sábado, 23 de septiembre de 2017

Travesía Ojáncano-Anjana

Una nueva aventura de la mano de miembros del SCC & Silex Team, en otro intento de atravesar las entrañas de la tierra recorrida por sus ríos subterráneos. En esta ocasión los espeleos somos María, Sonia y Julio por parte del SCC y Mar, Nandy, Pascual, JM G Casanova y yo por parte del Silex. Nos encontramos en Liérganes, residencia del Hombre Pez, apodo de Francisco dela Vega Casar. Interesante historia de la zona que merece la pena leer. Esta visita promete ser mitológica por todos sus costados, ya que Ojáncano y Anjana son también seres de la mitología cántabra.

Una vez tomamos el café preliminar, nos dirigimos hacia el Cubillo de Anjana, siguiendo la carretera Ca-260 que va de Liérganes a Mirones, y en el Pkm 6,8 y enfrente del desvío hacia Mortesante. encontramos una parada de autobús, en las proximidades de la cual aparcaremos el vehículo.

El sitio no tiene capacidad nada más que para de coches, si no se quiere invadir la parada de autobús.

Nos cambiamos lloviendo, en la caseta,  y por la carretera, deshacemos unos 70 metros el camino que traíamos, después de una curva que hay que ir con tiento ya que no te ven, encontramos la pequeña boca no visible desde abajo, que se sitúa a unos 4 metros sobre nuestras cabezas Datum WGS 84 30 T 442496 4795151. Sube Nandy y Julio y ponen una cuerda, ya que la rampa es empinada. La estrecha boca da acceso a un pasamanos de 2 metros que nos situa en la cabecera del primer p4. Una vez descendido hace su aparición el barro. Descendimos la rampa en dirección a la derecha por parecer la continuación evidente, teniendo que sacar la brújula y el plano, para cambiar radicalmente de dirección y proseguir rumbo Sur, destrepando bloques unos 40 metros. No tomaremos ninguna desviación. Llegaremos a un pasamanos descendente rumbo Oeste. Seguiremos pegados a la derecha hasta el final, donde giraremos a la izquierda entre bloques y siguiendo unos 10 metros, encontraremos un nuevo pasamanos que nos acerca a la cabecera del p8 que nos baja de nivel.

A partir de aquí, nosotros nos liamos ya que entramos por el laminador, y unos fueron al fondo de él, donde encontraron una cuerda que bajaronhastael río. Otros tomamos la gatera ascendente que hay a la derecha a unos 15 m, y que tiene una pequeña columna a la izquierda, como referencia, y que al final será el camino correcto. Al final todos entramos por aquí, pero nos volvimos a perder ya que una vez arriba, en vez de seguir subiendo un poco más y continuar la galería unos 150 metros rumbo Oeste, nos fuimos por lo evidente que era la dirección contraria, metiéndonos por una especie de ventana a la izquierda que nos llevo a una gran sala que destrepamos entre bloques para acabar a los pies del p8. Repetimos la operación, pero esta vez, en la dirección correcta, llegando a un caos de bloques que cierra la galería. Continuamos trepando por una galería que se abre a la izquierda y que esta marcada con hitos, para coger seguidamente, la segunda a la derecha. Unos 20 metros más adelante, destrepamos unos 2 metros a lo que parece un meandro fósil, tomando la dirección de la izquierda ya que la derecha se cierra. Seguimos el meandro, y en la primera curva pronunciada del mismo a derechas, Julio nos lleva a unas salas superiores con bellas formaciones de macarrones.

Al final del meandro encontramos el p10 que comunica con el río. Ya se le oye desde lejos y aquí paramos para tomar algo y revisar como baja el río. Yo bajo y tal como anticipaba el ruido, el río baja fuerte. Julio nos aconseja que mejor nos diéramos la vuelta, lo cierto es que si bien para arriba no parecía tan potente la carga de agua, la dirección que tenemos que llevar es la contraria, donde si se ve espuma, cascadas y rápidos. Luego comprobaremos en los arroyos de fuera que el agua baja inusualmente marrón y torrencial , cuando en principio no hemos visto grandes tormentas, pero si una constante lluvia desde la mañana.

Decidimos seguir el consejo de Julio y darmos la vuelta, saliendo tranquilamente ya que la cavidad si bien se habla de travesía, se encuentra completamente instalada.


Salimos aún lloviendo y  nos hicimos las fotos de rigor haciendo un poco el gamberro, hasta acabar finalmente en La Cavada cenando todos juntos. Un esplendido fin de semana aunque con la espina de no haber podido terminar la travesía. Volveremos.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Sima Paz

Este pasado sábado 9 de septiembre, y en la línea que llevamos últimamente de visitar todas las cavidades de la sierra de la Muela, en Cuenca, hemos vuelto a acercarnos a la sima Paz. Ya en otra ocasión fuimos a visitarla, pero finalmente no entramos. En esta ocasión los espeleos somos Mar, Pascual, Moreno y yo y además nos acompaña Félix, que se dará una vuelta por la zona mientras desarrollamos la actividad. Salimos un poco tarde para empezar, ya que Moreno tiene que dejar a su hija en Fuentidueña. Nos encontramos en Uña a las 11.30, donde tomamos café y nos dirigimos hacia la sima.

