domingo, 17 de mayo de 2015

Torca de Juanin

En esta ocasión nos hemos propuesto un pequeño reto para nosotros, que es el de visitar la Torca de Juanin, en Oceño, Asturias. El mayor inconveniente de esta cavidad reside en la cantidad de material a llevar e instalar. Como nosotros siempre nos tomamos estas salidas con un componente lúdico importante, los cuatro integrantes de la salida en esta ocasión, que fuimos Mar, Pascual, Moreno y yo, nos fuimos el viernes por la mañana camino de Arenas de Cabrales con la intención de comer por allí.

Lo hicimos justo en el desvío a Oceño de la carretera que va de Panes a Arenas, ahí hay un pequeño restaurante con unas vistas preciosas al Cares. Unos huevos con chorizo y patatas y una ensalada y a subir hacia Oceño, con el fin de revisar la boca por si alguien ya se había instalado. El acceso a la sima se realiza desde esta localidad por una pista de cemento que sube en una fuerte rampa a la izquierda al poco de pasar las primeras casas y que va tomando altura hacia el collado, paso natural de la zona. Subíamos en mi todo terreno con lo que pudimos dejar el coche a escasos 50 metros de la boca, cerca de unas cuadras de ganado. Previo a este improvisado parking, y como referencias, pasamos un desvío de caminos montañeros donde hay colocado un maniqui de mujer. Tantos las coordenadas UTM como la ficha de instalación y la descripción, las hemos tomado como de costumbre de nuestro buen amigo Pepe Serrano, http://clubviana.mejorforo.net/t53-cuevas-y-simas-de-asturias-en-pdf , UTM (datum WGS84) Cruce 1:30T 0360465 4795614, Cruce 2 (parking coche):
30T 0360476 4795294, Boca Torca de Juanín: 30T 0360564 4795277. Esta vez no pude corroborar las coordenadas ya que no disponía del gps y además, Moreno conocía la cavidad de una anterior visita.

A eso de las 5, nos equipamos para revisar un poco los primeros pozos e ir adelantando trabajo para el sábado, día previsto para la actividad. Sobre la piedra donde se encuentran los primeros spit, encontramos un papel con un mensaje, pididendo por favor, si alguien bajaba y encontraba una cámara que se había caido por el pozo le devolviese las fotos. Bajamos hasta la base donde se bifurcan las dos vías alternativas de bajada, Vía de las Señoritas y la Vía Normal. Utilizamos dos cuerdas, una de 50 y otra de 54 que nos dejo en el spit previo a la cabecera del p65 y que nos permitió oír el goteo de este, siendo practicamente nulo, por lo que decimos, sería la vía que utilizaríamos para bajar el sábado, ahorrandonos 60 metros de cuerda adiccional y sus consiguientes mosquetos y chapas. Salimos habiendo invertido casi 4 horas. Teníamos la intención de dormir en la pradera que hay en la pequeña vaguada contigua a la sima,  pero el viento era infernal, por lo que decidimos ir al camping de Arenas. Finalmente cogimos una cabaña que nos salió a precio de tienda y que nos permitió descansar cómodamente en este precioso camping.

A las 8,30 desayunamos y nos pusimos en marcha. Como suele ser habitual, hasta las 11,30 no empezamos a bajar a la sima. Estábamos en la bifurcación en poco más de media hora y aquí nos llevo un buen rato equipar la cabecera del p65 ya que un parabolt de 8  de la pared izquierda estaba suelto. Ojo con este tema. Finalmente la instalación se realizó en la pared de la derecha y fondo, con 2 reaseguros. Fraccionamos a -23 para agilizar progresión y disfrutamos del espectacular pozo volado y su paralelo (vía de las señoritas). A mi mujer y a mi, que íbamos los últimos nos tocó estar colgados como chorizos en el fraccionamiento más de media hora por cabeza, ya que la instalación de p23 siguiente tiene bastante historia con los roces y los desviadores. Finalmente bajamos hasta la base para lo que utilizamos una cuerda de 100 y otro trozo de 20. En ella encontramos la cámara del mensaje de la entrada, quedando Moreno encargado de devolversela al interesado. Ascendimos la rampa de la galería de la T para terminar con el último P12 entre coladas y la rampa final, para lo que usamos una cuerda de 40.

Ya en la base, iniciamos la visita a la parte horizontal por una galería muy concrecionada, que enseguida, nos lleva al escarpe de 4 y p3 instalados en fijo, que nos permitio superar el obstáculo. En la siguiente sala (Sala de la Medusa) consegui hacer unas pocas fotos ya que es bastante bonita y merece la pena perder algo de tiempo, mientras Moreno y Pascual equipan el último p14 con la ultima cuerda de 25.

