viernes, 31 de julio de 2020

El Cuevon de Pruneda (II)


Este pasado 24 de julio del año del Covid-19, y con todas las cautelas que se puedan tener en relación a esta fatídica plaga contemporánea, que nos ha dejado sin nuestros mayores y perplejos ante la fragilidad del ser humano, nos hemos atrevido aún con cierta incomodidad , a salir de las madrigueras, para volver a la nueva normalidad. Al principio la palabreja me sonaba un poco a cachondeo, pero ahora entiendo perfectamente a que se referían.

Esta cueva cañón estaba maldita, por la negativa experiencia vivida en ella hace 3 años, donde por culpa del agua tuvimos un percance que pudo ser muy serio, ya que si bien el tiempo en papel en aquella ocasión no daba grandes lluvias, la noche anterior cayo una tormenta de órdago y al día siguiente siguió lloviznando, lo que hizo que la cueva llevara más caudal del aconsejable.

En esta ocasión y también con un tiempo sobre el papel sin lluvias, quedamos en Unquera para reunirnos, por un lado con Nandy y JM G Casanova, que estaban allí pasando unos días, Mar y yo, que llegamos de Madrid el día anterior y pernoctamos en el Hotel Canal, y el resto del equipo cantabro, , María, Julio y Nano, que venían directos desde Santander. Allí se presentó el equipo cántabro motorizado con un nuevo vehículo propiedad de María, que fue objeto de admiraciones y chanzas.

Tomamos café a orillas del Deva disfrutando de la mañana y después de comentar la jugada, nos dirigimos hacia Llanes. Nos desviamos en la salida 291 de la A8 para tomar un tramo de la N-634 para coger la LLN-5 en dirección al pueblo de Purón, llegando al primer barrio, el Candal, que atravesaremos por la izquierda sin entrar en el pueblo hasta llegar a un rancho. Aquí nos desviamos a la derecha para un poco mas allá desviarnos a la izquierda por una pista hormigonada. En esta ocasión nos llevó un paisano hasta el desvío. Subimos unos rampones hasta encontrar una cuadra y ahí dejamos el coche nuevo de María y continuamos con los otros dos, que son 4x4 y que nos permitieron llegar hasta el alto del todo. Dejamos los coches en el alto al lado de la portilla del paso de ganada y bajamos por un camino que va hacia el río y a una pequeña arboleda a la derecha. Seguimos el agua con gran satisfacción al comprobar que su caudal era mínimo, lo que auguraba que no habría sustos. Llegamos a la boca Datum ETRS89 360531 4804055 y tomamos la vía de la derecha por donde se sume el agua y es más estrecha, dejando una oquedad grande a la izquierda. Al entrar ya nos avisa que el agua en este paso toma fuerza y nivel al encontrar en el techo ramas empotradas. Este primer paso se debe sifonar con facilidad ya que es un paso bajo. Vamos progresando agachados y viendo las huellas de la última crecida, pero con un cauce mínimo, lo que nos va animando por momentos. El interior de la cavidad es una preciosidad, ya que discurre por una roca metamórfica negra con veta blanca completamente pulida y brillante asemejando a un mármol.  La cavidad va discurriendo por el cauce activo del río creando badinas y giros, desplomándose en pequeñas cascadas. Una pasada. Avanzamos sin problemas incluso en aquellos pasos que por estrechos, la ultima vez nos costó por la fuerza del agua, hasta llegar a un giro brusco de tornillo del conducto donde hay una cuerda nueva y en perfecto estado (p7), que esta vez si, nos deja en el fondo de la poza con facilidad y además podemos ver con completa claridad el agujero de la marmita perforada por donde se sumió Lucy la anterior vez, ya que esta a la vista. Llegamos a la salita donde nos dimos la vuelta la vez anterior y continuamos por dos marmitas trampa sorteándolas por arriba (casi todos … cuidado con la marmita …. Chop …. María joder ….). José tuvo que ayudarla a salir. Vamos avanzando hasta llegar a la cabecera del p13 que en esta ocasión tampoco asusta nada ya que ni hay ruido ni hay vapor de agua y el rapel se puede hacer con comodidad. Si es cierto que la salida de la poza se puede complicar con agua, pero al mirar para arriba vemos que hay un pasamanos que continua desde la cabecera para bajar fuera de la poza en caso de crecida.

En esta zona es especialmente bonita la travesía, que va dando giros y destrepes hasta llegar a una especia de playita donde nos hacemos la foto y nos dirigimos a encarar la ultima rampa en la que instalamos una cuerda de 50 en doble llegando justa. La rampa como a la mitad tiene un pequeño pasamanos de reunión por si no quieres llevar cuerdas tan largas.

