lunes, 31 de octubre de 2016

Travesía Solviejo - Torca del Rayo de Sol

En esta ocasión, nos vamos nuevamente a Cantabria, aprovechando el espléndido tiempo que esta haciendo en este final de octubre. Tenemos en mente realizar la travesía de Solviejo – Rayo de Sol, para lo que contamos con JM G Casanova como guía, al haberla hecho recientemente.  El compañero Pascual, vendrá acompañado de Pepi, su mujer, y el perro, y se quedarán todo el puente, por lo que intentamos localizar un alojamiento donde no haya problemas. En los Apartamentos Arredondo ya no había plaza, por lo que probamos en La Casa del Espeleólogo, (telf. 744 450 557 ), alojamiento exclusivamente para miembros del ramo, que lleva Iván, compañero espeleólogo, desde junio de este año. La casa esta situada , tomando como referencia la iglesia de Arredondo y con dirección a Bustablado, a 850m, en un alto de la colina,  para lo que deberemos tomar el camino que encontramos a la derecha y que sube un par de empinadas rampas entre castaños y robles.

Vamos llegando, siendo nosotros los últimos y aprovechamos para presentarnos y después de cenar, darle un poco al pico. El poco, se convierte en horas, y menos mal que no le damos a la botella, que si no, al día siguiente arrancamos con 3 horas de sueño. Nos cuenta los proyectos en marcha de reequipación y documentación de cavidades, que se están realizando en la zona, con la gente del Viana de Guadalajara, el Piezo de Madrid y otros grupos, así como la poca comprensión por parte de la propia gente de allí, por estas tareas tan necesarias,  que como he comentado en alguna ocasión, a grupos y personas como nosotros, nos permiten seguir desarrollando esta actividad que nos apasiona, amen de evitar accidentes innecesarios.

El equipo lo componemos, Mar, Nandy, Jose Mª G Casanova, Pascual y yo, y a eso de las 10, nos cruzamos con Nandy y Casanova en la carretera que va desde Secadura a Solórzano. A continuación os relato la descripción de Iván y Pepe, que nosotros seguimos sin pérdida. En el PK 6, en una curva pronunciada a la derecha, parte una pista hormigonada hacia la izquierda. Coger esta pista y seguir subiendo, dejando dos cabañas a mano derecha y una bifurcación descendente a mano izquierda, hasta llegar a una portilla a mano derecha que da acceso a un prado con una cabaña al fondo (coordenadas UTM datum europeo 1950 hoja 30T 455.536/4.800.104). Aquí dejamos un coche y el otro unos metros antes. Desde este punto y continuando a pie la pista empezará a descender fuertemente hasta llegar a las cercanías de un depósito de agua. Aquí nos encontraremos con una portilla que debemos cruzar. Unos metros más adelante nos encontraremos una segunda que también cruzaremos, esta de palos y fácilmente franqueable por arriba. Esta portilla da acceso a un eucaliptal. Siguiendo el sendero marcado por el eucaliptal, llegaremos a una cabaña derruida que encontraremos en el mismo camino a mano izquierda, un poco más adelante encontraremos otra. Cuando lleguemos a la segunda cabaña deberemos girar 90º a mano derecha (dirección N) por el pequeño camino perfectamente visible. Siguiendo en línea recta entre los eucaliptos y ascendiendo llegaremos a encontrarnos con un pequeño afloramiento de roca caliza entre la maleza. En este afloramiento encontraremos un pequeño sendero de pisadas que nos llevará entre la maleza a la boca de Sol Viejo (Datum EU50 30T 454865 4800106 z180).

Para llegar a Rayo de Sol (Datum EU50 30T 454703 4799891 z140), desde la cabaña derruida del eucaliptal seguiremos el sendero por el que venimos. Al fondo del mismo el sendero gira (curva cerrada) descendiendo a nuestra izquierda, para ir desapareciendo. Si seguimos descendiendo (dirección S) llegaremos entre árboles al barranco seco donde se encuentra la boca. Esta se encuentra en la izquierda orográfica del barranco, bastante disimulada por ser pequeña. En ella hay una chapa visible. Nosotros fuimos primero a Solviejo,  y dejamos los trastos a excepción de Pascual y yo, que fuimos equipados para revisar la Torca de Rayo de Sol y verificar que tenía instalados los dos pocetes de salida. Tuvimos que pasar la odiosa gatera descendente, en esta ocasión, y bajar el p15 para, después de reptar unos metros por una pequeña gatera verificar que estaba instalada la segunda cuerda.


Con las incógnitas resueltas, volvimos por el camino andado, hacia Solviejo y empezamos la travesía, entrando a eso de la 1 p.m., instalando, como suele ser habitual, Pascual. Nada más bajar la suave rampa de entrada, encontramos un pasamanos que nos aproxima a la cabecera del pozo, pero que nos deja aún a unos 7 u 8 metros de la misma, por lo que pusimos una cuerda en doble para llegar a ella. Esta se encuentra en el suelo a la izquierda según miramos al desfondamiento de la galería. Montamos las dos cuerdas de 30 y descendimos la vertical, que tiene grapada en la colada un plástico para evitar el roce al quedar volada. Deduzco que el p19 es desde el inicio del pasamanos, ya que en este tramo nos sobró mucha cuerda. Comentarios diversos sobre si se podía haber montado un pasamanos que nos llevase directamente hacia la sala de la Neurona, etc. etc. etc… o sea, lo de siempre cuando vamos relajados. Oímos voces arriba y nos comentan los últimos que hay un grupo de 6 que esta también entrando y que nos dan tiempo. Como nos ha dicho Iván que la travesía se puede hacer en un par de horas (Modo Titan) , nos tomamos el tema con calma y visitamos el ramal izquierdo (N-NO), hacia la Sala de la Neurona, a la que accedemos por una rampa equipada con cuerda, donde hacemos unas cuantas fotos a las formaciones. De vuelta a la sala principal, subimos la rampa señalada con catadióptrico, ayudados por una cuerda, hacia el Pasaje Misterioso, que no visitaremos, donde al poco, encontraremos el pasamanos que nos acerca al p20 a nuestra izquierda. Una vez descendido, este, te deja en un charco de barro. Ascenderemos entre bloques hasta llegar a un r2 con cuerda que superamos sin dificultad, para empezar a bajar una rampa descrita como un p20 fraccionado en varios tramos. Aquí oímos que nos vienen pisando los talones el otro grupo. Desde su inicio veremos abajo al fondo, por donde se sume la galería un catadióptrico que nos indica la zona a proseguir. Ojo aquí, ya que por la izquierda iremos a dar a un desfondamiento que sorteado nos lleva nuevamente a la sala del p19. Nosotros nos meteremos por un paso estrecho y con charco a la derecha,  que nos saca a un meandro desfondado de unos 150 metros, que pasaremos en oposición de culo hasta llegar a un pasamanos que sortea un desfondamiento peligroso y nos ayuda a remontar un r2. Al poco el meandro se estrecha y nos encontramos con un p4 instalado y un destrepe sin complicaciones, que nos deja en la sala del Campamento. Exploramos por la zona de la izquierda (S), donde después de sortear un sumidero por la izquierda, accedemos a una sala que se desfonda en una rampa pronunciada hasta llegar a un nivel inferior a -7 y por donde discurre una amplia galería con alguna formación que recorremos, hasta llegar a una sala donde concurren varios ramales pequeños y colmatados. Observamos una gran raíz que cuelga a modo de columna y que nos indica la proximidad del exterior. Volvemos sobre nuestros paso hasta la sala del Campamento para visitar ahora, el ramal SO, donde encontramos una bella formación que aprovechamos para fotografiar. A partir de este punto, no volveremos a oír a la gente que venía detrás de nosotros. Volvemos sobre nuestros pasos, y al pie del destrepe del p4, encontramos otro pequeño agujero que destrepamos hasta la angosta cabecera del p9, pozo con roce que te deja tras un pequeño destrepe en la galería del Chocolate Crunch Series. Aquí hay que observar la pintada que pone salida y una flecha en negro a casi 360º de la dirección de la galería que bajamos , ya que lo evidente nos llevará a una galería amplia que aprovechamos para visitar y que por una ventana a medio metro nos lleva a una galería de bellas formaciones. No continuamos hasta el lago. Seguimos la pintada, por una estrecha galería que al poco nos pone de rodillas durante algo más de 150 metros y que acaba ensanchando justo cuando desesperas y piensas que te has equivocado, para enseñarte la la cuerda de cabecera del p23 que descenderemos jurando en arameo hasta el pequeño desviador, donde empezara a ampliarse. Desde este punto, cada uno lo bajo de una forma, uno, metido por la tirada de cuerda entre las estrechas paredes de la diaclasa, otro a caballo  de la arista, otro mitad y mitad.  En la base, tiramos por lo evidente, que no es otra cosa que una estrecha diaclasa ladeada  ( o meandro, no me quedo claro) a nuestra derecha que iremos siguiendo hasta un punto en que no progresa y tendremos que ascender en medio escalada un par de metros para entrar por un hueco a la izquierda. No continuar ascendiendo aunque haya pisadas ya que se estrecha de forma agobiante y peligrosa. Una vez arriba, vamos ascendiendo entre bloques y piedras sueltas por lo evidente, por una zona más amplia donde ya vemos líquenes. Seguiremos ascendiendo hasta pasar un paso estrecho hasta la base de un pozo lavado donde veremos la cuerda del primer pozo de salida. Este p15 tiene un desviador a -4 y nos deja en una gatera de unos 10 metros que da acceso al último p10 de salida. La parte más divertida de la travesía se encuentra desde la cabecera de este último en los 3 ó 4 últimos metros de la gatera ascendente, en este caso, que da salida al cauce seco del arroyo. Después de grabar varios videos a los concursantes, y ya con las últimas luces de la tarde, esperamos a José M G Casanova , que es el último miembro en salir. Hemos empleado 6,30h en completarla, con las visitas adicionales . Hemos utilizado 2 cuerdas de 30m. La travesía se encuentra equipada en fijo a excepción del p19 y p20 iniciales. Ascendemos el camino de vuelta ya de noche y finalizamos la jornada abordando el temido filetón, en el bar del Evaristo, en Bustablado, felices como niños, después de una travesía cómoda y divertida, apta para todos los públicos y ya pensando en abordar la travesía Torca de la Sima – Gándara salida artificial, en cuanto el equipo de reequipación haya terminado su trabajo. Aprovecho desde aquí para animarles en esta ingrata y poco reconocida tarea, fundamental para que muchos podamos seguir activos sin accidentes. 