Una vez descendido este, dejamos los aparatos en esta sala (Sala de la Confluencia) y únicamente llevamos la cámara y el trípode (menos mal) en dirección a la Sala Azul. Seguimos el pequeño meandro que se sume por la derecha y un poco a la izquierda de esta pérdida, hay una entrada por una gatera que tiene dos flechas indicadas sobre la caliza. Al principio nos lo pasamos y fuimos al fondo de la sala donde también hay otra gatera que parecía tener continuidad y que no exploramos al encontrar el camino Moreno. Aquí empieza el verdadero sufrimiento, ya que vamos siguiendo el pequeño meandro desfondado que cada vez se va estrechando más y más hasta llevarnos al mismo agua en un paso que se tiene que coger de cabeza y de lado y en el que te tienes que mojar si no quieres quedar encajado. Sobrepasado este y cuando te encuentras totalmente agobiado, ya que no ves salida, miras hacia arriba y a eso de un metro ves el paso, por el que jamás creerías que podrías pasar, entre pequeñas columnas y que debes de tomar también de cabeza y de lado. Según reza la leyenda, un espeleo de 1,80 y 90 kgs. pasa sin problemas. Lo cierto es que aunque agobia ninguno tuvo problemas a la ida. Este estrecho paso desemboca en una pequeña sala con formaciones y otras un poco mayor igualmente concrecionada. Desde aquí, bien por la izquierda y arriba,  bien hacia arriba por una colada lavada, se va ascendiendo unos metros hasta desembocar en la Sala Azul, que no sólo es azul, pero que recibe su nombre por las formaciones coloreadas por el carbonato de zinc (smithsonita). Llama poderosamente la atención el contraste de las formaciones y sus tonalidades.

Aquí paramos un rato para las fotos de rigor y a eso de las 5,30 comenzamos la vuelta, para tomar algo en la Sala de la Confluencia antes de acometer los pozos de regreso. Como anécdota, que Pascual a la vuelta intentó pasar como a la ida, es decir de cabeza y una vez que superó la gatera se quedo encajado en el siguiente paso y paso unos minutos un poco agobiantes hasta que pudo darse la vuelta. El retorno hay que hacerlo en estos pasos, con los pies por delante, deshaciendo la operativa de la ida.

Ya en la Sala de la Confluencia, tomamos la comida de ataque que llevabamos e iniciamos la salida. Salimos muy tranquilamente desinstalando y terminamos a las 11,30 de la noche, sin ningún percance. Recogemos el material, hacemos la foto finis y corriendo vamos a buscar algo para cenar. Milagrosamente, preguntamos a eso de las 12 en el bar donde comimos y la mujer se apiadó de nosotros y nos dio de cenar. Fabada monumental y cabrito guisado. Demoledor. A la 1 y poco todos durmiendo placidamente. Como el anuncio ese de las tarjetas, 300 metros de cuerda, 50 mosquetones y chapas y una edad media de 57 años y a disfrutar que la vida son dos días.

domingo, 10 de mayo de 2015

Sima del Bochorno



Este fin de semana y como preparativo para la semana que viene que haremos la Torca de Juanin, nos hemos ido a Peralejos de las Truchas, para bajar la sima del Bochorno, de 140 metros, y que ha sido durante mucho tiempo la sima mas profunda de estas serranías.

En esta ocasión los expeleos que vamos a bajar somos solamente tres, Moreno, Pascual y yo, acompañados por Félix que se quedará fuera dando un paseo.

Quedamos a las 9 en San Fernando de Henares y el viaje nos lleva casi 4 horas por lo que finalmente decidimos tomar algo de comer antes de entrar. El último en bajar soy yo y son las 4 menos 10 cuando lo hago.

La aproximación si se viene desde Molina de Aragón, se realiza tomando un desvío a mano derecha en el punto kilométrico 93,9 km de la carretera CM-2106 (Molina de Aragón – Peralejos) y a 3,4 km de Peralejos, que nos mete en una pista forestal que sube a la Muela de Utiel. Hay varias formas de llegar, pero nosotros al final utilizamos la que nos recomendó un paisano de un bar de Peralejos, y que coincide con la narrada en el acceso de propone el Club Viana. A 1,6 km se llega a un cruce en forma de Y, tras haber dejado dos pistas a la izquierda. Se toma la de la izquierda (la de la derecha pasa junto a la torreta forestal y se dirige a Taravilla), que está en peor estado. A 1,8 km de este último cruce (a 4,5 kms desde la carretera) se abandona la pista (mojones de piedra), continuando por un camino poco marcado a la izquierda, que lleva, 150 m más adelante, al inicio de una vaguada. Bajando 150 m por ésta y siguiendo una senda poco marcada se llega a la misma boca de la sima, que se abre a la derecha, a escasos metros de la senda y algo elevada respecto a ésta. Coordenadas boca UTM (WGS84) 30T 0589806 4496067 verificada por nuestros gps.

La sima se encuentra reequipada en su totalidad con químicos en 2014 por el club Viana, por lo que en principio pensamos que nos daría tiempo, pero a medida que vamos bajando, los pequeños problemas se empiezan a suceder uno detrás de otro, empezando porque el primer pozo (P36), en el que utilizamos una cuerda de 50, después de anclar a un natural, no nos llega al fondo, faltando un par de metros, para sorpresa de todos, ya que la ficha habla de una cuerda de 40 o 45. A Pascual que va instalando le toca empalmar cuerda y pasar el nudo. No contentos, montamos un cristo en la cabecera, ya que Pascual pasa de montar la Y y el mosquetón trabaja mal e impide sacar el cabo de anclaje. Rehacemos la instalación y cabecera quitando el natural y metiendo un reaseguro en spit para recuperar el par de metros faltante y aún con eso, Moreno, al ser más pequeño, le cuesta lo suyo desengancharse.