Esta sima será probablemente una de las más sencillas de encontrar de las de esta zona. Transcribo la descripción que hace Isidoro Ortiz en su publicación de Cuevas y Simas de la Zona Centro, ya que es pefectamente válida para localizar la boca.
Próximo al pk 43 de la carretera CM-2105, que une Uña con Tragacete, parte una carretera secundaria que bordea la Muela de la Madera por el este y que lleva a Las Majadas. Unos 6,2 km. más adelante se sigue de frente dejando a la izquierda el desvío que conduce a este pueblo. Unos 500 m después, ya la altura de la fuente del Agüerillo,(ojo esta zona se inunda) parte a la derecha una pista no apta para todos los coches,  que sube por el Vallejo de las Torquillas hasta un alto. Después de unos 2,1 km de subida, la pista describe una curva a la izquierda, en el punto donde esta cruza la línea divisoria de los términos de Cuenca y Huélamo. La boca de la sima se abre a unos 50 m a la derecha, en el inicio de una pequeña vaguada. (Datum WGS84)30 T 595997 4458001.

Nosotros entre pitos y flautas empezamos a entrar a 1,30,  si bien llegamos sobre las 12,30. Esta vez será Pascual, junto conmigo, quienes iremos de equipo de instalación. Como el compañero venía tocadillo de haber estado el viernes volando en parapente como primera experiencia y después haberse ido de fiesta, aquí empezó el cachondeo que pronto se nos quitaría.

Esta sima la he rebautizado como sima de la garduña, ya que en la anterior ocasión vi una cola anillada enorme que se metía en una parte de la sima horizontal situada a la entrada. En esta ocasión pudimos comprobar que efectivamente reside un animal depredador ya que había restos de plumas, algunas vertebras limpias y deposiciones por todas partes. Empezamos bajando instalando en natural por la zona más evidente, no siendo necesaria la cuerda, sobre todo a la subida,  ya que se trepa perfectamente la pequeña dolina de unos 5 metros. A partir de aquí se inicia una rampa en una caliza muy fragmentada hasta una estrecha fisura que da paso a la primera vertical de 13 metros compuesta por pozo de 9  y rampa de 4. Para esta tramo usamos una cuerda de 40 m, contando desde el pino. Esta rampa da acceso a una salita, donde bajando al fondo a la derecha y por un paso estrecho, que nos hará pasar las de Caín a la vuelta con las sacas llenas, se inicia la siguiente vertical, un p15 que nos vuelve a dejar en una estrecha rampa llena de piedras, que no habrá que descender totalmente, ya que los anclajes en parabolt se situarán unos metros por encima de la misma en la pared contraria. Todos los anclajes hasta aquí son parabolt y para este tramo usaremos una cuerda de 25 m. Hacemos pasamanos hasta el último parabolt y desde este punto, denominado el Peñón, apreciamos la estrecha diaclasa que bajará 90 metros hasta su fondo. Bajamos un par de metros para instalar la cabecera con dos spit, uno de ellos de reaseguro. Ya veníamos observando lo delicada que es esta sima, ya que por todas partes hay piedras sueltas, pero a partir de aquí, la cosa se pone aún peor, por lo que habrá que extremar las precauciones. Ya estamos en el Hipertuso, como describía anteriormente, un pozo alargado y estrecho (0,7 - 4 m), muy fraccionado al principio y con multitud de piedras en sus pequeñas repisas. Bajamos los primeros 20 metros y ya no nos empieza a cuadrar la situación de los spit sobre plano. La cosa se nos complica cuando en la zona más ancha y almendrada, con una cómoda repisa, bajamos unos 20 metros hasta dar con un roce importante sin ver el siguiente spit. Bajo yo pensando que mi compañero esta acusando los estragos del día anterior, pero tampoco veo nada, aún bajando un poco más. Tenemos que esperar a More, que nada más llegar a la repisa ve a metro y medio más abajo y a la derecha de la bajante, una cama para un spit que servirá de desviador, permitiendo hacer una tirada de unos 20 metros, y esta vez si, por esa nueva bajante, divisar el siguiente fraccionamiento. Bajara More, que a su vez, se saltará la rampa que hay a -110 a la izquierda, donde se encuentran los dos pozos siguientes (p7 y P17), descendiendo hasta la base, con un roce que mitigará con un desviador aprovechando la instalación del último pozo. Para este gran pozo hemos usado una cuerda de 110 m y nos faltaron unos 5 metros, que Moreno bajo destrepando por la pared y que Pascual empalmó para los demás. 

Tomamos un pequeño refrigerio a base de frutos secos y para arriba. La desinstalación la hicimos Pascual y yo. A medida que va subiendo Moreno, vemos lo delicado de esta Sima, ya que por más cuidado que vamos poniendo, todos tiramos alguna piedra. La mía, incluso de buen tamaño. El primer tramo se nos había convertido en un p45 que nos hace sudar, y como vemos cada vez más peligro, vamos agrupándonos y esperando antes de subir a las rampas. Poco a poco vamos ascendiendo y agrupando, y conseguimos salir sin cascotazo , aunque algunos tuvieron algún pequeño contratiempo con algún desviador que les hizo jurar en arameo. Por una vez, no fui yo el de las maldiciones. Eso sí, juramos todos solemnemente no volver a entrar a esta sima hasta que no le quiten las piedras. El último salió a las 8,30 pm. Nos hemos comido 7 horas en la actividad.