miércoles, 12 de octubre de 2016

Goba Haundi

Esta vez, y después de un largo parón veraniego, por distintos motivos, la salida la hacemos con el grupo, hacia la zona de Álava, limítrofe con Burgos. Vamos a visitar Goba Haundi. Nosotros fuimos por la  AP1 hasta Pancorbo, cerca de Miranda de Ebro, donde nos desviamos para coger un lió de carreteras autonómicas, que en realidad son la misma, pero esta es una zona donde los lindes debieron de dar bastantes quebraderos de cabeza, así comenzamos cogiendo como ya he dicho, en Pancorbo,  la BU525, para seguir por la A2122 y Lugo por la A2625, que enlaza con la BU556 y se funde nuevamente en la A2625 con destino Tertanga. No hacer mucho caso y seguir siempre la indicación a Orduña. Realmente lo que vamos a visitar se realiza en travesía entrando por Perilde,  Villalba de Losa (Burgos), y saliendo por Goba Haundi, Tertanga (Álava), pero como parece que no estaba muy clara la conexión y con alguna experiencia negativa por parte de algún miembro del grupo, decidimos no complicarnos a vida (sobre papel) y entrar por la salida y progresar hasta la conexión para una segunda vuelta.  El grupo lo componemos, Moreno, Ricardo, Nandy, Jose Mª G Casanova, Mar y yo. Dado que todos a excepción de nosotros dos van a dormir en sus furgonetas o coche, Mar y yo buscamos sitio por la zona de Villanañe, siendo finalmente el camping de esta localidad el elegido. Como daba lluvia, en último momento vimos que había cercano un albergue juvenil y albergue de peregrinos  y reservamos.  Este se encontraba situado en el Santuario del Angosto, donde pernoctamos solos sin que nadie nos molestase por 10 euros noche .Nos acercamos a Tertanga, localidad de Álava para recibir a los demás, pero finalmente solo pudimos ver a Moreno, con el que quedamos para el día siguiente en este mismo pueblo, que es desde donde parte el camino que sube a la cueva. Tras pasar por dos veces el puerto de Orduña con una niebla que no se veía a un metro, disfrutamos del silencio absoluto del monasterio. Quedamos a las 10 a.m. y nos reunimos el grupo al completo, empezando a subir a eso de las 11 por un camino que nos indica un lugareño y que no es exactamente el mismo que utilizaron en la anterior ocasión, pero que se acaba uniendo al anterior, ya que es seguir el cauce ahora semiseco del arroyo que baja de la montaña. Se va ascendiendo por una vereda marcada que atraviesa unas puertas metálicas y al poco se cruza el río. Se va suavemente ascendiendo hasta que la vereda principal se va hacia la derecha. En este punto, nosotros seguimos por la izquierda remontando el río y lo atravesaremos un poco más arriba. Hay que decir que este acceso esta previsto para hacerlo de bajada por el cañón rapelando ya que no tiene caminos bien marcados y la zona es peligrosa, teniendo algunos pasos expuestos que tuvimos que pasar agarrándonos a las hierbas hasta llegar al la cabecera de la cascada mayor, ahora seca, después de atravesar un pequeño bosque de avellanos silvestres. Desde este punto se asciende por el cauce subiendo entre piedras que parecen bloques de hielo y que nos hacen extremar la precaución. Al poco de subir nos encontramos con un resalte de unos 4 metros,  provisto de un cable oxidado y pelado en su parte baja. Moreno subió como pudo y puso una cuerda. Una vez superado, ya es ir ascendiendo hacia la gran boca que se encuentra en un metido de una pared extraplomada impresionante. En la boca dejamos parte del material, ya que no tenemos previsto la progresión vertical, y nos pusimos los monos de espeleo. Realmente no merece la pena llevarlos e ir desde el principio con el neopreno ya que es poco lo que vamos a avanzar sin mojarnos en la totalidad. Entramos sobre las 2 p.m. por la gigantesca boca de Goba Haundi (ED50 30T  496700 4757730 z 660),

La primera zona es un gran cañón que en este tiempo se encuentra prácticamente seco, para a medida que vamos avanzando, ir encontrando ya la erosión de golpes de gubia y zonas mas meandriformes muy erosionada que le dan un aire a la cueva del Níspero de Orbaneja del Castillo. En unos metros más allá, encontramos ya la zona inundada, donde nos pusimos los neoprenos, ya que va en aumento hasta los denominados Lagos, que tendremos que atravesar nadando. En esta estación no nadamos más allá de unos 15 metros o 20 metros. Seguimos avanzando ya por galerías secas y sin obstáculos, donde se van alternando amplios conductos de techos altos, con otros por los que tenemos que ir agachados, que como dijo algún compañero, eran el lugar ideal para las pruebas de casting del jorobado de Notre Dame. Avanzamos hasta una zona de gours blancos, donde poco más allá vemos una pintada que dice “Perilde desde 1987” o algo así. Hemos recorrido algo más de 2 Km. en línea recta y con un avance rápido, camino que desandaremos al poco de la pintada,  ya que hemos estipulado como hora de bajada del cañón las 5 de la tarde para hacerlo con luz. En total hemos estado dentro de la cueva 3 horas, y 3 horas de acceso a la boca. More y Ricardo avanzaron un poco más, hasta el sifón, que creen haber llegado, pero no al paso complicado. En otra ocasión. A las 5 estamos todos en la boca y empezamos el descenso resbalón tras resbalón, pero aliviados por pasar los pasos rapelando. En la cascada de 55 nos reunimos como podemos a la mitad, porque si bien hay sitio, la instalación adolece de reunión y tenemos que improvisar una, debido a lo resbaladizo del terreno. Vamos descendiendo poco  a poco, y con un último destrepe por una cuerda que se mimetiza con el color verdoso mohoso del entorno, dejamos la impresionante cascada. Descendemos esta vez por el cauce hasta el camino marcado, y ya cómodamente, casi todos, ya que el compañero JM G Casanova rompió la correa de una bota y acabó con la uña del pie ennegrecida,  recorremos los últimos metros comentando la jugada y confirmando las observaciones que hacen los de barranquismo.net sobre lo delicado de la aproximación.  Una vez cambiado, nos dirigimos a Orduña pera cenar y dar cuenta del único chuletón que quedaba. Una población que merece la pena visitar, aunque nos costó algo de trabajo poder cenar ya que nos marearon un poco de acá para allá hasta dar con un sitio. La gente por allí cena tarde y lo hace más de tomar algo ligero. Nos despedimos, y parte del grupo volvió a Tertanga para dormir y nosotros al albergue. Un gran día compartido con los compañeros y disfrutado, no exento de cierta tensión por la aproximación. La próxima vez, entraremos por Perilde.