El primer pozo te deja en una pequeña rampa, que desemboca en una gatera de un par de metros, que se desfonda al siguiente pozo y que te hace salir con los “pies por delante” al vacío, teniendo un fraccionamiento muy oportuno en la salida. Se monta un pequeño pasamanos para coger una buena vertical del pozo que evita que alguna piedra de la rampa te pueda dar, ya que sin querer al ser la gatera estrecha alguna tiras.

Descendemos hasta una repisa y al ver la hora decidimos volvernos ya que aún nos queda como poco una hora y media más hasta bajar la totalidad de la sima.

Entre que Pascual viene un poco tocado de los entrenamientos del maratón y que yo no me encuentro muy bien,  ya que la noche anterior debí de tomar algo en mal estado y voy atufando a mis compañeros con constantes ventosidades, hace que parezcamos un grupo de geriatría que se ha escapado de un asilo.

Salimos antes de las 6 y merendamos algunos y comieron otros. A eso de las 7 empezamos el retorno. Al final, con parada para una coca-cola llegamos a San Fernando a las 11. La dejamos para ir con más tiempo o incluso dormir allí.  La sima es muy limpia y tanto material como cuerdas sale prácticamente impolutos.

Como relato hace menos de un mes, una vez cumplida la misión de la Torca Juanín. este pasado sábado 6 de junio, hemos vuelto a cumplir con la promesa dada. En esta ocasión los espeleos somos Pascual, Mar y yo. También nos acompaña Felix, en calidad de excursionista paseante. Como conocíamos ya el percal quedamos a las 8 en San Fernando y sin dilación y por el camino corto de Molina, llegamos a la sima a eso de las 11,30, pero como ya he dicho en más de una ocasión, el horario Talpa sigue presente, así que nos equivocamos en la aproximación y entramos por el lado opuesto a la vez anterior. También la cabecera nos volvió a dar guerra por la cantidad de opiniones, con un Pascual poco convencido, y que al final le llevo casi una hora ceder a nuestras sugerencias. A las 2 entraba Mar y a partir de este momento y muy tranquilamente fuimos instalando la sima que realmente es casi como un pozo continuo, ya que si bien los ultimos pozos en la topo parecen estar desplazados, al haber cambiado de pared antes de termina el P70 la sensación es de continuidad. Vimos la ventana del nivel que tiene desarrollo, pero el paso nos pareció un poco expuesto y no localizamos el spit para iniciar el pasamanos por lo bajamos el último P15, siendo este el pozo más bonito y por que no se dijese bajamos el P5 hasta el charco embarrado que marca el final de la sima. Hice dos únicas fotos del pozo y vuelta para arriba. La vuelta se hace fácil al estar muy fraccionados los pozos, pero aun a pesar de ello el último salía a las 6. Como anécdota, en una reunión en la cabecera del primer P15, después de descender el P70, me quedé sin aire y no podía respirar, me imagino que fruto de la humedad, más el esfuerzo, más el catarrazo que llevaba, montando un numerito que acojono al personal. Un trago de agua y un sonar de mocos y seguimos sin más problemas. También mencionar que hay que ir con cuidado en la rampa y gatera, así como en un par de repisas al final del pozo grande,ya que se pueden tirar chinas y alguna que otra piedra.

Una vez fuera y sin ningún percance, nos homenajeamos con una suculenta merienda en un atardecer muy agradable, viendo saltar ciervos por todos lados y preparándonos para nuevos retos. Tomamos algo en Molina y vuelta para Madrid. Llegamos a San Fernando a eso de las 11,20 y otra media hora más a San Agustín

martes, 21 de abril de 2015

Cañuela

En esta ocasión, la salida es de club, con el fin de terminar una topografía que se inició en su día por parte de algunos de los compañeros y que faltaba de rematar. El lugar, pues un poco insospechado la verdad, ya que la galería a topografiar se encuentra en Cañuela.

Al efecto, en esta ocasión los espeleos somos Mar, María, Sonia, Pascual, More, Ricardo y yo y quedamos a las 10 del sábado 18 de abril en Bustablado. A través de Moreno, tenemos conocimiento de que hay un grupo que también esta reexplorando la cavidad, el grupo La Cambera.

Entramos a la cavidad a eso de las 11,  y en el acceso nos encontramos con dos miembros de este grupo que tienen idea también de explorar ese sábado. Nos adelantamos un poco ya que estaban esperando a un compañero, e iniciamos la aproximación. La sala que ibamos a visitar, esta bastante escondida y fue descubierta en el 89 por el grupo Flash y se accede a ella a través del río, que te pone los pelos un poco de punta, ya que pasamos por varias zonas sifónables. 

Una vez atravesado este, accedemos a una amplia galería en rampa donde se ven claramente los restos de arena sobre los grandes bloques, indicando que debe de permanecer inundada gran parte del año. Se ascienden unos 20 metros y después de superar un resalte de otros 8 metros con cuerda fija instalada, empiezan a aparecer las formaciones, una columna, una estalactita, que se dan un aire a las formaciones de la Ramera por su color oscuro. Al fondo, la guinda,  una pared plagada de excéntricas espectaculares, de hecho es la primera vez que veo un grupo de excéntricas en su génesis, naciendo en un racimo. Pude sacar un vídeo bastante ilustrativo que ahora tengo que convertir a un formato menos pesado.

