domingo, 22 de marzo de 2015

Sima SC-4 - Hontoria del Pinar

Intentaré retomar la costumbre de anotar nuevamente todas las salidas en el blog que siempre viene bien, como recordatorio actualizado del estado las cavidades y sus instalaciones, ya que desde el ultimo post,  hemos realizado tres salidas a simas que ya están reflejadas en otros post y que no he comentado.

En esta ocasión, la salida es de club y el objetivo es la sima SC4, cerca de Hontoria del Pinar, en el Parque Natural del Cañon del Río Lobos. Los espeleos somos Rebeca, Mar, Moreno, Josete y yo.

La sima SC-4  (Otros la nominan SG-4) se encuentra ubicada en la ladera norte de la Sierra Calva. Para ir a ella, lo más sencillo es tomar desde Hontoria del Pinar el único camino carretero apto para todo tipo de coches, que, subiendo hacia el sur, atraviesa la sierra. Recorridos unos 1200 m tras abandonar la última calle del pueblo, se toma hacia la izquierda un camino que sube con escasa pendiente. Tras recorrer aproximadamente 440 m por el mismo (buen estado), unos 60 m después de un cambio de rasante suave, se debe abandonar el camino. Para identificar este punto nos puede servir de referencia una sabina que hay en el borde izquierdo del camino; se trata de un ejemplar un tanto escuálido cuyo tronco está ramificado prácticamente a ras de suelo en cuatro o cinco troncos menores entre los cuales alguien ha puesto un pequeño bloque de caliza. Se abandona el camino girando 90 grados a la derecha y se continúa prácticamente campo a través siguiendo una senda amojonada poco marcada. Tras andar unos 90 m subiendo sin demasiada pendiente se encuentra la boca de la cueva ED50  30 T 486615 4631988

Nosotros, entre pitos y flautas, y después de la consabida parada en San Esteban para aprovisionarnos de pan, bollos y café, llegamos a la boca en torno a las 12. Ya empezamos a mosquearnos al ver tres spits inutilizados en la cabecera de la estrecha boca. Finalmente, y no por el mejor sitio, pudimos descencer el primer pozo (P12), que nos dejan en una rampa hacia la cabecera del siguiente P5. Después de revisar los anclajes, Moreno, que llevaba la instalación, comenta que también se encuentra en mal estado uno de los dos spit de cabecera. En esta ocasión no venimos con material para reequipar por lo que decidimos dar la vuelta.

Al final después de pasar el paso más penoso nos quedamos sin ver los bellos pozos de esta sima. 

Como no nos íbamos a queda con las ganas, nos dirigimos a la sima del Portillo que se encuentra un poco más arriba del camino principal, donde otro grupo ya la tenia instalada. Esta sima permite una segunda instalación casi total, compartiendo un par de fraccionamientos con el otro grupo, por lo pudimos aprovechar la mañana.

La próxima vez iremos más preparados, que nos estamos "aburguesando". Lo cierto es que llama un poco la atención el mal estado de la instalación, siendo la más profunda de la zona. Coincidimos con el grupo que estaba en el Portillo y que la había visitado el día anterior, y que nos comentaron que todas las cabeceras estaban en mal estado, teniendo que usar naturales y desviadores para ir resolviendo.

Salimos a eso de las 6,30 y nos tomamos el bocata y vuelta para casa. 




domingo, 4 de enero de 2015

Mina Consuelo

Como salida navideña de los cueveros, apta para todos los públicos, nuestro compañero Félix nos ha preparado la visita a la Mina Consuelo, de Mirabilita/Glauberita (Sulfato Sódico) , en el término municipal de Chinchón. Su acceso se realiza por una pista apta para todo tipo de vehículos (C/ Antonio Machado), que parte de la rotonda donde se interseccionan la M506 y la M302, entre los términos de San Martín de la Vega y Morata de Tajuña y que discurre paralela al río Jarama  al pie del farallón que delimita la paleocuenca del río. Recorridos unos 5 kms. nos encontraremos con una propiedad privada de lo que parece una explotación agraria abandonada ,que trunca el paso natural.

Conviene llegar hasta la puerta y pedir permiso, ya que nosotros fuimos bordeando por las tierras y nos dieron el alto, un poco molestos. Al final todo se arreglo y tan amigos. A unos cien metros, nuevamente en el camino sale un caminito poco marcado a la izquierda que asciende hacia media ladera y atraviesa un gran derrumbe que a modo de alud a barrido la ladera y ha dejado rocas en el sembrado de media tonelada. Este camino conduce a la boca más grande ya que hallaremos varias. Esta mina, que data de mediado del sigo XIX, ha sido escavada por el método de huecos y pilares, cámaras que se conectaban mediante socavones de gran sección con el exterior. Toda la excavación se encuentra veteada, dándole un aspecto imponente. A mi personalmente se me asemeja, salvando las distancias, con la playa de las catedrales.

Visitamos varias galerías, encontrando andamios modernos en una de ella, donde parece que la veta de mineral es más pura.

