lunes, 30 de mayo de 2016

Cueva de Udías - Sel del Haya (Mina Hermosa)

En esta ocasión, nos hemos ido de cuevas con el grupo de Cueveros, que tenía como objetivo, el acercamiento y prospección de la zona de Udías y su sistema de simas y cuevas. Por un lado, queríamos visitar la cueva de Udías, accediendo desde la antigua bocamina del Sel del Haya y visitar el sector norte, para al día siguiente, entrar por la boca de Cobijón,  y visitar el sector sur. Una vez completado el panorama, y en una visita futura, poder realizar la travesía de Sel del Haya – Cobijón,  o bien la de Sima de la Luna Llena –Cobijón. A tal efecto, también intentaríamos localizar la boca de esta última.

Pues dicho y hecho, el martes 24 de mayo, nos encaminamos a Udías, zona próxima a Cabezón de la Sal. Concretamente, a la posada de la Gándara, casa rural, que se encuentra en un punto estratégico para poder realizar nuestras actividades. Los espeleos en cuestión que formamos el grupos somos, Mar, como única representante femenina, Félix, Lorenzo, José Luis, José Mª G Casanova y yo. Llegamos a la hora de comer. El restaurante estaba cerrado y sólo funcionaba la posada, situación prevista en el programa. En seguida fuimos bien atendidos por su dueña, que estuvo pendiente de nuestras necesidades en todo momento hasta nuestra partida. Después de tomar algo de comida que llevábamos,  nos metimos en los coches y nos encaminamos a la boca de la mina del Sel del Haya, o Mina Hermosa, saliendo desde la posada seguimos un cartel que la indicaba, hasta dejar a mano izquierda una casa y justo en frente en el margen derecho entra una pista no asfaltada por debajo de un pequeño túnel de tren minero (Datum ETRS89 399.866  4.800.142). Seguimos la pista dejando a mano izquierda una gran dolina, hasta un aparcadero que hay a mano izquierda. Nosotros al final metimos los coches casi en la mina, (Datum ETRS89 400.431  4.800.336), ya que hay sitio para un par de ellos aunque no merece la pena.

Nos vestimos de luces y nos metemos a la mina. Seguimos una larga galería recta en dirección SE y en buenas condiciones, excavada en roca dura, y vamos tomando a la izquierda en las intersecciones, especialmente en una que las flechas nos indican a la derecha (seguramente indica el camino de la mina, ya que enseguida se abre a una sala grande con varias ramificaciones) y que parece por su estado la vía principal . Seguimos por la izquierda hasta una curva pronunciada a izquierdas en dirección N, a una sala a derechas, a la que se puede acceder por dos sitios, donde se sitúa un cabestrante sobre hormigón, que suponemos sería utilizado para subir las vagonetas cargadas de mineral. En este punto a la vuelta haremos una parada para las fotos retro de los cueveros mineros. Aquí se inicia una larga galería descendente de doble vía, que atraviesa alguna sala un poco más amplia con bifurcaciones y algunos charcos. Una vez finalizada la misma seguimos un tramo y a la derecha, encontramos la segunda rampa, que en su inicio tiene también restos de otro torno. Esta mucho más pronunciada y corta, la bajamos por una especie de escalera tallada en roca en su lateral izquierdo.

Una vez finalizada, continuamos siempre por la izquierda y dejando un gran pozo en esa margen, ya perteneciente a la cueva, para encontrarnos en una gran sala por la que destreparemos por la derecha hasta una escalera metálica de unos 5 o 6 metros que nos sume en la cueva.

En este punto, decidimos visitar el sector N, menos frecuentado, ya que se suele hacer la travesía en dirección al Cobijón. Tomamos desde abajo hacia la izquierda, de espaldas a la escalerilla, y vamos avanzando por un camino marcado tanto por su suelo de piedras y gravilla, como por las marcas alfa rosa fosforito que nos guiarán prácticamente todo el camino. Hay un punto en que estas marcar serán sustituidas por otras verde fosforito. En este recorrido se mezcla la cueva con la minería y vamos viendo restos de ella por doquier, vagonetas de porteo, cubetas, palas, cajas de testigos, galerías de desechos, tejados de zinc y todo tipo de restos de esta actividad, que dejó de realizarse por los años 30, según nos cuenta nuestra posadera, siendo la misma posada centro de reunión de los mineros de aquella época. Después un kilómetro y medio de andar cómodamente por el camino minero, cambian las marcas y nos encontramos con las grandes salas de la cueva, donde ya el avanzar es patrimonio de los espeleólogos. Llaman la atención los grandes volúmenes de las primeras salas, que van bajando a lo largo de casi otro kilómetro y medio, del cual recorrimos algo más de 800 metros, ya que tomamos, según creo, un ramal a la derecha que finaliza en un sumidero, donde realizamos otras tantas fotos. Como por otra parte también nuestro tiempo marcado se acababa, decidimos darnos la vuelta haciendo fotos para documentar la visita, cosa que hicimos sobradamente. Salimos prácticamente con los últimos restos de luz a eso de las 10  y nos encaminamos de vuelta a la posada a cenar de los restos y después de un rato de charla, a eso de la 1 nos metimos en el sobre para el día siguiente.