sábado, 2 de julio de 2016

Travesía Tonio Cañuela

La verdad,  es que voy a cumplir los 58 años y empecé tarde en esto de la espeleología vertical, que no en el mundo de las cuevas, y no quería irme de este mundo sin probar pipas facundo, así que como los años van haciendo mella, y he desperdiciado otras dos ocasiones, mayormente por miedo, este era el momento  y no había ya más excusas. La visita la teníamos planeada para después del puente del 1 de mayo, ya que la sima iba a ser reinstalada y reequipada por el Colectivo Piezo de Madrid y el Club Viana de Guadalajara, dirigidos por Ángel San Juan y ayudados por GAEM y otros grupos, dado el deterioro de las instalaciones existentes que databan de primeros de los 90. Como tengo la suerte de conocer a Pepe Serrano, le pregunte pasado el puente al efecto y me comentó que les quedaba muy poquito y decidimos esperar. Aprovecho para agradecer a estos grupos su trabajo ya que nos hizo mucho más segura y accesible la travesía a este grupo de “abuelos”. Luego llego la noticia de que unos desaprensivos habían robado parte de las cuerdas de la reequipación, algo alucinante en este pequeño colectivo. Que te roben en los coches que tienes aparcados a las entradas de las cuevas ya es acojonante,  pero que alguien que tiene que tener conocimientos y técnica de espeleólogo baje y se lleve cuerdas no lo entiendo. En fin, el tema se alargo un poco y propusimos un par de fechas. La cosa cuadró y el equipo lo formamos en esta ocasión Mar, Pascual, José María G Casanova y yo. Como somos jubilados y prejubilados, nos hemos ido este pasado lunes 27 para Arredondo con la intención de entrar el martes 28. Solicitamos los correspondientes permisos y Colina nos avanzó el permiso por si no llegaba la respuesta de la Diputación, que andaban un poco liados y que finalmente llego a tiempo. Por esta vez hemos cambiado de alojamiento, ya que nos recomendó hace poco Lorenzo del Niphargus los apartamento Arredondo. Dicho y hecho, alquilamos apartamento y la verdad es que por 2 euros más te quitas los ronquidos y el baño común del albergue de Asón o de Ramales, amen de estar más próximo a la travesía. Como nos fuimos en un solo coche, teníamos la intención de pedirle a Evaristo, el dueño del bar donde paramos y cenamos en Bustablado,  que nos subiera hasta el comienzo de la pista que sale de la carretera que une este pueblo con Calseca, pero no hizo falta, ya que la dueña de los apartamentos se ofreció a subirnos, eso si, madrugando que tenía que currar, así que a las 7,30 estábamos vestidos de romano a orillas de la carretera a la salida de Cañuela. Puntual, nos recogió y nos dejo en el inicio de la pista (WGS84 30 T 0448165 4789959). Los puntos GPS se han tomado del Grupo Viana y su página Web, verificándose que son correctos. Empezamos a subir la pista a eso de las 8 y ya el sol se notaba, por lo que agradecimos al final el madugrón. Esta pista que se encuentra a 3,4 kms de Bustablado y que lleva a las cabañas de Buzulucueva, es practicable en 4x4 que en esta ocasión no llevamos. Sube hasta lo alto del collado, para lo que invertimos unos 40 minutos y una vez llanea, atraviesa un vallado y al poco nos encontramos con las cabañas. Tomamos hacia la izquierda para bajar un poco hacia la primera  cabaña y desde ahí descendemos en línea casi recta hacia el arbolado, tomando como referencia un gran árbol y una pequeña dolina. A la izquierda del mismo y un poco escondida se encuentra la pequeña boca de la sima Tonio (WGS84 30 T 0449123 4790396). El equipo se dividirá las tareas en dos grupos, uno para instalar, con Pascual y Mar y otro para recuperar, con JM G Casanova (en adelante, y con su permiso, Casanova) y yo. Las cuerdas que utilizamos fueron, dos de 50 metros de 10mm, una de 24 y otra de 74 metros de 9 mm. como cuerdas de emergencia, utilizando las de 50 y la de 24, esta última, más por comodidad que por necesidad, en los pozos pequeños. Comenzamos a bajar a las 9 en punto de la mañana. Los tres primeros pozos secos los pasamos rápidamente (p15,p18 y p9), saludando a las orondas arañas negras, que no me extraña que estén tan gordas, ya que hay unas moscas proporcionales a su tamaño, que buscando refugiarse del calor, encuentran su fin allá abajo. Llegamos al primer pozo que nos suscitaba alguna inquietud (p48), al tener que pendular a una ventana lateral, pero que, como iremos viendo a lo largo de la travesía, la nueva reinstalación no ofrece ni la más mínima duda, al encontrar el pasamanos que te saca a los 35 metros aprox. en la caída de la propia cuerda. La cabecera del pozo se encuentra unos 2 metros por debajo, facilitando la recuperación. En la ventana tenemos un e5 que subimos penosamente y que conecta con una r3 que nos deja en el siguiente p10. Una vez descendido este entramos en la famosa diaclasa vertical p13 que nos hace sudar lo suyo. El primero en pasar es Pascual que las pasa canutas ya que aunque hemos repasado por activa y pasiva que hay que colocar el stop en la baga corta, se le olvida y jura en arameo. La diaclasa se encuentra instalada en fijo y se negocia primero avazando unos metros de forma lateral controlando la saca que puede llegar a ser un verdadero suplicio y por la zona más alta para luego en el fraccionamiento ir descendiendo de forma oblicua hasta el último fraccionamiento que ya te lleva emparedado de forma vertical hasta abajo. Los siguientes fuimos mejorando la técnica y aprendiendo de los errores de los demás, como siempre. Casanova se la bajó con un piraña que le facilitó bastante el tema. Al final de la misma comienza una r8 descendente, y a la derecha mirando la pared observamos, según comentan los del Viana, los bloques que apilaron los del Dijón en la desobstrucción. No me cabe en la cabeza como pudieron maniobrar allí para colocar aquello. Una vez abajo, subimos el e4 también bastante farragoso para acabar en una pequeña travesía que cuelga casi del techo y sortea un p15 y que nos deja arriba de dos pequeños pozos p4 y p6 instalados en fijo, que descendemos rápidamente para llegar al p55 con cómoda cabecera. En este punto noto cierta fatiga ya que estos últimos tramos se notan un poco. Luego recuperaremos ya que los siguientes pozos son más cómodos todos. En este pozo, y en la anterior visita de alguno de nuestros miembros (Mar), este pozo se encontraba en carga, bajando una estruendosa cascada por el, lo que hizo que el resto de la travesía fueran con los pelos de punta, y no por el frió y la mojadura. En esta ocasión estaba tranquilo y como en el anterior, la duda se despeja gracias a la perfecta instalación que te guía por un pasamanos a los lomos del caballo que te deja en el siguiente p5. Ningún problema en la recuperación. En estos pozos grandes hay que unir las dos cuerdas de 50 con el consiguiente trasiego. Seguido al p5 llega un p6 que nos acerca al p33. En este último y un poco antes de su final recuperaremos la cuerda, aunque no tiene duda ya que encontraremos  instalación fija para continuar bajando por el cauce hasta una diaclasa que baja en secuencia p15, p18 y p22. En uno de ellos la recuperación cuesta un poco, pero se hacen volando al estar concatenados y pasando las cuerdas de 50 se hacen en un momento. Empezamos a descender un estrecho meandro instalado en fijo que baja hacia la izquierda y que nos obliga a encogernos, no tanto como en la diaclasa y que vamos penosamente superando pensando ya en el final de los pozos. Según nuestro compañero Paco “Laser” del antiguo STD, este paso llega en ocasiones a sifonarse. Nosotros lo encontramos sin agua, con un chorrillo y una fuerte corriente de aire debido a la proximidad de Cañuela. El meandro de la Borrasca. Descansados y con ánimos renovados, afrontamos el último pozo de la travesía al que rendimos tributo, algunos, al reencontrarse después de muchos años, o al ser la primera vez en mi caso. Este p20 volado, es espectacular, al bajarnos desde el techo de la gigantesca Sala Olivier Guillaume cual araña al negro absoluto. Esta sala es una de las más grandes de España (350m largo x 120 m ancho). Parada con refrigerio y comentarios de la jugada. Los pozos nos han llevado 6 horas, eso si, disfrutando y sin estres. Estamos contentos por haber cumplido itinerario sin el menor incidente. Ahora ya descansados abordamos la parte de la travesía de la cueva Cañuela, espectacular donde las haya. Descendemos la pronunciada y resbaladiza rampa, debido a la arenilla. Seguimos las balizas de pequeños catadióptricos hasta la sala descendente de grandes bloques, donde una cuerda fija nos permite franquear el p4 de un gran bloque. Esta es la zona de la antesala, una fuerte rampa de piedras y bloques, que va suavizándose y donde la continuación, se ve claramente marcada por el pisado, que nos servirá de guía por las grandes salas de las formaciones en sierra, con dirección ligeramente a la derecha (NO), avanzaremos hasta escuchar el rumor del río Cañuela, que sale por una alargada y profunda grieta , 23 metros más abajo y que cruzaremos por un puente de roca o saltando el escaso medio metro para continuar por la galería del 10 de agosto entre grandes y alargadas formaciones, hasta llegar a una resbaladiza rampa ascencende (e8) con cuerda fija instalada, que nos ayuda a superar el delicado paso, dejando pozo y desfondamiento a sus lados. Estamos en la galería de las sierras propiamente dicha, y continuando entre formaciones por el camino marcado, damos con el estrecho paso ascendente entre bloques (e6) que nos conecta por la izquierda con la galería del patinazo, que a su vez termina en la galería de la encrucijada, lugar que puede ocasionar alguna pérdida, pero que nuevamente queda resuelto con el catadióptrico que se ve al ir descendiendo, al frente un poco a la derecha y como a unos 8 metros de la base desfondada de la sala, Se desciende pues, por la derecha de la galería que traemos, con cuidado ya que la bajada es pronunciada y se llega a la base de la parte baja, donde nuevamente se tomará por la derecha en dirección al catadióptrico que se encuentra en la base de una pequeña cascada sin agua, por la que remontaremos (e15(e4)). Ahora el tramo más vertical está instalada en fijo, facilitándonos la identificación del paso a progresar. Decir que en esta sala también se encuentra por la galería de la izquierda, el acceso al río que topografiamos el año pasado, y entre uno y otra, una galería que termina en un balcón por el que se destrepa una fuerte rampa hasta un pequeño agujero a la derecha de su fondo, que conecta por una estrecha gatera con la galería sur que finalmente desemboca en el cañón oeste, alternativa que no requiere de progresión vertical. Una vez arriba de la misma nos encontramos ya en la galería del bulevar , impresionante galería de altos techos y suelo plano, por el que avanzamos cómodamente. Un poco más allá de su mitad, a mano izquierda, según salimos,  y a través de una pequeña gatera, se conecta con otra sala paralela,  que a su izquierda corta un pozo de 50, donde el grupo Cambera instaló el año pasado un pasamanos en travesía para franquearlo y que en esta ocasión no hemos podido visitar, ya que íbamos un poco cansados, dejándolo para la siguiente visita. Llegamos a el arco, conexión con el cañón oeste, y descendemos el p15 y una vez abajo, continuamos por la derecha del cañón en dirección NO, hasta un destrepe con cuerda de nudos de un par de metros y que nos deja en la rampa ascendente de grava que nos lleva al inicio del largo pasamanos de 30 metros, que evita un desfondamiento de la galería y que nos dejan en la galería de entrada a Cañuela, para mi, aún a día de hoy, sigue siendo la salida más espectacular, por su contraluz de otro mundo. Son las 6 de la tarde y nos hacemos la foto de rigor en la boca al aire libre y para abajo por esa rampa verde de dios, hollada de mil pisadas. Llegamos al coche y nos cambiamos. Después de una ducha, nos fuimos a cenar al bar de Evaristo en Bustablado nuestro ya irrenunciable filetón con una ensalada y un buen postre. Para mi, un sueño más ya realizado con mis compañeros que son mi principal capital. Muchas gracias por compartir. 