Topografiamos los más de 20 puntos de la galería y vuelta. Al salir decidimos visitar un pozo al que se accede desde la galería del Bulevar a través de una estrecha gatera ascendente y allí nos encontramos con los chicos de La Cambera que estaban terminando un pasamanos para franquear el pozo que corta el paso a pocos metros de la citada gatera. Revisando la topo de que disponíamos, esta galería estaba pintada pero sin los pozos. Curiosamente llegamos cuando terminaban y el chaval a voz en cuello nos canto poco más allá otro pozo de similares dimensiones, que se desploma sobre la galería Sur y zona del  bypass.  También nos comentaron que habían descubierto una red superior de grandes galerías después de varias escaladas importantes, donde una de ellas se cae sobre el pozo en el que estamos, dando un desnivel de unos 100 metros aproximadamente. También han localizado otras redes auxiliares de menores dimensiones como el meandro del ratón. Nos dieron su web donde han publicado cuatro tramos nuevos (https://lacambera.wordpress.com/), de poco más de un kilómetro y actualizado la topo. Nosotros quedamos que una vez terminemos la topo se la haremos llegar a ellos, bien directamente, bien vía Colina para su incorporación. 

Nos hizo ilusión que una cavidad como esta, tan emblemática, al menos para mi, vaya tomando nuevas dimensiones.


Salimos con frío al haber estado tanto tiempo mojados, y nos dirigimos sin dilación a tomar algo a Bustablado, donde finalmente nos dimos una cena pantagruélica.

domingo, 22 de marzo de 2015

Sima SC-4 - Hontoria del Pinar

Intentaré retomar la costumbre de anotar nuevamente todas las salidas en el blog que siempre viene bien, como recordatorio actualizado del estado las cavidades y sus instalaciones, ya que desde el ultimo post,  hemos realizado tres salidas a simas que ya están reflejadas en otros post y que no he comentado.

En esta ocasión, la salida es de club y el objetivo es la sima SC4, cerca de Hontoria del Pinar, en el Parque Natural del Cañon del Río Lobos. Los espeleos somos Rebeca, Mar, Moreno, Josete y yo.

La sima SC-4  (Otros la nominan SG-4) se encuentra ubicada en la ladera norte de la Sierra Calva. Para ir a ella, lo más sencillo es tomar desde Hontoria del Pinar el único camino carretero apto para todo tipo de coches, que, subiendo hacia el sur, atraviesa la sierra. Recorridos unos 1200 m tras abandonar la última calle del pueblo, se toma hacia la izquierda un camino que sube con escasa pendiente. Tras recorrer aproximadamente 440 m por el mismo (buen estado), unos 60 m después de un cambio de rasante suave, se debe abandonar el camino. Para identificar este punto nos puede servir de referencia una sabina que hay en el borde izquierdo del camino; se trata de un ejemplar un tanto escuálido cuyo tronco está ramificado prácticamente a ras de suelo en cuatro o cinco troncos menores entre los cuales alguien ha puesto un pequeño bloque de caliza. Se abandona el camino girando 90 grados a la derecha y se continúa prácticamente campo a través siguiendo una senda amojonada poco marcada. Tras andar unos 90 m subiendo sin demasiada pendiente se encuentra la boca de la cueva ED50  30 T 486615 4631988

Nosotros, entre pitos y flautas, y después de la consabida parada en San Esteban para aprovisionarnos de pan, bollos y café, llegamos a la boca en torno a las 12. Ya empezamos a mosquearnos al ver tres spits inutilizados en la cabecera de la estrecha boca. Finalmente, y no por el mejor sitio, pudimos descencer el primer pozo (P12), que nos dejan en una rampa hacia la cabecera del siguiente P5. Después de revisar los anclajes, Moreno, que llevaba la instalación, comenta que también se encuentra en mal estado uno de los dos spit de cabecera. En esta ocasión no venimos con material para reequipar por lo que decidimos dar la vuelta.

Al final después de pasar el paso más penoso nos quedamos sin ver los bellos pozos de esta sima. 

Como no nos íbamos a queda con las ganas, nos dirigimos a la sima del Portillo que se encuentra un poco más arriba del camino principal, donde otro grupo ya la tenia instalada. Esta sima permite una segunda instalación casi total, compartiendo un par de fraccionamientos con el otro grupo, por lo pudimos aprovechar la mañana.

La próxima vez iremos más preparados, que nos estamos "aburguesando". Lo cierto es que llama un poco la atención el mal estado de la instalación, siendo la más profunda de la zona. Coincidimos con el grupo que estaba en el Portillo y que la había visitado el día anterior, y que nos comentaron que todas las cabeceras estaban en mal estado, teniendo que usar naturales y desviadores para ir resolviendo.

Salimos a eso de las 6,30 y nos tomamos el bocata y vuelta para casa. 




domingo, 4 de enero de 2015

Mina Consuelo

Como salida navideña de los cueveros, apta para todos los públicos, nuestro compañero Félix nos ha preparado la visita a la Mina Consuelo, de Mirabilita/Glauberita (Sulfato Sódico) , en el término municipal de Chinchón. Su acceso se realiza por una pista apta para todo tipo de vehículos (C/ Antonio Machado), que parte de la rotonda donde se interseccionan la M506 y la M302, entre los términos de San Martín de la Vega y Morata de Tajuña y que discurre paralela al río Jarama  al pie del farallón que delimita la paleocuenca del río. Recorridos unos 5 kms. nos encontraremos con una propiedad privada de lo que parece una explotación agraria abandonada ,que trunca el paso natural.