 El socavamiento de los pilares  en su base por la humedad, así como el desplome de algunas bóvedas planas entre pilares, puede ser un problema con el tiempo. En cualquier caso, unas buenas fotos de contraluces y contrastes y un lugar un tanto insospechado.

Una vez finalizada la visita, nos despedimos de los compañeros que no vinieron a la comida y el resto nos fuimos a comer a Pinto, donde disfrutamos de una buena comida entre mayores y pequeños.

Un día de disfrute en buena compañía, haciendo lo que nos gusta, a poco más de media hora de Madrid.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Torca de los Morteros – Segundo Piso


En esta ocasión, la salida formaba parte de las actividades programadas del grupo, y en principio se iba a realizar una clásica, visitando la Torca de los Morteros, hasta la galería Alberto. Como quiera que en esta ocasión se invitó a Paco, dueño de la tienda Laser y miembro del Club Talpa, al que hemos pertenecido unos más que otros, y el estaba un poco cansando de esta zona, ya que estuvo más de 8 años de exploración en la Torca, nos avinimos a visitar otra que él había transitado hace más de 20 años y que recordaba menos, el segundo piso hasta el pozo de 83 m. y vuelta hasta la intersección con el P120.

En principio la salida iba a ser el fin de semana del 21 al 23 de noviembre, pero como alguno de los participantes venía directamente el sábado (día de la actividad) desde Madrid, decidimos hacer lo mismo. A las 6,45 salimos desde San Agustín, Pascual, Mar y yo y nos reunimos todos a la subida al Puerto de la Sía en el desvío al camino que nos aproxima a la zona de la Torca. Allí nos reunimos con Sonia, María y Moreno, y poco después llego Paco.

Como ya la habíamos visitado en este julio pasado, nos evitamos la pérdida anterior, entre otras cosas por no haber revisado la documentación del Club Viana que describía la aproximación. Esta vez fuimos directos siguiendo las torres de un antiguo remonte hasta la torre de electricidad y de ahí, bordeando el bosque, hasta el corte en la pared que poco más allá deja un paso empinado para subir y seguir bordeando por el bosque hasta el lapiaz y la boca (Datum WGS84 30T 0451585 4777409 alt. 1288 m). Al final entre unas cosas y otras, como siempre y a pesar de ser otro club, llevamos el horario Talpa, ya que empezamos a bajar a la 1 de la tarde. Como ya he descrito la primera parte de acceso en un anterior post, paso a relatar a partir de la bifurcación que se encuentra destrepando una gran colada fósil que se sume en un meandro desfondado en dirección este. Esta fue la vía utilizada en la anterior visita para bajar al segundo piso. En esta ocasión, cambiamos de dirección hacia el oeste (derecha) y empezamos a ascender una gran tolva de arena y piedras de considerable tamaño hasta el denominado agujero soplador, que en esta ocasión no soplaba prácticamente nada. Desde este punto se da acceso a una sala de medianas dimensiones con formaciones completamente descalcificadas siendo la más representativa una gran columna que se asoma a la siguiente sala de grandes dimensiones donde se sitúan las cabeceras el imponente P120 y otro pozo lateral de poca profundidad, al menos a vista. Desde este punto, iniciamos la instalación de un largo pasamanos quitamiedos que nos permitiría franquear por la izquierda, el gran cono que forma el P120 en su cabecera. Para la ocasión utilizamos (de cabeza) 5 chapas de 8 y mosquetones, con dos cuerdas de 30. En su parte central, el pasamanos se ancla a una estalagmita. El segundo tramos esta instalado en fijo sin ninguna garantía por lo que lo reequipamos. Este segundo tramo es una cresta ascendente que nos tenía un poco preocupados ya que los recuerdos de algunos compañeros la hacían más de equilibrista que lo que fue. No se si por acción del paso de la gente o vaya usted a saber, pero el paso es ancho. Me acordé de nuestro compañero Cache, que en esta ocasión no nos ha podido acompañar, ya que de estar, lo bautizaríamos como el paso del cocodrilo II. Superado el obstáculo, la galería sube en una pequeña rampa hasta la siguiente galería alargada y desfondada donde a la izquierda arriba esta el acceso al impresionante pozo amable de 233 metros. A la vuelta nos asomamos a la cabecera, pero debido a la gran humedad reinante en la zona no pudimos divisar la negrura de sus profundidades. Pasada la galería, en su final, a la derecha, encontramos la zona de conexión con el segundo piso, en forma de gatera descendente a modo de rampa que nos sitúa en el primer P9. Al metro y medio de bajar, pusimos cuerda en un pequeño puente de roca en el techo que nos sirvió para asegurar el descenso de los restante 4 metros de rampa, si bien, no es necesaria,  ya que la cabecera no se encuentra directamente en la vertical de la rampa, situándose un poco a la derecha. Instalamos el P9 con reaseguro y cabecera en techo (aquí puede venir bien un clown siendo suficiente), que nos deja en una sala de medianas dimensiones donde bajando por rampa de cascotes y arena (tónica general de todo el segundo piso) se vuelve a sumir en un pequeño meandro que se desfonda a la derecha hacia la cabecera del último obstáculo, un P13. También es esta ocasión instalamos cuerda en el meandro, más para subir que para bajar, ya que tiene un primer resalte de 2 metros completamente vertical. El P13 tiene un pequeño péndulo en el único fraccionamiento que tiene.
 