lunes, 30 de mayo de 2016

Cueva de Udías - Sel del Haya (Mina Hermosa)

En esta ocasión, nos hemos ido de cuevas con el grupo de Cueveros, que tenía como objetivo, el acercamiento y prospección de la zona de Udías y su sistema de simas y cuevas. Por un lado, queríamos visitar la cueva de Udías, accediendo desde la antigua bocamina del Sel del Haya y visitar el sector norte, para al día siguiente, entrar por la boca de Cobijón,  y visitar el sector sur. Una vez completado el panorama, y en una visita futura, poder realizar la travesía de Sel del Haya – Cobijón,  o bien la de Sima de la Luna Llena –Cobijón. A tal efecto, también intentaríamos localizar la boca de esta última.

Pues dicho y hecho, el martes 24 de mayo, nos encaminamos a Udías, zona próxima a Cabezón de la Sal. Concretamente, a la posada de la Gándara, casa rural, que se encuentra en un punto estratégico para poder realizar nuestras actividades. Los espeleos en cuestión que formamos el grupos somos, Mar, como única representante femenina, Félix, Lorenzo, José Luis, José Mª G Casanova y yo. Llegamos a la hora de comer. El restaurante estaba cerrado y sólo funcionaba la posada, situación prevista en el programa. En seguida fuimos bien atendidos por su dueña, que estuvo pendiente de nuestras necesidades en todo momento hasta nuestra partida. Después de tomar algo de comida que llevábamos,  nos metimos en los coches y nos encaminamos a la boca de la mina del Sel del Haya, o Mina Hermosa, saliendo desde la posada seguimos un cartel que la indicaba, hasta dejar a mano izquierda una casa y justo en frente en el margen derecho entra una pista no asfaltada por debajo de un pequeño túnel de tren minero (Datum ETRS89 399.866  4.800.142). Seguimos la pista dejando a mano izquierda una gran dolina, hasta un aparcadero que hay a mano izquierda. Nosotros al final metimos los coches casi en la mina, (Datum ETRS89 400.431  4.800.336), ya que hay sitio para un par de ellos aunque no merece la pena.

Nos vestimos de luces y nos metemos a la mina. Seguimos una larga galería recta en dirección SE y en buenas condiciones, excavada en roca dura, y vamos tomando a la izquierda en las intersecciones, especialmente en una que las flechas nos indican a la derecha (seguramente indica el camino de la mina, ya que enseguida se abre a una sala grande con varias ramificaciones) y que parece por su estado la vía principal . Seguimos por la izquierda hasta una curva pronunciada a izquierdas en dirección N, a una sala a derechas, a la que se puede acceder por dos sitios, donde se sitúa un cabestrante sobre hormigón, que suponemos sería utilizado para subir las vagonetas cargadas de mineral. En este punto a la vuelta haremos una parada para las fotos retro de los cueveros mineros. Aquí se inicia una larga galería descendente de doble vía, que atraviesa alguna sala un poco más amplia con bifurcaciones y algunos charcos. Una vez finalizada la misma seguimos un tramo y a la derecha, encontramos la segunda rampa, que en su inicio tiene también restos de otro torno. Esta mucho más pronunciada y corta, la bajamos por una especie de escalera tallada en roca en su lateral izquierdo.