Conviene llegar hasta la puerta y pedir permiso, ya que nosotros fuimos bordeando por las tierras y nos dieron el alto, un poco molestos. Al final todo se arreglo y tan amigos. A unos cien metros, nuevamente en el camino sale un caminito poco marcado a la izquierda que asciende hacia media ladera y atraviesa un gran derrumbe que a modo de alud a barrido la ladera y ha dejado rocas en el sembrado de media tonelada. Este camino conduce a la boca más grande ya que hallaremos varias. Esta mina, que data de mediado del sigo XIX, ha sido escavada por el método de huecos y pilares, cámaras que se conectaban mediante socavones de gran sección con el exterior. Toda la excavación se encuentra veteada, dándole un aspecto imponente. A mi personalmente se me asemeja, salvando las distancias, con la playa de las catedrales.

Visitamos varias galerías, encontrando andamios modernos en una de ella, donde parece que la veta de mineral es más pura.

 El socavamiento de los pilares  en su base por la humedad, así como el desplome de algunas bóvedas planas entre pilares, puede ser un problema con el tiempo. En cualquier caso, unas buenas fotos de contraluces y contrastes y un lugar un tanto insospechado.

Una vez finalizada la visita, nos despedimos de los compañeros que no vinieron a la comida y el resto nos fuimos a comer a Pinto, donde disfrutamos de una buena comida entre mayores y pequeños.

Un día de disfrute en buena compañía, haciendo lo que nos gusta, a poco más de media hora de Madrid.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Torca de los Morteros – Segundo Piso


En esta ocasión, la salida formaba parte de las actividades programadas del grupo, y en principio se iba a realizar una clásica, visitando la Torca de los Morteros, hasta la galería Alberto. Como quiera que en esta ocasión se invitó a Paco, dueño de la tienda Laser y miembro del Club Talpa, al que hemos pertenecido unos más que otros, y el estaba un poco cansando de esta zona, ya que estuvo más de 8 años de exploración en la Torca, nos avinimos a visitar otra que él había transitado hace más de 20 años y que recordaba menos, el segundo piso hasta el pozo de 83 m. y vuelta hasta la intersección con el P120.

En principio la salida iba a ser el fin de semana del 21 al 23 de noviembre, pero como alguno de los participantes venía directamente el sábado (día de la actividad) desde Madrid, decidimos hacer lo mismo. A las 6,45 salimos desde San Agustín, Pascual, Mar y yo y nos reunimos todos a la subida al Puerto de la Sía en el desvío al camino que nos aproxima a la zona de la Torca. Allí nos reunimos con Sonia, María y Moreno, y poco después llego Paco.

Como ya la habíamos visitado en este julio pasado, nos evitamos la pérdida anterior, entre otras cosas por no haber revisado la documentación del Club Viana que describía la aproximación. Esta vez fuimos directos siguiendo las torres de un antiguo remonte hasta la torre de electricidad y de ahí, bordeando el bosque, hasta el corte en la pared que poco más allá deja un paso empinado para subir y seguir bordeando por el bosque hasta el lapiaz y la boca (Datum WGS84 30T 0451585 4777409 alt. 1288 m). Al final entre unas cosas y otras, como siempre y a pesar de ser otro club, llevamos el horario Talpa, ya que empezamos a bajar a la 1 de la tarde. Como ya he descrito la primera parte de acceso en un anterior post, paso a relatar a partir de la bifurcación que se encuentra destrepando una gran colada fósil que se sume en un meandro desfondado en dirección este. Esta fue la vía utilizada en la anterior visita para bajar al segundo piso. En esta ocasión, cambiamos de dirección hacia el oeste (derecha) y empezamos a ascender una gran tolva de arena y piedras de considerable tamaño hasta el denominado agujero soplador, que en esta ocasión no soplaba prácticamente nada. Desde este punto se da acceso a una sala de medianas dimensiones con formaciones completamente descalcificadas siendo la más representativa una gran columna que se asoma a la siguiente sala de grandes dimensiones donde se sitúan las cabeceras el imponente P120 y otro pozo lateral de poca profundidad, al menos a vista. Desde este punto, iniciamos la instalación de un largo pasamanos quitamiedos que nos permitiría franquear por la izquierda, el gran cono que forma el P120 en su cabecera. Para la ocasión utilizamos (de cabeza) 5 chapas de 8 y mosquetones, con dos cuerdas de 30. En su parte central, el pasamanos se ancla a una estalagmita. El segundo tramos esta instalado en fijo sin ninguna garantía por lo que lo reequipamos. Este segundo tramo es una cresta ascendente que nos tenía un poco preocupados ya que los recuerdos de algunos compañeros la hacían más de equilibrista que lo que fue. No se si por acción del paso de la gente o vaya usted a saber, pero el paso es ancho. Me acordé de nuestro compañero Cache, que en esta ocasión no nos ha podido acompañar, ya que de estar, lo bautizaríamos como el paso del cocodrilo II. Superado el obstáculo, la galería sube en una pequeña rampa hasta la siguiente galería alargada y desfondada donde a la izquierda arriba esta el acceso al impresionante pozo amable de 233 metros. A la vuelta nos asomamos a la cabecera, pero debido a la gran humedad reinante en la zona no pudimos divisar la negrura de sus profundidades. Pasada la galería, en su final, a la derecha, encontramos la zona de conexión con el segundo piso, en forma de gatera descendente a modo de rampa que nos sitúa en el primer P9. Al metro y medio de bajar, pusimos cuerda en un pequeño puente de roca en el techo que nos sirvió para asegurar el descenso de los restante 4 metros de rampa, si bien, no es necesaria,  ya que la cabecera no se encuentra directamente en la vertical de la rampa, situándose un poco a la derecha. Instalamos el P9 con reaseguro y cabecera en techo (aquí puede venir bien un clown siendo suficiente), que nos deja en una sala de medianas dimensiones donde bajando por rampa de cascotes y arena (tónica general de todo el segundo piso) se vuelve a sumir en un pequeño meandro que se desfonda a la derecha hacia la cabecera del último obstáculo, un P13. También es esta ocasión instalamos cuerda en el meandro, más para subir que para bajar, ya que tiene un primer resalte de 2 metros completamente vertical. El P13 tiene un pequeño péndulo en el único fraccionamiento que tiene.
 
