martes, 29 de octubre de 2013

Sistema de la Gándara



Para la ocasión se han juntado miembros de cueveros y del nuevo club Silex, formando finalmente un grupo de 13 espeleos, de los que entramos finalmente 11. A saber,  Mar, Rebe, Ana, Lucas, Félix, José Luis, Pascual, Moreno, Felix López, Manolo, su hermano Jose, Ricardo y por último yo.

La salida fue escalonada, saliendo primero los jubilados, que fuimos finalmente en la furgoneta de Pascual. A primera hora de la tarde llego Rebe desde Palencia y con posterioridad Ana, Lucas y José Luis. Moreno, Manolo, Ricardo llegaron al día siguiente.

Aprovechando la tarde, el primer grupo nos dimos una vuelta por la cueva del Escalón, donde realizamos una completa sesión fotográfica.

El sábado a las 10 y de forma puntual, estábamos todos listos en el bar restaurante coventosa (hubo apuestas a que no sería posible). Salimos de Asón por la Ca 265 en dirección al Portillo de la Sía, y como dice el chascarrillo, por si éramos poco, parió la abuela,  y en el lugar de aparcar los coches, nos encontramos con otro grupo de expeleos, pertenecientes algunos de ellos al Club Alto Duero de Soria, total 6 personas más. Quedamos en replicar la instalación y darles 1h. Nosotros a su vez, nos dividimos en dos grupos, el primero que sería quien llevaría a cabo la instalación del p40,  lo compondrían Moreno, Pascual, Manolo, hermano y Ricardo, Silex 100% y el segundo, Mar, Rebe, Ana, Félix, José Luis y yo. Félix López se quedaría junto con Lucas fuera. Este último debido a su fractura de fémur en accidente de este deporte en la cueva del Jaspe, con bastantes ganas de entrar, pero aún no restablecido. Dejamos los permisos visibles en la furgoneta por si fuesen necesarios.

Iniciamos la entrada a eso de las 11 el primer grupo y finalmente yo que sería el último en entrar a eso de las 11,30. Nuestro grupo como es natural, nos pusimos a hacer fotos. En esta ocasión y para desesperación de las féminas, todos los chicos llevábamos cámara, así que fue infernal. Accedimos a la cavidad por la entrada artificial abierta sobre el 2000 (x 452465 y 4782348 z 707) y a la que se llega desde la carretera que sube al Portillo de la Sía (CA-665), como a unos 100 m del cruce con la CA-265 y al lado de una alcantarilla de desagüe, se toma el camino que asciende hacia la boca, un pequeño agujero en el suelo. Se desciende por una rampa llena de piedras y bajando por una gran sala hasta llegar al pozo del oso, un p49 aprox. con una repisa donde se encuentra el cráneo de un oso fosilizado. Lo primero que observaremos, es que esta cueva esta balizada con la nueva señalización que se pretende extender a otras cuevas de frecuente transito. Para descender el pozo del oso hay que anclar en la anilla del primer tramo del pasamanos y llegar hasta el borde del pozo, donde se encuentran dos chapas de cabecera, justo bajo nuestros pies. Nosotros continuamos por el pasamanos que lo evita y enseguida ascendemos hacia otra gran galería. Vamos tomando siempre por la izquierda y pasamos un par de coladas margosas, ascendiendo nuevamente otro tramo nos encontramos en una sala donde tomaremos el camino de la izquierda por una pared elevada un metro y medio del suelo aprox. Se observa un balcón a la derecha a unos 4 o 5 m y otra galería de frente, que a través de una grieta ascendente nos sitúa al pie de una cuerda de 8 m por la que en otra ocasión ascendimos y nos llevo a una sala de menores proporciones pero amplia que sigue subiendo, en la que encontramos otro resalte de unos 4 m y otra cuerda que subía, esta más larga y que no terminamos de subir ya que las dimensiones de la chimenea se reducían. Siguiendo por la izquierda en el cruce, y un poco más arriba de la galería tomaremos el camino, ahora si, a derechas, en la bifurcación de la señalización. Por la izquierda se llega a un pequeño lago al fondo (la sala del jacousi) en una sala en rampa, donde en la pared de la izquierda hay una cuerda para subir unos 5 m y continuar en travesía por una vía hasta otra sala. Este paso tiene algunos puntos delicados.

Siguiendo por la derecha, escuchamos enseguida el ruido del agua al caer desde una curiosa formación y que conforma un bello conjunto, al que por supuesto nos acercamos para fotografiar. Seguimos la baliza que nos va llevando a una sala cuyo techo va bajando por la parte izquierda hasta cerrarse. Nos conduce al fina de dicha sala (salle du fisc) donde a la derecha hay una gatera por donde sopla el aire con fuerza. Aquí empieza los 200 m aprox. de El Delator, entre gatera y pequeña galería, por donde en un par de ocasiones tendremos que arrastrarnos, discurriendo el resto de el tiempo en cuclillas. Esta gatera tiene la particularidad de tener 4 zig-zags que cambian la dirección recuperándola. A partir de aquí todas las galerías llevaran orientación oeste. Al final hay una zona de formaciones fósiles donde hacemos unas cuantas fotos.