Al día siguiente, miércoles, nos preparamos para la actividad principal que consistiría en adentrarnos en la cueva de Udías por la boca natural del Cobijón (Dato aprox. ETRS89 30T 399.776  4.799.771),  siguiendo el cauce del río Suvia, en su viaje hasta Novales y si todo se daba bien, salir por el Sel del Haya, a modo de travesía inversa. Salimos de la posada y nos dirigimos a Rodezas, dejando el coche en la primera casa de este pueblo, que se encuentra situada en una curva pronunciada a la izquierda. Al fondo a la derecha vemos el farallón rocoso al que accedemos pasando un pastor eléctrico y bajando por el prado hacia el sumidero a unos 100 metros. Cual no sería nuestra sorpresa al comprobar que el acceso al río estaba complicado, ya que las abruptas paredes del cañón tenían una buena torta de más de 7 metros. Fuimos buscando el acceso río arriba, a través de las distintas dolinas, siguiendo el cauce, al que en una ocasión pudimos acceder pero no remontar, ya que este se embalsa y o bien dispones de bote o neopreno, que no era el caso. Seguimos buscando un acceso hasta que el río se abre y llega al pueblo de Cobijón. El río Suvia inicia el primer tramo del curso hipogeo en el pueblo de Cobijón. Siguiendo el lecho del río, a pocos metros se adentra en la cueva del Rescaño y lo recorre durante unos 200 metros con un tramo de curso epigeo. Tras el segundo curso epigeo se adentra por fin en la cueva de Udías para no volver ver la luz hasta Novales. A la entrada de la cueva de Udías (26.900 metros -216), se la denomina entrada de Cobijón.
Remontamos nuevamente por la carretera hasta los coches y en una segunda revisión de la zona, justo donde inicialmente empezamos, Lorenzo ve una cuerda a la izquierda del primer acceso al río, siguiendo la pared del farallón y bajando unos metros por algo parecido a una escalera de piedra. Remontamos la cuerda  y enseguida notamos el aire frío de la gran boca, que sin ser Cañuela, da un aire.  Descendemos la pronunciada rampa cubierta de vegetación y siguiendo prácticamente el cauce damos con el Pasamanos de la Muerte de 195 metros, repartidos en 9 tramos. En el inicio del pasamanos reza un cartel de zonas balizadas por conservación de cavidades. Llegamos hasta los 90 primeros metros, y viendo lo aéreo y atlético del mismo, decidimos abandonar y plantear la travesía para otra ocasión, como proponen las guías, en sentido contrario. Observamos en las cuerdas restos de hierbas arrastradas en las crecidas, lo que da que pensar, ya que el pasamanos discurre 10 o 15 metros por encima del cauce. Aprovechamos para hacer fotos en el mismo y de un arco de roca. Yo bajé al río y pude constatar el alto grado de deterioro del mismo, debido a los residuos que a el van a parar desde Cobijón, ya que es el alcantarillado del mismo. Es una pena que aún sigan pasando estas cosas. Salimos de la cueva a eso de las 5 habiendo entrado sobre las 12 y como nos sobraba tiempo para la merienda cena, nos fuimos a localizar la entrada de la sima de la luna llena (ED50 30T X:401.495  Y:4.801.490 Z:312), que gracias a algunas páginas divulgativas, Jose Luís no tuvo problemas en localizar. El camino que tomamos no es el idóneo para ir cargado con las cuerdas así que habrá que plantearse otro acceso. Sin otro particular, nos fuimos a cenar unos buenos muletones y a dar por concluida la visita a esta magnífica zona a la que sin duda volveremos, resonando en mi cabeza aquella vieja canción de Antonio Molina, soy minero.


PD. Para más info visitar la web del Club Cántabro de Exploraciones Subterráneas  donde encontrareis la topografía de2015 y el BCE 16.

jueves, 14 de abril de 2016

Travesía Torca Juñoso Torca Ancha

Este pasado fin de semana del 9-10 de abril, hemos realizado una salida del grupo CE Silex. El objetivo elegido ha sido la travesía de Torca Juñoso a Torca Ancha. Los expeleos apuntados al evento hemos sido, Mar, Sonia y María, por parte de las féminas, o hembras beta, como pasarían ellas mismas a denominarse, después de la famosa sala del triángulo de las bermudas. Los machos alfa, formados por Pascual, Moreno, Cache, Jose MG, Manolo y el que suscribe.

Desde Madrid salió el primer comando formado por Mar, Pascual y yo, que nos fuimos el viernes por la mañana, ya que estamos jubilados y teníamos tiempo de sobra. Cogimos una casa rural en Camijanes, camino del Soplao. Esta zona es un poco más cara, ya que es turística y está entre San Vicente de la Barquera y la zona de Picos. Llegamos después de haber comido en Reinosa, en mi caso unos callos a la madrileña que nada tienen que envidiar a los del foro. Nos cambiamos (menos mal) y nos fuimos a instalar la salida (Torca Ancha). Tanto la topo, como los puntos gps de parking y bocas, los sacamos como viene siendo habitual del Club Espeleológico Viana, que se ha hecho merecedor del Premio ESPELEO 2016 a su labor divulgativa, premio más que justo por toda su labor de difusión y reequipamiento de cavidades.