Tomamos la merienda ya al obscurecer y vuelta para Madrid, después, como siempre de un día esplendido con la mejor compañía. Descansa en Paz sima Paz

domingo, 30 de julio de 2017

Sima de Hormigas

Este pasado 22 de julio de 2017 y después de casi 8 años, he visitado por fin Hormigas, que fue la antigua zona del club Talpa, al que hemos pertenecido durante unos años. Esta vez si ha sido posible, gracias en primer lugar a Mar y Pascual, compañeros de viaje, y a Miguel Ángel y David, que nos han facilitado el poder hacerlo.

La idea original era realizar la travesía de Torca Sima – Gándara, pero al surgir algunas  dudas en la zona de los pozos y conexión, ya que desde la gatera del p40 conocemos bien el recorrido, y viendo que teníamos pendiente también la visita a Hormigas, finalmente les convencí para hacer esta última.

Con esta idea nos fuimos el viernes por la tarde, para hacer noche en los apartamentos Arredondo, donde por comodidad y precio, venimos pernoctando siempre que podemos. Avisar que Domingo ha subido el precio de 10 a 15 euros noche/persona. Aún así, pudimos disponer de un apartamento para los 3. Cenamos allí y nos levantamos pronto, ya que queríamos entrar temprano. A las 9 y pico pasábamos por Bustablado camino de la antena. Menos mal que el Evaristo  aún tenia cerrado el bar, porque sino hubiésemos parado y desayunado por segunda vez, cosa que hubiese retrasado la entrada.

Aparcamos a la altura de la antena (Datum ETRS89 445013  4792344)  a 669 metros de altitud y nos dirigimos por el collado en dirección al Alto de Bustablado. Como a unos 1700 metros desde el coche, llegamos a la boca que se encuentra a 637 metros ( Datum ETRS89 444676  4791064) . Comentar que esta sima se encuentra equipada en fijo y es una de las entradas al Sistema de la Canal de Haya que actualmente se encuentra en exploración, por lo que no esta permitido su acceso, salvo autorización expresa de los grupos que la gestionan. (SECJA, Proteus y Specul).

El paseo nos llevó cerca de una hora y a las 11,30 entrábamos. La sima se compone de una serie de pozos, que se unen formando un único descenso hasta llegar a los -160. Encontraremos varios desviadores y algún péndulo, para evitar el goteo de los pozos, así como un puente tibetano para evitar también subir y bajar un pozo intermedio. El péndulo mayor está un poco justo de cuerda, por lo que a la vuelta nos obligará a asegurarnos con las vagas.

Empleamos una hora y veinte en bajar tranquilamente, disfrutando de los pozos, y con la casi certeza de que será, en mi caso, la primera y última vez que los vea. Una vez en la base, bebimos un poco de agua e hicimos alguna foto. El guía era Pascual, y como conocía de sobra la zona, nos propuso hacer alguna foto en la galería más bonita que tiene esta zona. Así nos dirigimos hacia el oeste, hacia la sala  Haute, para lo que hay que ascender una rampa con cuerda de unos 20 o 30 metros, que nos ayuda a superar el caos de bloques. Ya en la sala nos dirigimos hacia la derecha donde hay una gatera descendente entre bloques y que no es otra cosa que el paso de la conexión entre Hormigas (TB60) y la TB41. Progresamos hacia la sala de la conexión y al poco en la pared de la izquierda ya encontramos cuerda fija instalada que nos ayudará a descender los dos tramos de pozos un tanto farragosos que nos bajan unos 60 metros más, dejándonos en la citada sala, donde por la derecha veremos el pozo de conexión con la TB41 que ya no esta instalado. La sala de dimensiones modestas, tiene dos continuaciones naturales, la más amplia y que será la que sigamos nosotros, está a la derecha y es ya parte de las galerías de la TB41. Progresaremos por esta zona entre caótica y laberíntica, en dirección a la galería de Evaristo, donde bajaremos al nivel más fósil que forma esta larga y bella galería. Dejaremos el pozo Paco Láser a un lado para continuar por el meandro hacia la galería de las Maravillas, que como su nombre indica tiene una bella profusión de formaciones ya en su mayor parte descalcificadas, pero que no le restan en nada su belleza. En esta zona hicimos un montón de fotos y este punto fue el de retorno. Paramos al final de la galería donde antes se hacían los vivac para la exploración y tomamos fuerzas para ir remontando poco a poco la subida hasta la luz. El retorno se hizo un poco más duro ya que los dos pozos de conexión son como ya dije bastante farragosos y nos volvimos a tomar un descanso en la base de el pozo principal. Vamos subiendo el gran pozo, que esta muy fraccionado y es bastante cómodo a excepción de los péndulos que son un poco exigentes, al menos para mi que soy ya un abuelo, y mojándonos ya que el ultimo tramo se hace por la vía de entrada de agua y como suele ser normal, la zona esta cubierta y con llovizna. Nos mojamos pero salimos sin ningún incidente (miento, que les tiré un maillón en un pozo y menos mal que no dio a nadie) y a las 7,30 estábamos todos fuera. Nos cambiamos y emprendimos el retorno cuando la niebla empezó a apoderarse de la zona, sumiéndola en esa bruma que la hace todavía más bella.