A partir de aquí, iremos ganando tamaño en las salas siguientes, donde encontraremos una gran profusión de fósiles marinos en las paredes. La galería principal de pronto terminará en un pozo. Un poco antes, se encuentra a mano derecha una gatera descendente por donde iremos progresando  hasta una mini sala, seguiremos por un paso estrecho entre formaciones y un poco mas allá a mano izquierda ascenderemos por otra gatera hasta la salir a una gran fractura y desde este punto, descendiendo unos metros encontraremos la instalación en fijo de un pequeño pasamanos y la cabecera del p40 a mano izquierda. El pasamanos se encuentra sobreelevado ya que había un bloque que se movía y su objetivo era evitar pisarlo. Este bloque ya se ha tirado y no hace falta instalarlo volado. Cuando llegamos nos encontramos aún con el equipo nuestro de avanzadilla, ya que acababan de terminar de bajar el primer grupo del Alto Duero. Llevan esperando una hora, así que nos armamos de paciencia y esperamos a que desciendan. Instalamos sobre su instalación y bajamos por su cuerda, por lo que bajamos en 3 fraccionamientos. Una vez todos abajo seguimos por la fractura meandriforme descendiendo otro pequeño destrepe de 5 m y aún nos quedará otro también de parecidas dimensiones y con cuerdas fijas instaladas. Seguimos progresando un poco más ya escuchando el agua y empezamos a descender una gran rampa donde olemos a pollo. Nuestros compañeros estaban preparándose unos calditos y unos bocatas. Paramos y tomamos la comida con un buen café calentito. Después del descanso empezamos a descender la gran sala bajando entre bloques por varias cuerdas fijas a modo de quitamiedos y ya desde media altura y con los frontales a plena potencia empezamos a divisar como se precipita el agua por la gran cascada. Debido a la falta de lluvias, la humedad de la sala no es excesiva y podemos ver con más claridad la grandiosidad de la sala y la cascada. El camino nos lleva al pie de la misma, donde empiezan los cálculos cueveros sobre su dimensión, quedando esta establecida por unanimidad en unos 20 m aprox.  Ascendemos unos metros a una sala situada a la izquierda y en el fondo de la cascada, donde a modo de sala abalconada parece que estamos en un sitio de cuento por la profusión de delicadas excéntricas. Aquí se desata el maremágnum fotográfico, unos a la cascada, otros a las excéntricas. Todos allí. Sumo cuidado en los movimientos ya que el sitio da miedo solo de respirar. En el suelo de esta sala la galería continua pero nosotros decidimos que ya tenemos el objetivo cumplido por lo que poco a poco, como si de la santa compaña se tratara vamos ascendiendo la gran sala para ir encarando la subida del pozo. La vuelta se realiza de forma similar a la entrada, pero nuestro grupo de 6 se divide en dos de 3. Mar, Pascual y yo retiramos el equipamiento y salimos los últimos a las 9,20 de la noche.  Las 10 horas se han debido principalmente al gran retraso del pozo al juntarnos 17 personas, ya que llegar a el se hace en una hora y media. Personalmente me ha parecido una de las visitas más bonitas que he realizado (siempre digo lo mismo)  y he salido con una gran satisfacción.

Nos cambiamos todos  y gran cena en Bustablado delante de unas buenas chuletas de ternera. Una actividad compartida entre los compañeros cueveros y los compañeros del silex que esperemos se repita.

viernes, 11 de octubre de 2013

Cueva de Akuandi



Como segundo día de actividad programada en el parque de Urbasa,  nos vamos a visitar la cueva de Akuandi. Salimos temprano también, esta vez, todos juntos, desde el camping de Urbasa. El equipo es el mismo que la visita anterior, Mar, Félix, Alberto, Javi y yo. Para llegar, tomamos la carretera que atraviesa el parque y que pasa por el camping (NA-718) en dirección a Zudaire. Como no recuerdo bien la ruta seguida pongo la reconstrucción via Google map. Siguiendo por la NA-178 se pasa por el convento de los capuchinos, y la ermita de las santas Nunilo y Alodia y una vez atravesadas las grandes praderas, tomaremos el primer desvío hacia la derecha. Continuaremos por esta carretera como unos 7 kms. y tomaremos desvío a la izquierda. Como a 200 m. encontraremos un cartel de prohibición de la circulación, salvo permiso. Siguiendo esta pista recorreremos algo más de 1 km. Encontraremos un poste pequeño indicando el termino de akuandi y poco más alla, unos 100 m encontraremos la pequeña dolina donde se situa la boca. ED50 X: 0562992, Y: 4737800, Z: 985 m. En esta ocasión la localización de la boca es bastante más sencilla, ya que se encuentra al lado del camino. En una pequeña depresión del terreno se abre una pequeña oquedad contra pared (1x1 aprox), con una pequeña rampa descendente agalerada, a modo de cono de derrubios, producto del desprendimiento de bloques del techo. Esta nos deja en una sala con techo plano similar a la de Arrafela I, pero de menores dimensiones y que pronto gira a la izquierda hacia un cañón de considerables proporciones. Se progresa en travesía por una zona abalconada, con un pasamanos más de quitamiedos que otra cosa, continuando por el balcón a unos 20 metros sobre el fondo del cañón, hasta llegar a una zona de destrepe, coincidente con la ascensión de la galería. Por su parte izquierda, y progresando por el cañón cómodamente, nos encontramos con un domo estalagmítico, que no será el único. El cañón se reduce de dimensiones terminando en una sala con un pequeño laguito seco, y con alguna pequeña galería de continuación inundada. De resaltar en esta zona, es la espectacular colada en forma de órgano y con aporte estalactitico del techo. Por su parte derecha, tomando el punto de descenso al coñón, ascendemos por la galería, dejando a nuestra izquierda un bosque de macarrones cristalinos, con el lamentable rastro del ser humano, para auparnos a una pequeño promontorio donde se situa un bello conjunto de una barroca estalagmita y estalactita con una bandera a su lado. Por la parte derecha, se encuentran una bella zona, llena de banderas y gours de difícil acceso y por donde hay que gatear para verlos. Aquí también se pueden apreciar perfectamente las bandas travertinas de distintos colores en una pequeña “falla”.