Una vez finalizada, continuamos siempre por la izquierda y dejando un gran pozo en esa margen, ya perteneciente a la cueva, para encontrarnos en una gran sala por la que destreparemos por la derecha hasta una escalera metálica de unos 5 o 6 metros que nos sume en la cueva.

En este punto, decidimos visitar el sector N, menos frecuentado, ya que se suele hacer la travesía en dirección al Cobijón. Tomamos desde abajo hacia la izquierda, de espaldas a la escalerilla, y vamos avanzando por un camino marcado tanto por su suelo de piedras y gravilla, como por las marcas alfa rosa fosforito que nos guiarán prácticamente todo el camino. Hay un punto en que estas marcar serán sustituidas por otras verde fosforito. En este recorrido se mezcla la cueva con la minería y vamos viendo restos de ella por doquier, vagonetas de porteo, cubetas, palas, cajas de testigos, galerías de desechos, tejados de zinc y todo tipo de restos de esta actividad, que dejó de realizarse por los años 30, según nos cuenta nuestra posadera, siendo la misma posada centro de reunión de los mineros de aquella época. Después un kilómetro y medio de andar cómodamente por el camino minero, cambian las marcas y nos encontramos con las grandes salas de la cueva, donde ya el avanzar es patrimonio de los espeleólogos. Llaman la atención los grandes volúmenes de las primeras salas, que van bajando a lo largo de casi otro kilómetro y medio, del cual recorrimos algo más de 800 metros, ya que tomamos, según creo, un ramal a la derecha que finaliza en un sumidero, donde realizamos otras tantas fotos. Como por otra parte también nuestro tiempo marcado se acababa, decidimos darnos la vuelta haciendo fotos para documentar la visita, cosa que hicimos sobradamente. Salimos prácticamente con los últimos restos de luz a eso de las 10  y nos encaminamos de vuelta a la posada a cenar de los restos y después de un rato de charla, a eso de la 1 nos metimos en el sobre para el día siguiente.

Al día siguiente, miércoles, nos preparamos para la actividad principal que consistiría en adentrarnos en la cueva de Udías por la boca natural del Cobijón (Dato aprox. ETRS89 30T 399.776  4.799.771),  siguiendo el cauce del río Suvia, en su viaje hasta Novales y si todo se daba bien, salir por el Sel del Haya, a modo de travesía inversa. Salimos de la posada y nos dirigimos a Rodezas, dejando el coche en la primera casa de este pueblo, que se encuentra situada en una curva pronunciada a la izquierda. Al fondo a la derecha vemos el farallón rocoso al que accedemos pasando un pastor eléctrico y bajando por el prado hacia el sumidero a unos 100 metros. Cual no sería nuestra sorpresa al comprobar que el acceso al río estaba complicado, ya que las abruptas paredes del cañón tenían una buena torta de más de 7 metros. Fuimos buscando el acceso río arriba, a través de las distintas dolinas, siguiendo el cauce, al que en una ocasión pudimos acceder pero no remontar, ya que este se embalsa y o bien dispones de bote o neopreno, que no era el caso. Seguimos buscando un acceso hasta que el río se abre y llega al pueblo de Cobijón. El río Suvia inicia el primer tramo del curso hipogeo en el pueblo de Cobijón. Siguiendo el lecho del río, a pocos metros se adentra en la cueva del Rescaño y lo recorre durante unos 200 metros con un tramo de curso epigeo. Tras el segundo curso epigeo se adentra por fin en la cueva de Udías para no volver ver la luz hasta Novales. A la entrada de la cueva de Udías (26.900 metros -216), se la denomina entrada de Cobijón.
Remontamos nuevamente por la carretera hasta los coches y en una segunda revisión de la zona, justo donde inicialmente empezamos, Lorenzo ve una cuerda a la izquierda del primer acceso al río, siguiendo la pared del farallón y bajando unos metros por algo parecido a una escalera de piedra. Remontamos la cuerda  y enseguida notamos el aire frío de la gran boca, que sin ser Cañuela, da un aire.  Descendemos la pronunciada rampa cubierta de vegetación y siguiendo prácticamente el cauce damos con el Pasamanos de la Muerte de 195 metros, repartidos en 9 tramos. En el inicio del pasamanos reza un cartel de zonas balizadas por conservación de cavidades. Llegamos hasta los 90 primeros metros, y viendo lo aéreo y atlético del mismo, decidimos abandonar y plantear la travesía para otra ocasión, como proponen las guías, en sentido contrario. Observamos en las cuerdas restos de hierbas arrastradas en las crecidas, lo que da que pensar, ya que el pasamanos discurre 10 o 15 metros por encima del cauce. Aprovechamos para hacer fotos en el mismo y de un arco de roca. Yo bajé al río y pude constatar el alto grado de deterioro del mismo, debido a los residuos que a el van a parar desde Cobijón, ya que es el alcantarillado del mismo. Es una pena que aún sigan pasando estas cosas. Salimos de la cueva a eso de las 5 habiendo entrado sobre las 12 y como nos sobraba tiempo para la merienda cena, nos fuimos a localizar la entrada de la sima de la luna llena (ED50 30T X:401.495  Y:4.801.490 Z:312), que gracias a algunas páginas divulgativas, Jose Luís no tuvo problemas en localizar. El camino que tomamos no es el idóneo para ir cargado con las cuerdas así que habrá que plantearse otro acceso. Sin otro particular, nos fuimos a cenar unos buenos muletones y a dar por concluida la visita a esta magnífica zona a la que sin duda volveremos, resonando en mi cabeza aquella vieja canción de Antonio Molina, soy minero.


PD. Para más info visitar la web del Club Cántabro de Exploraciones Subterráneas  donde encontrareis la topografía de2015 y el BCE 16.

jueves, 14 de abril de 2016

Travesía Torca Juñoso Torca Ancha

Este pasado fin de semana del 9-10 de abril, hemos realizado una salida del grupo CE Silex. El objetivo elegido ha sido la travesía de Torca Juñoso a Torca Ancha. Los expeleos apuntados al evento hemos sido, Mar, Sonia y María, por parte de las féminas, o hembras beta, como pasarían ellas mismas a denominarse, después de la famosa sala del triángulo de las bermudas. Los machos alfa, formados por Pascual, Moreno, Cache, Jose MG, Manolo y el que suscribe.

Desde Madrid salió el primer comando formado por Mar, Pascual y yo, que nos fuimos el viernes por la mañana, ya que estamos jubilados y teníamos tiempo de sobra. Cogimos una casa rural en Camijanes, camino del Soplao. Esta zona es un poco más cara, ya que es turística y está entre San Vicente de la Barquera y la zona de Picos. Llegamos después de haber comido en Reinosa, en mi caso unos callos a la madrileña que nada tienen que envidiar a los del foro. Nos cambiamos (menos mal) y nos fuimos a instalar la salida (Torca Ancha). Tanto la topo, como los puntos gps de parking y bocas, los sacamos como viene siendo habitual del Club Espeleológico Viana, que se ha hecho merecedor del Premio ESPELEO 2016 a su labor divulgativa, premio más que justo por toda su labor de difusión y reequipamiento de cavidades.