Nos dejó en lo alto de una rampa de arena, desde donde nosotros tomamos dirección oeste. Mirando a la pared de bajada hacia la derecha, ya que a la izquierda, la galería se medio colapsa por un caos de monumentales bloques, que a través de ellos se accede a otro tramo del segundo piso y que comunica con el P120, que visitaremos a la vuelta.

Avanzamos por la amplia galería entre bajadas hasta el final de la galería que acaba bajando por una rampa llena de bloques para luego subir y terminar cerrándose. Poco antes del final tomamos una pequeña galería abajo a la derecha repleta de formaciones coralinas con una columna donde se aprecia en la formación el efecto de la corriente de aire. Este conducto nos lleva a la cabecera del P83. Desde aquí y después de un pequeño refrigerio (Alguien se trajo ya los polvorones y mantecados ), emprendimos la vuelta, visitando el resto del piso hasta donde es taladrado literalmente por el P120, siendo la morfología de este último tramo distinta a la completa fracturación con desprendimientos que hemos venido observando en todo el recorrido anterior. Nos asomamos también al pozo sonoro y vuelta. Tuvimos un pequeño incidente sin consecuencias en la base del P9 por desprendimiento de roca de unos 4 kgs. que bajó la rampa a toda velocidad y salto por el hueco sin impactar a nadie milagrosamente, especialmente a Mar que la pilló en la zona más estrecha.

Salimos poco a poco sin más sobresaltos. En esta ocasión, como casi siempre instaló Moreno y Paco y desinstalamos Pascual y yo. El tiempo nos respeto y nos dejo cambiarnos sin mojarnos. Empleamos 10 horas en el recorrido, si bien nos lo tomamos a modo de paseo. Entre pitos y flautas a las 11,30 salíamos disparados los que teníamos reservada la pernocta en Asón, con el fin de que nos diesen algo de comer.

Por último, pero no menos importante, le traslado desde aquí todo mi agradecimiento y el de mis compañeros,  a Pepe Serrano del Club Viana, que gracias a su actitud y e información, nos ha permitido disfrutar de un estupendo día haciendo lo que nos gusta.

lunes, 20 de octubre de 2014

Travesía Hundidero Gato - Montejaque – Benaoján (Málaga)