Continuando por la sala principal, donde nos encontraremos con el segundo domo estalagmítico y del cual Alberto y Javi tienen una espectacular foto en su web donde se ve como cae sobre él una cascada de agua. Empezamos a descender hacia el inicio de un largo lago, no muy profundo,  con formaciones emergentes y que se encuentra según Alberto y Javi muy bajo de agua. Este se extiende hacia el fondo de la sala dándole una belleza para mi espectacular. En esta zona el personal se pone cachondo y aquí estaremos haciendo fotos hasta agotar la tarjeta y la batería, en mi caso. Es una sala de gran belleza tanto por sus formaciones blancas, como por sus reflejos en el lago. Además tiene dos conjuntos de espeleotemas interesantes. Si alguien tiene interés en ver detalladamente y con el debido rigor fotográfico todo el conjunto, aquí dejo la web de los compañeros Alberto y Javi y la cavidad para disfrutarla http://www.photoandspeleo.com/TourAkuandi.html

Una vez superado el shock inicial y realizadas las correspondientes fotos iniciamos la salida fotografiando (aquellos que pueden) el resto de la cavidad.

Para ser una cavidad no muy grande (425 m) , tiene actividad y por supuesto una gran cantidad de formaciones y espeleotemas distintos que la hacen, a mi modo de ver, una de las más interesantes que he visto.

Salimos sin incidentes y nos cambiamos sin lluvia. Nos dirigimos al camping donde dimos cuenta de unos buenos platos de huevos con patatas, chistorra y chorizo, como complemento energético al desgaste ocasionado por la sesión fotográfica y finalmente nos despedimos de nuestros compañeros, con el compromiso de volver a visitar otro par de cavidades que se nos quedó en el tintero por falta de tiempo.

Añadir, que tanto los compañeros Alberto y Javi, así como las cavidades del parque de Urbasa, han estado más que a la altura de lo esperado. Aprovecho desde aquí para darles las gracias, tanto por su paciencia conmigo como novato en esto de las fotos, como por sus enseñanzas que me han sido de mucha utilidad.  