Nos cambiamos y retorno a Bustablado, donde directamente nos fuimos a sentar y meternos para el cuerpo, el filetón de ternera que en esta ocasión a mí, me supo a gloria. Esta sima para mi, tenía algo de mítico por haber oído hablar de ella tanto, y por los percances (más en la TB41) vividos en ella por los compañeros del Talpa, pero la realidad es que de tanto hablar, se me había hecho más profunda, más negra, más dura, y al final siempre me imponía más respeto de lo que al final ha sido. No hay peores monstruos que los que imaginamos, así que no hay nada mejor que enfrentarlos para ver su dimensión exacta, y en este caso el grandioso pozo de -300 metros de mi imaginación, se convirtió en un -160 de lo más accesible. 

Al día siguiente, intentamos hacer la ferrata del Cáliz en Ramales, pero era tal la cantidad de gente que decidimos hacer solo los dos rápeles que hay en Cueva Mur y así poner un broche final al finde que cundió de lo lindo.


Agradecer a mis compañeros Mar y Pascual, la paciencia que tienen conmigo y como ya dije, a Miguel Ángel y David, por facilitarnos lo necesario para poder, en mi caso, poner en su lugar a las Hormigas, que con todo y en su conjunto, sigue siendo uno de los sitios más bellos que he podido ver.

jueves, 6 de julio de 2017

El Cuevon de Pruneda

En esta ocasión hemos quedado con nuestros amigos del SCC de Santander, que nos harán de guías y anfitriones a esta salida veraniega, que como ya veremos, poco tuvo de la misma, ya que el viernes nos recibió con un aguacero impresionante.

Quedamos el viernes en el camping de Purón, cerca de la localidad del mismo nombre y cerca también de la cavidad objeto de visita. Esta es una cueva cañón que atraviesa la sierra de Cuera, esta formada por el río Los Tornos.

Desde Santander salieron, María, Paco, Juanillo y Julio y desde Madrid, Mar, Isabel y yo.

Ya en el camino de ida, y nada mas pasar el puerto de Reinosa, nos recibió un potente aguacero medio tormentoso que sería la tónica hasta llegar al Camping Purón, donde nos esperaban nuestros compañeros.  Cenamos juntos, un poco tarde la verdad y después de comentar la jugada y con algo de incertidumbre sobre la actividad, a eso de la una o una y media nos metíamos en la cama esperando a que escampara.

Al día siguiente, sábado 2 de julio, nos recibió una mañana entre claros y nubes, que no dejaba clara cual iba a ser la tónica del tiempo para ese día. Desayunamos un estupendo pastel de chocolate,  gentileza de María y nos fuimos para el pueblo de Purón, llegando al primer barrio, el Candal, que atravesaremos por la izquierda sin entrar en el pueblo hasta llegar a un rancho (lo de rancho es porque lo tiene pintado en la casa). Aquí tomaremos el camino de la derecha para un poco más allá desviarnos a la izquierda por una pista hormigonada que sube haciendo eses hasta una cuadra y un prao a la izquierda. Este puede ser un sitio de dejar un coche, ya que la pista se vuelve más pronunciada y resbaladiza. El segundo coche puede continuar algo más de 1 kilómetro subiendo por ella y dejando un parking a la izquierda, para llegar al collado donde encontraremos una zona de pasto. Aquí dejaremos el coche y bajaremos por un camino hacia una pequeña arboleda a la derecha según llegamos y que no es otra cosa que el cauce de un pequeño arroyo, situado entre dos prados al fondo a la derecha. Seguiremos el agua para adentrarnos en la boca de la cueva Datum ETRS89 360531 4804055, excavada sobre materiales diversos como calizas, cuarcitas, areniscas, etc. siendo predominante la roca negra veteada de blanco confiriéndole a la travesía un aspecto muy sombrío, vamos de los que a mi me gustan.

Tiene dos zonas de entrada, una más ancha e inundada a la izquierda y otra más estrecha y activa a la derecha, que fue la que tomamos, pasando por un pequeño meandro, para al poco desembocar en una sala más ancha donde confluyen ambas bocas. Seguiremos el curso activo por una galería cómoda, pisando aquí y allá y en principio evitando el agua. Esta zona no tiene ninguna dificultad, siendo muy poco profunda y con poca corriente. Así avanzaremos unos 2/3 de la cueva obervando las primeras coladas, hasta llegar a una R7 que si bien tiene una cinta y maillon en un natural para bajarla, no es necesario, pudiendo hacerlo por la izquierda con un fácil destrepe. No escurre. Esta rampa nos deja en una amplia marmita de recepción que se escapa por un pequeño meandro estrecho y desfondado a modo de diaclasa, por la derecha, y que pasaremos pegados a la pared. El agua llega a eso de la espinilla. Para el caso de que fuese mayor el nivel, se puede subir en oposición y hacerlo por arriba. Lo cierto es que desde la anterior cascada rampa, la cueva empieza a estrecharse y profundizar y el agua empieza a tomar fuerza. Pasada la rampa bajaremos un par de badinas, la última con cuerda y giro a derechas y ojo que está perforada y hace de sifón si uno cae a la rompiente, es conveniente saltar un poco. En esta badina Lucy tuvo un percance pasándolo mal, así que es conveniente ir con prudencia ya que es difícil ayudar al compañero si no vamos preparados de antemano. A partir de aquí el río va descendiendo en pequeñas marmitas hasta precipitarse en una cascada de 9 metros a una marmita con corriente concentrica. Como la situación anterior nos había dejado un poco estresados, y viendo que el rapel tenía una recepción un poco complicada por el caudal de agua (la noche anterior diluvio), decidimos darnos la vuelta, ya que este punto es el de no retorno al tener que recupar la cuerda para continuar la travesía.