Ya desde abajo se ve el “catadióptrico” de señalización, que no es otra cosa que la luz exterior en formato de agujerito. Vamos saliendo por la amplia boca y echamos un vistazo al exterior para ver si seguimos bajando el cañón, pero al verlo tan cerrado y sobre todo no tener garantías de que se pueda salir por la mitad debido a la espesura y a lo abrupto del terreno, nos escapamos por la izquierda subiendo una pequeña pedrera por el camino marcado. Hemos utilizado 2 horas a la boca de salida, siendo 7 personas. La inclinación es imponente y nos vamos agarrando a la hierba. El camino gira a la izquierda para pasar por encima de la boca de la cueva, en un tramo complicado con agua ya que tiene pasos expuesto y mortales. Hay un par de tramos con una cuerda a modo de quitamiedos que da más miedo que quita. Una vez sobrepasada la boca el camino tiende al collado. Aun quedará otro tramo complicado para finalmente a través de los helechos llegar al colladín por donde circula la pista y que nos permite ver los coches un poco más adelante. Aquí se nos queda Casanova a esperarnos ya que la subida te castiga por lo pinada y por el neopreno. Llegamos a los coches una hora más tarde con satisfacción de haber vencido y pensando de no volver por el maldito camino. Nos cambiamos, recogemos a JM y nos encontramos con una tropa de niños y mayores que vienen de ver la boca de entrada y quieren ir a ver la de salida, de lo que les disuadimos inmediatamente por lo peligroso del tema y nos vamos a por el coche de María. Allí Nandy y JM nos proponen como alternativa al bocata irnos a comer al Roxin en el Mazuco. Llegamos a eso de las 4 y pico sin muchas esperanzas, pero allí estaban dispuestos a darnos de comer. 4,5 kgs. del mejor chuletón que he comido. Desde aquí y para bajar el chuletón, nos fuimos a ver la cueva de Caldueñin, un magnífico entorno muy parecido en pequeño a la cueva de la Cubilla de Castro Urdiales. Un cafelito por la zona y cada uno para su nido, quedando nosotros con Nandy y JM para visitar al día siguiente la cueva Güelga.

Estupendo día que nos ha permitido quitarnos una espinita y conocer una de las mejores carnes de la zona. Un placer como siempre el haber compartido con los compañeros esta experiencia y su recompensa, agradeciéndoles como siempre por su compartir.


miércoles, 19 de febrero de 2020

Pozo del Infierno - Sistema Caracol

Una de las cavidades que siempre nos ha llamado la atención, por su nombre, por su entorno y por la poca información que se puede recabar sobre ella, es este Sistema, ubicado en pleno desfiladero de La Hermida, en un paraje incomparable para todos los gustos. Por la zona, hemos estado haciendo sus ferratas y cañones (El Cicera y el Navedo) pero no habíamos intentado acceder al famoso Pozo del Infierno, en principio porque nos han dicho de siempre, la dura subida que hay hasta su boca así como la cantidad de garrapatas que pueblan su emarañado camino. Situado en  Peña Rubia, en la margen derecha del Deva, aquí os dejo un enlace a una ruta wikilok que comienza desde La Hermida (https://es.wikiloc.com/rutas-espeleologia/sistema-caracol-pozo-del-infierno-en-la-hermida-cantabria-27342242). Así que ni cortos ni perezosos, este pasado finde de 14-16 de febrero, aprovechando el cambio climático que desgraciadamente es una realidad (18 grados), nos hemos ido para allá.
Nos hemos alojado en el Albergue la Aldea, en Bejes, un albergue de montaña acogedor a más no poder, en un pequeño pueblo al que se accede desde la propia Hermida, en la margen izquierda del Deva. Lo lleva una pareja, Miguel, es un tío encantador y gran conversador. Una persona con conocimientos de la zona excelentes, que hace que charlar e informarte del lugar sea un proceso natural. Gracias a él llevamos la tijera de desbrozar que nos serían de verdadera utilidad para transitar por el camino de acceso a la cueva.
También nos informamos de la Mina de Hozarco, en la zona de Cicera, que nos serviría de actividad para la mañana del domingo.
Los espeleos para la ocasión somos, desde Santander, María, Lucy, Nano y Julio. Desde Hunquera, Nandy y JM G Casanova, y desde Madrid, Mar y yo.
El sábado habíamos quedado a eso de las 9,30 en La Hermida con Casanova y Nandy, pero nos dijeros que se quedaban antes ya que el acceso comenzaba algunos kilómetros antes.
Nosotros bajamos en coche hasta la caseta de los pescadores, es decir bajando de La Hermida hacia Panes , en el pk 167, cruzamos el río por un pequeño puente y ya en la margen derecha, un poco más adelante, hay un aparcamiento, desde donde comienza la penosa subida de unos 400 metros de desnivel, hacia la boca (WGS84 30 T 0367533 4792383). Casi desde el inicio, tuvimos que ir desbrozando el camino de zarzas y enredaderas que lo hacían muy dificultoso , como ya dije, hasta llegar a un roble muerto enorme, para un poco más arriba buscar otro de igual porte a la derecha, para por la derecha llegar a un colladin donde se sitúa la cota más alta de la marcha. Desde ahí y sin perder altura, tomamos una vereda de cabras discontinua, que nos encamina a la boca, de medianas dimensiones y presidida por un enorme roble caído sobre ella. La entrada se realiza en rampa descendente y sorteando una especie de burbuja rota a modo de marmita que nos dice que la boca en otro tiempo pudo estar cegada por ella. Bajamos unos metros para a la derecha encontrar ya una cuerda entre columnas a modo de pasamanos que nos lleva a la cabecera de una rampa de unos 35 o 40 metros. Se añade a la  misma un cintajo grande para reasegurarla y se instala una cuerda de 50 de la que nos sobrará, ya que no tiene fraccionamiento. Como digo es una rampa suave que nos deja en el fondo de una galería amplia. Según bajamos observamos otra galería a derechas que no visitaremos.  Progresamos por la sala observando las formaciones, cubiertas de una tonalidad marrón y tomando dirección Este, es decir siempre a la derecha, vemos un piso superior que tampoco visitaremos y al poco nos encontraremos en otra gran sala con bonitas y monumentales estalagmitas. Desde aquí y nuevamente por la derecha esta la cabecera del p20, que más que un p20 es un p8 destrepable y que discurre en travesía hacia la derecha para bajar otros tantos metros.