martes, 8 de octubre de 2013

Sima Arrafela I



Este fin de semana 4-5 y 6 de octubre, y de la mano de los cueveros Alberto y Javi, hemos visitado dos cavidades en el parque de Urbasa. El equipo cuevero lo formábamos esta vez, Mar, Félix, Alberto, Javi y yo. Los madrileños, salimos el viernes por la mañana, sin plan concreto, ya que las previsiones eran de bastante lluvia por la zona de Olazti. Así que decidimos utilizar el viaje para visitar a Bea, Cuevera de pro,  en Logroño. Previamente nos acercamos a San Millán de la Cogolla, donde visitamos por fuera el monasterio de Yuso, al estar este cerrado al público. Comimos en una zona de descanso abandonada a las afueras de San Millán y nos dirigimos a Logroño, donde tomamos un cafelito con Bea, y de paso Mar y yo la conocimos personalmente. Poco más nos aporto el día, que a medida que nos adentrábamos en la zona boscosa de Urbasa, empezaba a confirmar las predicciones metereológicas de lluvia y niebla. Añadir que se estaba ya preparando la carretera que sube el puerto a Urbasa (NA-718), para la celebración de un rally al día siguiente. Ya los aficionados montaban sus chiringuitos para pasar la noche. Pernoctamos en el camping de Urbasa, en una cabaña de madera (akuandi), premonitoria de nuestra siguiente visita, sin cobertura para móviles debido al parque natural.
 A la mañana siguiente bajamos temprano, ya que la carretera estaría cortada de 9 a 7 de la tarde, y esperamos a Alberto y Javi que venían de Bilbao. Una vez completados los saludos correspondientes, nos dirigimos hacia la Sima Arrafela I, para lo que tomamos dirección al puerto de Lizarraga por la NA-120. En el alto, hay unas casas y un parking, donde, si no se tiene permiso, hay que dejar el coche. Tomamos la única pista que va hacia la sima de Tximua, dejando a la izquierda la calzada romana que conduce a la misma. Hicimos una parada para verla por fuera. Comentar que en Urbasa casi todas las simas que se encuentran en zonas de ganado, están rodeadas por una cerca de piedra de un metro para evitar la caída de animales. Continuamos por la pista hasta encontrar una sima a la izquierda que está protegida por la correspondiente cerca, donde dejamos el coche. Justo hacia atrás y en dirección contraria a la que traíamos, un poco a la izquierda, parte una senda maderera descendente y poco señalada que seguiremos hasta encontrar a la izquierda una diaclasa un poco escondida, cerca de la cual se encuentra la boca de la sima. (X: 576292, Y: 4745509, Z: 1056). Esta carece de protección. La entrada la forma un pozo alargado de unos 35 o 40 m de profundidad, hasta el cono de derrubios que obstruye parcialmente la entrada. Se ancla en natural sobre dos hayas, sirviendo la primera de reaseguro y siendo la última cabecera del pozo. Como a unos dos metros, hay spit para fraccionar, pero nosotros usamos un desviador con una cuerda desde un haya situada al otro lado de la sima. Instale y baje yo el primero, observando un roce a unos 5 m del final, sin posibilidad de fraccionar o encontrar el spit, al estar cubierto completamente de musgo y helechos. Abajo  me esperaba una salamandra de brillantes colores. Bajó Alberto y estando para entrar, cayó una priedra de considerables proporciones, al desprenderse por roce de la cuerda. Decidimos entrar para evitar más riesgos y lo hicimos descendiendo el cono de unos 7 metros. Nos recibe una sala de techo plano de considerables proporciones y sin prácticamente formaciones. De ella y descendiendo se llega a una zona muy concrecionada con columnas, estalactitas y estalagmitas de considerable tamaño y que terminan en un lago, que en este momento está seco. Aquí encontramos los restos óseos de una vaca al completo. Siguiendo por la izquierda vamos hacia la zona mas concrecionada y bonita de la cavidad, ya que la galería, por su lado izquierdo, asciende entre columnas y por su lado derecho, forma otro lago y un gran gour. El de mayor profundidad que yo he visto. Podemos apreciarlo al estar casi seco. Continuando por el curso natural del agua, la cavidad continúa pero ya hay que descender por algún pequeño bloque y la galería se va estrechando. Un poco más arriba también hay continuación, por una zona muy angosta de desprendimientos y hundimientos entre rocas y barro, que da un poco de yuyu por su inestabilidad. Como a lo que hemos venido es a hacer fotos, dejamos la exploración y volvemos a la sala del gour donde estaremos una hora aprox.  haciendo fotos. Nuestros amigos Alberto y Javier conseguirán plasmar la belleza del lugar en una impresionante foto panorámica. Subimos hacia el cono y observamos otro cono a la derecha completamente sedimentado ya. De ahí la sala continua por un gran desfondamiento con formaciones incluidas y que baja unos 15 o 20 metros a otra gran sala terminal. Tomamos una barrita y vuelta, ya que son las 6 de la tarde. Remontamos poco a poco el pozo y la lluvia nos acompaña en la salida. Menos mal que no es muy fuerte y podemos salir todos más o menos intactos. Desmontamos y volvemos al coche, aprovechando el atardecer ,para hacer las últimas fotos de la zona, que ya empieza a mostrarnos los colores del otoño. Volvimos al camping, donde después de asearnos nos fuimos a cenar.

martes, 1 de octubre de 2013

Sima Z6



Este pasado sábado 28 de septiembre, nos reunimos miembros del GE Silex para compensar alguna salida del calendario que no pudimos realizar por diversas causas. En esta ocasión vamos Mar, Pascual, Moreno, Gache y yo. La idea inicial es visitar una de las Z o la Sima Diana, dependiendo de cuanta gente se encuentre en la zona de Valsalobre.

Habíamos quedado con nuestros compañeros a las 10,30 en el bar de Villanueva y por la N2, a la altura de Alcalá, localizamos al terrano de Gache, inconfundible por su decoración. Les seguimos y a eso de las 11 menos cuarto, estabamos ya comprando pan y tomándonos un café/cerveza, como siempre en el bareto de Villanueva de Alcorón (la Pilarica), aquí nos encontramos con Luis, el coordinador territorial de espeleosocorro de Madrid, que iba acompañado de otros tres compañeros y con el que estuvo primero charlando Moreno, y posteriormente nosotros, al salir a colación el accidente de Lucas en el Nispero. También coincidimos y saludamos a Pedro del GAEM,  que iba con otro nutrido grupo. Se notaba el ambientillo que había generado en la peña,  haber visto la noche anterior al Calleja en la Krubera pasandolas putas. Será por identificación con la sensación que muchas veces se tiene después de pasarlas canutas, de preguntarse a uno mismo el porque y para que c. hace uno lo que esta haciendo. Al final decidimos ir a la Z6, por lo que nos dirigimos a través de la CM-2015 hacia Zahorejas para desviarnos por la CM-2101 hacia Peñalen. Pasado del refugio de la Zapatilla y la Sima de Alcorón, y unos kilómetros más adelante tomaremos el desvío a la derecha que va a las Juanas. Desde la Juana I continuamos 170 m por el camino que traíamos y encontramos un desvío a la derecha, que tomaremos y un poco más adelante se vuelve a dividir en dos el camino. El de la derecha lleva a la Z3 (30T0571897,4499765 WGS84) y el de la izquierda te deja en la boca de la Z6.