El acceso nosotros lo hicimos por el otro valle y lo describiré por si a alguno le es de utilidad ya que no pudimos alojarnos en la zona propuesta por ellos. Fuimos hasta San Vicente de la Barquera y continuamos por la A8 hasta la salida 269, que pone indicación de cueva del soplao. Tomas la N634 un poquito para conectar con la CA181. Siempre siguiendo las indicaciones de la cueva del Soplao. Seguiremos la carretera en dirección a Rábago y Cueva del Soplao y ya arriba encontraremos un desvío a Roig, que una vez pasado, y muy cerca ya del parking de la cueva turística, veremos un camino a la izquierda con verja y paso canadiense que sortearemos por el lateral con cuidado (Datum WGS 84 – 30T 384927 4795372). Esta pista que no tiene pérdida, nos lleva al repetidor en lo alto de la montaña, donde dejaremos los coches (30 T 386774 4794563). Aquí hace un viento de mil demonios ya que es la primera barrera natural al mar. Pasaremos este dejándolo a la izquierda y por un camino poco marcado que comienza en un prado pegado al mismo, iremos descendiendo el cerro mirando a San Vicente. No hace falta abandonar el camino hasta las bocas, ya que se encuentra a pocos metros del mismo. Nosotros llegamos al tejo solitario situado a la izquierda del camino, del que hace referencia la leyenda,  y nos adentramos en el pequeño bosquecillo primario de la derecha, hasta dar con la boca de Torca Ancha (30 T 387668 4794624). La torca tiene dos boquetes, y nos dirigimos al pequeño, por el que bajamos en pasamanos hasta el gran tejo que sirve de anclaje natural para la vertical y que se encuentra equipado con un desviador de cuerda en buen estado. Bajamos los 19 metros volados de la torca, disfrutando de la belleza de la misma.  Ya en el suelo iremos hacia la única oquedad evidente que se ve al frente izquierda de espaldas a la cuerda. En la boca de la galería descendente montaremos un natural en un puente de roca a nivel de suelo, desde donde iniciaremos el descenso. Si bien la pequeña rampa no la requiere, esta se abre a otra a izquierdas que con un resbalón te tira al pozo de 22 por lo que conviene instalarla. Bajamos la rampa y nos vamos a la pared de enfrente  donde encontramos los parabolt para instalar el pasamanos que nos lleva a la boca del pozo. La bajada se realiza por la izquierda del mismo, donde se sitúa la cabecera y después de unos metros, fracciona para realizar los últimos 15 metros en volado.

Nosotros bajamos y descendimos la galería en rampa hasta que esta iba bajando su techo y nos dimos la vuelta. Para la instalación usamos una cuerda de 30 y otra de 45, así como tres cintajos.

Volvimos al coche, subiendo la pesada cuesta hasta el repetido ya de noche y regresamos a la casa, para reunirnos con el resto del grupo que llego al poco. Antes paramos en el pueblo, en la Taberna Cossio para reservar cena para el día siguiente.

En la mañana del sábado, a las 9, ya estábamos todos los participantes de la travesía. Nos acercamos a la cafetería de la cueva turística del Soplao, para ver si veíamos a nuestro antiguo compañero Juan Montero, que hace de guía de la visita multiaventura al Soplao, pero ese día no estaba. Tomamos café y salimos. La lluvia y la niebla nos hizo despabilar en los preparativos y dado lo numeroso del grupo, decidimos montar dos “comandos”. El primero formado por Moreno, Pascual, Sonia, Maria y Manolo, se encargaría de la instalación de la Torca Juñoso. Nosotros saldríamos una hora y media después, para no morir de frío en la boca, ya que es un pequeño agujero en medio de una ladera, sin cobertura alguna.

El resto del grupo, Mar, Cache, Jose MG y yo, nos dirigimos a la boca en el tiempo acordado. Esta se encuentra a 250 del famoso tejo, descendiendo por el camino, a mano izquierda y se ve rodeada por un vallado para evitar la caída de animales y personas. (30 T 387925 4794629). Tiene una entrada como ya he dicho, raquítica, en rampa descendente de 10 metros que finalmente se desfonda en dos pozos, uno de 4 m y otro mayor de 12. Este nos deja en una rampa de piedras sueltas superpeligrosa ya que tira piedras por la izquierda al otro p12 que se baja si vas a ver las Maravilla, y tira piedras por la derecha, que van a la sala que atraviesas después de bajar el citado p12 en dirección a las Maravillas. Ojo con esta zona. Descendemos la rampa con cuidado (como resultado, alud de piedras a la derecha) por un pasamanos en fijo y en vez de bajar el pozo para visitar la sala de las Maravillas, seguimos en pasamanos en péndulo que sortea el pozo y que nos lleva en dirección a la travesía. Ya habíamos decidido no visitar la galería ese día y hacerlo al día siguiente para no tener problemas de horarios.
En pocos metros, ascendemos a la cabecera entre coladas del p10 que fracciona en un natural en una estalactita del techo. Como no teníamos claro un par de pasos conflictivos, como así se demostró, dejamos todos los pozos en fijo por si había que dar la vuelta. Seguimos avanzando por una galería bellamente decorada por grandes formaciones, la mayoría fósiles, y llegamos por un pasamanos en fijo  a la cabecera lavada del p43. Este pozo volado, que también dejaremos instalado en fijo, tiene un desviador en al principio. Nos deja en una sala con abundantes formaciones y goteo, que descenderemos por la izquierda para subir nuevamente un pequeño resalte y descender, ahora por cuerda fija, hasta la sala de la unión, donde el resto del grupo nos espera. En esta sala nos perderemos cerca de una hora buscando la continuación, ya que la esperábamos hacia la mitad de la sala. La continuación se ve claramente, ya que hay un enorme catadioptrico, pero la verdad, en el sitio en el que está, uno piensa que por allí no es. Se encuentra en el segundo tercio de la sala, a la izquierda, arriba de una pequeña cascada y no se ve desde abajo, ya que es un pequeño nicho, al lado derecho del catadióptrico, por el que se accede a una larga gatera ascendente. Así que finalmente y después de rebuscar por toda la sala, escalamos los pocos metros hasta el agujero y empezamos a ascender por la gatera cómoda, que sigue el cauce de una cascada, hasta sobrepasar el aporte y continuar hacia arriba. Cuando ya parece que te has perdido, ya que los catadióptricos son pequeños y escasos, la galería comienza a abrirse y te lleva a un p9 instalado en fijo. Nosotros usamos nuestra cuerda, y luego eso si, recuperamos, ya que para caso de apuro se puede subir por la que hay. En la base tomamos por la izquierda y al poco encontramos una bifurcación, que tomamos por la derecha por detrás de una pequeña cascada. Ascendemos hasta una sala amplia y desfondada llena de barro donde nos hicimos la picha un lío y estuvimos más de una hora buscando la continuación. La anécdota es que esta sala o esta mal topografiada o el magnetismo de la misma invierte la polaridad de las brújulas, o una tercera, que piensas que estas donde no estas, porque, fueron las hembras beta, concretamente Mar, quien nos saco de allí, después de que los machos alfa, con dos brújulas en la mano (que marcaban lo mismo por supuesto) no fuéramos capaces. El truco consiste en que una vez sales de la gatera ascendente y con formaciones que tiene una gran fractura por el medio, no tienes que salir a la sala, que es lo que te pide el cuerpo, sino que justamente antes, a la izquierda por dos pasos estrechos, se sube a una gran galería que no se ve hasta que no has pasado estos pasos. Al poco de salir a la enorme galería, encontramos una cuerda en fijo a la altura de la rodilla que nos ayuda a modo de quitamiedos a ascender por algunos pasos delicados por la galería del alud por donde transitaremos sin dificultad gracias a los ahora si, visibles catadioptricos. Llegaremos al final de esta galería, y hacia la izquierda y abajo veremos otro enorme catadioptrico que indica la gatera descendente que nos llevará al paso del minino, paso en v a nivel del suelo por el que empezaremos a remontar hacia la galería del tobogán, bajando una larga y empinada rampa de barro, más bien seco, que nos dejan en la galería de la mina, donde vemos las antiguas vías férreas y troncos, así como alguna galería derrumbada, para un poco más allá y después de una bella sala, llegar a la galería de la vagoneta, donde paramos para comer y hacer más fotos. Desde aquí, el avance es rápido, ascendiendo por la siguiente empinada sala y subiendo por la amplia galería de la cabra hasta llegar a la base del p22 donde se encuentra la cuerda. Va ascendiendo el numerosos grupo (2 horas en salir el último, que fui yo desinstalando) y camino de la cuesta, con un tiempo de perros hasta los coches. Empleamos 10 horas en hacer la travesía. Entramos a las 12 de la mañana y son las 10 de la noche cuando quito el último cintajo, y eso sin ver la galería de las maravillas y con el pozo de salida instalado (que da igual ya que se puede hacer en el tiempo que se instala Juñoso, si el grupo es grande). Nos cambiamos y enfriamos y nos bajamos a cenar a la Taberna Cossio. Unas bien servidas fuentes de sopas de ajo, cocido y judías, con algo de cordero, huevos con picadillo y otras pitanzas, apuntalan la estupenda jornada y sonrisas y risas, con el telón de fondo de los vecinos de mesa entonando sus cánticos cántabros, ponen el colofón a un memorable día. 