En el fondo de la sala, nuevamente a la derecha, vamos progresando por salas que cada vez toman mayor volumen (Galería del Caracol), hasta llegar a la famosa sala de las Hacinas, con bellas estalagmitas y que irá descendiendo a derechas nuevamente, surcada por un pequeño regato, hasta llegar a una sala tranquila, creo que llamada  Vivac 1972. Un poco más adelante y siempre a derechas, se inicia una rampa descendente por la que circula agua y que además irá reduciendo su altura gradualmente hasta tener que mojarnos. Notaremos que es la continuación por el aire que circula por ella, estamos en el Sifón del Viento. Esta rampa agaterada, nos dejará en una pequeña marmita, donde por la izquierda veremos ascender una cuerda con nudos. Resalte de un par de metros que superamos y nos dirigiremos como siempre hacia la derecha ya que a la izquierda la sala se cierra. Atravesaremos una colada donde ya apreciaremos que no hay mucho transito al no estar prácticamente machada y tendremos cuidado de no ser nosotros quienes lo hagamos. A estas alturas, Nandy y Casanova ya han declinado bajar la gatera y retornan haciendo fotos. Continuamos por una pequeño meandro hasta una sala amplia con una bella surgencia con pocete transparente que se pierde por la izquierda. Ascendemos por la derecha (dirección Este)  para encontrar enseguida un par de cuerdas que nos ayudan a superar un E8 y que nos van a permitir ascender una antigua cascada. Una superado el e8 treparemos unos 3 metros para encontrar otra cuerda que nos permitirá igualmente superar un e5 del que un par de metros serán en pasamanos. Un par de metros más arriba subiendo por el curso del río (sin agua) nos encontraremos el último e3 que se desfonda en otro p3. Este paso es angosto y conviene dejar las sacas abajo. También hay que tener cuidado en la subida con las piedras sueltas que son monumentales. Una vez en el cauce, remontaremos el río seco hasta dar con el río activo a la izquierda, donde vemos una pequeña cascada que superaremos por la derecha y hacia arriba, llegando a un pasamanos de cuerda que nos permitirá avanzar. Vuelta a bajar y pasamanos a la izquierda para cuando esta el río crecido, que nosotros pasamos por abajo gracias a un dilema en fijo que sirve para épocas de poco agua. Remontamos el cauce otros tantos metros y a mano izquierda encontraremos una salga grande donde se sitúa el lago y una gran galería que desemboca en el. Es justo decir que no me pareció muy bonito.  Por la parte derecha hay una cuerda para no mojarse y subir a ella. Siguiendo por la derecha (Este) sin bajar al lago, la galería continúa a derechas, pero aquí ya solo hemos quedado Nano, Mar y yo, ya que el resto se dió la vuelta al poco de subir el p8. Nos volvemos tranquilamente fotografiando el cauce activo, que es una pasada ya que la roca lavada es multicolor y esta adornada de innumerables pequeñas oquedades. Nano nos pierde y Mar y yo decidimos tomarnos un tentempié en el vivac, y reiniciar la salida desinstalando la poca cuerda que hemos usado.
Julio nos esperaba en la cabecera del p20 y ya los tres deshacemos los últimos metros de esta enigmatica cavidad que nos hubiera gustado bichear un poco más, pero que como te mojas, al final, los que esperan se quedan helaos. Iniciamos el ascenso a eso de las 11,30 de la mañana y nos llevó en torno a una hora y media la subida con desbroce incluido. Salimos a eso de las 6,30 pm mas o menos, con el tiempo justo de bajar con luz por el intrincado camino y llegamos a los coches a las 7,30 con las últimas luces y algún revolcón que otro. Sin incidencias, cada mochuelo a su olivo a ducharse y quedamos a las 10 en Hunquera con Nandy y Casanova para cenar en la gasolinera, que en principio no nos daba menú del día, pero que finalmente se avinieron a dárnoslo, siendo la envidia de la pareja que esta cenando al lado, que flipaban de como nos comíamos (algunas/os) el perolo de cocido montañes y luego el cachopo y otros manjares. Llegabamos a eso de las 12 al albergue donde comentamos un poco la jugada con Miguel, que nos tenía ya preparado un dibujo a modo de croquis para la visita del domingo a la mina Hozarco y para la cama habiendo concluido una espléndida jornada de las que quedan en la memoria.