El acceso nosotros lo hicimos por el otro valle y lo describiré por si a alguno le es de utilidad ya que no pudimos alojarnos en la zona propuesta por ellos. Fuimos hasta San Vicente de la Barquera y continuamos por la A8 hasta la salida 269, que pone indicación de cueva del soplao. Tomas la N634 un poquito para conectar con la CA181. Siempre siguiendo las indicaciones de la cueva del Soplao. Seguiremos la carretera en dirección a Rábago y Cueva del Soplao y ya arriba encontraremos un desvío a Roig, que una vez pasado, y muy cerca ya del parking de la cueva turística, veremos un camino a la izquierda con verja y paso canadiense que sortearemos por el lateral con cuidado (Datum WGS 84 – 30T 384927 4795372). Esta pista que no tiene pérdida, nos lleva al repetidor en lo alto de la montaña, donde dejaremos los coches (30 T 386774 4794563). Aquí hace un viento de mil demonios ya que es la primera barrera natural al mar. Pasaremos este dejándolo a la izquierda y por un camino poco marcado que comienza en un prado pegado al mismo, iremos descendiendo el cerro mirando a San Vicente. No hace falta abandonar el camino hasta las bocas, ya que se encuentra a pocos metros del mismo. Nosotros llegamos al tejo solitario situado a la izquierda del camino, del que hace referencia la leyenda,  y nos adentramos en el pequeño bosquecillo primario de la derecha, hasta dar con la boca de Torca Ancha (30 T 387668 4794624). La torca tiene dos boquetes, y nos dirigimos al pequeño, por el que bajamos en pasamanos hasta el gran tejo que sirve de anclaje natural para la vertical y que se encuentra equipado con un desviador de cuerda en buen estado. Bajamos los 19 metros volados de la torca, disfrutando de la belleza de la misma.  Ya en el suelo iremos hacia la única oquedad evidente que se ve al frente izquierda de espaldas a la cuerda. En la boca de la galería descendente montaremos un natural en un puente de roca a nivel de suelo, desde donde iniciaremos el descenso. Si bien la pequeña rampa no la requiere, esta se abre a otra a izquierdas que con un resbalón te tira al pozo de 22 por lo que conviene instalarla. Bajamos la rampa y nos vamos a la pared de enfrente  donde encontramos los parabolt para instalar el pasamanos que nos lleva a la boca del pozo. La bajada se realiza por la izquierda del mismo, donde se sitúa la cabecera y después de unos metros, fracciona para realizar los últimos 15 metros en volado.

Nosotros bajamos y descendimos la galería en rampa hasta que esta iba bajando su techo y nos dimos la vuelta. Para la instalación usamos una cuerda de 30 y otra de 45, así como tres cintajos.

Volvimos al coche, subiendo la pesada cuesta hasta el repetido ya de noche y regresamos a la casa, para reunirnos con el resto del grupo que llego al poco. Antes paramos en el pueblo, en la Taberna Cossio para reservar cena para el día siguiente.

En la mañana del sábado, a las 9, ya estábamos todos los participantes de la travesía. Nos acercamos a la cafetería de la cueva turística del Soplao, para ver si veíamos a nuestro antiguo compañero Juan Montero, que hace de guía de la visita multiaventura al Soplao, pero ese día no estaba. Tomamos café y salimos. La lluvia y la niebla nos hizo despabilar en los preparativos y dado lo numeroso del grupo, decidimos montar dos “comandos”. El primero formado por Moreno, Pascual, Sonia, Maria y Manolo, se encargaría de la instalación de la Torca Juñoso. Nosotros saldríamos una hora y media después, para no morir de frío en la boca, ya que es un pequeño agujero en medio de una ladera, sin cobertura alguna.