En esta ocasión estaba libre, ya que la anterior vez la encontramos instalada. A las 13 horas, Moreno comienza con la instalación. La entrada es una estrecha oquedad en el suelo, por donde desagua una pequeña vaguada. Tiene un bloque empotrado, donde se encuentra la cabecera del primer p11. Este nos deja en una rampa descendente con piedras pequeñas y barro que nos coloca en el p9. Una vez abajo, avanzamos por una pequeña galería desfondada en una gran diaclasa que forma la sima y donde nos reagrupamos. Hay un pasamanos cómodo que nos deja en el siguiente p11. En nuestro caso, como vamos a optar por bajar por el p48 para evitar el agua, en lugar del p60, ya que la previsión es de lluvia, instalamos con una sola cuerda el p11 y otro tramo de unos 12 metros que continúa a través de una grieta estrecha descendente que nos deja en una pequeña repisa entre pozos, donde volvemos a reagruparnos. Aquí y a través de un pasamanos colgado, recién instalado en parabolt, para evitar el péndulo que había que hacer anteriormente (el pasamanos es cómodo al poder apoyarnos en oposición), nos sitúa en la cabecera del p48, que se desciende en dos fraccionamientos localizados en los dos resaltes de roca que hay  y un pequeño desviador prácticamente al final. El pozo es de gran amplitud. Una vez abajo recorremos la sección longitudinal de la diaclasa hacia su parte sur, atravesando unos grandes bloques empotrados, y que termina en una pequeña sala con chimenea. Se observan infinidad de pequeñas geodas así como la erosión particular en esta zona de la cueva. Yo ni tan siquiera fui a ver la base del p60 que suele estar con agua. Unas fotos y empezamos el ascenso. En nuestro caso, y para evitar problemas, fuimos subiendo de uno en uno, al igual que bajar, ya que en el primer y segundo fraccionamiento (especialmente el primero) se desprende barro y pequeñas piedras que pueden causar algún golpe. Al final, el tiempo nos tenía reservada el agua para el momento más oportuno y fue, de hecho Pascual, que fue el último en salir quien comprobó por que Moreno iba tan bien abrigado, ya que se llevo de lleno la tormenta y el chorro de agua en el último pozo de salida, que le empapo. Todos arriba, invertimos casi 6 horas en la actividad. Al final tuvimos que recoger deprisa y corriendo y cambiarnos en la gasolinera abandonada de Villanueva de Alcorón, ya que no había forma en la boca por la lluvia y el viento. Mientras pedíamos el café, llego Luis con su grupo también, así que nos despedimos, ya que ellos habían dejado instalada la sima de la Cierva para el domingo, y dormirian en alguno de los refugios.

Retorno a casa con tormenta y mal tiempo que hizo la conduccion un poco más pesada, pero una actividad de día la mar de saludable y en compañía de buenos compañeros de espeleo.

jueves, 15 de agosto de 2013

El Sumidero o Sima del Campo



Ayer miércoles 14 de agosto, un nutrido grupo de cueveros que no quedamos jartitos de la semana pasada, nos dirigimos al Pozuelo, en Cuenca, para visitar la Sima del Campo UTM (WGS84) 30T 0563199 4497543. En esta ocasión, el equipo lo formábamos, Mar, Ana ,Texma ,Pascual ,José Casanova, Lucas, José Luis y yo. En principio (y final) la idea era formar dos grupos, uno que instalase la vía principal de los pozos y otro el pozo Skat y cambiarnos a la vuelta. A tal efecto quedamos a las 8 en Madrid para recoger a Pascual en San Fernando, llegando finalmente la boca de la sima a eso de las 12. Nosotros veníamos desde Trillo a Villanueva de Alcorón, y tomamos el desvío a la derecha al Pozuelo. Poco antes de llegar hay un desvío a mano izquierda en el altillo, con un cartel de madera y una especie de punto limpio. Se toma esta pista de tierra que al poco gira hacia la izquierda y se adentra en el bosque que hay abajo.  Siguiendo esta pista, nos encontramos el primer desvío por el que se continúa a derechas (hay señal de madera) y atravesado el bosque y casi ya en la salida, nuevo desvío a la izquierda en la T. Unos metros más adelante se encuentra la amplia depresión vallada. Los datos mejor relatados y mas exactos se pueden encontrar en las paginas del club Viana, decir, que a pesar de ser el gafe del grupo, porque siempre estoy que si esto tiene mala pinta, que si mira que nubes, el funcionamiento hidráulico de este sistema kárstico, obedece a los períodos de intensas lluvias, dando lugar a repentinas crecidas, con elevado caudal, que se producen en cortos espacios de tiempo (en torno a 15-20 minutos). Un desgraciado accidente con dos compañeros muertos, ocurrido en junio de 1988, dan fe de la peligrosidad de esta cavidad cuando entra en carga.
Ante la posibilidad de una repentina crecida, nunca se optará por la instalación de la vía del Pozo Skat, ya que las galerías que conducen a él pueden cargarse de agua y ser conducidas hasta el pozo de 60 m, evacuándose por su misma cabecera, que puede quedar cubierta de agua, formándose una cascada muy difícil de evitar. Por lo que como nuestro compañero Ángel Mortacleto comenta, mejor no entrar con aviso de tormenta.
Dicho lo cual y con un parte metereológico ideal, empezamos la actividad a las 12,30 formando dos grupos, entrando primero el que iba a instalar los pozos y formado por Mar, José Casanova, Pascual y yo.  El resto del equipo bajaría por el pozo Skat.
La cavidad presenta una gran entrada de forma circular de casi 10 m de diámetro, que se abre a ras de suelo. Un resalte de 3 m conduce a una plataforma en un lateral, desde la que se accede fácilmente a dos grandes agujeros que conducen al interior del sumidero. El más grande se sitúa justo debajo de la vertical donde el arroyo exterior se sume, mientras que es por el otro, alejado de la cascada, por donde se realiza el descenso. Tras bajar un P10, se rodea una gran marmita, y se continúa por una amplia galería de sección ovalada, que se encuentra surcada por el arroyo procedente del exterior, que ha dado lugar a una reexcavación del cauce y a la formación de marmitas con agua. De la parte final de esta galería, de cerca de 100 m de longitud, parten dos vías de pozos, que vuelven de nuevo a unirse en la galería inferior, unos 85 m más abajo.
Siguiendo el cauce normal, se accede a la vía formada por pozos pequeños que se enlazan de modo sucesivo, separados por marmitas. Esta vía es de gran belleza, pero muy laboriosa en su instalación. Se inicia con una zona desfondada que es posible destreparla, si bien, es muy recomendable llevar a cabo un largo pasamanos por el techo para evitar el agua. Este conduce a un P6, al que le sigue un P12. En este pozo existe un pasamanos muy aéreo por la pared derecha, que finaliza, tras un recodo, en las placas de cabecera, evitando de esta forma el peligroso tobogán de agua que se forma a su salida (instalación realizada por la EME y G.E. Geológicas en 1994 – placas inoxidables tipo long-Iife) y que por cierto, debió de ser un titán el que puso los últimos parabolt. Nosotros no instalamos el pasamanos,  ya que el riesgo de agua era 0, y nos bajamos al tobogán. Desde esa cabecera baja, pusimos una chapa, ya que la que hay no ofrece mucha confianza. En este punto dejamos a José Casanova, que se retiró para hacer fotos de la entrada. Después se sigue por un corto meandro, que puede servir de refugio en caso de crecida, que conduce a un resalte de 4 m que precede a un nuevo P12, con mala leche, ya que hay que fraccionarlo a los pocos metros por los roces que aún con este, se producirán al cambiar de dirección el pozo siguiente. En este último pusimos nosotros una chapa en lugar de instalar en el parabolt. Aquí se me cayó la topo del Viana a la marmita del fondo y tuve que bajar por ella. Se mojo la tinta y ya fuimos un poco al tran tran, pero ya desde el siguiente p8 no tiene mayor complicación, y desde este punto oíamos ya a los compañeros que bajaron por la directa. Resaltar que el último fraccionamiento a escasos 3 m del final, del p12, es volado y como ya baja uno agotado, nos costo especialmente pasarlo. Situación que se complica, cuando, como le paso a Mar, 6 espeleólogos ociosos, se ponen a darte consejos para pasarlo cuando estas agotado. Le hicimos montar todos los aparatos de progresión de subida y bajada, ballestrinques de pedal, quitar la fracción, desatar del nudo. Agotador.