Juanillo fue el encargado de subir la badina maldita y poner una cuerda para así hacer más fácil la remontada de la misma, que por su caudal en un tramo ascendente, tenía su aquel.

Poco a poco fuimos remontando el río, ya cada vez con mayor facilidad, hasta salir por la boca. Nos recibió el cielo encapotado que no esperábamos, ya que sobre las 2 daban buen pronóstico que no se cumplió hasta avanzada la tarde/noche.  Empleamos en el trasiego unas 5 horas, y Julio y yo nos cambiamos como pudimos y bajamos en coche, mientras el resto del equipo se fue carretera abajo hasta la furgo que es donde teníamos la ropa seca.

Sin más incidentes, comimos algo y nos fuimos a la cueva del Cobijeru y la playa de Las Acacias, en Buelna, Llanes, pequeña cueva natural que da al mar abierto para rebajar un poco el estrés y hacernos unas fotos en el puente natural de roca que hay por alli.


Vuelta y cena obsequiada por Julio en el camping a base de morcilla y huevos fritos y a las tantas a la cama. Una cavidad que habrá que repetir, eso si, con menos agua. Este factor es determinante a considerar ya que el inicio no hace presagiar claramente lo que luego te pudes encontrar.

miércoles, 26 de abril de 2017

Cueva 415

En esta ocasión y aprovechando que nos hemos quedamos solos, Mar y yo decidimos aprovechar el sábado para hacer algo pequeño y si es posible bonito, para quitarnos la espinita de la Sima Picón. Ya en la anterior visita a Cueva Mur,  estuvimos por la zona de Matienzo, con sus 4.500 cavidades, pensando que malo sería si no localizábamos alguna que mereciera la pena. De ahí, y por casualidad, nos dieron las coordenadas de la Cueva 415 (WGS84 30T 451200 4797509), un grupo de expeleos que también aprovechaban la mañana del domingo aquel,  para hacer algo pequeño. Para llegar al parking hay que tomar la carretera CA-266 desde Matienzo, en dirección a Solórzano y pasado el barrio de la Secada, según subimos el pequeño puerto de Fuente de Varas, y poco antes del Km. 15, tomaremos la primera desviación a mano izquierda en dirección a Busmartín, ojo que el cartel es manual. De ahí a 560 m esta el parking, que no es otra cosa que un ancho de la carretera. Dejamos el coche y seguimos recto  por el camino que va a una finca. Atravesamos la portillera y nos reciben los ladridos de un martín que está atado en la casa de abajo. La primera coordenada que metí estaba equivocada y perdimos más de una hora prao arriba prao abajo. Una vez corregido, nada más pasar la portilla, yo me bajé por la linde de la finca y Mar se fue directa al perro. Nos encontramos en medio el prao, a media ladera aún del final de la finca, donde un palo atravesado y un alambre de espinos indican la mínima boca de entrada.
La entrada en una gatera descendente, primero por suelo terroso para enseguida encontrar ya la caliza. Los primeros pasos son un poco agobiantes por la tierra, pero enseguida se va ampliando y después de otra pequeña rampa más amplia, nos deja ya en una sala de buenas dimensiones donde vemos una cuerda para ayudarnos a bajar los 4 metros de destrepe. Tienen un fraccionamiento para facilitar la salida y quitar el roce. Abajo y hacia la izquierda se ve con claridad otro par de cuerdas ascendentes, a una ventana a unos 4 metros más o menos. En la sala hay alguna progresión que no hicimos.
Ascendimos a la ventana y continuamos por un conducto estrecho que en un punto y para evitar por la derecha una rampa pozo, asciende por la parte más estrecha de la cueva, pero que al estar la gatera limpia se pasa sin mucho enganchón. Superada la gatera rampa, aparecen otras 2 cuerdas que también sirven  para franquear otra rampa pozo, esta más pronunciada y que dejamos a la derecha. A los pocos metros de la cuerda, el conducto se abre a la sala más grande de la cueva, donde aparecen las formaciones. Aquí encontramos lo que hemos venido a buscar y nos tiramos más de media hora haciendo las oportunas fotos a las excéntricas singulares, con mucho cuidado de no llevarnos por delante alguna formación, como evidencian los restos del suelo. Una vez cumplido el objetivo salimos sin más incidentes, utilizando para la visita 2 horas. La subida del prao a la vuelta se las trae.
La cavidad es una gatera continua,  pero la sala merece la pena. La dificultad técnica es poco más que cero pero se necesitan los aparatos, al menos para nosotros, y, es un pequeño tesoro que merece la pena visitar.
Como nos sobro toda la tarde, nos fuimos hacia Calseca, por el Collado de la Espina, desde Bustablado, utilizando la pista que usamos para ir a Tonio, a ver si encontrábamos el gran pozo MTDE, y lo que si vimos fue un montón de coches de expeleos al pie del Alto de Porra, por lo que suponemos no andara muy lejos de alli. Llegamos al monumento a la vaca pasiega, dimos una vuelta y como había una niebla que no dejaba ver nada, nos fuimos de vuelta por el Barranco del Paso Malo hacia el camping de San Roque, donde tomamos café y vuelta para Asón.

