sábado, 2 de julio de 2016

Travesía Tonio Cañuela

La verdad,  es que voy a cumplir los 58 años y empecé tarde en esto de la espeleología vertical, que no en el mundo de las cuevas, y no quería irme de este mundo sin probar pipas facundo, así que como los años van haciendo mella, y he desperdiciado otras dos ocasiones, mayormente por miedo, este era el momento  y no había ya más excusas. La visita la teníamos planeada para después del puente del 1 de mayo, ya que la sima iba a ser reinstalada y reequipada por el Colectivo Piezo de Madrid y el Club Viana de Guadalajara, dirigidos por Ángel San Juan y ayudados por GAEM y otros grupos, dado el deterioro de las instalaciones existentes que databan de primeros de los 90. Como tengo la suerte de conocer a Pepe Serrano, le pregunte pasado el puente al efecto y me comentó que les quedaba muy poquito y decidimos esperar. Aprovecho para agradecer a estos grupos su trabajo ya que nos hizo mucho más segura y accesible la travesía a este grupo de “abuelos”. Luego llego la noticia de que unos desaprensivos habían robado parte de las cuerdas de la reequipación, algo alucinante en este pequeño colectivo. Que te roben en los coches que tienes aparcados a las entradas de las cuevas ya es acojonante,  pero que alguien que tiene que tener conocimientos y técnica de espeleólogo baje y se lleve cuerdas no lo entiendo. En fin, el tema se alargo un poco y propusimos un par de fechas. La cosa cuadró y el equipo lo formamos en esta ocasión Mar, Pascual, José María G Casanova y yo. Como somos jubilados y prejubilados, nos hemos ido este pasado lunes 27 para Arredondo con la intención de entrar el martes 28. Solicitamos los correspondientes permisos y Colina nos avanzó el permiso por si no llegaba la respuesta de la Diputación, que andaban un poco liados y que finalmente llego a tiempo. Por esta vez hemos cambiado de alojamiento, ya que nos recomendó hace poco Lorenzo del Niphargus los apartamento Arredondo. Dicho y hecho, alquilamos apartamento y la verdad es que por 2 euros más te quitas los ronquidos y el baño común del albergue de Asón o de Ramales, amen de estar más próximo a la travesía. Como nos fuimos en un solo coche, teníamos la intención de pedirle a Evaristo, el dueño del bar donde paramos y cenamos en Bustablado,  que nos subiera hasta el comienzo de la pista que sale de la carretera que une este pueblo con Calseca, pero no hizo falta, ya que la dueña de los apartamentos se ofreció a subirnos, eso si, madrugando que tenía que currar, así que a las 7,30 estábamos vestidos de romano a orillas de la carretera a la salida de Cañuela. Puntual, nos recogió y nos dejo en el inicio de la pista (WGS84 30 T 0448165 4789959). Los puntos GPS se han tomado del Grupo Viana y su página Web, verificándose que son correctos. Empezamos a subir la pista a eso de las 8 y ya el sol se notaba, por lo que agradecimos al final el madugrón. Esta pista que se encuentra a 3,4 kms de Bustablado y que lleva a las cabañas de Buzulucueva, es practicable en 4x4 que en esta ocasión no llevamos. Sube hasta lo alto del collado, para lo que invertimos unos 40 minutos y una vez llanea, atraviesa un vallado y al poco nos encontramos con las cabañas. Tomamos hacia la izquierda para bajar un poco hacia la primera  cabaña y desde ahí descendemos en línea casi recta hacia el arbolado, tomando como referencia un gran árbol y una pequeña dolina. A la izquierda del mismo y un poco escondida se encuentra la pequeña boca de la sima Tonio (WGS84 30 T 0449123 4790396). El equipo se dividirá las tareas en dos grupos, uno para instalar, con Pascual y Mar y otro para recuperar, con JM G Casanova (en adelante, y con su permiso, Casanova) y yo. Las cuerdas que utilizamos fueron, dos de 50 metros de 10mm, una de 24 y otra de 74 metros de 9 mm. como cuerdas de emergencia, utilizando las de 50 y la de 24, esta última, más por comodidad que por necesidad, en los pozos pequeños. Comenzamos a bajar a las 9 en punto de la mañana. Los tres primeros pozos secos los pasamos rápidamente (p15,p18 y p9), saludando a las orondas arañas negras, que no me extraña que estén tan gordas, ya que hay unas moscas proporcionales a su tamaño, que buscando refugiarse del calor, encuentran su fin allá abajo. Llegamos al primer pozo que nos suscitaba alguna inquietud (p48), al tener que pendular a una ventana lateral, pero que, como iremos viendo a lo largo de la travesía, la nueva reinstalación no ofrece ni la más mínima duda, al encontrar el pasamanos que te saca a los 35 metros aprox. en la caída de la propia cuerda. La cabecera del pozo se encuentra unos 2 metros por debajo, facilitando la recuperación. En la ventana tenemos un e5 que subimos penosamente y que conecta con una r3 que nos deja en el siguiente p10. Una vez descendido este entramos en la famosa diaclasa vertical p13 que nos hace sudar lo suyo. El primero en pasar es Pascual que las pasa canutas ya que aunque hemos repasado por activa y pasiva que hay que colocar el stop en la baga corta, se le olvida y jura en arameo. La diaclasa se encuentra instalada en fijo y se negocia primero avazando unos metros de forma lateral controlando la saca que puede llegar a ser un verdadero suplicio y por la zona más alta para luego en el fraccionamiento ir descendiendo de forma oblicua hasta el último fraccionamiento que ya te lleva emparedado de forma vertical hasta abajo. Los siguientes fuimos mejorando la técnica y aprendiendo de los errores de los demás, como siempre. Casanova se la bajó con un piraña que le facilitó bastante el tema. Al final de la misma comienza una r8 descendente, y a la derecha mirando la pared observamos, según comentan los del Viana, los bloques que apilaron los del Dijón en la desobstrucción. No me cabe en la cabeza como pudieron maniobrar allí para colocar aquello. Una vez abajo, subimos el e4 también bastante farragoso para acabar en una pequeña travesía que cuelga casi del techo y sortea un p15 y que nos deja arriba de dos pequeños pozos p4 y p6 instalados en fijo, que descendemos rápidamente para llegar al p55 con cómoda cabecera. En este punto noto cierta fatiga ya que estos últimos tramos se notan un poco. Luego recuperaremos ya que los siguientes pozos son más cómodos todos. En este pozo, y en la anterior visita de alguno de nuestros miembros (Mar), este pozo se encontraba en carga, bajando una estruendosa cascada por el, lo que hizo que el resto de la travesía fueran con los pelos de punta, y no por el frió y la mojadura. En esta ocasión estaba tranquilo y como en el anterior, la duda se despeja gracias a la perfecta instalación que te guía por un pasamanos a los lomos del caballo que te deja en el siguiente p5. Ningún problema en la recuperación. En estos pozos grandes hay que unir las dos cuerdas de 50 con el consiguiente trasiego. Seguido al p5 llega un p6 que nos acerca al p33. En este último y un poco antes de su final recuperaremos la cuerda, aunque no tiene duda ya que encontraremos  instalación fija para continuar bajando por el cauce hasta una diaclasa que baja en secuencia p15, p18 y p22. En uno de ellos la recuperación cuesta un poco, pero se hacen volando al estar concatenados y pasando las cuerdas de 50 se hacen en un momento. Empezamos a descender un estrecho meandro instalado en fijo que baja hacia la izquierda y que nos obliga a encogernos, no tanto como en la diaclasa y que vamos penosamente superando pensando ya en el final de los pozos. Según nuestro compañero Paco “Laser” del antiguo STD, este paso llega en ocasiones a sifonarse. Nosotros lo encontramos sin agua, con un chorrillo y una fuerte corriente de aire debido a la proximidad de Cañuela. El meandro de la Borrasca. Descansados y con ánimos renovados, afrontamos el último pozo de la travesía al que rendimos tributo, algunos, al reencontrarse después de muchos años, o al ser la primera vez en mi caso. Este p20 volado, es espectacular, al bajarnos desde el techo de la gigantesca Sala Olivier Guillaume cual araña al negro absoluto. Esta sala es una de las más grandes de España (350m largo x 120 m ancho). Parada con refrigerio y comentarios de la jugada. Los pozos nos han llevado 6 horas, eso si, disfrutando y sin estres. Estamos contentos por haber cumplido itinerario sin el menor incidente. Ahora ya descansados abordamos la parte de la travesía de la cueva Cañuela, espectacular donde las haya. Descendemos la pronunciada y resbaladiza rampa, debido a la arenilla. Seguimos las balizas de pequeños catadióptricos hasta la sala descendente de grandes bloques, donde una cuerda fija nos permite franquear el p4 de un gran bloque. Esta es la zona de la antesala, una fuerte rampa de piedras y bloques, que va suavizándose y donde la continuación, se ve claramente marcada por el pisado, que nos servirá de guía por las grandes salas de las formaciones en sierra, con dirección ligeramente a la derecha (NO), avanzaremos hasta escuchar el rumor del río Cañuela, que sale por una alargada y profunda grieta , 23 metros más abajo y que cruzaremos por un puente de roca o saltando el escaso medio metro para continuar por la galería del 10 de agosto entre grandes y alargadas formaciones, hasta llegar a una resbaladiza rampa ascencende (e8) con cuerda fija instalada, que nos ayuda a superar el delicado paso, dejando pozo y desfondamiento a sus lados. Estamos en la galería de las sierras propiamente dicha, y continuando entre formaciones por el camino marcado, damos con el estrecho paso ascendente entre bloques (e6) que nos conecta por la izquierda con la galería del patinazo, que a su vez termina en la galería de la encrucijada, lugar que puede ocasionar alguna pérdida, pero que nuevamente queda resuelto con el catadióptrico que se ve al ir descendiendo, al frente un poco a la derecha y como a unos 8 metros de la base desfondada de la sala, Se desciende pues, por la derecha de la galería que traemos, con cuidado ya que la bajada es pronunciada y se llega a la base de la parte baja, donde nuevamente se tomará por la derecha en dirección al catadióptrico que se encuentra en la base de una pequeña cascada sin agua, por la que remontaremos (e15(e4)). Ahora el tramo más vertical está instalada en fijo, facilitándonos la identificación del paso a progresar. Decir que en esta sala también se encuentra por la galería de la izquierda, el acceso al río que topografiamos el año pasado, y entre uno y otra, una galería que termina en un balcón por el que se destrepa una fuerte rampa hasta un pequeño agujero a la derecha de su fondo, que conecta por una estrecha gatera con la galería sur que finalmente desemboca en el cañón oeste, alternativa que no requiere de progresión vertical. Una vez arriba de la misma nos encontramos ya en la galería del bulevar , impresionante galería de altos techos y suelo plano, por el que avanzamos cómodamente. Un poco más allá de su mitad, a mano izquierda, según salimos,  y a través de una pequeña gatera, se conecta con otra sala paralela,  que a su izquierda corta un pozo de 50, donde el grupo Cambera instaló el año pasado un pasamanos en travesía para franquearlo y que en esta ocasión no hemos podido visitar, ya que íbamos un poco cansados, dejándolo para la siguiente visita. Llegamos a el arco, conexión con el cañón oeste, y descendemos el p15 y una vez abajo, continuamos por la derecha del cañón en dirección NO, hasta un destrepe con cuerda de nudos de un par de metros y que nos deja en la rampa ascendente de grava que nos lleva al inicio del largo pasamanos de 30 metros, que evita un desfondamiento de la galería y que nos dejan en la galería de entrada a Cañuela, para mi, aún a día de hoy, sigue siendo la salida más espectacular, por su contraluz de otro mundo. Son las 6 de la tarde y nos hacemos la foto de rigor en la boca al aire libre y para abajo por esa rampa verde de dios, hollada de mil pisadas. Llegamos al coche y nos cambiamos. Después de una ducha, nos fuimos a cenar al bar de Evaristo en Bustablado nuestro ya irrenunciable filetón con una ensalada y un buen postre. Para mi, un sueño más ya realizado con mis compañeros que son mi principal capital. Muchas gracias por compartir. 

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