Nos despedimos de Sonia y María que van para Santander, y por la mañana, de Moreno, Cache y Jose MG que se van para Madrid, y el resto nos encaminamos a  visitar la galería de las Maravillas y desinstalar Juñoso y los pozos de 10 y 43.Nos dividimos en dos equipos, Pascual y yo que fuimos a desinstalar el p10 y el p43, y Mar y Manolo, que fueron a instalar la rampa para la que usaron una cuerda de 50 mas una de 45 y algunos cintajos. La broma nos lleva 7 horas entre pitos y flautas, de las cuales 2,5,  las pasamos admirando la galería. Merece la pena,  ya que es la galería con más formaciones que yo he visto en todo lo que llevo visitado. Su estado de conservación es muy bueno teniendo en cuenta que es relativamente accesible. A la sala se accede al fondo de la sala a la izquierda, después de pasa una bella y ancha estalagmita blanca, remontando por una rampa de estalagmitas.Para subir no hace falta cuerda ya que hay una fija que te permite remontar los 4 o 5 primeros metros que son los malos.

Después de mil fotos, salimos desinstalando y todavía nos sacudió un chaparrón antes de llegar a la antena. Me acordaré de la p cuesta más que todas las penurias de la travesía, ya que la tuve que subir tres veces. Oímos el petardazo y vimos el humo del chupinazo de las fiestas de San Vicente, que sacaba a pasear a la virgen y nos cambiamos con un bello arco iris entre mar y tierra, con unas vistas privilegiadas de San Vicente. Otro día estupendo con la mejor compañía. Nos despedimos de Manolo, que volvía para Madrid y nosotros nos dirigimos hacia Bustablado para bajar el lunes a Hormigas. Pero eso , como dicen en el cine, es otra historia .


martes, 5 de abril de 2016

Sima del Tio Seis Dedos & Sima del Bancal de la Nevera

Este pasado sábado dos de abril nos hemos ido a visitar la zona de La Muela de la Madera hacia Tragacete, en Cuenca. En alguna otra ocasión ya hemos venido a bajar el Sótano de los Lamentos. En esta, los objetivos son, la Sima del Tío Seis Dedos y el Bancal de la Nevera y para ello madrugamos un poco más de lo habitual y a las 8 a.m., después de tomarnos un café en la churrería, salimos desde San Fernando de Henares en dirección a Cuenca. Los espeleos somos en esta ocasión Mar, Pascual y yo. La ventaja de los grupos reducidos es que el tiempo no se va tanto. Llegamos prácticamente a Cuenca por la autovía A40 y a unos pocos kilómetros antes, nos desviamos en el puente en dirección a la ciudad encantada, a mano izquierda, por la CM2110. Esta carretera muere en la CM2105 por la que continuamos hasta Uña. Paramos para tomar otro café y abordar el último tramo de viaje y continuamos por la misma carretera en dirección a Tragacete, subiendo el impresionante farallón calizo, hasta el pk 43 donde nos desviaremos a la izquierda por una carretera que se adentra en La Muela. Seguimos unos 6 kms hasta un desvío indicado claramente, que separa la dirección de las Majadas a la izquierda y el Refugio de la Alconera recto. Nosotros continuaremos por la principal y como a unos 3,5 kms encontraremos el refugio de la Alconera. Nosotros, visitaremos primero la sima del Tío Seis Dedos, por lo que continuamos por la pista otros 3,5 kms y subiendo tras un par de curvas pronunciadas, nos encontramos con la sima a mano izquierda (Datum WGS84 30 T 595288 4466197 – Datos obtenidos del Club Viana, que están clavados).
Dejamos la furgoneta lo mejor que pudimos en una de las curvas, y bajamos a la dolina. Ya se percibe que en época de lluvias, la sima se puede convertir en un embudo importante.  Instala Pascual y tras localizar los dos parabolt en una roca alejada, nos lleva a un pino que nos acerca a la cabecera. Bajamos el primer pozo que nos deja en una rampa poco pronunciada que termina en un pasamanos sobre estalagmitas, hasta buscar la vertical del p50. La cabecera se encuentra en el techo, pero no reviste complejidad al poder apoyar ambas piernas a los dos lados de las paredes para fraccionar.
Bajamos sin usar los dos primeros fraccionamientos, que son opcionales y que deberíamos de haber instalado, ya que en cuanto bajamos los 10 primeros metros, empezó a caernos agua y según descendíamos el chorro iba aumentando. Un par de fraccionamientos más, el último en pared contraria (no recuerdo bien) y aquí ya el chorro y el goteo del pozo es total. Debe de ser así prácticamente todo el tiempo, ya que los palos que hay en el fondo del pozo se ven ya concrecionados. Empezamos a subir a toda prisa y de ahí que mejor hubiese sido no esperar tanto en el p50 para entrar en calor. Salimos empapados, y especialmente el que suscribe que se ocupó de la desinstalación. Nosotros usamos 14 mosquetones, una cinta para el pino y tres cuerdas, ya que no se ajustaban a las medidas requeridas. 2 de 50 y 1 de 45 uniendo en el penúltimo fraccionamiento. La ficha técnica la tenéis en el Viana.

Nos cambiamos al sol y nos fuimos a comer algo al refugio. Tendimos la ropa y gracias al esplendido día, nos pudimos secar y disfrutar de la naturaleza. Bocata de bonito en escabeche con pimientos del piquillo, en pijama, al sol y con buena compañía. Después de comer valoramos el camino al Bancal y subimos andando un tramo ya que no llevábamos mi todo terreno. Andamos unos 200 metros por el arroyo que hace de camino y finalmente Pascual dijo que palante. Subimos los 2,5 kms que marcaba el gps encogidos por no partir el carter siguiendo el p arroyo. Trepamos peñas y dimos con la nieve y a escasos 200 metros dejamos la furgo en un alto y ascendimos por las peñas hasta el Bancal. Había aún restos de nieve por lo que deducimos claramente que el nombre era bastante apropiado y temiéndonos lo peor nos fuimos a la boca. (Datum WGS84 30 T 0597015 4464806 – Datos Viana clavados).
El Bancal es un pozo de 69 metros que tiene una belleza particular. Desde su base se ve la luz del día. Nosotros bajamos con 2 cuerdas, una de 54 y otra de 46 y la cuerda llego justa faltando medio metro para tocar el suelo de la rampa y 11 mosquetones. Se ancla a un árbol para en pasamanos coger la vertical del pozaco. El primer largo,  hay que desviarlo en pared contraria y desciende hasta una especie de repisa reguero desde donde baja hasta una verdadera repisa con pasamanos donde nos mojamos un poco, pero nada que ver con la anterior sima. Desde la repisa, ya a pocos metros relativamente, bajamos a la base de la larga rampa llena de troncos y piedras sueltas, que hace divertido el descenso hasta que la cavidad gira a la izquierda hacia una chimenea que no llegamos a subir. Desinstalo yo también esta sima y vuelta. Salimos de día, cosa que agradecimos, y durante el regreso vimos más ciervos que en todas las salidas juntas. Esta zona es una reserva impresionante. Sin exagerar, las manadas se sucedían ya en prados ya en el interior de bosque. Impresionante. Vuelta sin parada ya que en lo alto del Bancal sonó el teléfono y tuvimos que volver sin parar, ya que Pascual tenía que relevar a su mujer que tenía que salir a trabajar, con lo que nos espabilamos y a las 10 y poco estábamos ya en San Fernando.  La verdad es que se nos dio de miedo y rompimos por fin con el horario Talpa, consiguiendo el objetivo y sobrándonos un poco de tiempo para la comida. Espectacular día que disfrutamos juntos en plena naturaleza, haciendo lo que nos gusta.

