Esta
vez, y después de un largo parón veraniego, por distintos motivos, la salida la
hacemos con el grupo, hacia la zona de Álava, limítrofe con Burgos. Vamos a
visitar Goba Haundi. Nosotros fuimos por la AP 1 hasta
Pancorbo, cerca de Miranda de Ebro, donde nos desviamos para coger un lió de
carreteras autonómicas, que en realidad son la misma, pero esta es una zona
donde los lindes debieron de dar bastantes quebraderos de cabeza, así
comenzamos cogiendo como ya he dicho, en Pancorbo, la
BU 525, para seguir por la A 2122 y Lugo por la A 2625, que enlaza con la BU 556 y se funde nuevamente en la A 2625 con destino Tertanga. No
hacer mucho caso y seguir siempre la indicación a Orduña. Realmente lo que
vamos a visitar se realiza en travesía entrando por Perilde, Villalba de Losa (Burgos), y saliendo por Goba
Haundi, Tertanga (Álava), pero como parece que no estaba muy clara la conexión
y con alguna experiencia negativa por parte de algún miembro del grupo,
decidimos no complicarnos a vida (sobre papel) y entrar por la salida y
progresar hasta la conexión para una segunda vuelta. El grupo lo componemos, Moreno, Ricardo,
Nandy, Jose Mª G Casanova, Mar y yo. Dado que todos a excepción de nosotros dos
van a dormir en sus furgonetas o coche, Mar y yo buscamos sitio por la zona de Villanañe,
siendo finalmente el camping de esta localidad el elegido. Como daba lluvia, en
último momento vimos que había cercano un albergue juvenil y albergue de
peregrinos y reservamos. Este se encontraba situado en el Santuario del
Angosto, donde pernoctamos solos sin que nadie nos molestase por 10 euros noche
.Nos acercamos a Tertanga, localidad de Álava para recibir a los demás, pero
finalmente solo pudimos ver a Moreno, con el que quedamos para el día siguiente
en este mismo pueblo, que es desde donde parte el camino que sube a la cueva.
Tras pasar por dos veces el puerto de Orduña con una niebla que no se veía a un
metro, disfrutamos del silencio absoluto del monasterio. Quedamos a las 10 a .m. y nos reunimos el
grupo al completo, empezando a subir a eso de las 11 por un camino que nos
indica un lugareño y que no es exactamente el mismo que utilizaron en la
anterior ocasión, pero que se acaba uniendo al anterior, ya que es seguir el
cauce ahora semiseco del arroyo que baja de la montaña. Se va ascendiendo por
una vereda marcada que atraviesa unas puertas metálicas y al poco se cruza el
río. Se va suavemente ascendiendo hasta que la vereda principal se va hacia la
derecha. En este punto, nosotros seguimos por la izquierda remontando el río y
lo atravesaremos un poco más arriba. Hay que decir que este acceso esta
previsto para hacerlo de bajada por el cañón rapelando ya que no tiene caminos
bien marcados y la zona es peligrosa, teniendo algunos pasos expuestos que
tuvimos que pasar agarrándonos a las hierbas hasta llegar al la cabecera de la
cascada mayor, ahora seca, después de atravesar un pequeño bosque de avellanos
silvestres. Desde este punto se asciende por el cauce subiendo entre piedras
que parecen bloques de hielo y que nos hacen extremar la precaución. Al poco de
subir nos encontramos con un resalte de unos 4 metros , provisto de un cable oxidado y pelado en su
parte baja. Moreno subió como pudo y puso una cuerda. Una vez superado, ya es
ir ascendiendo hacia la gran boca que se encuentra en un metido de una pared
extraplomada impresionante. En la boca dejamos parte del material, ya que no
tenemos previsto la progresión vertical, y nos pusimos los monos de espeleo.
Realmente no merece la pena llevarlos e ir desde el principio con el neopreno
ya que es poco lo que vamos a avanzar sin mojarnos en la totalidad. Entramos
sobre las 2 p.m. por la gigantesca boca de Goba Haundi (ED50 30T 496700
4757730 z 660),
La
primera zona es un gran cañón que en este tiempo se encuentra prácticamente
seco, para a medida que vamos avanzando, ir encontrando ya la erosión de golpes
de gubia y zonas mas meandriformes muy erosionada que le dan un aire a la cueva
del Níspero de Orbaneja del Castillo. En unos metros más allá, encontramos ya
la zona inundada, donde nos pusimos los neoprenos, ya que va en aumento hasta
los denominados Lagos, que tendremos que atravesar nadando. En esta estación no
nadamos más allá de unos 15
metros o 20 metros . Seguimos avanzando ya por galerías
secas y sin obstáculos, donde se van alternando amplios conductos de techos
altos, con otros por los que tenemos que ir agachados, que como dijo algún
compañero, eran el lugar ideal para las pruebas de casting del jorobado de
Notre Dame. Avanzamos hasta una zona de gours blancos, donde poco más allá
vemos una pintada que dice “Perilde desde 1987” o algo así. Hemos recorrido algo más de 2 Km . en línea recta y con un avance
rápido, camino que desandaremos al poco de la pintada, ya que hemos estipulado como hora de bajada
del cañón las 5 de la tarde para hacerlo con luz. En total hemos estado dentro
de la cueva 3 horas, y 3 horas de acceso a la boca. More y Ricardo avanzaron un
poco más, hasta el sifón, que creen haber llegado, pero no al paso complicado.
En otra ocasión. A las 5 estamos todos en la boca y empezamos el descenso
resbalón tras resbalón, pero aliviados por pasar los pasos rapelando. En la
cascada de 55 nos reunimos como podemos a la mitad, porque si bien hay sitio,
la instalación adolece de reunión y tenemos que improvisar una, debido a lo
resbaladizo del terreno. Vamos descendiendo poco a poco, y con un último destrepe por una
cuerda que se mimetiza con el color verdoso mohoso del entorno, dejamos la
impresionante cascada. Descendemos esta vez por el cauce hasta el camino
marcado, y ya cómodamente, casi todos, ya que el compañero JM G Casanova rompió
la correa de una bota y acabó con la uña del pie ennegrecida, recorremos los últimos metros comentando la
jugada y confirmando las observaciones que hacen los de barranquismo.net sobre
lo delicado de la aproximación. Una vez
cambiado, nos dirigimos a Orduña pera cenar y dar cuenta del único chuletón que
quedaba. Una población que merece la pena visitar, aunque nos costó algo de
trabajo poder cenar ya que nos marearon un poco de acá para allá hasta dar con
un sitio. La gente por allí cena tarde y lo hace más de tomar algo ligero. Nos
despedimos, y parte del grupo volvió a Tertanga para dormir y nosotros al
albergue. Un gran día compartido con los compañeros y disfrutado, no exento de
cierta tensión por la aproximación. La próxima vez, entraremos por Perilde.
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