Nos dejó en lo alto de una rampa de arena, desde donde nosotros tomamos dirección oeste. Mirando a la pared de bajada hacia la derecha, ya que a la izquierda, la galería se medio colapsa por un caos de monumentales bloques, que a través de ellos se accede a otro tramo del segundo piso y que comunica con el P120, que visitaremos a la vuelta.

Avanzamos por la amplia galería entre bajadas hasta el final de la galería que acaba bajando por una rampa llena de bloques para luego subir y terminar cerrándose. Poco antes del final tomamos una pequeña galería abajo a la derecha repleta de formaciones coralinas con una columna donde se aprecia en la formación el efecto de la corriente de aire. Este conducto nos lleva a la cabecera del P83. Desde aquí y después de un pequeño refrigerio (Alguien se trajo ya los polvorones y mantecados ), emprendimos la vuelta, visitando el resto del piso hasta donde es taladrado literalmente por el P120, siendo la morfología de este último tramo distinta a la completa fracturación con desprendimientos que hemos venido observando en todo el recorrido anterior. Nos asomamos también al pozo sonoro y vuelta. Tuvimos un pequeño incidente sin consecuencias en la base del P9 por desprendimiento de roca de unos 4 kgs. que bajó la rampa a toda velocidad y salto por el hueco sin impactar a nadie milagrosamente, especialmente a Mar que la pilló en la zona más estrecha.

Salimos poco a poco sin más sobresaltos. En esta ocasión, como casi siempre instaló Moreno y Paco y desinstalamos Pascual y yo. El tiempo nos respeto y nos dejo cambiarnos sin mojarnos. Empleamos 10 horas en el recorrido, si bien nos lo tomamos a modo de paseo. Entre pitos y flautas a las 11,30 salíamos disparados los que teníamos reservada la pernocta en Asón, con el fin de que nos diesen algo de comer.

Por último, pero no menos importante, le traslado desde aquí todo mi agradecimiento y el de mis compañeros,  a Pepe Serrano del Club Viana, que gracias a su actitud y e información, nos ha permitido disfrutar de un estupendo día haciendo lo que nos gusta.

lunes, 20 de octubre de 2014

Travesía Hundidero Gato - Montejaque – Benaoján (Málaga)