El resto del grupo, Mar, Cache, Jose MG y yo, nos dirigimos a la boca en el tiempo acordado. Esta se encuentra a 250 del famoso tejo, descendiendo por el camino, a mano izquierda y se ve rodeada por un vallado para evitar la caída de animales y personas. (30 T 387925 4794629). Tiene una entrada como ya he dicho, raquítica, en rampa descendente de 10 metros que finalmente se desfonda en dos pozos, uno de 4 m y otro mayor de 12. Este nos deja en una rampa de piedras sueltas superpeligrosa ya que tira piedras por la izquierda al otro p12 que se baja si vas a ver las Maravilla, y tira piedras por la derecha, que van a la sala que atraviesas después de bajar el citado p12 en dirección a las Maravillas. Ojo con esta zona. Descendemos la rampa con cuidado (como resultado, alud de piedras a la derecha) por un pasamanos en fijo y en vez de bajar el pozo para visitar la sala de las Maravillas, seguimos en pasamanos en péndulo que sortea el pozo y que nos lleva en dirección a la travesía. Ya habíamos decidido no visitar la galería ese día y hacerlo al día siguiente para no tener problemas de horarios.
En pocos metros, ascendemos a la cabecera entre coladas del p10 que fracciona en un natural en una estalactita del techo. Como no teníamos claro un par de pasos conflictivos, como así se demostró, dejamos todos los pozos en fijo por si había que dar la vuelta. Seguimos avanzando por una galería bellamente decorada por grandes formaciones, la mayoría fósiles, y llegamos por un pasamanos en fijo  a la cabecera lavada del p43. Este pozo volado, que también dejaremos instalado en fijo, tiene un desviador en al principio. Nos deja en una sala con abundantes formaciones y goteo, que descenderemos por la izquierda para subir nuevamente un pequeño resalte y descender, ahora por cuerda fija, hasta la sala de la unión, donde el resto del grupo nos espera. En esta sala nos perderemos cerca de una hora buscando la continuación, ya que la esperábamos hacia la mitad de la sala. La continuación se ve claramente, ya que hay un enorme catadioptrico, pero la verdad, en el sitio en el que está, uno piensa que por allí no es. Se encuentra en el segundo tercio de la sala, a la izquierda, arriba de una pequeña cascada y no se ve desde abajo, ya que es un pequeño nicho, al lado derecho del catadióptrico, por el que se accede a una larga gatera ascendente. Así que finalmente y después de rebuscar por toda la sala, escalamos los pocos metros hasta el agujero y empezamos a ascender por la gatera cómoda, que sigue el cauce de una cascada, hasta sobrepasar el aporte y continuar hacia arriba. Cuando ya parece que te has perdido, ya que los catadióptricos son pequeños y escasos, la galería comienza a abrirse y te lleva a un p9 instalado en fijo. Nosotros usamos nuestra cuerda, y luego eso si, recuperamos, ya que para caso de apuro se puede subir por la que hay. En la base tomamos por la izquierda y al poco encontramos una bifurcación, que tomamos por la derecha por detrás de una pequeña cascada. Ascendemos hasta una sala amplia y desfondada llena de barro donde nos hicimos la picha un lío y estuvimos más de una hora buscando la continuación. La anécdota es que esta sala o esta mal topografiada o el magnetismo de la misma invierte la polaridad de las brújulas, o una tercera, que piensas que estas donde no estas, porque, fueron las hembras beta, concretamente Mar, quien nos saco de allí, después de que los machos alfa, con dos brújulas en la mano (que marcaban lo mismo por supuesto) no fuéramos capaces. El truco consiste en que una vez sales de la gatera ascendente y con formaciones que tiene una gran fractura por el medio, no tienes que salir a la sala, que es lo que te pide el cuerpo, sino que justamente antes, a la izquierda por dos pasos estrechos, se sube a una gran galería que no se ve hasta que no has pasado estos pasos. Al poco de salir a la enorme galería, encontramos una cuerda en fijo a la altura de la rodilla que nos ayuda a modo de quitamiedos a ascender por algunos pasos delicados por la galería del alud por donde transitaremos sin dificultad gracias a los ahora si, visibles catadioptricos. Llegaremos al final de esta galería, y hacia la izquierda y abajo veremos otro enorme catadioptrico que indica la gatera descendente que nos llevará al paso del minino, paso en v a nivel del suelo por el que empezaremos a remontar hacia la galería del tobogán, bajando una larga y empinada rampa de barro, más bien seco, que nos dejan en la galería de la mina, donde vemos las antiguas vías férreas y troncos, así como alguna galería derrumbada, para un poco más allá y después de una bella sala, llegar a la galería de la vagoneta, donde paramos para comer y hacer más fotos. Desde aquí, el avance es rápido, ascendiendo por la siguiente empinada sala y subiendo por la amplia galería de la cabra hasta llegar a la base del p22 donde se encuentra la cuerda. Va ascendiendo el numerosos grupo (2 horas en salir el último, que fui yo desinstalando) y camino de la cuesta, con un tiempo de perros hasta los coches. Empleamos 10 horas en hacer la travesía. Entramos a las 12 de la mañana y son las 10 de la noche cuando quito el último cintajo, y eso sin ver la galería de las maravillas y con el pozo de salida instalado (que da igual ya que se puede hacer en el tiempo que se instala Juñoso, si el grupo es grande). Nos cambiamos y enfriamos y nos bajamos a cenar a la Taberna Cossio. Unas bien servidas fuentes de sopas de ajo, cocido y judías, con algo de cordero, huevos con picadillo y otras pitanzas, apuntalan la estupenda jornada y sonrisas y risas, con el telón de fondo de los vecinos de mesa entonando sus cánticos cántabros, ponen el colofón a un memorable día. 

Nos despedimos de Sonia y María que van para Santander, y por la mañana, de Moreno, Cache y Jose MG que se van para Madrid, y el resto nos encaminamos a  visitar la galería de las Maravillas y desinstalar Juñoso y los pozos de 10 y 43.Nos dividimos en dos equipos, Pascual y yo que fuimos a desinstalar el p10 y el p43, y Mar y Manolo, que fueron a instalar la rampa para la que usaron una cuerda de 50 mas una de 45 y algunos cintajos. La broma nos lleva 7 horas entre pitos y flautas, de las cuales 2,5,  las pasamos admirando la galería. Merece la pena,  ya que es la galería con más formaciones que yo he visto en todo lo que llevo visitado. Su estado de conservación es muy bueno teniendo en cuenta que es relativamente accesible. A la sala se accede al fondo de la sala a la izquierda, después de pasa una bella y ancha estalagmita blanca, remontando por una rampa de estalagmitas.Para subir no hace falta cuerda ya que hay una fija que te permite remontar los 4 o 5 primeros metros que son los malos.

Después de mil fotos, salimos desinstalando y todavía nos sacudió un chaparrón antes de llegar a la antena. Me acordaré de la p cuesta más que todas las penurias de la travesía, ya que la tuve que subir tres veces. Oímos el petardazo y vimos el humo del chupinazo de las fiestas de San Vicente, que sacaba a pasear a la virgen y nos cambiamos con un bello arco iris entre mar y tierra, con unas vistas privilegiadas de San Vicente. Otro día estupendo con la mejor compañía. Nos despedimos de Manolo, que volvía para Madrid y nosotros nos dirigimos hacia Bustablado para bajar el lunes a Hormigas. Pero eso , como dicen en el cine, es otra historia .