lunes, 17 de febrero de 2020

Sima C2


En una de estas salidas relámpago que solemos hacer en diario a la zona de Villanueva de Alcorón, y como hace no mucho que se ha reequipado una nueva cavidad, la C2, nos dirigimos Mar, Pascual y yo a darle un tiento.
El acceso no tiene gran problema ya que se toma de referencia la Sima de Alcorón .
En la carretera CM-2101, desde Villanueva de Alcorón, hacia Peñalén, 20 metros antes del punto kilométrico 4,  arranca a la izquierda una pista forestal en no muy buenas condiciones, pero apta para cualquier tipo de vehículo. A 350 metros esta pista se ve cortada transversalmente por otra más marcada. Tomaremos esta nueva pista a la izquierda y continuaremos 550 m hasta encontrar un hito de piedras, donde se sitúa el aparcamiento a la izquierda. Desde allí seguimos campo a través, a la derecha de la pista y perpendicular a ella, hasta localizar a los 100 metros la sima en el fondo de una pequeña dolina  UTM (WGS84) 30 T 568261 4505272). 
La boca de la sima parece un gua, pero no llega a ser incómodo del todo, así, descendemos el primer metro anclados a un árbol, para acceder a la cabecera del primer p36, que se irá ensanchado según vamos bajando. Usaremos 3 fraccionamientos además de la cabecera, siendo el segundo después de la cabecera el que tendrá un poco de péndulo a la izquierda. Nos dejará en una base meandriforme, donde fraccionaremos en la parte izquierda para acceder al p8 escalonado, con un punto estrecho de narices que si bien los del Viana dicen que un espeleo de 1,80 y 90 kilos pasa sin problemas, a mi costo lo mió y peso 73. Recomendable pone el stop en vaga corta a la bajada y usar pantín mejor que pedaleta a la subida. Como no podía ser de otra manera me quedé encajado, entrando en pánico ya que la grieta es descendente y te va empotrando. Después de pedir auxilio a los compañeros, bien para que una tirara desde arriba, bien para que el otro me pusiera el pantín desde abajo, y recuperando la perdida calma, después de dos estrujones pude pasar. Vaya cristo. Recuperada la compostura bajas unos metros y tienes otra base desde donde fraccionando en el techo atacas la segunda estrechez, mucho menos angosta y que se desploma un metro y poco, yo al final opte visto lo visto por bajarla con las vagas únicamente ya que no hay posibilidad de caída. Aquí ya vamos viendo que el agua que goteaba al principio se convierte en un pequeño reguero. Una vez fuera de las angosturas del p8, se abre ante nosotros el bonito p60 Boca Negra. Si bien la cabecera se sitúa a la derecha del regato evitando mojarte, una vez completado el primer tramo, como a unos 18 metros, el siguiente fraccionamiento nos va a colocar en toda la caída de agua. La verdad es que de todas las cavidades que hemos hecho por la zona, y han sido unas cuantas, únicamente en el pozo de la diaclasa de la Cierva nos hemos mojado. Bajó Pascual que fue el instalador y le preguntamos que como iba el tema ya que veíamos (mejor intuíamos, dada la cantidad de agua en suspensión) que caía mucho agua. Nos confirmó que estaba mojado hasta las trancas pero que iba a bajar el siguiente largo de cuerda para ver si se separaba de la caída. Al final viendo que no era así, y calado hasta los huesos decidió volver. Como suele pasar cuando las cosas se ponen a dar por saco, a la subida engancho la saca y le llevo lo suyo poder desengancharla, situación que provocó que ya lo de el empape fuera total. Poco a poco fuimos saliendo por las estrecheces lo más rápido que pudimos para que no perdiera el poco calor que le quedaba. Mucho mejor de vuelta que de ida y salimos al exterior en un pispas. Ya fuera, nos desorientamos y tomamos dirección errónea para volver al coche. Menos mal que hay hitos para llegar y como no los vimos a los pocos metros nos dimos la vuelta hasta localizarlos y volver al coche a escaso 100 metros. Nos cambiamos y nos fuimos a comer a Villanueva, ya que al final en 3 horas habíamos terminado toda la operación. El bareto de siempre ha cambiado de dueño y venimos observando que a mucho mejor. Ahora los cafés, son cafés, y la comida esta buena. Buenos callos con garbanzos que quitan el hipo y en general buena cocina y a buen precio.

jueves, 30 de enero de 2020

Sima del Humo

La sima del Humo, se encuentra en la Sierra del Lugar, cerca de Fortuna, en el término municipal de Molina de Segura, Murcia (WGS84 30 S 658651 4230596). Para este viaje a Murcia, los espeleos somos Mar, Pascual y yo, que de la mano de Alberto Roca, compañero espeleólogo, que conocimos el pasado puente de todos los Santos en Cantabría, nos ha invitado a su casa y a participar en las jornadas de convivencia del Grupo Resaltes fin de año, en Fortuna. Ni cortos ni perezosos para allá que nos fuimos y la experiencia a sido espectacular, por lo que le agradecemos a Alberto su acogida.

La primera actividad a la que nos apuntamos fue a la sima del Humo, y al día siguiente la sima del Lugar, por lo que como ya las ha descrito Pepe Serrano en su web, paso a copiar los accesos. En la carretera de Fortuna a La Garapacha, a la altura de la aldea de Las Casicas, cogemos una carretera que se dirige a la pedanía de Estación de Blanca y a 1'2 km cogemos una pista a la izquierda en buen estado. Desde las Casicas tendremos que recorrer 3'5 km (1'2 de carretera y 2'3 de pista) hasta llegar a un lugar donde la pista termina en una especie de era, después de haber bajado una fuerte pendiente en mal estado (sólo 4x4) y de haber seguido siempre la pista más marcada. Junto a la era hay un pino con las marcas para seguir una senda. Nosotros no bajamos por las torrenteras y dejamos el coche justo antes de que la pista empiece a bajar. Tenemos que coger una senda en dirección más o menos oeste que va subiendo, atraviesa dos pequeños barrancos y después encontramos una pintada que indica Sima y una flecha para abandonar la senda. Seguimos las indicaciones y llegamos a un punto donde encontramos una doble flecha, a la izquierda encontraremos la Sima del Humo ya la derecha la Sima lugar. La sima del humo esta abajo y se puede tomar como referencia el pino más extremo izquierda que hay.(30S 658188 4229898)