Con un poco de incertidumbre, debido principalmente a las lluvias que habían caído en estas últimas semanas por toda España, nos dirigimos hacia Montejaque, en la sierra de Grazalema, Málaga,  para cumplir con la cita que teníamos ya reservada con su correspondiente permiso, para realizar la travesía Hundidero-Gato. A tal fin salimos el viernes pasadas las 5,30 de la tarde. Esta vez el equipo lo forman los miembros de cueveros espeleoriseros Mar, Nandy, Carolina, Jose Maria G Casanova, Félix, Juan, José Luis, Jesús, Uche y el que suscribe, si bien Carolina y Juan no realizarían la travesía. Fuimos llegando al pueblo hasta que finalmente nos juntamos todos a eso de las 12,30, donde tuvimos una reunión de puesta en común para la jornada siguiente. Al fallar unos compañeros de Jerez, que en principio podrían haber hecho las labores de guías de la expedición, la tarea iba a recaer en los dos miembros que si habían realizado la travesía, pero eso si, hace más de 20 y 30 años. Cuando uno analiza los incidentes que se producen en las cuevas, este suele ser causa de unos cuantos, pero en este caso ambos compañeros coincidían en que la travesía no tenía pérdida, como así fue, y sus requisitos técnicos más allá de la resistencia, tampoco eran relevantes para nuestro nivel, como así se demostró, si bien los dos rápeles se convirtieron en 12 y los dos lagos en 20 y aquello de mojarse sólo al principio fue la tónica general durante toda la travesía. Resúmenes que la memoria hace para que quepa todo supongo. 
Nos alojamos un grupo en una casa rural y otros en la posada del fresno, propiedad del compañero Ángel Martínez, donde hemos sido atendidos estupendamente, incluso el domingo nos enseño el centro de interpretación a la espeleología que ya quisiéramos nosotros tener algo parecido en la Federación Madrileña. Después de un suculento desayuno a base de café, zumo, embutidos y tostadas de sobrasada, patees y otra cosa que no me acuerdo como se llamaba, nos reunimos con otros compañeros de la zona,  amigos de Juan.  Fofi, con sus 67 años y dos prótesis de titanio en sus rodillas sería el único que nos acompañase. Un gran conocedor en su tiempo del sistema, que participó en la exploración de muchos de sus sifones, uno de los cuales recibe su nombre y que en esta ocasión quiere rememorar ya que no lo visitaba desde hace 40 años. 
Ya reunidos todos emprendimos la marcha llevando los coches hasta el punto próximo a la presa de los Caballeros, donde se dejan los vehículos y desde donde partiremos para acceder a la boca de la Cueva de Hundidero e inicio de la travesía. Para ello tomamos una carretera que sale del mismo Montejaque a la izquierda, casi a la salida y que sube hacia la montaña en dirección a la presa (desvío 30 t 299.279  4.068.443 ), donde nos desviaremos de  la carretera 30 t 300.356  4.070.563 para coger un camino empedrado hasta el aparcamiento ed50 30 t 300.304  4.070.237. Aunque la bajada es buena, si alguien lo prefiere puede dejar los coches en el desvío de la carretera, ya que el aparcamiento de abajo es pequeño y no vale para más de 3 o 4 coches. En esta ocasión contamos con la ventaja de un equipo de apoyo que va a pasear por la zona y que nos llevará los vehículos a la salida de la Cueva del Gato. 
Iniciamos un empinado descenso que pasa por una zona de la presa y baja hacia una profunda depresión sumidero, que es la boca de Hundidero, de grandes dimensiones y forma alargada que me recuerda la boca de la Leze. Esta cavidad ha sido escavada por el río Gaduares y presenta una estructura de cañón kárstico subterráneo. En la gran sala de entrada (Sala Super) nos cambiamos y ponemos el neopreno, pieza imprescindible, al igual que el arnés, que nos acompañará toda la travesía. En este punto, las cosas se empezaron a complicar un poquito, y debo de confesar que unido al nerviosismo que ya traía por la falta de referencias actualizadas de la travesía, así como por los niveles freáticos, hizo que me pusiera un poco nervioso. Jesús y Fofi finalmente olvidaron sus arneses, uno, en el coche por un malentendido y el otro por olvido, total que empezamos la marcha ya un poco mermados, eso si, nuestro nuevo amigo lleva una pértiga de aluminio de 2,5 m como apoyo que estuvimos escuchando durante toda la travesía como si de cencerro se tratase. 
Mi experiencia en estos temas es que el conocimiento de la cavidad así como el material adecuado, sumado a la pericia y resistencia, hacen que los tiempos sean razonables, mientras que la falta de ellos, hacen lo contrario, situación que además tiende a complicarse más aún si cabe por el efecto Murphy, dando como resultado final un sinfín de horas y agobios innecesarios. Dicho lo cual, fue más mi temor que otra cosa, ya que el pozo artesiano que hay antes de entrar a la boca y que sirve de medidor del nivel freático de la misma, estaba completamente seco y de ahí para adelante todo fue a mejor gracias a Dios. La travesía comienza mojándote y termina mojándote ya que a los primeros 70 metros hay un pequeño lago inevitable por el que hay de destrepar por una cuerda de 3 o 4 metros, o bien pegar un salto, así atravesamos el primer lago y tomamos contacto con la temperatura del agua. Al poco tenemos que rebasar un segundo lago también de pequeñas dimensiones y pasar una gran marmita para llegar a una gigantesca marmita (de los americanos) donde hay que seguir por un pasamanos de cadenas que sube por la derecha y que nos lleva al lago de la sartén. No tengo claro si la caída del cauce principal es la marmita de los americanos o la sima del embudo, pero en cualquier caso no hay pérdida ya que hay que seguir las cadenas. Una vez arriba volvemos a descender por una cuerda que nos deja en otro lago precioso. Cabe señalar que durante todo el recorrido vamos a ir acompañados de los esqueletos de metal y madera que quedan de la obra medio faraónica que realizo la Compañía Sevillana de Electricidad por los años 20, en un intento de taponar los mil escapes que tenía la presa anteriormente citada y que dejaba a la misma sin agua a los pocos días de llenarse. Estos armazones, en su mayoría pasarelas colgadas para el paso de obreros y animales, dan un toque tétrico y decadente a la cavidad,  que tiene su puntillo, conformado