martes, 5 de abril de 2016

Sima del Tio Seis Dedos & Sima del Bancal de la Nevera

Este pasado sábado dos de abril nos hemos ido a visitar la zona de La Muela de la Madera hacia Tragacete, en Cuenca. En alguna otra ocasión ya hemos venido a bajar el Sótano de los Lamentos. En esta, los objetivos son, la Sima del Tío Seis Dedos y el Bancal de la Nevera y para ello madrugamos un poco más de lo habitual y a las 8 a.m., después de tomarnos un café en la churrería, salimos desde San Fernando de Henares en dirección a Cuenca. Los espeleos somos en esta ocasión Mar, Pascual y yo. La ventaja de los grupos reducidos es que el tiempo no se va tanto. Llegamos prácticamente a Cuenca por la autovía A40 y a unos pocos kilómetros antes, nos desviamos en el puente en dirección a la ciudad encantada, a mano izquierda, por la CM2110. Esta carretera muere en la CM2105 por la que continuamos hasta Uña. Paramos para tomar otro café y abordar el último tramo de viaje y continuamos por la misma carretera en dirección a Tragacete, subiendo el impresionante farallón calizo, hasta el pk 43 donde nos desviaremos a la izquierda por una carretera que se adentra en La Muela. Seguimos unos 6 kms hasta un desvío indicado claramente, que separa la dirección de las Majadas a la izquierda y el Refugio de la Alconera recto. Nosotros continuaremos por la principal y como a unos 3,5 kms encontraremos el refugio de la Alconera. Nosotros, visitaremos primero la sima del Tío Seis Dedos, por lo que continuamos por la pista otros 3,5 kms y subiendo tras un par de curvas pronunciadas, nos encontramos con la sima a mano izquierda (Datum WGS84 30 T 595288 4466197 – Datos obtenidos del Club Viana, que están clavados).
Dejamos la furgoneta lo mejor que pudimos en una de las curvas, y bajamos a la dolina. Ya se percibe que en época de lluvias, la sima se puede convertir en un embudo importante.  Instala Pascual y tras localizar los dos parabolt en una roca alejada, nos lleva a un pino que nos acerca a la cabecera. Bajamos el primer pozo que nos deja en una rampa poco pronunciada que termina en un pasamanos sobre estalagmitas, hasta buscar la vertical del p50. La cabecera se encuentra en el techo, pero no reviste complejidad al poder apoyar ambas piernas a los dos lados de las paredes para fraccionar.
Bajamos sin usar los dos primeros fraccionamientos, que son opcionales y que deberíamos de haber instalado, ya que en cuanto bajamos los 10 primeros metros, empezó a caernos agua y según descendíamos el chorro iba aumentando. Un par de fraccionamientos más, el último en pared contraria (no recuerdo bien) y aquí ya el chorro y el goteo del pozo es total. Debe de ser así prácticamente todo el tiempo, ya que los palos que hay en el fondo del pozo se ven ya concrecionados. Empezamos a subir a toda prisa y de ahí que mejor hubiese sido no esperar tanto en el p50 para entrar en calor. Salimos empapados, y especialmente el que suscribe que se ocupó de la desinstalación. Nosotros usamos 14 mosquetones, una cinta para el pino y tres cuerdas, ya que no se ajustaban a las medidas requeridas. 2 de 50 y 1 de 45 uniendo en el penúltimo fraccionamiento. La ficha técnica la tenéis en el Viana.

Nos cambiamos al sol y nos fuimos a comer algo al refugio. Tendimos la ropa y gracias al esplendido día, nos pudimos secar y disfrutar de la naturaleza. Bocata de bonito en escabeche con pimientos del piquillo, en pijama, al sol y con buena compañía. Después de comer valoramos el camino al Bancal y subimos andando un tramo ya que no llevábamos mi todo terreno. Andamos unos 200 metros por el arroyo que hace de camino y finalmente Pascual dijo que palante. Subimos los 2,5 kms que marcaba el gps encogidos por no partir el carter siguiendo el p arroyo. Trepamos peñas y dimos con la nieve y a escasos 200 metros dejamos la furgo en un alto y ascendimos por las peñas hasta el Bancal. Había aún restos de nieve por lo que deducimos claramente que el nombre era bastante apropiado y temiéndonos lo peor nos fuimos a la boca. (Datum WGS84 30 T 0597015 4464806 – Datos Viana clavados).
El Bancal es un pozo de 69 metros que tiene una belleza particular. Desde su base se ve la luz del día. Nosotros bajamos con 2 cuerdas, una de 54 y otra de 46 y la cuerda llego justa faltando medio metro para tocar el suelo de la rampa y 11 mosquetones. Se ancla a un árbol para en pasamanos coger la vertical del pozaco. El primer largo,  hay que desviarlo en pared contraria y desciende hasta una especie de repisa reguero desde donde baja hasta una verdadera repisa con pasamanos donde nos mojamos un poco, pero nada que ver con la anterior sima. Desde la repisa, ya a pocos metros relativamente, bajamos a la base de la larga rampa llena de troncos y piedras sueltas, que hace divertido el descenso hasta que la cavidad gira a la izquierda hacia una chimenea que no llegamos a subir. Desinstalo yo también esta sima y vuelta. Salimos de día, cosa que agradecimos, y durante el regreso vimos más ciervos que en todas las salidas juntas. Esta zona es una reserva impresionante. Sin exagerar, las manadas se sucedían ya en prados ya en el interior de bosque. Impresionante. Vuelta sin parada ya que en lo alto del Bancal sonó el teléfono y tuvimos que volver sin parar, ya que Pascual tenía que relevar a su mujer que tenía que salir a trabajar, con lo que nos espabilamos y a las 10 y poco estábamos ya en San Fernando.  La verdad es que se nos dio de miedo y rompimos por fin con el horario Talpa, consiguiendo el objetivo y sobrándonos un poco de tiempo para la comida. Espectacular día que disfrutamos juntos en plena naturaleza, haciendo lo que nos gusta.