Los espeleos que entramos fuimos, Carmen, Nacho y Chema de Málaga, Alberto y Rafa de Valencia y Mar, Pascual y yo de Madrid. Tanto la sima del Humo como la del Lugar son dos profundas y estrechas diaclasas. El acceso a la primera sima se hace por un agujero que probablemente se abrió por desprendimiento de la cúpula de la pequeña sala inferior a donde se desciende. Continuamos por una gatera descendente que gira a la izquierda y nos deja en un resalte cómodo, que acojona un poco porque parece que te vas a ir al pozo, ya que la cuerda se instala unos metros más abajo y tienes que bajar arrastrando el culo y la espalda hasta ella, sin riesgo de precipitarse ya que no hay sitio y una formación central te impide el salir hacia el pozo. El descenso de este farragoso pozo se hace entre roces nobles y estrujamientos, nos deja en una rampa descendente por la que bajamos también asegurados hasta un paso más estrecho a izquierdas que da acceso al segundo pozo, si bien son la misma fractura. Estamos en la sala más grande de la cavidad, que si en alzado parece considerable, en planta es una raja. Esta si que se debería de llamar la sima de la raja y no la de Valsalobre. Descendimos el segundo tramo también pegados a las paredes y sudado la gota gorda ya que veníamos con el equipamiento del norte, que se demostró totalmente innecesario, ya que como luego me dijo Juanlu, con una camiseta sintética de manga corta y el mono vas que te matas, nos hizo aun más penosa la visita. Y estábamos bajando, así que ya sabíamos que nos depararía la subida. Llegamos al fondo de la sima y la fractura en la profundidad empieza a concrecionarse y a mostrarnos una bellísimas banderas. Al fondo la fractura cambia completamente de dirección mostrándonos paredes con delicadas flores de aragonito que se encuentran en muy buen estado. Esta zona estrecha de la cavidad se ve que ha sido menos frecuentada. Al final, una pequeña ventana nos permite asomarnos a un pequeño lago al fondo. 

Hechas las fotos de rigor, empezamos el viacrucis de la subida. La verdad es que los pozos no son grandes pero si muy estrechos y hace que la subida sea incomoda y sudorosa. Una vez afuera, hemos tardado unas 4 horas en hacer toda la actividad de la primera sima. Volvemos hacia los coches agradeciendo el aire fresco, y dejamos la sima del Lugar para el día siguiente. Mientras nos estamos cambiando apareció por allí una perra de caza joven y completamente desnutrida que nos adopto como medida de supervivencia. Le dimos de comer lo que pudimos, incluso pizza de la noche anterior y la dejamos alli. Como con nosotros venía otro grupo de los nuestros que iba a visitar justamente la otra sima, y que salieron más tarde, finalmente la adoptaron y se la llevaron. Cuando llegamos a casa de Alberto, allí estaba. Gran alegría para todos, aunque finalmente al día siguiente, mientras hacíamos la sima de Lugar, apareció el dueño de la perra buscándola y se la tuvieron que dar. La sima de Lugar que hicimos en la siguiente jornada es similar a la anterior descrita, con un poco más de cuerda, pero mucho más cómoda

jueves, 14 de noviembre de 2019

Sima Alfa I


Después de una buena temporada sin escribir en el blog, que no de hacer cuevas, voy a dejar la reseña para la Sima Alfa I, con el fin de que la próxima vez, no se me olvide la cantidad de barro que tiene el pasamanos.
Para la ocasión, y aprovechando que unos cuantos estamos jubilados, preparamos una salida para este pasado miércoles 13 de noviembre, con el fin de bajar la Alfa 1, después de la reequipación en 2018.