Nos juntamos en la sala final a las 4,30. El primer equipo estaba algo frío ya, asi que nos hicimos la foto de rigor, bajamos a ver el sifón, un poco de comida y agua y cambio de ruta, no sin antes plantearnos nuevamente, que tipo de deporte es este que hacemos, que una vez tocado fondo, unas risas y para arriba. Hay que resaltar en subida por el skat, el paso de la penuria, que como su nombre indica y con un cierto agotamiento por la infinidad de pozos y pasamanos en el descenso, puede resultar penoso, por su estrechez con giro y sin apoyo. Yo utilice el pantin. Una vez superado el paso, ya te encuentras con el tramo recto del pozo que es relativamente amplio y lavado, con coladas. Se sube cómodamente por los 8 fraccionamientos y se termina en una cabecera angosta, donde se sale por la derecha, en nuestro caso, ya que accedimos a el por la parte alta del meandro, y aunque es un poco estrecho, se puede uno apoyar cómodamente. Superamos la gatera por la izquierda y divisamos ya la cuerda de la otra vía, la de los pozos. Arrastrando la saca con 120 m de cuerda y su 14 mosquetas nos dirigimos a la salida con las últimas luces del atardecer, encontrándonos a José Casanova, trípode en mano, haciéndose fotos dentro de la gran marmita formada por la cascada de entrada. Nos hacemos la foto finis y a comer algo. Son las 8,10 de la tarde. Hemos empleado casi 8 horas en realizar las dos vías. Nos relajamos y esperamos al grupo de los pozos. La primera en salir es Ana a eso de las 9,40 y el resto del equipo lo hace a las 10,40, una hora mas tarde. El material utilizado fue para la vía Sakt, una cuerda de 120 aunque sólo se necesitan 100 y 14 mosquetones. Para la vía de los pozos llevamos 260 m y 40 mosquetones, usando algo menos de 200 y 35 mosquetones. Todos salimos cansados jurando no volver jamás a hacer el idiota hasta la próxima vez. Un café en el Km. 103 y vuelta a casa. Un día cañero para todos y aunque no tiene mucho sentido a veces lo que hacemos, siempre se me viene a la memoria el lema de las olimpiadas, más lejos, mas “abajo”, mas fuerte. Lo que no tiene sentido, es estar viendo la tele, mientras la arterioesclerosis te mata silenciosamente.



domingo, 11 de agosto de 2013

Cueva de la Leze



En esta ocasión, un nutrido grupo de cueveros, 9 inicialmente y 11 finalmente, aprovechamos el miércoles y jueves 7 y 8 de mes de agosto, para hacer una visita a la cueva cañón de la Leze y de paso, a la vuelta visitar Fuentemolinos.