insólitas imágenes para el recuerdo. Seguimos rapel tras rapel , para lo cual Jesús tubo que improvisar ya desde el principio un arnés de fortuna, con una culera,  y yo compartir con Fofi el mío, ya que finalmente contaremos más de doce pequeños rápeles, siendo el mayor de unos 15 metros (a ojo). Siguiendo siempre el curso del agua pasando de un pequeño lago a otro más grande, otros que son macro marmitas, atravesamos el paso del anillo para llegar a los órganos, formación de unas coladas que caen al lago y de muy bella factura. Un poco más adelante nos encontramos con una de las zonas más bonitas de la travesía, la sala de los gours, una sala de buenas dimensiones, conformada por una sucesión de depósitos escalonados en una ladera, originados por el flujo laminar del agua, donde paramos un poco a la espera de Félix y José Luis que viene haciendo algunas fotos. Hay que resaltar que para los primeros 500 metros emplearemos 2h en sobrepasar los obstáculos. Esta medida nos crea un poco de alarma al pensar en la cantidad que aún nos queda y hace que aligeremos un poco el paso, poco, porque la verdad , como dice el refrán, de la sartén al fuego ya que caímos en la galería de la ciénaga, donde además de una buena corriente de aire, nos costo lo suyo salir de allí. José Mª G Casanova tuvo que rescatar su botas del lodo, que finalmente convinimos, era de una pastosidad y adherencia superior al del Piscarciano. Una vez remontada la galería, la corriente quedo justificada por la gran sala de la plaza de toros, donde tomamos medida de tiempo y referencias de la bibliografía que llevábamos del grupo Geológicas, dándonos cuenta que habíamos llegado al punto 15 minutos antes de lo previsto. Yo personalmente me relaje un poco ya que José Luis nos comentaba que el resto era mas rápido y llevadero como así fue. En esta gran sala vimos calderines, ruedas de vagonetas y otros artefactos que utilizaron los obreros. Los aportes que en épocas de crecida forman una gran cascada estaban secos como pronosticaba el pozo de entrada. Ya un poco más relajados con los tiempos y el agua, seguimos adelante al tramo más acuático de toda la zona ya que hay que atravesar el lago doble, el lago largo, la presa y el cabo de las tormentas, pero antes de la presa paramos en la gran estalagmita para las fotos de rigor y tomar una barrita. Impresionante formación que no pudimos abarcar. Esta parte es preciosa también y el lago del cabo de las tormentas el más bonito de todos, donde hay que nadar un buen trecho, (200 metros dicen algunos) , aunque tiene en el medio alguna piedra para descansar. Este es uno de los punto críticos de la travesía, ya que en época de lluvias, los aportes a esta zona son absolutamente torrenciales, llegando a sifonar parte de sus galerías. Aquí también notamos una fuerte corriente de aire. Otro dato importante que me tranquilizo bastante, al menos a mi que soy un friolero, es que la travesía no tiene corriente de aire salvo en este punto y la galería de la ciénaga, cosa muy de agradecer ya que no se pierde calor y no tuve frío en ningún momento con el neopreno de 5’’. El agua tampoco es especialmente fría. Jesús que llevaba un neopreno de 2’’ y otra prenda interior si paso un poco de frío. Seguimos avanzando y tras pasar otro lago, este a media cintura, encontramos la placa Vera que conmemora el fallecimiento del compañero espeleólogo José Manuel Vera Catral el 6 de diciembre de 1976 que en el transcurso de una exploración en punta fue engullido por la corriente al estar el sistema en crecida. Se le intento rescatar con una cuerda pero fue imposible por la fuerza del agua, según nos comenta Fofi, que posteriormente participo en las tareas de rescate del cuerpo. Nosotros encontramos el cauce completamente seco, pero se intuye la potencia en carga del agua por el pulimiento de las rocas. Atravesamos un par de lagos pequeños más, los de la botella I y II y entramos en la galería seca del aburrimiento que durante 1 km nos hace sudar un poco, hasta llegar al lago del pasamanos, que nosotros pasamos por el agua. El citado pasamanos de cuerda esta colgado unos metros por encima, pero como el nivel del agua no era muy elevado, los lagos han sido llevaderos. Este empalma con el lago 1.100 que hace referencia a la distancia que queda para la salida y de ahí poco más nos relajamos en la sala de las dunas, sala repleta de una rampa de arena donde tomamos otro refrigerio y descansamos un poco, ya que esta sala se encuentra a poco más de una hora de la salida. Una vez descansados y comidos y después de revisar en la sala las simas de las dunas nos dirigimos hacia una impresionante galería por su porte y altura que nada tiene que envidiar a las cántabras. Aquí realizamos alguna foto más en la estalagmita conocida como la giraldilla y después de algún resbalón sin consecuencias nos dirigimos a la gran pared, que como su nombre indica es una pared perfectamente labrada a modo de pizarra de unos 40 metros de altura, de ahí, encaramos una serie de marmitas desfondadas con un par de rápeles finales que nos sitúan en dos pozas permanentes y que nos obligan a mojarnos justo antes de la salida, cosa que agradecimos algunos,  ya que en el último tramo sudamos más que en la galería del aburrimiento al ser los obstáculos mayores. Estas pozas se pueden pasar sin mojarse pero no vimos el paso de las termópilas que nos comentaba Fofi, pero si las cuerdas finales que bajaban al final de las pozas. En cualquier caso, seguimos el curso del agua hasta la salida final por Gato, en un paraje espectacular y donde nos esperaban los compañeros de apoyo, que nos aplaudieron por el esfuerzo y a los que aprovecho para agradecer su logística y  cariño, ya que finalmente no pudimos despedirnos en el pueblo. Para un desarrollo de algo más de 4 kms. entramos a las 12 menos 10 y salimos a las 7,30 los primeros y poco más el resto, ya que Fofi que se había quitado el neopreno en la galería seca, al no dar con el paso de las cornisas tuvo que volver a ponérselo. Dicen que los mitos se forman mitad verdad, mitad idealización, yo debo decir que para mi esta travesía es mítica, y siento no haberla disfrutado plenamente por mis miedos, pero para aquellos que la vayáis a realizar, dejaros llevar y disfrutad.