Os pongo el acceso sacado del Viana. En el pkm 10,900 de la carretera CM2101 (Villanueva de Alcorón – Peñalén) tomamos una pista forestal en buen estado y la continuamos durante 1,400 km, punto en el que tomaremos un cruce a la derecha. Desde este cruce de pistas continuamos 2,100 km para coger un nuevo cruce a la derecha. Desde este último cruce seguimos recto 900 m más y llegaremos al Refugio de la Torreta. Hasta aquí la pista es óptima y apta para todo tipo de vehículos durante todo el año. Desde el Refugio de la Torreta, a 1,100 km desde la Torreta nos encontraremos con un cruce a la izquierda que habremos de tomar y que nos llevará, 150 metros más adelante, al parquin de la Sima Alfa I, donde comienza a nuestra izquierda una vaguada, fácilmente localizable por tener nuestra pista, justo en ese lugar, unos metros hormigonados para evitar que las riadas arrastren la calzada. Continuando vaguada abajo durante 150m localizaremos sin problemas su amplia boca.(Datum WGS84 30 T 572095 4499643).
Ya en otra ocasión que estuvimos en la Juana I, bajamos el primer largo de cuerda y por tiempo nos tuvimos que dar la vuelta. En esta ocasión los espeleos somos Mar, Pascual y yo y por motivos del tráfico, que como siempre cada vez que llueve en Madrid, se convierte en un verdadero infierno, llegamos algo más tarde lo habitual, después de comprar pan (del día anterior) en la tienda que hay en la curva, y de tomar un café en el bareto de la antigua gasolinera, que ha vuelto a cambiar de dueño.
Al final, y después de rebuscar por si había algún níscalo, entrábamos a eso de la 1 (Hora Talpa). La referencia que teníamos es que era deportiva y con unas 5 horas. Los primeros fraccionamientos ya los conocíamos y , en efecto la cabecera de salida tiene su aquel, pero nada que no se supere con un tirón de brazo. Bajas a pared contraria en péndulo y de ahí vas bajando hasta un pasamanos aéreo de tres tramos creo recordar, que salva una de las tantas rampas con piedras. Este pasamanos se me entrampó un poco, al usar el mosquetón de freno como seguro. Mejor las vagas y la pedaleta. El pasamanos te deja en una pequeña vertical que te lleva a el primer anclaje del pasamos largo. Creo que contamos 10 anclajes y va arriba por pared izquierda, con apoyo en un chapapote de barro que te mueres. Salva la gran rampa a derecha que da acceso al pozo. El curro lo tiene el que instala y desinstala, el pasamanos no tiene problema, aunque yo estuve a punto de darme la vuelta ya que si era volado como el anterior hubiese renunciado. Este te lleva bajando  un par de metros a la cabecera de un bonito pozo concrecionado y limpio. De la cabecera a unos 4 metros tienes un fraccionamiento, otro a unos 10 o 15 y otro a otros 15 o 20 en pared contraria. De ahí a unos 4 o 5 estas en la rampa final de piedras del fondo del pozo. Como somos unos cutres, a nosotros se nos cayo desde la cabecera la saca con la cuerda de instalación, al descoserse la cinta donde iba el cordino, sorpresa que no esperábamos, ya que habré visto mil veces la saca y nunca reparé que el cordino no iba cosido por los ojales sino anudado a la cinta para tirar de ella en vertical. Lo curioso es que era la saca que nos dejamos en la sala de las maravillas de Juñoso. Menos mal que Pascual estaba cosiendo las cuerdas y se quedó con el cabo en la mano. Como no empezamos como recomienda la ficha, sino que empezamos con una cuerda de 25 m para los naturales y hasta la cabecera, después una de 95m y luego una de 54 m, esta última, dio la casualidad que llego al fondo, así que pudimos descender sin más contratiempos.
Una vez abajo del reducido pozo que tiene varias gateras, alguna a unos dos metros, empezamos a subir tranquilamente, ya que la desinstalación también tiene lo suyo. En esta ocasión le ha tocado todo a Pascual.
Una vez arriba, son las 5,15 por lo que nos ha llevado poco más de 4 horas. La cavidad merece la pena, no así la cantidad de arcilla pastosa que te traes del pasamanos. Con el tiempo, el pozo quedará bastante sucio como no vayas como vi alguna foto luego del la gente del Viana, con los pies por el techo, el efecto es significativo.
Limpiamos como pudimos las sacas, que fueron las peores paradas, al ir colgadas, (recomendable en el pasamanos llevar al hombro)  y nos fuimos a la torreta a merendar, con un frío que te mueres, ya que no hicimos fuego para lo poco que íbamos a estar. De ahí a por un café y unos colacaos a Villanueva y para casa, sorteando ciervos, que nos salieron en varias ocasiones.
Una estupenda actividad con los compañeros, que no es tan dura como la pintan y que da algo más a la zona.

domingo, 25 de agosto de 2019

Cueva del Tinganon

La gran boca, se ubica en la falda de la ladera del pico Cabezu, WGS84 30T 335061 4810652, paso el enlace de la ruta Wililoc desde el aparcamiento, que he encontrado en Internet y verificado. (https://es.wikiloc.com/rutas-espeleologia/cueva-del-tinganon-1783659)

En esta ocasión, parte del grupo lo van a componer unas personitas un tanto especiales, ya que vamos con dos pares de mellizas/os, las hijas de María, Giomar y Sofía, y nuestros nietos, Adrián y Daniel, además nos acompañará como comodín sufridor Julio.

Si cristo montamos los expeleos cuando nos preparamos para una cavidad, ni contar quiero lo que supone hacerlo con cuatro sobreexcitados participantes infantiles, pero he de decir que se portaron como no lo hacen en casa.

Normalmente esta cavidad se hace en travesía, teniendo un recorrido de unos 900 metros, pero en esta ocasión la idea es entrar por la boca de salida y remontar el arroyo de Llovio hasta la entrada.
Para acceder a la cueva, tendremos que tomar el desvío de la A8 a Ribadesella y en la primera rotonda que nos encontraremos, hay que ir despacio y ponerse en el carril izquierdo. Haremos la rotonda y pasando el desvío primero a Ribadesella y luego a Arriondas, sale de inmediato a este último, una especie de carreteruca, que más parece un camino, que va a unas instalaciones de áridos donde hay unos silos. Esta carreteruca que va paralela a la incorporación de la A8 a Santander, nos lleva a atravesarla por debajo, y es justo ahí donde dejaremos los coches, debajo del puente. Desde aquí veremos un cartelito en madera con letras amarillas que nos hará bordear los praos por la derecha, y no molestar a las vacas del paisano, ya que realmente se podría ir siguiendo el margen del arroyo de Llovio. Al poco de pasar el prao y ya en el arroyo, nos iremos adentrando en una vegetación cada vez más cerrada y exuberante que irá ganando altura y en poco más 1,25 Km. ascenderemos 135 metros. El paisaje se va tornando de selva amazónica (por exagerar un poco) y se convierte en la aventura perfecta para nuestros aventureros. Cruzaremos varias veces el arroyo por donde discurre la acometida de agua de Llovio y atravesaremos varias zonas embarradas, con el resultado imaginado. El sendero es perfectamente visible y seguible. Nos encontramos con una pareja amigos de Julio que venían de vuelta, y nos comentaron que llevaba muy poca agua en las pozas interiores, situación que a la postre, nos ayudaría a avanzar en modo diversión, sin que se pusieran de agua hasta el cuello. Fuimos ascendiendo y un poco antes de entrar , donde se sitúa un pequeño pasamanos instalado en fijo, tomamos un bocata, ya que el personal estaba canino. En otra visita que hicimos con Ana y Alfredo, echamos en falta una cuerda previa que servía a modo de quitamiedos para una Chorrera resbaladiza, pero lo cierto es que estaba totalmente seca y pasamos sin problemas.