Nosotros visitamos esta cueva cañón en agosto de 2007 y el recuerdo de lo divertida que es, se ha renovado con la visita, si bien la aproximación no la recordaba tan dura, o es que me estoy haciendo ya mayor.  La Leze o Lezea en vasco, significa sima o abismo

Salimos el miércoles tempranito y a las 8 a.m. ya reunidos en la gasolinera de mi pueblo, nos encaminamos hacia Egino, en la provincia de Álava, limítrofe con Navarra. Tras una parada en Aranda de Duero para recoger a Juanchi, del tirón nos metemos los 350 kms, llegando a eso de la 1 de la tarde. El equipo esta vez lo componemos, Félix, Txema, José Luis, Lucas, Juanchi, José Casanova, Pascual, Mar y yo. Posteriormente se nos unirán el jueves para visitar Fuentemolinos, Alberto y Javi.

Nos dirigimos hacia el farallón calizo donde se encuentra la boca, perfectamente visible dese la carretera. Es impresionante la gran barrera de piedra que hace de presa natural, formando una hoya abierta  S/N, donde por ambos lados, se haya fracturada por dos impresionantes hendiduras o bocas de más de 20 metros por 10 , que el agua utiliza para pasar. Antiguamente existió una central eléctrica y una canalización interior por tubería del agua hasta que una crecida que se lo llevó todo. El descenso de 150 metros se desarrolla en 13 rápeles sin problema, siendo el primero el más largo, si se accede a la cueva por el barranco de la izquierda. Nosotros, a eso de las 2 y pico iniciamos la ascensión cruzando por delante de la boca y tomando una vereda que va por la izquierda. A los pocos metros de andar nos empezó a caer la primera tormenta, que nos hizo refugiarnos en los árboles (a ver si nos caía un rayo para darle más emoción) donde coincidimos con una pareja de escaladores extranjeros con los que Félix estuvo de palique. El pollo no podía contener la risa al ver las pintas que teníamos los “jóvenes”, algunos con pantys de noche. Una vez escampado y viendo que el camino que tomamos se escarpaba y enriscaba, descendimos otra vez hacia la boca y en una brecha natural donde se ven barras de hierro oxidado clavadas a modo de quitamiedos que ascienden por la peña rota,  empezamos la ascensión, esta vez si, del camino que nos llevaría tras muchos sufrimientos (al menos para el que escribe) hasta el alto de la barrera caliza. El camino esta señalizado en subida con hitos hasta la cumbre. Allí desaparecen y nosotros nos fuimos muy a la derecha con el fin de tomar el descenso de forma escalonada, con lo que llegamos hasta el final del bosque de hayas y de ahí empezamos a bajar paralelos al arroyo sin agua que se dirigía hacia la boca. Aquí hizo acto de presencia la segunda tormenta que duró más, dando al bosque primigenio un punto de película de terror. Con una bajada complicada y divididos en 4 grupos, nos reencontramos todos a las 5,30 en la plataforma de tierra donde se prepara el personal. Nos cambiamos y empezamos el descenso con en principio 2 cuerdas, una de 40 m y 9mm y otra de 35 m y 10 mm a las que se incorporará la de Lucas de unos 20 m. La instalación la lleva a cabo Lucas y tanto Pascual como yo vamos retirando las cuerdas y pasándolas a cabeza. Los rápeles son cortos y cómodos y de ahí le viene el nombre de cueva cañón ya que parece más un cañón que cueva ya que no vemos en todo el desarrollo ninguna formación. Hay un pequeño sifón que dependiendo del agua se puede hacer mas o menos complicado, pero que ya alguien ha puesto una cuerda atada al arco para impulsarse. Cuando nosotros la hemos visitado no ha sido más que bajar la cabeza un poco y salir. Lucas, Mar y yo terminamos a eso de las 8 y los últimos compañeros salen en torno a las 9 ya que había algún problema en la recuperación de la última cuerda. Sin incidentes nos cambiamos mientras obscurece y entre charlas y risas se nos echa la noche.  Un gran día de espeleorisas y como dice el compañero Félix, de mucha cuevoterapia y buenos compañeros.