martes, 29 de marzo de 2016

La Torquilla de Urrez (v4)

Este pasado Viernes Santo, hemos realizado la cuarta visita a la Torquilla de Urrez, promovida por Txema, que se quedó con ganas en una de las anteriores ocasiónes, de pasar el obstáculo de la escalera,  así como de visitar el resto de la cueva. Esta cavidad se ha convertido en un clásico ya para nosotros por derecho propio. A tal fin el equipo de espeleos esta vez lo formamos, Txema, José Luís, Mar y yo. Quedamos en la gasolinera de San Agustín a las 9 y a eso de las 11,30 llegábamos a Urrez, donde tomamos unos cafés, compramos pan de pueblo y nos dirigimos raudos a la boca de la sima. A la 1 pm entraban los últimos y a las 12 pm salía Mar, que se encargó de la desinstalación. Ni que decir que nos lo tomamos con toda la calma que hizo falta. Ya he comentado en otros post que la cavidad tiene todas las características de una cavidad Cantabra, pero en un tamaño algo menor. La aproximación desde Urrez se realiza por una pista que sale desde la Iglesia y el pilón y siempre llevando la derecha, nos lleva hacia unos cerros y el bosque. Como a 1,5 kms. veremos un desvío claro a la izquierda que asciende y no tiene pérdida ya que es el único que hay de forma visible. En este punto se sigue encontrando un muñeco de madera a modo de pastor sentado en una piedra. Tomamos el desvío y llegando a unas cabañas derruidas, a mano derecha encontramos la boca de la sima, tapada por una reja de metro ochenta por ochenta aprox. que tapa la boca para evitar caídas involuntarias, ya que la sima se abre sobre una superficie que prácticamente es plana (x 466.180 y 4.678.110 z 1.222 Libro Grandes Cavidades Burgalesas de Kaite Grupo Edelweis 92). Dejamos el coche a escasos metros de la boca y nos cambiamos. En este sitio, da igual la época del año que vengas, siempre hay viento, que te hace penoso el proceso de vestirse y peor aun el de desvestirse. Una vez cambiados comienzo con la instalación del primer p19, que baja unos 4 ó 5 metros y fracciona sobre una repisa con pasamanos instalado. De este fraccionamiento se baja en volado el resto del pozo.

Una vez todos abajo, pasamos por la ventana con formaciones, que está situada si miramos al frente, a la izquierda. No tiene pérdida ya que no hay otra progresión desde esta sala.


Bajamos una pronunciada rampa de unos 4 metros por una cuerda con nudos, para continuar por un pasamanos de cable de acero que nos situarán en el fondo de la sala. Desde allí, ascenderemos suavemente por un pequeño pasillo y casi de inmediato a mano izquierda tendremos que tomar un desvío a través de un meandro estrecho y desfondado cuya entrada es una pirueta a caballo en una formación indefinida. Pasado este primer obstáculo, donde Txema ya tuvo que emplearse a fondo, ya que debido a su corpulencia le costó lo suyo, avanzamos para girar a izquierdas al poco y seguir por el meandro sudando la gota gorda. Decir que no tiene más allá de 6 o 7 metros, pero son un poco cabrones. De la sartén al cazo. Este meandro se desfonda en una salida al vacío de unos 4 metros a derechas en un ángulo de noventa grados, por la que tienes que salir como un contorsionista. Aquí hay instalada una cuerda y una escalera de cadena para facilitar el descenso. Bajamos al meandro ya más amplio, y aquí nuestro compañero Txema bate su record, pudiendo pasar el obstáculo con otro esfuerzo adicional. Avanzamos por un derrumbe que transforma el meandro en un conjunto de gateras para a unos 15 o 20 metros y donde aparecen dos estalagmitas muy manchadas de usarlas para subir, descendemos por una gatera descendente aún más estrecha, que nos dará paso poco a poco hacia a la Sala del Murciélago. En esta gatera también pasamos nuestras penalidades, unos más que otros. Lo primero que se ve ya abajo es un poco de agua y siguiendo el curso, la sala se va agrandando. Ascendiendo unos bloques empezamos a oír el río a nuestra izquierda y en pocos pasos nos encontramos en el alto de la sala de unas proporciones insospechadas para lo que traíamos. Bajamos por la derecha pegados a la pared una buena rampa y tomamos nuevamente por la derecha, dejando el río para otra ocasión, para continuar bajando otra rampa que tendremos que remontar un poco a la izquierda (La cavidad tiene un -110 m.). Quitando el desvío del río el resto de la cavidad no tiene pérdida ya que no tiene ramificaciones evidentes. Continuamos ascendiendo por otra gran sala hasta llegar a su final, y por la izquierda se abre una ventana donde hay colocada una cinta y una cuerda de nudos por la que se destrepan unos metros para acceder a la cabecera del segundo p18. El compañero Ionel, nos comentó que había una gatera descendente que daba a un destrepe por el cual se podía bajar sin usar material. Yo bajé por la gatera, pero no llegué a pasar ya que había que quitarse el equipo y valorando el tema por el volumen del compañero Txema, optamos por instalar el pozo. Luego vimos que la gatera daba a un balcón por el que se podía bajar por un lateral con unos pasos algo expuestos. Instalo José Luís como ya digo el pozo, que tiene un fraccionamiento volado como a unos 6 metros y que te deja en el fondo de un cono por el que tienes que subir por una cuerda de nudos ya instalada. Los siguientes pendulamos y nos evitamos bajar completo el pozo. Desde este punto se progresa ya por el cauce del río aunque aún no se le ve, ya que va sumergido por los derrumbes. Tras pasar por una ventana de formaciones, donde hay catadióptricos para ser localizada a la vuelta, ya que esta a la derecha arriba del curso evidente, bajamos destrepando hasta el lecho y avanzando encontramos ya el agua que nos ira llevando hacia la sala de la Cruz, pequeña playa ideal para montar el descanso. Continuamos primero para visitar la última sala donde se encuentra el termómetro,  y donde el compañero Txema es inmortalizado por su hazaña, ya que ciertamente ha supuesto un reto. Vemos poco antes del termómetro una cuerda  descendente por la que bajamos a explorar un poco. Yo me doy la vuelta enseguida al ver las paredes muy inestables y luego baja José Luís que progresa un poco más accediendo a una sala y viendo continuación, que dejamos para próximas visitas. Retornamos a la sala de la playa, circundada por un pequeño río, donde tomamos algo de comer y beber y descansamos un poco. Unas cuantas fotos y vuelta, que queda lo más duro ya que estamos algo cansados. Efectivamente, la vuelta se hace un poco lenta y penosa por los pasos estrechos y en la subida al meandro desfondado, tenemos un pequeño contratiempo con Txema, al quedarse encajado con una rodilla, y que después de un forcejeo en el que hubo incluso que quitarle las botas, y el compañero José Luís, sujetarte desde abajo para que no se encajara más, consiguió sacar la rodilla y poder seguir. Superado este paso y el siguiente, que también llevó lo suyo, ya por fin conseguimos ir saliendo sin más contratiempos. Consultado el reloj, nos ha llevado la cavidad 11 horas. Desinstalo Mar, que fue la última en salir y a la que casi no dejamos cambiarse, ya que hacia un frió de cojones, y recogido todo el material, nos fuimos pitando. Paramos en Ibeas de Juarros en el único bareto que de milagro estaba abierto a esas horas y tomamos un refresco y reemprendemos ruta para casa. Un jornada de las auténticas.  Una sensación cojonuda de haber aprovechado totalmente el día disfrutando de compañerismo y amistad con los compañeros a los que les agradezco ese compartir y una experiencia que deja en mi huella.