Un día tranquilo, de disfrute cuevero y con el objetivo cumplido. Nos queda por la zona visitar la Torca del Mostajo y esperar encontrar alguna que otra maravilla perdida.

viernes, 21 de abril de 2017

Sima Picón

Como objetivo para esta Semana Santa, y dado que no había mucho quórum, propuse una salida express a Cantabria con la intención de visitar alguna cavidad para fotografiar y dentro de las ya revisadas. JMG Casanova y Nandy nos avisaron que andaban no muy lejos de la zona y que se apuntaban el viernes santo, por lo que el equipo lo configuramos Mar, Nandy, JM G Casanova y yo.

Como ya en la anterior visita a Cueva Mur habíamos revisado la zona de Matienzo donde se encuentran las bocas de la Torca del Mostajo y la Sima Picón, decidimos que sería interesante visitar una de ellas, así que preparamos primero la Torca del Mostajo, por tener algo más de enjundia. Revisando la información asociada a la zona, dimos con una página de los ingleses, Matienzo Caves, (http://matienzocaves.org.uk/) que llevan 50 años explorando la zona, junto con otros grupos. En esta página encontrareis lo que queráis, y para la ocasión nos bajamos la topo de la Sima Picón, Torca del Mostajo, y de todo el Sistema Cubija. En principio seleccionamos la Torca del Mostajo y después de revisar la información y ver videos por Internet, JMG prefiere algo más ancho, ya que la segunda gatera parece verdaderamente pequeña. Optamos pues por la Sima Picón.

Quedamos a las 10,30 en Matienzo, justo en el desvío de la CA-654 al Sel de Suto, carretera que tomaremos para ir a la sima. Como el bar estaba cerrado y la programación iba a quedarse un poco corta, decidimos irnos a tomar un café a Ramales, viaje que aprovechamos para llevar a un paisano autostopista a Riva. Nos agasajamos con unos cuantos pasteles, además del café, para ir bien provistos de azúcar y ya finalmente nos fuimos para Matienzo. Tomamos el citado desvío y como a 900 metros, nos desviamos por la pista asfaltada/carreteruca que está a la derecha y sigue bordeando la peña de El Naso. Pasamos por delante de la Cueva del Molino y como a unos 700 metros desde el desvío, nos encontramos otra pista asfaltada que sube a la derecha. Ascendemos este paso que nos lleva a un pequeño valle. Justo nada más subir suele haber varios coches de escaladores. Seguimos por esta pista como 1,5 kms. hasta la última casa, y un poco antes de llegar hay un par de apartados en la pista/carretera para dejar los coches. Si esta el paisano, mejor pedirle permiso de paso. Es un hombre relativamente joven de buen talante que puede ayudar a localizar lo que se quiera. Nosotros hablamos con él en la anterior visita a la zona prospectando las bocas y nos dijo donde se encontraba la sima Picón ya que las coordenadas no eran buenas.

Comentar que en esta zona se desarrolla el Sistema Cubija, que cuenta con varias entradas entre las que se encuentran la Torca del Mostajo, a la derecha de donde dejamos el coche y la Sima Picón justo a la misma altura, a la izquierda. Además esta la Cueva de la Morenura, Torca del Regatón y el Cubio de Cubija, amén de otras que aún no se han conectado, como la que vamos a visitar.

Cruzamos el prao del paisano y vamos ascendiendo hacia la torreta de electricidad más alejada. Se pueden tomar cualquiera de las dos torretas visibles como referencia, pero lo que esta en la misma vertical es la más lejana, la más cercana nos sitúa un poco a la izquierda de la boca pero en cambio está al mismo nivel. Nos desplazamos también nosotros hacia la izquierda buscando una vereda un poco más cómoda para no atravesar el bosque por medio y vamos encontrando la senda. Finalmente llegamos a la boca de la sima (WGS84 30T 450242 4796761), que tiene dos entradas, una con un p35 de mala instalación y al lado el p15, que instalamos, primero a un natural y justo cuando empiezas a entrar en la vertical de la boca, tienes un parabolt de 8 con tuerca en la roca de la izquierda. Desciendes unos metros y también a la izquierda tienes un spit para instalar, ambos fraccionamientos con pequeña repisa. De este y ya en la vertical de la pared a unos 5 metros del fondo se encuentra el spit final. Nosotros usamos una cuerda de 50 por ser la que traíamos.

El pozo, salvando las distancias, se me asemeja al la Cueva del Río de Aylagas en Soria. Este,  nos deja en un cono de derrubio, de donde nos llama la atención, lo que parece un exoesqueleto de una máquina al puro estilo de Horizon Zero Dawn, que no viene a ser otra cosa, que los despojos modernos de material  eléctrico de alguna reparación en la torreta próxima. Una vergüenza y un atentado contra nuestro patrimonio del subsuelo, inaceptable en estos tiempos, en los que hay recursos de sobra para retirar este material.

Salvados los gusanos mecánicos, bajamos el cono por la izquierda en la dirección evidente, llegando después de bajar la gran sala a una zona donde vimos un spit,  en una remontada muy expuesta por la la izquierda, que desechamos y una gatera sumidero que da a una minisala por la otra. Tuvimos que sacar el plano para ver que la cueva sigue su desarrollo por la derecha a donde retornamos y ya accedimos a otra pequeña sala llena de restos completos de cabras, lugar donde después de haber caído a la sima (luego vimos a la salida que hay una rampa en la cual es fácil caer y bajar pero no subir), se van a morir. Al menos encontramos 4 restos completos. Seguimos avanzando hasta la gran sala G.E.S. por la que transitamos sin problemas ya que hay algunos hitos y el camino esta visible. En esta ocasión y como ayuda adicional,  hemos aprovechado para usar unos palitos reflectantes que se usan en los radios de las bicis y que van de miedo para la ocasión.