lunes, 28 de julio de 2014

Sima de la Cierva


En esta ocasión nos hemos acercado a la Sima de la Cierva, en la zona de Villanueva de Alcorón. Los espeleos somos, Mar, Ana, José Emilio, Cache, Pascual y yo. Con esta visita y una próxima a Perdidos II, habremos completado todas las cavidades relevantes de la zona. Para comenzar como es debido la jornada, quedamos para dar cuenta de un suculento desayuno para atacar con garantías la mayor vertical de la zona (-153 m). Encaminamos a la boca, que no tiene mucha pérdida, ya que saliendo de la gasolinera abandonada de Villanueva de Alcorón, a eso de 1,8 km, sale el camino a la derecha que tras cruzar un arroyo seco por un puente de piedra, nos coloca en una pista empinada por la que seguiremos 3,1 kms. aproximadamente, para desviarnos a la izquierda en un cruce con un hito monolítico. Tomaremos la pista poco marcada que en principio discurre sus primeros metros paralela a la pista principal, para luego girar completamente hasta tomar dirección norte y en poco más de 500 metros nos sitúa en la misma boca de la sima (ED50 30T 0567284 4503485). Nos preparamos y el primero en bajar que es Pascual, lo hace a eso de las 12 am., al que le sigue José Emilio y media hora mas tarde empiezo a bajar yo, con la idea de que el siguiente que sea Cache que bajara en otra media hora y después el resto del grupo. La cabecera de la sima tiene un acceso muy cómodo, que nosotros valoramos no instalar en la sabina y empezar con el spit en roca, para acortar la primera cuerda. Del spit nos vamos a la cabecera que esta montada en parabolt (decir que toda la sima esta equipada con parabolt, pero hay que llevar al menos 6 u 8 chapas ya que algunos parabolt no tienen chapa y tuerca), de ahí, a unos 2 metros y en volado encontramos el primer fraccionamiento y el siguiente unos 25 metros más abajo. Este primer p40 nos deja en una base amplia donde la sima continúa por una inclinada y estrecha diaclasa descendente que se desfonda unos pocos metros, dejando a su derecha los dos pozos que no se bajan, el p17 que ni se ve, al quedar por encima de la bajante, y el p31 que se pasa por un pasamanos que encontramos ya instalado con cuerda fija. La diaclasa sigue bajando y se estrecha aun más, para desfondarse en el p30 por un paso muy estrecho donde montamos la cuerda en un parabolt previo a la cabecera,  para luego poder salir más cómodamente. Un poco antes se puede apreciar el bloque con el parabolt que se retiró por el peligro de caida. Desde la cabecera y a poco más de un metro hay otro fraccionamiento también en parabolt. Esa es la zona más complicada de la sima por su estrechez. Desde aquçi se baja unos 6 metros hasta la siguiente estrechez, que es algo más cómoda y luego de un tirón de 25m encontramos el ultimo fraccionamiento también instalado. Este pozo nos deja en una pequeña base que se sume en una gatera que ha sido ampliada a base de explosivos, haciéndola más cómoda y que tras atravesar un meandro que a mi más me parece gatera, se llega a una minisala que se sume a la izquierda hacia el p17 donde montaremos cuerda en el pasamanos que da paso a la cabecera situada a la derecha. En este punto se usó un dinema en el spit en pared izquierda para desviar la cuerda ya que la cabecera roza. En el siguiente fraccionamiento montamos una chapa nuestra que nos deja en la repisa desde donde se divisa unos metros más abajo el pasamanos y la cabecera del p52 oeste. Aquí la instalación requiere también de una chapa de ayuda  para la cabecera al parabolt. El pasamanos es cómodo, ya que tiene un resalte que te permite acercarte a la cabecera sin tener que pasar los tramos con peldaño. Desde esta y en dos tiradas más en las que también ponemos una chapa más, nos lleva hasta el fondo de la sima que aún se desfondará unos metros más por el fondo de la sala. El sitio es bastante incomodo y estrecho. Al final llegamos abajo después de 3,5 h Pascual, José Emilio y yo y viendo que el personal no nos alcanzaba empezamos a sospechar que algo había pasado, así que José Emilio subió a contactar con el resto. En esta ocasión Cache, después de bajar el primer pozo, se empezó a encontrar mal y devolver, por lo que las chicas le acompañaron fuera evitando males mayores. Una vez verificado que se encontraba más o menos bien volvieron a bajar. Una vez todos en el fondo de la sima, iniciamos el ascenso poco a poco, desinstalando Pascual y yo, hasta la salida final, que lo hicimos a las 8 pm. después de pasarlas canutas en el p30 por su estrechez, peor aún en la subida, ya que no juega la fuerza de la gravedad a nuestro favor, y con la saca llena de cuerda y mosquetas que hace bastante mas penoso el ascenso por los continuos enganchones. Una vez fuera, repusimos fuerzas tomando la merienda que llevabamos, disfrutando de un bonito atardecer y de una agradable compañía. De resaltar el desayuno con que nos obsequió Cache y que a partir de ahora va a ser mi máxima para cada cavidad, ya que me sentó de miedo y salí como nuevo.

martes, 8 de julio de 2014

Piscarciano-Vacas-Arenas

Este pasado sábado, por fin, hemos podido hacer una salida con los Cueveros, que entre unas cosas y otras, llevábamos desde febrero sin hacerlo. Un grupo de ellos (Felix, Jose Luis, Juanchi y su hermano José) habían salido el fin de semana a Cantabria y como objetivo para el sábado tenían el visitar el sistema de Piscarciano-Vacas-Arenas, al que finalmente nos hemos apuntado. Quedamos a las 11 en Soncillo y después de los saludos y ponernos un poco al día, tomamos camino de la Hoz de Arreba y a los 3,6 kms. paramos los coches al lado de la carretera. Aquí nos cambiamos y disponemos el material, que en este caso consistirá únicamente en una cuerda de 35 m y 8 chapas para franquear el P15 con pasamanos de aproximación. Desde este punto, atravesamos la puerta que está rota y tomamos el camino que desciende para luego remontar hacia unas casas aisladas. Pasaremos junto a la primera y al poco tomaremos el camino de la derecha que sube hacia otra abandonada. Seguiremos la vereda que nos va adentrando en la Hoya que se veía desde la carretera y que enseguida empezará a espesarse con todo tipo de vegetación, encontrando acebos. Bajaremos por una vereda aún más difusa, que sale a la derecha (la primera creo recordar) que nos dejará en el fondo de la hoya, donde se encuentra la boca de Vacas. Desde aquí tomaremos a la izquierda la vereda que continúa unos pocos metros hasta llegar a la boca de Piscarciano, que aunque de considerables proporciones, queda oculta por la maleza. No doy coordenadas porque no llevamos al final el gps. Si he leído de varios sitios que los correctos son los de Carlos Puch. Como no teníamos muy claro la cantidad de agua caída en las tormentas de la semana, revisamos la primera sala deprimida para constatar que al menos por aquí era practicable. Son las 11 am cuando entramos, siguiendo la amplia galería meandriforme , con barro entre 30 y 40 cms. durante toda esta zona y que caracteriza a esta cavidad. Vemos una cuerda a la izquierda que nos lleva a unas galerías superiores y que dejamos para la vuelta (osea, para otra vez) y continuamos atravesando un arco natural,  donde se aprecian gran profusión de formaciones fósiles en las paredes. Avanzando,  llegamos al primer paso sifonable, que encontramos con agua. Unos metros más allá atravesamos un lago pequeño por la izquierda donde ya nos mojamos hasta el arnés. Seguimos por la galería principal, que ahora desciende hasta otro lago que se sifona y que hace dudar a nuestro guía en funciones Juanchi, al no poder venir Adrian, que era el oficial. De vuelta, buscando el paso alternativo, damos con una cuerda  a la izquierda que nos remonta a una galería muy concrecionada de formaciones y que desciende por una cuerda de nudos a otro laguito, que si queremos continuar nos obligara a mojarnos hasta mas arriba de la cintura. Revisamos esta galería bellamente concrecionada, que conecta con la de abajo en un par de puntos y que parece no continuar, salvo por el lago. El personal no esta para remojarse, por lo que ni tan siquiera suben, así que los tres visitantes Mar, Juanchi y yo nos bajamos para continuar la sesión de fotos, ya que no vemos factible continuar. Juanchi nos asegura que una vez vadeado el lago esta el P15 que da acceso a la sala Alcoy.

Salimos a eso de las 4 y tomamos una barrita y poco más. Como es pronto nos dirigimos a Vacas y entramos con intención de salir por Arenas. La galería gira a izquierdas y divisamos una "cuerda" que permite destrepar una zona un poco expuesta. El camino continúa a derecha según nos asomamos a la ventana, si bien por la izquierda también parece que tiene algo de recorrido. Vamos destrepando grandes bloques de lo que parece un torrente, bajando algún tramo en oposición hasta finalmente desembocar en una amplia sala con una estalagmita aplanada en el centro, que da a su vez paso a una sala de mayores proporciones y que es bordeada por un pequeño cauce. Aquí el barro toma unas cualidades de deslizamiento preocupantes, que casi nos impide mantenernos de pie. Vamos bordeando por la derecha una sala acañonada hasta desembocar en Arenas, con su impresionante sala y colector y su boca alentejada. Espectacular, con sus estalagmitas que me dan por un lado un aire a la sala de los elfos de la Higuera, y por otro a la de los fantasmas de Coventosa. Ya sin luz para realizar buenas fotos, hacemos lo que podemos y retorno a cambiarnos. Son las 7 de la tarde.Tanto a la ida como a la vuelta no hemos dado con los temidos perros de la casa que atravesamos, si bien es cierto que hay gente viviendo ya que había ropa tendida que a la vuelta no estaba. Nos cambiamos poniendo al sol los barros que servirán de peeling a nuestros monos y tomamos un refrigerio para salir hacia Madrid algunos y otros para continuar con su finde de cuevas. Estupendo día de barroterapia con buenos amigos.

jueves, 3 de julio de 2014

Torca de los Morteros



Este fin de semana, hemos podido subir a Cantabria y visitar la Torca de los Morteros, que, aunque se encuentra en Burgos, se puede decir que esta justo en la frontera con Cantabria, ya que se encuentra a pocos metros por debajo del alto de la Sia, siendo la cara sur del valle de Soba.
 
La visita en esta ocasión, la hacemos, María, cuñada de Moreno, él mismo, Cache, Pascual y yo. 

Quedamos a las 9,30 en Bustablado, ya que otro grupo de los nuestros, con Mar, Ana, Ricardo y José Emilio, iban a realizar la travesía Tonio-Cañuela. Nosotros tomamos dirección al Portillo de la Sía y a pocos kilómetros del descenso del puerto, dejamos el coche para tomar un camino que sale a mano derecha según bajamos, concretametne en el pk 5,550 de la Bu 571 y próximo a una casa habitada que se sitúa a la izquierda de la carretera. Este camino cementado, va ascendiendo en dirección al farallón calizo que se ve un poco a la izquierda. A fecha de ayer, había un cartel de venta de la finca que lo bordea, de 20.000 metros con casa rehabilitada. Subimos por el camino del que a menos de 1 km sale otro a la derecha, este empedrado de grava gruesa que también abandonamos al poco. Voy a describir el camino correcto, ya que nos equivocamos, al llevar mal las coordenadas. Además, Moreno que era el guía, la hizo en las dos ocasiones anteriores con el entorno nevado, que desdibujaba bastante el reconocimiento. Por el camino de grava, tomamos una vereda que sale a la derecha y que se confunde con un pequeño arroyo, y que toma dirección a la torreta de la luz, por la que pasaremos al lado. Desde la torreta iremos bordeando el bosque de hayas que quedará a la izquierda, atravesando algunos pequeños tramos de este y siempre en dirección al farallón rocoso. Al llegar a el, veremos una gran hendidura que dejaremos a la izquierda. En este punto, en vez de continuar bordeando el farallón, atajaremos bosque a través, ascendiendo por una empinada rampa que lo atraviesa y que nos deja nuevamente en una zona más clara donde seguiremos dejando los árboles a la izquierda. Aquí la vereda parece más clara y nos llevará a la boca de la sima que se sitúa en un claro no muy grande (Datum WGS84  30T 0451585 4777409  alt. 1288 m

Moreno procede a instalar el pasamanos de aproximación a la cabecera del P25 negro como la boca del lobo, no sin cierta dificultad al encontrarse esta bastante alejada. Bajamos del tirón y vamos avanzando por una gran galería del primer piso siguiendo los hitos en dirección oeste, llegando a un gran derrumbe. Se destrepa una bajada un poco resbaladiza y a la izquierda abajo encontramos un meandro que irá bajando, donde según topo encontramos la primera R4 que nosotros instalamos ya que es más pozo que rampa. Dejamos a la derecha una gran galería que Moreno nos comenta lleva hacia el pozo amable. Siguiendo por el meandro, un poco mas allá hay un paso también que asusta un poco y en el que pusimos una pequeña cuerda quitamiedos pero que se demostró innecesaria. A medida que progresamos por el meandro que se va desfondando, el frío empieza a hacer su aparición ya que hay corriente de aire. El siguiente obstáculo es un P8 y un poco más allá el p10 volado que nos dejará en el segundo piso. Aquí la temperatura cambia por completo.

Nosotros tomaremos dirección N-NE por una amplia galería que a mitad de recorrido tiene unos catadióptricos que te indican el paso que hay a la derecha bajando para la conexión con Inmunía. Se encuentra a pocos metros de una gran ventana que no hay que bajar ya que se hace por el referido paso.  Seguiremos recto hasta que la galería se precipita a un gran pozo, según Moreno, de 120. Tiene spits instalados para hacer un pasamanos, pero nosotros volvemos sobre nuestros pasos para seguir por la conexión a Inmunía. Revisaremos primero la vía principal que acaba nuevamente en otro pozo, aunque es más cañón que pozo que rebautizaremos con el nombre del pozo de cocodrilo ya que Cache se arrimo a rastras y apretando los dientes.

Sin tenerlo claro, damos media vuelta y continuamos por el camino de la conexión, que sigue bajando a mano derecha y entra en una galería zigzagueante que termina en una pronunciada rampa que tiene un spit arriba a la derecha, donde ponemos una cuerda. Una vez abajo y hacia la derecha atravesamos un arco de piedra natural que nos lleva a un escarpe de 4 metros que hay que subir con un paso de hombros y donde More se aclara diciendo que por allí va la travesía pero no nosotros. Damos la vuelta y volvemos al paso del cocodrilo, donde después de revisar el equipo, constatamos que no tenemos ya mosquetones para acometer el P30 que te deja en una cuerda para subir un P11 y de ahí acceder a el pozo-meandro en espiral para llegar a la rampa que da acceso a la sala Alberto que es nuestro objetivo. Aunque la ficha técnica es bastante sencilla todos los pequeños pozos tienen largos pasamanos que consumen mucho material. Tomamos debida nota ya que esta travesía y visita a la sala Alberto volveremos a realizarla y empezamos a salir. Al final entre idas y venidas, perdidas y no perdidas, estamos fuera a las 8 de la tarde. Nos cambiamos y tomamos un refrigerio (unos filetes de cerdo con una tartera llena de pimientos fritos cortesía de Cache) y Moreno y María partían para sus respectivas casas y nosotros volvimos a ver si el equipo de Tonio había salido, para cenar todos juntos en Bustablado.