martes, 16 de julio de 2013

Travesía Sil de las Perlas - Valporquero . Cuevona



Este pasado fin de semana del 13-14 de julio,  nos hemos reunido un grupo de cueveros, a saber, Mar, Ana, Pascual, José Luis, Alfredo y yo y nos hemos ido a Vegacervera (León) para realizar la travesía del Sil de las Perlas – Valporquero – Cuevona y acabar bañándonos en el Torío. Por una serie de variaciones en las personas y los días de salida, al final acabamos saliendo todos el sábado por la mañana temprano, por lo que a eso de las 8,30 ya emprendíamos ruta desde Alpedrete (Villalba) hacia nuestro destino final, Vegacevera y Valporquero. Entre pitos y flautas (cecina en Felmin) nos encontramos caminando desde la Atalaya hacia el Sil, a eso de las cuatro. Nada más pasar la primera cresta, el grupo de cabeza toma un sendero que desciende por el bosque y que en un principio a todos nos parece el bueno, demostrándose después de casi una hora que no lo era, ya que había que seguir por la derecha de la cresta hacia abajo un poco a pasar por unos árboles entre riscos, para continuar y en este caso si por un camino descendente entre árboles que ya nos lleva a la boca de la sima. En todo este periplo se estaba formando una tormenta monumental y uno de los compañeros sufrio una pájara por los efectos del calor y los neoprenos. Total, decidimos por seguridad posponer la entrada para el domingo a primera hora. Se puso a llover y nos fuimos a tomar café a un bar carretera arriba, que además dispone de unas pequeñísimas termas. Aun siendo pronto la tarde estaba de invierno a pesar de ser 13 de julio. Al no poder tampoco andar por los montes, nos conformamos con subir con los coches hacia un albergue que nos comento Pascual que había visto es un recorrido turístico que hizo por la zona. Mar y yo ya teníamos habitación en Vegacervera, pero ellos que tenían pensado dormir al raso cambiaron de idea dada la climatología. Subimos un poco más por la LE-311 hasta un desvío a la derecha hacia Valdeverdin, Pedrosa y Lavandera, donde finalmente encontramos el refugio de montaña Sierro Negro. En perfectas condiciones, un pelin caro, 15 € noche pero en perfectas condiciones y con unos dueños geniales. Nos regalaron el libro Paraíso Secreto, Cuevas y Simas del Alto Curueño, así como información del GEM de cuevas y simas de la zona. Tibigracias, Lendreras, El Arenal, Los dos Hermanos y Coribos son sus principales activos, con lo que quedamos en volver otro finde para poder visitarlas. Nos bajamos a comer al bar donde tomamos café y después de una sopa de cocido caliente, nos pusimos hasta la orejas a chuleta, rabo de toro y cecina de chivo cocida con chorizo y tocino. Brutal.
El domingo, con un día espectacular, nos hicimos la foto de rigor y a las 11 am entrábamos en el primer pozo rampa que se encuentra instalado en fijo en dos tramos dejando descubiertos un par de paso que hay que ir con cuidado. Para la travesía llevábamos dos cuerdas de 50, una de 40 en 9mm y otra de 30 aprox.  Instalamos la primera de 50 en doble en el pozo de la sala de la campana, llegando justa. La dejamos sin retirar por si había algún problema con José Luis que era el más ancho. En tanto Lucas y Mar iban para instalar el primer pozo empezaron a bajar otro grupo que habíamos visto  en el aparcamiento con tres expeleos y el último recuperó la cuerda. No había marcha atrás. Les dejamos pasar ya que ellos iban más rápido e iniciamos el primer pozo de la estrechez donde instalamos dos cuerdas unidas, de 50 + 40. Superada la estrechez por todos sin problemas, nos fuimos reuniendo en el primer fraccionamiento localizado por Lucas donde hay espacio para 2 o 3. Pascual y yo formamos el equipo de retirada. Otro tramo pequeño en el que usamos cuerda de 30 m en doble. Termina en un fraccionamiento era mas amplio y te pones perdido de agua por una estalagtica que pilla en medio. En este descanso hay un pequeño agujero soplador que te deja helado. Descendimos otro tramo en el que usamos cuerda de 40 m pero por estar disponible más que por el tamaño del descenso. Este te deja en una reunión amplia con una cuerda para asegurarse. Desde aquí al río hay otro fraccionamiento que omitimos porque estábamos helados, así que usando una cuerda de 50 unida a otra de 30 bajamos hasta el río, faltándonos para recuperar por lo que el último tuvo que hacer un apaño y unir cuerdas a 10 m del río. Es decir, con dos cuerdas de 50 unidas puedes bajar al río desde el fraccionamiento donde esta la cuerda verde de aseguramiento. Ya en el río y con un poco de frío iniciamos el descenso aguas abajo. Todos los rápeles están instalados en fijo, incluido el de la cascada, pero no por la vía de la derecha. Este lo instalamos nosotros y proseguimos. Paseíllo por la M que se encuentra reequipada de escaleras nuevas (se rompió un escalón a la salida) y a las 15:30 salida por la puerta grande de la Cuevona. Cigarrito para los que pudieron y comentarios de la jugada. Tuvimos que esperar a un grupo de 2 espeleos que para que veáis lo que son las cosas y que pequeño es el mundo (al menos el subterráneo), uno de ellos era Don Topo, osea Antonio. A este chaval lo conocí a través de Internet mirando documentación de la travesía Narizón-Palomas en Castro Urdiales y amablemente me dio la topo y se ofreció a acompañarnos en caso de no contactar con una persona que teníamos previsto nos enseñara la boca. Este mundo es un pañuelo y pudimos conocernos personalmente, aunque yo empanao total le confundí con alguien del grupo de Colindres que nos presento el Kiski. Bueno ha sido un placer. Esperamos un poco a que ellos pasaran la cascada  y equipamos disfrutando de la bajada del rappel más llamativo. En este caso usamos también mucha cuerda 50+40 que yo creo que con una de 50 en doble sobra. Avanzamos al siguiente rappel de cascada lateral  y terminamos cruzando el río por la tirolina que hay ahora instalada. Cambio de ropa, café en Vegacervera y vuelta a Madrid en dos grupos. A la vuelta reseñar la espectacular tormenta en Benavente  que nos obligo a parar y luego otra ves en Rueda. Un muy agradable fin de semana, compartido con unos colegas de lujo.