Ascendemos al fondo de la sala por un paso en bloque que también se puede gestionar por la derecha por una estrechez que nos deja en la siguiente sala, en este caso descendente. Nos llama la atención el porte de las salas para la zona donde estamos ya que no da sensación de que se puedan encontrar estos volúmenes a escasos 10 metros de la surgencia. Toda la cavidad se encuentra descalcificada y fracturada, siendo en general muy pocas los aportes de agua y careciendo por completo de formaciones. Ahora nos encontramos en la sala más grande de la sima, la sala de los Bloques, que comienza con una empinada rampa sobre tierra y rocas que van cayendo y levantando un fuerte olor a metano a medida que avanzamos. Giramos a la derecha y aquí el porte llama la atención. A nuestra izquierda unos grandes bloques nos indican continuación al fondo izquierda por las sombras, pero ahora seguimos nuestro camino por la derecha, bajando una nueva rampa que gira a la derecha y donde ya empiezan a aparecer formaciones coralinas. Estamos en lo que creemos es el Coral Rift y aquí nos volvemos locos buscando el paso de la gatera que vimos en un video y que da paso a las siguientes salas de formaciones, donde se encuentran las electitas en forma masiva. No conseguimos más que bajar a otra sala circular con alguna formación pero sin continuidad, y después de un buen rato, y las pocas ganas que tienen algunos de arrastrarse, decidimos dar la vuelta no sin revisar todos los rincones de la zona.

En la vuelta, visitamos el ramal de la izquierda que antes no revisamos y encontramos un p15 que para atravesarlo hay que realizar una travesía por una arista de formaciones apoyada por pasamanos instalado fijo que también nos da la risa. Como a priori esta parte no da a la zona buscada, nos paramos, tomamos un refrigerio y emprendemos la vuelta desde este punto, que en cosa de media hora o poco más nos sitúa al pie de la cuerda.  Vamos saliendo y se queda Mar para recuperar y a las 6 pm estamos todos fuera. Hemos tardado 5 horas en el paseo. Nos cambiamos y nos vamos a tomar algo a Bustablado, donde finalmente nos quedamos a cenar, haciendo una clásica de chuletón.


Una pena no haber podido visitar la parte más bonita de la sima, pero que se le va a hacer. Nos despedimos de nuestros compañeros que se van para la Unquera y nos vamos a dormir a Asón, donde estamos pernoctando. Comentar que se nota lo de la semana santa ya que esta todo a tope. Nosotros aún utilizaremos el sábado para hacer una cueva pequeña en la zona, pero eso es otra historia.

jueves, 6 de abril de 2017

Cueva Mur

Antes de que la memoria empiece a fallar, cosa cada vez más frecuente, voy a relatar la visita de este fin de semana a Cueva Mur, cavidad clásica donde las haya que además de tener su punto de acción, tiene sus pequeños tesoros guardados. Para algunos de nosotros era la primera visita completa a la cavidad, ya que en anteriores visitas, o bien no pudimos completarla por falta de material, o se anuló la salida por causas diversas.

En esta ocasión el grupo lo formamos, Mar, Nandy, Jose MG Casanova, Jose Moreno y yo. Parte nos alojamos en los apartamentos Arredondo, a la salida de esta localidad en dirección al Asón, y que por 10 eur nos permite disponer de un pequeño apartamento para dos, en nuestro caso. Quedamos con Casanova y Nandy en Ramales a las 10,30 ya que ellos venían de Unquera, y después de unos cafés nos encaminamos hacia la boca de Cueva Mur, eso si, jarreando agua. Para llegar al parking hay que tomar en dirección al puerto de los Tornos por la N629 y después de unas cuantas revueltas, como a unos 3 kms. encontraremos una pista que nos lleva a la cueva de Covalanas, cueva turística con pinturas rupestres, en cuyo parquing dejaremos el coche. Seguiremos el camino de la cueva turística, y en la segunda curva a la izquierda, sale una senda muy pisada que subiendo nos lleva a la gran boca y que desde este punto se encuentra oculta. Las dimensiones de la boca son espectaculares y no tiene pérdida, al situarse en el farallón del monte Pando, visible desde la carretera. Será esta circunstancia por las que nunca tomo las coordenadas gps.  La cavidad la hemos visitado con anterioridad, pero al no estar instalado el pasamanos de aproximación a la rampa, nos quedamos en el laminados y posterior balcón, ya que no llevábamos material suficiente para su instalación. Decir que la cavidad se encuentra reequipada en fijo desde 2014 por parte del Espeleo Club Cántabro en colaboración de la FCE a excepción de la rampa de 55 m que nos deja en la base de la gran sala.

