concrecionarse y a mostrarnos una bellísimas banderas. Al fondo la fractura cambia completamente de dirección mostrándonos paredes con delicadas flores de aragonito que se encuentran en muy buen estado. Esta zona estrecha de la cavidad se ve que ha sido menos frecuentada. Al final, una pequeña ventana nos permite asomarnos a un pequeño lago al fondo. 

Hechas las fotos de rigor, empezamos el viacrucis de la subida. La verdad es que los pozos no son grandes pero si muy estrechos y hace que la subida sea incomoda y sudorosa. Una vez afuera, hemos tardado unas 4 horas en hacer toda la actividad de la primera sima. Volvemos hacia los coches agradeciendo el aire fresco, y dejamos la sima del Lugar para el día siguiente. Mientras nos estamos cambiando apareció por allí una perra de caza joven y completamente desnutrida que nos adopto como medida de supervivencia. Le dimos de comer lo que pudimos, incluso pizza de la noche anterior y la dejamos alli. Como con nosotros venía otro grupo de los nuestros que iba a visitar justamente la otra sima, y que salieron más tarde, finalmente la adoptaron y se la llevaron. Cuando llegamos a casa de Alberto, allí estaba. Gran alegría para todos, aunque finalmente al día siguiente, mientras hacíamos la sima de Lugar, apareció el dueño de la perra buscándola y se la tuvieron que dar. La sima de Lugar que hicimos en la siguiente jornada es similar a la anterior descrita, con un poco más de cuerda, pero mucho más cómoda