domingo, 11 de agosto de 2013

Cueva de la Leze



En esta ocasión, un nutrido grupo de cueveros, 9 inicialmente y 11 finalmente, aprovechamos el miércoles y jueves 7 y 8 de mes de agosto, para hacer una visita a la cueva cañón de la Leze y de paso, a la vuelta visitar Fuentemolinos.

Nosotros visitamos esta cueva cañón en agosto de 2007 y el recuerdo de lo divertida que es, se ha renovado con la visita, si bien la aproximación no la recordaba tan dura, o es que me estoy haciendo ya mayor.  La Leze o Lezea en vasco, significa sima o abismo

Salimos el miércoles tempranito y a las 8 a.m. ya reunidos en la gasolinera de mi pueblo, nos encaminamos hacia Egino, en la provincia de Álava, limítrofe con Navarra. Tras una parada en Aranda de Duero para recoger a Juanchi, del tirón nos metemos los 350 kms, llegando a eso de la 1 de la tarde. El equipo esta vez lo componemos, Félix, Txema, José Luis, Lucas, Juanchi, José Casanova, Pascual, Mar y yo. Posteriormente se nos unirán el jueves para visitar Fuentemolinos, Alberto y Javi.

Nos dirigimos hacia el farallón calizo donde se encuentra la boca, perfectamente visible dese la carretera. Es impresionante la gran barrera de piedra que hace de presa natural, formando una hoya abierta  S/N, donde por ambos lados, se haya fracturada por dos impresionantes hendiduras o bocas de más de 20 metros por 10 , que el agua utiliza para pasar. Antiguamente existió una central eléctrica y una canalización interior por tubería del agua hasta que una crecida que se lo llevó todo. El descenso de 150 metros se desarrolla en 13 rápeles sin problema, siendo el primero el más largo, si se accede a la cueva por el barranco de la izquierda. Nosotros, a eso de las 2 y pico iniciamos la ascensión cruzando por delante de la boca y tomando una vereda que va por la izquierda. A los pocos metros de andar nos empezó a caer la primera tormenta, que nos hizo refugiarnos en los árboles (a ver si nos caía un rayo para darle más emoción) donde coincidimos con una pareja de escaladores extranjeros con los que Félix estuvo de palique. El pollo no podía contener la risa al ver las pintas que teníamos los “jóvenes”, algunos con pantys de noche. Una vez escampado y viendo que el camino que tomamos se escarpaba y enriscaba, descendimos otra vez hacia la boca y en una brecha natural donde se ven barras de hierro oxidado clavadas a modo de quitamiedos que ascienden por la peña rota,  empezamos la ascensión, esta vez si, del camino que nos llevaría tras muchos sufrimientos (al menos para el que escribe) hasta el alto de la barrera caliza. El camino esta señalizado en subida con hitos hasta la cumbre. Allí desaparecen y nosotros nos fuimos muy a la derecha con el fin de tomar el descenso de forma escalonada, con lo que llegamos hasta el final del bosque de hayas y de ahí empezamos a bajar paralelos al arroyo sin agua que se dirigía hacia la boca. Aquí hizo acto de presencia la segunda tormenta que duró más, dando al bosque primigenio un punto de película de terror. Con una bajada complicada y divididos en 4 grupos, nos reencontramos todos a las 5,30 en la plataforma de tierra donde se prepara el personal. Nos cambiamos y empezamos el descenso con en principio 2 cuerdas, una de 40 m y 9mm y otra de 35 m y 10 mm a las que se incorporará la de Lucas de unos 20 m. La instalación la lleva a cabo Lucas y tanto Pascual como yo vamos retirando las cuerdas y pasándolas a cabeza. Los rápeles son cortos y cómodos y de ahí le viene el nombre de cueva cañón ya que parece más un cañón que cueva ya que no vemos en todo el desarrollo ninguna formación. Hay un pequeño sifón que dependiendo del agua se puede hacer mas o menos complicado, pero que ya alguien ha puesto una cuerda atada al arco para impulsarse. Cuando nosotros la hemos visitado no ha sido más que bajar la cabeza un poco y salir. Lucas, Mar y yo terminamos a eso de las 8 y los últimos compañeros salen en torno a las 9 ya que había algún problema en la recuperación de la última cuerda. Sin incidentes nos cambiamos mientras obscurece y entre charlas y risas se nos echa la noche.  Un gran día de espeleorisas y como dice el compañero Félix, de mucha cuevoterapia y buenos compañeros.

No hay comentarios: