jueves, 6 de julio de 2017

El Cuevon de Pruneda

En esta ocasión hemos quedado con nuestros amigos del SCC de Santander, que nos harán de guías y anfitriones a esta salida veraniega, que como ya veremos, poco tuvo de la misma, ya que el viernes nos recibió con un aguacero impresionante.

Quedamos el viernes en el camping de Purón, cerca de la localidad del mismo nombre y cerca también de la cavidad objeto de visita. Esta es una cueva cañón que atraviesa la sierra de Cuera, esta formada por el río Los Tornos.

Desde Santander salieron, María, Paco, Juanillo y Julio y desde Madrid, Mar, Isabel y yo.

Ya en el camino de ida, y nada mas pasar el puerto de Reinosa, nos recibió un potente aguacero medio tormentoso que sería la tónica hasta llegar al Camping Purón, donde nos esperaban nuestros compañeros.  Cenamos juntos, un poco tarde la verdad y después de comentar la jugada y con algo de incertidumbre sobre la actividad, a eso de la una o una y media nos metíamos en la cama esperando a que escampara.

Al día siguiente, sábado 2 de julio, nos recibió una mañana entre claros y nubes, que no dejaba clara cual iba a ser la tónica del tiempo para ese día. Desayunamos un estupendo pastel de chocolate,  gentileza de María y nos fuimos para el pueblo de Purón, llegando al primer barrio, el Candal, que atravesaremos por la izquierda sin entrar en el pueblo hasta llegar a un rancho (lo de rancho es porque lo tiene pintado en la casa). Aquí tomaremos el camino de la derecha para un poco más allá desviarnos a la izquierda por una pista hormigonada que sube haciendo eses hasta una cuadra y un prao a la izquierda. Este puede ser un sitio de dejar un coche, ya que la pista se vuelve más pronunciada y resbaladiza. El segundo coche puede continuar algo más de 1 kilómetro subiendo por ella y dejando un parking a la izquierda, para llegar al collado donde encontraremos una zona de pasto. Aquí dejaremos el coche y bajaremos por un camino hacia una pequeña arboleda a la derecha según llegamos y que no es otra cosa que el cauce de un pequeño arroyo, situado entre dos prados al fondo a la derecha. Seguiremos el agua para adentrarnos en la boca de la cueva, excavada sobre materiales diversos como calizas, cuarcitas, areniscas, etc. siendo predominante la roca negra veteada de blanco confiriéndole a la travesía un aspecto muy sombrío, vamos de los que a mi me gustan.

Tiene dos zonas de entrada, una más ancha e inundada a la izquierda y otra más estrecha y activa a la derecha, que fue la que tomamos, pasando por un pequeño meandro, para al poco desembocar en una sala más ancha donde confluyen ambas bocas. Seguiremos el curso activo por una galería cómoda, pisando aquí y allá y en principio evitando el agua. Esta zona no tiene ninguna dificultad, siendo muy poco profunda y con poca corriente. Así avanzaremos unos 2/3 de la cueva obervando las primeras coladas, hasta llegar a una R7 que si bien tiene una cinta y maillon en un natural para bajarla, no es necesario, pudiendo hacerlo por la izquierda con un fácil destrepe. No escurre. Esta rampa nos deja en una amplia marmita de recepción que se escapa por un pequeño meandro estrecho y desfondado a modo de diaclasa, por la derecha, y que pasaremos pegados a la pared. El agua llega a eso de la espinilla. Para el caso de que fuese mayor el nivel, se puede subir en oposición y hacerlo por arriba. Lo cierto es que desde la anterior cascada rampa, la cueva empieza a estrecharse y profundizar y el agua empieza a tomar fuerza. Pasada la rampa bajaremos un par de badinas, la última con cuerda y giro a derechas y ojo que está perforada y hace de sifón si uno cae a la rompiente, es conveniente saltar un poco. En esta badina Lucy tuvo un percance pasándolo mal, así que es conveniente ir con prudencia ya que es difícil ayudar al compañero si no vamos preparados de antemano. A partir de aquí el río va descendiendo en pequeñas marmitas hasta precipitarse en una cascada de 9 metros a una marmita con corriente concentrica. Como la situación anterior nos había dejado un poco estresados, y viendo que el rapel tenía una recepción un poco complicada por el caudal de agua (la noche anterior diluvio), decidimos darnos la vuelta, ya que este punto es el de no retorno al tener que recupar la cuerda para continuar la travesía.

Juanillo fue el encargado de subir la badina maldita y poner una cuerda para así hacer más fácil la remontada de la misma, que por su caudal en un tramo ascendente, tenía su aquel.

Poco a poco fuimos remontando el río, ya cada vez con mayor facilidad, hasta salir por la boca. Nos recibió el cielo encapotado que no esperábamos, ya que sobre las 2 daban buen pronóstico que no se cumplió hasta avanzada la tarde/noche.  Empleamos en el trasiego unas 5 horas, y Julio y yo nos cambiamos como pudimos y bajamos en coche, mientras el resto del equipo se fue carretera abajo hasta la furgo que es donde teníamos la ropa seca.

Sin más incidentes, comimos algo y nos fuimos a la cueva del Cobijeru y la playa de Las Acacias, en Buelna, Llanes, pequeña cueva natural que da al mar abierto para rebajar un poco el estrés y hacernos unas fotos en el puente natural de roca que hay por alli.


Vuelta y cena obsequiada por Julio en el camping a base de morcilla y huevos fritos y a las tantas a la cama. Una cavidad que habrá que repetir, eso si, con menos agua. Este factor es determinante a considerar ya que el inicio no hace presagiar claramente lo que luego te pudes encontrar.

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