Una vez comido, a eso de medio día, fuimos entrando por la espectacular boca, los chavales flipaban. Tomamos un camino por la derecha para luego cruzar el arroyo y subir por la izquierda por un paso un poco expuesto, que es donde la otra vez que vinimos, nos dimos la vuelta, ya que veníamos en ropa de paseo. Aquí con la ayuda de Julio, fuimos pasando uno a uno. El equipo funcionaba de maravilla, la puntera de Sofi iba con el puntero de Dani, a toda velocidad, por lo que hubo que imponer la técnica de María del bocadillo, primero el pan, osea un adulto, y luego el queso, salchichón, jamón y chorizo, ósea ellas y ellos, y a veces intercalamos alguna rebanada más de pan, entre el final que era Mar.

Dejamos esta zona seca, y ya prácticamente fuimos por el cauce activo de la cavidad, que es una pasada, ya que esta labrado a golpe de gubia por unos canales lavados preciosos. Para nuestras jóvenes promesas el subir, bajar, intentar no mojarte mucho, la cuerda a modo de pasamanos que nos puso Julio para no mojarnos del todo en algún punto, iban configurando una jornada de acción y aventura sin precedentes. Al final llegamos a ver la luz de la salida y allí nos hicimos una foto, y a las 5 empezábamos el retorno, y craso error por mi parte, como ya íbamos mojados hasta la rodilla, les dije que ya no era necesario poner tanto cuidado (con el agua decía yo) y la vuelta fue una especie de parque acuático en el que alguna y alguno se metieron hasta el cuello. Salíamos por la boca a eso de las 7, mojados, algunos más que otros, pero infinitamente felices, ya que algunas hicieron sus primeros rápeles, con las sensaciones que no se olvidaran nunca. Fuimos descendiendo el camino andado, en un primer tramo que es bastante más peligroso a la vuelta que a la ida ya que tiene algunos destrepes delicados, y sin incidentes, más allá del barro que habrá que sacar de la ropa (signo inequívoco de que somos expeleos desde pequeños) nos estábamos cambiando a las 8. Nos fuimos hacia la costa y la pena fue que el chiringuito al que nos llevó Julio en una playa preciosa de Cuevas de Mar ya estaba cerrado, así que como todo estaba lleno, pudimos parar en un bar de la carretera secundaria donde dimos cuenta de unas cuantas raciones con verdadero hambre. Con besos y abrazos nos despedimos de nuestros amigos, hasta otra nueva aventura, con la sensación de plenitud y de haber disfrutado de las cosas que nos gustan con quienes queremos estar. Un abrazo para todos y en especial para Julio. Muchas Gracias. Los peques no lo olvidarán nunca, seguro.

domingo, 7 de julio de 2019

Cueva de Agudin


En esta ocasión y con un poco de fortuna por nuestra parte, nos hemos ido a la montaña Palentina, ya que acabábamos de aterrizar de un finde en la montaña de Valencia, (Dos Aguas y Millares) donde habíamos hecho un par de preciosos barrancos, el Otonel y el Nacimiento, con la cascada más espectacular que yo he visto. Ante la idea de poder visitar la cueva de Agudín, que discurre bajo el Espiguete, en su ladera sureste, dentro del parte Natural de las Fuentes Carrionas y Fuente Cobre,  no tuvimos duda. Al final nos apuntamos María, Julio, Juanillo, Fer, por parte de los cántabros, Ionel, que será nuestro guía desde Burgos y Mar y yo, desde Madrid. Los cántabros, a excepción de Fer, volverán a su casa, y Fer se bajará a Madrid con nosotros. Nos reservó Ionel en la Hornera de Bernardo, Hotelito rural en el pueblo de Ventanilla, en la cola del embalse de Cervera-Ruesga. El sitio una preciosidad, el alojamiento insuperable, con cena y desayuno incluidos en el precio.

Nosotros llegamos el viernes tarde y ya nos estaba esperando Ionel, más conocido por su apodo de las redes, Juanito Polaris. Nos tomamos algo y cenamos disfrutando de la paz de un sitio que a día de hoy no está masificado. Esta parte de la montaña palentina se me parece mucho a la zona de donde son mis padres, del pantano del Porma. Montes no muy altos y densa vegetación con pueblos pequeños. Este pueblo tuvo más suerte, ya que el de mis padres también estaba en la cola pero no dejaron quedarse.

Dormimos con un poco de calor, que para los lugareños era totalmente inusual (29 de junio 2019). La cama estaba preparada con manta y edredón, y la temperatura andaba por los 36.