Con un poco de incertidumbre, debido principalmente a las lluvias que habían caído en estas últimas semanas por toda España, nos dirigimos hacia Montejaque, en la sierra de Grazalema, Málaga,  para cumplir con la cita que teníamos ya reservada con su correspondiente permiso, para realizar la travesía Hundidero-Gato. A tal fin salimos el viernes pasadas las 5,30 de la tarde. Esta vez el equipo lo forman los miembros de cueveros espeleoriseros Mar, Nandy, Carolina, Jose Maria G Casanova, Félix, Juan, José Luis, Jesús, Uche y el que suscribe, si bien Carolina y Juan no realizarían la travesía. Fuimos llegando al pueblo hasta que finalmente nos juntamos todos a eso de las 12,30, donde tuvimos una reunión de puesta en común para la jornada siguiente. Al fallar unos compañeros de Jerez, que en principio podrían haber hecho las labores de guías de la expedición, la tarea iba a recaer en los dos miembros que si habían realizado la travesía, pero eso si, hace más de 20 y 30 años. Cuando uno analiza los incidentes que se producen en las cuevas, este suele ser causa de unos cuantos, pero en este caso ambos compañeros coincidían en que la travesía no tenía pérdida, como así fue, y sus requisitos técnicos más allá de la resistencia, tampoco eran relevantes para nuestro nivel, como así se demostró, si bien los dos rápeles se convirtieron en 12 y los dos lagos en 20 y aquello de mojarse sólo al principio fue la tónica general durante toda la travesía. Resúmenes que la memoria hace para que quepa todo supongo. 
Nos alojamos un grupo en una casa rural y otros en la posada del fresno, propiedad del compañero Ángel Martínez, donde hemos sido atendidos estupendamente, incluso el domingo nos enseño el centro de interpretación a la espeleología que ya quisiéramos nosotros tener algo parecido en la Federación Madrileña. Después de un suculento desayuno a base de café, zumo, embutidos y tostadas de sobrasada, patees y otra cosa que no me acuerdo como se llamaba, nos reunimos con otros compañeros de la zona,  amigos de Juan.  Fofi, con sus 67 años y dos prótesis de titanio en sus rodillas sería el único que nos acompañase. Un gran conocedor en su tiempo del sistema, que participó en la exploración de muchos de sus sifones, uno de los cuales recibe su nombre y que en esta ocasión quiere rememorar ya que no lo visitaba desde hace 40 años. 
Ya reunidos todos emprendimos la marcha llevando los coches hasta el punto próximo a la presa de los Caballeros, donde se dejan los vehículos y desde donde partiremos para acceder a la boca de la Cueva de Hundidero e inicio de la travesía. Para ello tomamos una carretera que sale del mismo Montejaque a la izquierda, casi a la salida y que sube hacia la montaña en dirección a la presa (desvío 30 t 299.279  4.068.443 ), donde nos desviaremos de  la carretera 30 t 300.356  4.070.563 para coger un camino empedrado hasta el aparcamiento ed50 30 t 300.304  4.070.237. Aunque la bajada es buena, si alguien lo prefiere puede dejar los coches en el desvío de la carretera, ya que el aparcamiento de abajo es pequeño y no vale para más de 3 o 4 coches. En esta ocasión contamos con la ventaja de un equipo de apoyo que va a pasear por la zona y que nos llevará los vehículos a la salida de la Cueva del Gato. 
Iniciamos un empinado descenso que pasa por una zona de la presa y baja hacia una profunda depresión sumidero, que es la boca de Hundidero, de grandes dimensiones y forma alargada que me recuerda la boca de la Leze. Esta cavidad ha sido escavada por el río Gaduares y presenta una estructura de cañón kárstico subterráneo. En la gran sala de entrada (Sala Super) nos cambiamos y ponemos el neopreno, pieza imprescindible, al igual que el arnés, que nos acompañará toda la travesía. En este punto, las cosas se empezaron a complicar un poquito, y debo de confesar que unido al nerviosismo que ya traía por la falta de referencias actualizadas de la travesía, así como por los niveles freáticos, hizo que me pusiera un poco nervioso. Jesús y Fofi finalmente olvidaron sus arneses, uno, en el coche por un malentendido y el otro por olvido, total que empezamos la marcha ya un poco mermados, eso si, nuestro nuevo amigo lleva una pértiga de aluminio de 2,5 m como apoyo que estuvimos escuchando durante toda la travesía como si de cencerro se tratase. 
Mi experiencia en estos temas es que el conocimiento de la cavidad así como el material adecuado, sumado a la pericia y resistencia, hacen que los tiempos sean razonables, mientras que la falta de ellos, hacen lo contrario, situación que además tiende a complicarse más aún si cabe por el efecto Murphy, dando como resultado final un sinfín de horas y agobios innecesarios. Dicho lo cual, fue más mi temor que otra cosa, ya que el pozo artesiano que hay antes de entrar a la boca y que sirve de medidor del nivel freático de la misma, estaba completamente seco y de ahí para adelante todo fue a mejor gracias a Dios. La travesía comienza mojándote y termina mojándote ya que a los primeros 70 metros hay un pequeño lago inevitable por el que hay de destrepar por una cuerda de 3 o 4 metros, o bien pegar un salto, así atravesamos el primer lago y tomamos contacto con la temperatura del agua. Al poco tenemos que rebasar un segundo lago también de pequeñas dimensiones y pasar una gran marmita para llegar a una gigantesca marmita (de los americanos) donde hay que seguir por un pasamanos de cadenas que sube por la derecha y que nos lleva al lago de la sartén. No tengo claro si la caída del cauce principal es la marmita de los americanos o la sima del embudo, pero en cualquier caso no hay pérdida ya que hay que seguir las cadenas. Una vez arriba volvemos a descender por una cuerda que nos deja en otro lago precioso. Cabe señalar que durante todo el recorrido vamos a ir acompañados de los esqueletos de metal y madera que quedan de la obra medio faraónica que realizo la Compañía Sevillana de Electricidad por los años 20, en un intento de taponar los mil escapes que tenía la presa anteriormente citada y que dejaba a la misma sin agua a los pocos días de llenarse. Estos armazones, en su mayoría pasarelas colgadas para el paso de obreros y animales, dan un toque tétrico y decadente a la cavidad,  que tiene su puntillo, conformado