sábado, 12 de marzo de 2016

Sima del Fraile

Después de un largo invierno, plagado en mi caso de catarros y otras pequeñas enfermedades no importantes, pero que me han dejado en dique seco cerca de 3 meses, por fin, habíamos quedado este pasado miércoles 9 de marzo para hacer una sima y quitarnos las telarañas acumuladas. A este fin y sin una idea aún clara de hacia donde dirigirnos, por un lado teníamos la opción de visitar la sima del Tío Seis Dedos, en la Muela de la Madera, y de paso hacer también el Bancal de la Nevera, y por otro, ir hacia una zona más accesible, como la Serrezuela de Valsalobre,  para volver a visitar la Juan Herranz II o Manuel Mozo y la Raja.
Quedamos a eso de las 9 en casa de Pascual. Los expeleos en esta ocasión somos Mar, Pascual y yo.
Una vez en el aparcamiento y con la previsión del tiempo en el móvil, decidimos ir hacia Valsalobre, ya que el parte para ambos sitios era bastante negro, al dar nieve y en cantidad. Al menos el acceso a la Juan Herranz esta en buenas condiciones y aumentaba las posibilidades. Partimos para Villanueva de Alcorón y ya subiendo un pequeño puerto que hay si vas por Sacedón, nos empezó a nevar con ganas. A partir de este momento fue in crescendo la nevada de tal forma que cuando llegamos a Villanueva era una nevada en toda la regla. Tomamos café y nos acercamos hasta el desvío a las simas, que se encontrataba totalmente cubierto por una capa de nieve que lo hacia impracticable para nuestro vehículo, ya que no llevábamos el todoterrreno. Finalmente atendiendo a la razón que no al corazón, nos dimos la vuelta con idea de comer en Cifuentes para compensar el viaje.
En el camino se le ocurrió a Pascual que en una ocasión similar, había visitado por Cifuentes una sima. Nos pusimos a buscar y efectivamente allí estaba la sima del Fraile y las condiciones meteorológicas en esta zona eran mucho mas accesible, así que sin parar, nos encaminamos a la boca. Según veníamos tuvimos que atravesar el pueblo y a la salida tomar dirección al Val de San García (hay cartel). Iniciamos una subida y después de una segunda curva pronunciada a izquierdas sale un pequeño camino a derechas que termina a los pocos metros justo en la boca de la sima. No tiene pérdida. La boca esta vallada con una verja no muy alta que impide la caída de animales. Datum WGS84 30 T 533801 4515249 (Club Viana)

 Bajamos a eso de la 1 de la tarde y salimos a las 4 o algo más. El primer pozo, un p45 tiene dos zonas claramente diferenciadas. La zona expuesta a la luz y la segunda, una alargada y profunda diaclasa. Desde la zona donde da la luz hay dos grandes bloques que están encajados y que hacen las veces de pequeñas repisas, que cuando los ves subiendo el pozo, acojonan lo suyo. Descendimos el primer p45, que ancla en natural de una pequeña encina, pasando la cuerda por debajo de la reja se va a un parabolt a izquierdas y un poco más abajo al segundo. En vez de pasamanos lo instalamos como seguro y reaseguro. De estos, se va a otro parábola y el resto ya son spit y chapas (un total de 10 para toda la cavidad) más 3 mosquetones más para los parábolt. El penúltimo spit se mueve. Dimos gracias del calorcito que se notaba nada más pasar la zona de luz. La cavidad es muy agradable, sobre todo teniendo el cuenta el día horrible que hacía.