martes, 29 de marzo de 2016

La Torquilla de Urrez (v4)

Este pasado Viernes Santo, hemos realizado la cuarta visita a la Torquilla de Urrez, promovida por Txema, que se quedó con ganas en una de las anteriores ocasiónes, de pasar el obstáculo de la escalera,  así como de visitar el resto de la cueva. Esta cavidad se ha convertido en un clásico ya para nosotros por derecho propio. A tal fin el equipo de espeleos esta vez lo formamos, Txema, José Luís, Mar y yo. Quedamos en la gasolinera de San Agustín a las 9 y a eso de las 11,30 llegábamos a Urrez, donde tomamos unos cafés, compramos pan de pueblo y nos dirigimos raudos a la boca de la sima. A la 1 pm entraban los últimos y a las 12 pm salía Mar, que se encargó de la desinstalación. Ni que decir que nos lo tomamos con toda la calma que hizo falta. Ya he comentado en otros post que la cavidad tiene todas las características de una cavidad Cantabra, pero en un tamaño algo menor. La aproximación desde Urrez se realiza por una pista que sale desde la Iglesia y el pilón y siempre llevando la derecha, nos lleva hacia unos cerros y el bosque. Como a 1,5 kms. veremos un desvío claro a la izquierda que asciende y no tiene pérdida ya que es el único que hay de forma visible. En este punto se sigue encontrando un muñeco de madera a modo de pastor sentado en una piedra. Tomamos el desvío y llegando a unas cabañas derruidas, a mano derecha encontramos la boca de la sima, tapada por una reja de metro ochenta por ochenta aprox. que tapa la boca para evitar caídas involuntarias, ya que la sima se abre sobre una superficie que prácticamente es plana (x 466.180 y 4.678.110 z 1.222 Libro Grandes Cavidades Burgalesas de Kaite Grupo Edelweis 92). Dejamos el coche a escasos metros de la boca y nos cambiamos. En este sitio, da igual la época del año que vengas, siempre hay viento, que te hace penoso el proceso de vestirse y peor aun el de desvestirse. Una vez cambiados comienzo con la instalación del primer p19, que baja unos 4 ó 5 metros y fracciona sobre una repisa con pasamanos instalado. De este fraccionamiento se baja en volado el resto del pozo.

Una vez todos abajo, pasamos por la ventana con formaciones, que está situada si miramos al frente, a la izquierda. No tiene pérdida ya que no hay otra progresión desde esta sala.


Bajamos una pronunciada rampa de unos 4 metros por una cuerda con nudos, para continuar por un pasamanos de cable de acero que nos situarán en el fondo de la sala. Desde allí, ascenderemos suavemente por un pequeño pasillo y casi de inmediato a mano izquierda tendremos que tomar un desvío a través de un meandro estrecho y desfondado cuya entrada es una pirueta a caballo en una formación indefinida. Pasado este primer obstáculo, donde Txema ya tuvo que emplearse a fondo, ya que debido a su corpulencia le costó lo suyo, avanzamos para girar a izquierdas al poco y seguir por el meandro sudando la gota gorda. Decir que no tiene más allá de 6 o 7 metros, pero son un poco cabrones. De la sartén al cazo. Este meandro se desfonda en una salida al vacío de unos 4 metros a derechas en un ángulo de noventa grados, por la que tienes que salir como un contorsionista. Aquí hay instalada una cuerda y una escalera de cadena para facilitar el descenso. Bajamos al meandro ya más amplio, y aquí nuestro compañero Txema bate su record, pudiendo pasar el obstáculo con otro esfuerzo adicional. Avanzamos por un derrumbe que transforma el meandro en un conjunto de gateras para a unos 15 o 20 metros y donde aparecen dos estalagmitas muy manchadas de usarlas para subir, descendemos por una gatera descendente aún más estrecha, que nos dará paso poco a poco hacia a la Sala del Murciélago. En esta gatera también pasamos nuestras penalidades, unos más que otros. Lo primero que se ve ya abajo es un poco de agua y siguiendo el curso, la sala se va agrandando. Ascendiendo unos bloques empezamos a oír el río a nuestra izquierda y en pocos pasos nos encontramos en el alto de la sala de unas proporciones insospechadas para lo que traíamos. Bajamos por la derecha pegados a la pared una buena rampa y tomamos nuevamente por la derecha, dejando el río para otra ocasión, para continuar bajando otra rampa que tendremos que remontar un poco a la izquierda (La cavidad tiene un -110 m.). Quitando el desvío del río el resto de la cavidad no tiene pérdida ya que no tiene ramificaciones evidentes. Continuamos ascendiendo por otra gran sala hasta llegar a su final, y por la izquierda se abre una ventana donde hay colocada una cinta y una cuerda de nudos por la que se destrepan unos metros para acceder a la cabecera del segundo p18. El compañero Ionel, nos comentó que había una gatera descendente que daba a un destrepe por el cual se podía bajar sin usar material. Yo bajé por la gatera, pero no llegué a pasar ya que había que quitarse el equipo y valorando el tema por el volumen del compañero Txema, optamos por instalar el pozo. Luego vimos que la gatera daba a un balcón por el que se podía bajar por un lateral con unos pasos algo expuestos. Instalo José Luís como ya digo el pozo, que tiene un fraccionamiento volado como a unos 6 metros y que te deja en el fondo de un cono por el que tienes que subir por una cuerda de nudos ya instalada. Los siguientes pendulamos y nos evitamos bajar completo el pozo. Desde este punto se progresa ya por el cauce del río aunque aún no se le ve, ya que va sumergido por los derrumbes. Tras pasar por una ventana de formaciones, donde hay catadióptricos para ser localizada a la vuelta, ya que esta a la derecha arriba del curso evidente, bajamos destrepando hasta el lecho y avanzando encontramos ya el agua que nos ira llevando hacia la sala de la Cruz, pequeña playa ideal para montar el descanso. Continuamos primero para visitar la última sala donde se encuentra el termómetro,  y donde el compañero Txema es inmortalizado por su hazaña, ya que ciertamente ha supuesto un reto. Vemos poco antes del termómetro una cuerda  descendente por la que bajamos a explorar un poco. Yo me doy la vuelta enseguida al ver las paredes muy inestables y luego baja José Luís que progresa un poco más accediendo a una sala y viendo continuación, que dejamos para próximas visitas. Retornamos a la sala de la playa, circundada por un pequeño río, donde tomamos algo de comer y beber y descansamos un poco. Unas cuantas fotos y vuelta, que queda lo más duro ya que estamos algo cansados. Efectivamente, la vuelta se hace un poco lenta y penosa por los pasos estrechos y en la subida al meandro desfondado, tenemos un pequeño contratiempo con Txema, al quedarse encajado con una rodilla, y que después de un forcejeo en el que hubo incluso que quitarle las botas, y el compañero José Luís, sujetarte desde abajo para que no se encajara más, consiguió sacar la rodilla y poder seguir. Superado este paso y el siguiente, que también llevó lo suyo, ya por fin conseguimos ir saliendo sin más contratiempos. Consultado el reloj, nos ha llevado la cavidad 11 horas. Desinstalo Mar, que fue la última en salir y a la que casi no dejamos cambiarse, ya que hacia un frió de cojones, y recogido todo el material, nos fuimos pitando. Paramos en Ibeas de Juarros en el único bareto que de milagro estaba abierto a esas horas y tomamos un refresco y reemprendemos ruta para casa. Un jornada de las auténticas.  Una sensación cojonuda de haber aprovechado totalmente el día disfrutando de compañerismo y amistad con los compañeros a los que les agradezco ese compartir y una experiencia que deja en mi huella.