insólitas imágenes para el recuerdo. Seguimos rapel tras rapel , para lo cual Jesús tubo que improvisar ya desde el principio un arnés de fortuna, con una culera,  y yo compartir con Fofi el mío, ya que finalmente contaremos más de doce pequeños rápeles, siendo el mayor de unos 15 metros (a ojo). Siguiendo siempre el curso del agua pasando de un pequeño lago a otro más grande, otros que son macro marmitas, atravesamos el paso del anillo para llegar a los órganos, formación de unas coladas que caen al lago y de muy bella factura. Un poco más adelante nos encontramos con una de las zonas más bonitas de la travesía, la sala de los gours, una sala de buenas dimensiones, conformada por una sucesión de depósitos escalonados en una ladera, originados por el flujo laminar del agua, donde paramos un poco a la espera de Félix y José Luis que viene haciendo algunas fotos. Hay que resaltar que para los primeros 500 metros emplearemos 2h en sobrepasar los obstáculos. Esta medida nos crea un poco de alarma al pensar en la cantidad que aún nos queda y hace que aligeremos un poco el paso, poco, porque la verdad , como dice el refrán, de la sartén al fuego ya que caímos en la galería de la ciénaga, donde además de una buena corriente de aire, nos costo lo suyo salir de allí. José Mª G Casanova tuvo que rescatar su botas del lodo, que finalmente convinimos, era de una pastosidad y adherencia superior al del Piscarciano. Una vez remontada la galería, la corriente quedo justificada por la gran sala de la plaza de toros, donde tomamos medida de tiempo y referencias de la bibliografía que llevábamos del grupo Geológicas, dándonos cuenta que habíamos llegado al punto 15 minutos antes de lo previsto. Yo personalmente me relaje un poco ya que José Luis nos comentaba que el resto era mas rápido y llevadero como así fue. En esta gran sala vimos calderines, ruedas de vagonetas y otros artefactos que utilizaron los obreros. Los aportes que en épocas de crecida forman una gran cascada estaban secos como pronosticaba el pozo de entrada. Ya un poco más relajados con los tiempos y el agua, seguimos adelante al tramo más acuático de toda la zona ya que hay que atravesar el lago doble, el lago largo, la presa y el cabo de las tormentas, pero antes de la presa paramos en la gran estalagmita para las fotos de rigor y tomar una barrita. Impresionante formación que no pudimos abarcar. Esta parte es preciosa también y el lago del cabo de las tormentas el más bonito de todos, donde hay que nadar un buen trecho, (200 metros dicen algunos) , aunque tiene en el medio alguna piedra para descansar. Este es uno de los punto críticos de la travesía, ya que en época de lluvias, los aportes a esta zona son absolutamente torrenciales, llegando a sifonar parte de sus galerías. Aquí también notamos una fuerte corriente de aire. Otro dato importante que me tranquilizo bastante, al menos a mi que soy un friolero, es que la travesía no tiene corriente de aire salvo en este punto y la galería de la ciénaga, cosa muy de agradecer ya que no se pierde calor y no tuve frío en ningún momento con el neopreno de 5’’. El agua tampoco es especialmente fría. Jesús que llevaba un neopreno de 2’’ y otra prenda interior si paso un poco de frío. Seguimos avanzando y tras pasar otro lago, este a media cintura, encontramos la placa Vera que conmemora el fallecimiento del compañero espeleólogo José Manuel Vera Catral el 6 de diciembre de 1976 que en el transcurso de una exploración en punta fue engullido por la corriente al estar el sistema en crecida. Se le intento rescatar con una cuerda pero fue imposible por la fuerza del agua, según nos comenta Fofi, que posteriormente participo en las tareas de rescate del cuerpo. Nosotros encontramos el cauce completamente seco, pero se intuye la potencia en carga del agua por el pulimiento de las rocas. Atravesamos un par de lagos pequeños más, los de la botella I y II y entramos en la galería seca del aburrimiento que durante 1 km nos hace sudar un poco, hasta llegar al lago del pasamanos, que nosotros pasamos por el agua. El citado pasamanos de cuerda esta colgado unos metros por encima, pero como el nivel del agua no era muy elevado, los lagos han sido llevaderos. Este empalma con el lago 1.100 que hace referencia a la distancia que queda para la salida y de ahí poco más nos relajamos en la sala de las dunas, sala repleta de una rampa de arena donde tomamos otro refrigerio y descansamos un poco, ya que esta sala se encuentra a poco más de una hora de la salida. Una vez descansados y comidos y después de revisar en la sala las simas de las dunas nos dirigimos hacia una impresionante galería por su porte y altura que nada tiene que envidiar a las cántabras. Aquí realizamos alguna foto más en la estalagmita conocida como la giraldilla y después de algún resbalón sin consecuencias nos dirigimos a la gran pared, que como su nombre indica es una pared perfectamente labrada a modo de pizarra de unos 40 metros de altura, de ahí, encaramos una serie de marmitas desfondadas con un par de rápeles finales que nos sitúan en dos pozas permanentes y que nos obligan a mojarnos justo antes de la salida, cosa que agradecimos algunos,  ya que en el último tramo sudamos más que en la galería del aburrimiento al ser los obstáculos mayores. Estas pozas se pueden pasar sin mojarse pero no vimos el paso de las termópilas que nos comentaba Fofi, pero si las cuerdas finales que bajaban al final de las pozas. En cualquier caso, seguimos el curso del agua hasta la salida final por Gato, en un paraje espectacular y donde nos esperaban los compañeros de apoyo, que nos aplaudieron por el esfuerzo y a los que aprovecho para agradecer su logística y  cariño, ya que finalmente no pudimos despedirnos en el pueblo. Para un desarrollo de algo más de 4 kms. entramos a las 12 menos 10 y salimos a las 7,30 los primeros y poco más el resto, ya que Fofi que se había quitado el neopreno en la galería seca, al no dar con el paso de las cornisas tuvo que volver a ponérselo. Dicen que los mitos se forman mitad verdad, mitad idealización, yo debo decir que para mi esta travesía es mítica, y siento no haberla disfrutado plenamente por mis miedos, pero para aquellos que la vayáis a realizar, dejaros llevar y disfrutad.