A la mañana, desayunamos abundantemente y nos fuimos para el Puente de Agudín, enclave estratégico a los pies del Espigüete y cerca del Curavacas, ambos picos muy frecuentados por los senderistas y alpinistas. En el puente hay un chiringuito donde estaba el paisano que le dio la llave a Juanito, ya que la cavidad se encuentra cerrada. El chiringo se pone a tope en verano por la gente que va. Aquí habíamos quedado con los cántabros que llegaron a su hora. Nos cambiamos y tomamos café de puchero y encargamos una tortilla para la vuelta. Cruzamos el puente y tomamos el camino que discurre por la margen derecha del río unos 150 metros para luego subir unos 40. La cueva viene señalizada en los planos del iberpix (UTM ETRS89 356348 4754690).

La cavidad aparenta ser el desagüe del macizo. Según Juanito, hay por encima una sima de unos 400 metros. Nada más entrar nos encontramos con una gran sala (Sala de la Playa 30x15) y notamos que se trata de una cueva activa por la humedad reinante. La galería nos va llevando primero a la derecha y luego a la izquierda, y ya vamos observando bonitos espeleotemas,  y como a unos 150 metros, nos encontramos con un ramal que sale a la derecha y que seguiremos por una bella galería de forma triangular (Galería Baja del Mohino) y con muchas concreciones hasta un tapón de tierra que todos los años se excava para dar paso a una larga gatera que da a la zona de Cuasimodo, que nosotros no visitamos. Volvimos sobre nuestros pasos para seguir por la izquierda unos metros hasta llegar a una gatera descendente de unos 2 metros. Es fácil identificarla ya que se suele sifonar y justo a la derecha hay una cuerda instalada con una cabecera en Y a unos 3 metros del suelo y que sirve para bypasearla.

Nos metemos para abajo y nos deposita en una minimarmita, donde hacia arriba, veremos una cuerda que da paso al primer tramo de la Chimenea de la cuestión. Remontados los 5 primeros metros, Juanito tiene que subir el resto de la chimenea rampa a puro huevo para poner una cuerda que nos facilitará el transito, sobre todo a los que ya andamos peor de agilidad. Unos 8 ó 10 metros más arriba, nos encontramos en otro mundo. Aparecemos en un gigantesco cañón cuyas paredes moldeadas con suavidad por el agua brillan de humedad. A pesar de que posteriormente veremos cosas bonitas, esta para mi, es tal vez la más llamativa.

Aquí es donde uno puede despistarse ya que nos encontramos en un enorme caos de bloques que iremos ascendiendo hacia la izquierda, primero en dirección este y luego NO. Por esta zona cada uno paso por donde le fue mejor. Reseñar que hay hitos pero cuesta encontrarlos. De todas formas, la galería no tiene pérdida y si no puedes porque te despeñas (más a la vuelta que a la ida), pruebas por otro lado. Una vez a nivel, nos encontramos en una zona que en el centro tiene una formación espectacular, en general esta zona es una pasada y aquí nos dedicaremos a hacer fotos, ya que el suelo esta cubierto de grandes gours. La continuación es subiendo por una colada a través de una cuerda que nos da paso a otra rampa colada. Toda esta zona esta plagada de formaciones cada cual más bella. Al final la galería ascendente se estrecha considerablemente (Galería de los Driles) y tendremos en algún punto una cuerda pequeña para superarla y subir a una zona concrecionada. Aquí el truco es no mojarse mucho ya que el meandro tiene agua y esta superconcrecionado con lo que dificulta la progresión si tratas de no manchar mucho.

Esta galería nos va a dejar en el fina practicable de la cavidad, la sala del lago terminal, a +46 m, donde se puede apreciar en sus paredes los golpes de gubia así como el paso humano, ya que en el fondo hay una aleta de buceador, que no han querido quitar, imagino que para contarnos la anécdota de un par de “profesionales”  que casi se ahogan allí y sobre todo como aviso a navegantes.

Este sifón no ha sido franqueado y con claridad aparenta dar continuación a la galería y a la cavidad.

A la vuelta hicimos varias fotos en el cañón y en la galería del Mohino y para fuera que la cavidad es húmeda y al final no nos metimos el mono interior de espeleo y pasamos un poco de frío al parar tanto para hacer las foto. Menos mal que mereció con creces la pena.

Un vez afuera, nos fuimos directos al bar a devolver la llame y tomarnos lo que a cada uno le venía bien, eso si, vestidos de romano. Nos cambiamos y nos fuimos otra vez al bar a comernos esa tortilla y las provisiones que traían nuestros amigos cantabros. Se estaba de muerte a la sombra del gran chopo y a orillas del río Carriel. Al final salíamos de allí con la tarde bien entrada. Yo ceo que echamos unas 5 horas pero en esta ocasión no tome tiempos. Nos despedimos de María, Julio y Juanillo , que volvían a Santander y Juanito, Fer, Mar y yo nos volvimos para Ventanilla, donde cenamos tranquilamente comentando las mil batallas de los cueveros. A la mañana siguiente y sin actividad programada, nos fuimos hacia Cervera a ver a un amigo de Ioneal que tiene un parque de tirolinas (El robledal del Oso), y que fue uno de los exploradores de la cavidad y luego a comprar unos quesos a Salinas del río Pisuerga y donde también cominos y vuelta para Madrid. Dar las gracias a mis compañeros por estos momentos bien vividos y esperar seguir compartiendo nuestra afición muchos años.