Como hacia mucho que no la visitábamos, nos confundimos y nos fuimos a las gateras que hay al fondo de la boca a mano izquierda, así que tuvimos que rectificar y bajar un poco. La entrada se encuentra a través de una pequeña ventana de metal sin puerta que se sitúa arriba y a la derecha de la boca, subiendo por una pequeña canal. Ya cuando nos dirigíamos a ella, otro grupo nos venía pisando los talones, y no era otro que el de las “desertoras”, María y Sonia. Saludamos a María y entramos con el fin de no atascarnos, pero ya había otro grupo de 4 personas del GAEM de Madrid, y aunque a priori aquello parecía una espeleoromería, al final la cosa salió bien y pudimos disfrutar de la cavidad sin agobios ni atascos. Con el chaval que iba de guía en el grupo del GAEM curiosamente habíamos coincidido hacía un par de años en la travesía Cuivo-Mortero, el caso es que este mundillo es un pañuelo.

La cavidad empieza con un pequeño laminador en la entrada que da acceso a una rampa cuya instalación nos lleva a remontar a pared contraria para situarnos en un pasamanos que bordea por arriba una sala y que después de una rampa, también instalada, nos deja en el paso del cordino, que finalmente nos deja en un resalte de un par de metros, todo ello instalado en fijo. En la anterior ocasión y antes del resalte, según bajamos la rampa visitamos las galerías de la derecha, sin gran interés, ya que carecen de formaciones.

Una vez subido el resalte, ascendemos en rampa continua dos tramos de cuerda que nos dejan arriba en una ventana que da acceso al largo laminador dividido en dos tramos, siendo el segundo más estrecho y bajo que el primero y que nos deja después de destrepar un metro escaso en el balcón de la gran sala, donde vemos las cabeceras del pasamanos, ya que para el primer tramo hay instaladas dos cuerdas. Este se baja con stop para mayor seguridad. Vamos progresando como pequeñas luciérnagas en la inmensa sala obscura por el pasamanos que es cómodo hasta una repisa al fondo a la derecha donde se sitúa la cabecera de la rampa. Allí contactamos con el grupo anterior y al preguntar por Pedrito, nos comentaron que se habían dividido en tres grupo, uno el que allí estaba, otro estaba alojado donde nosotros y con destino a Coventosa y el tercero, donde estaba Pedro, a la Gandara.  Instalamos dos cuerdas para bajar más rápido. Nosotros usamos una de 54 y llego bien hasta una zona de fácil destrepada. Este será el punto donde terminaremos nuestro recorrido circular, viniendo por la derecha por unas galerías de techo bajo.

Desde el fondo de la rampa, nos encontramos en la base de la Gran Sala y tomamos hacia la derecha ascendiendo hacia la parte izquierda de una colada y un gran balcón, pegado a donde nos deja la cuerda. Ascendemos a la sala del Campamento y por la izquierda revisamos una galería ascendente con gran cantidad de formaciones fósiles y una estalagmita que tiene una foto. Progresamos por salas grandes de la Cascada y el Caos, donde paramos junto con los compañeros de GAEM a tomar un refrigerio.

Desde aquí seguiremos nuestro camino por la Galería de los Meandros, pasada la cual nos dirigiremos hacia la derecha para encontrar la Sala del Lapicero. Aquí, buscaremos en la pared izquierda el Paso de los Retales. Como iban por delante los compañeros del otro grupo, no hubo problema en su localización. Añadir además que hay un gran catadióptrico sujeto por estalactitas y una flecha de barro que lo indican con claridad.  Este se pasa boca arriba y con la espalda pegada al suelo, es un paso estrecho pero algunos de nuestros miembros que tenían dudad por su corpulencia lo pasaron sin problemas. Se sigue progresando por una especie de meandro estrecho y bajo para salir ya a salas más amplias y marcadas con la nueva señalización de cavidades ZB de hilo verde fluorescente, que balizan el tránsito por galerías fósiles donde la marca de arcilla verdaderamente va dejando su rastro. En un punto de la sala, las señalizaciones se bifurcan a la izquierda para visitar la galería de los Gours , que una vez revisada , retornamos a el camino principal que nos lleva por un conducto triangular precioso, teniendo como alternativa una gatera infecta a la izquierda. A partir de este punto uno irá reptando por la galería de los Guantes hasta llegar a la cabecera de la rampa y recuperar la cuerda instalada. La vuelta se realiza despacio dado el número de participantes, pero sin llegar a conectar con el grupo perseguidor. Salimos ya al atardecer con las últimas luces y hemos empleado 7 horas en hacer la visita. Nos cambiamos bajo una lluvia insistente que no ha parado en todo el día y ya preparador para irnos, contactamos con María, quedando para tomar unas cervezas en un bareto de la plaza de Ramales.
Comentamos la jugada con los chicos del Espeleo Club Cántabro y quedamos para una futura visita de ellos al kart del Cañón del Río Lobos para finales de abril. Nos despedimos de nuestra compañera y vuelta a Bustablado a darnos un homenaje en el bar de Evaristo,  como viene siendo ya costumbre.

El domingo, nos quedamos solos Mar y yo, y aprovechamos para localizar las bocas de la sima del Mostajo y la del Picón,  tarea que nos llevo un tiempo y que gracias a una pérdida, nos compensó con encontrarnos a otro grupo de chavales que completaban el fin de semana visitando la 415, de la cual nos dieron paradero.

Localizamos finalmente las 2 bocas, gracias a la colaboración del paisano que vive entre ellas y aprovechamos la mañana para patear aquella zona de Matienzo que no conocíamos.


Un gran fin de semana en inmejorable compañía y preparando ya el petate para la siguiente salida a Cantabria.