El p45 te deja en la base de una larga rampa que fuimos descendiendo por la vía de los resaltes. Posteriormente y al consultar la topo, vi. que hay otra vía, que es la del p23 que te lleva a las charcas. Llegamos por la clásica hasta los corrales, que es la zona más concrecionada de la cavidad, con formas coralinas, ya que el resto de la diaclasa se encuentra fosilizada. Hicimos la correspondiente foto, tomamos un pequeño refrigerio y vuelta. Instaló Pascual y desinstaló Mar. Salimos sin ningún contratiempo y el día nos ofreció el sol para calentarnos y cambiarnos ya que hasta ese momento notábamos las gotas de agua según íbamos subiendo. Comentar que la sima se encuentra limpia.


Una vez cambiados, refresco en Cifuentes y vuelta. Un premio de consolación que no esperábamos y que nos permitió desentumecer los músculos y la cabeza.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Sima Juan Herranz I - Pozo de las Perlas

Este pasado fin de semana, concretamente el sábado 5 de diciembre, con un mono ya que se subía por las paredes, sin equipo alguno, nos dimos una vuelta para ejercitar un poco los músculos atrofiados desde la pasada travesía de Hundidero-Gato. Para la ocasión los espeleos somos como viene siendo casi habitual, Mar, Pascual y yo. La sima elegida ha sido en esta ocasión una de las más emblemáticas de la zona, ya que acabas siempre en ella cuando hay cursillo. Vamos a revisar el pozo de las perlas instalado en químico por el Club Viana recientemente. Esta zona no la hemos visitado en otras ocasiones, ya que siempre vas a la sala del lago (gour) y aunque curioseas por la galería de la arcilla, al no estar instalado el pasamanos del p20 previo, no te expones a realizar el paso sin cuerda ya que la zona es muy resbaladiza.

Transcribo los accesos, así como su localización gps con los datos obtenidos de la descripción del Viana. En el pk 10,900 de la carretera CM-2101 (Villanueva de Alcorón – Peñalén) tomamos una pista forestal en buen estado y la continuamos durante 1,400 km, punto en el que tomaremos un cruce a la derecha. Desde este cruce de pistas continuamos 2,100 km para coger un nuevo cruce a la derecha. Desde este último cruce seguimos recto 900 m más y llegaremos al Refugio de la Torreta. Hasta aquí la pista es óptima y apta para todo tipo de vehículos durante todo el año.
Desde el Refugio de la Torreta, a 1,100 km, nos encontraremos con un cruce a la izquierda que habremos de tomar y que nos llevará, 800 metros más adelante, a la Sima Juan Herranz I. Sima Juan Herranz I. La pista ha sido recientemente arreglada (diciembre 2015) con lo que si me apuras, esta mejor que el tramo precedente. Nosotros íbamos en un ford focus y no tuvimos ningún problema en llegar a la boca.Datum (WGS 84): 30 T 0571768 4499245.
Mientras nos preparábamos para entrar, apareció otro espeleo que se animó a bajar con nosotros y que después de darle al pico, como es de rigor, dio la casualidad de que pertenecía al mismo grupo de Cueveros de internet que nosotros, y que recientemente había estado con un compañeros nuestro, Félix Martínez, en la Espeluca, en los Chorros. Su grupo alicantino había quedado para entrar a el Sumidero y no habían coincidido. En el grupo, luego acabaríamos sabiendo, estaban Manolo Tremiño y su mujer, con los que hemos coincidido en la cueva de la Autopista. Este mundillo es un pañuelo, así que con nuestro nuevo compañero Pepe, nos fuimos para abajo a eso de la 1. Bajamos el primer p45 y accedimos a La Sala, que aprovechamos para enseñar a Pepe. La bordeamos y por la izquierda, accedimos a la Galería de la Arcilla, que tiene bien merecido su nombre, porque salimos rebozados de arcilla roja. Enseguida, después de atravesar un pequeño desfondamiento a la derecha con un paso un poco expuesto, vimos la cuerda del pasamanos del p20. Como esperábamos un pasamanos corto, y la cuerda nos llevó hasta el fondo de una sala, pensamos que el p74 estaba a continuación por lo que descendimos por la continuidad de la cuerda (dinámica) y Pascual bajó el p7 anclado en natural hasta una sala en la que no había continuación. Después de revisar la topo (que no llevábamos) vimos que se trataba del final de la galería. A la vuelta reparamos en el anclaje químico de lo que podría ser una cabecera e instalé y bajé con la creencia de estar en el p20, para a los pocos metros y después de una estrechez, verificar que el pozo se iba ensanchado y que estábamos en el pozo de las perlas. Lo que nos confundió es que la instalación es continua hasta el final de la sala. El pozo se va ensanchando y como a unos 25 metros cambia su morfología completamente, pasando de ser terroso a concrecionado. Tiene una pequeña repisa para reunión y el ultimo tramo es bastante bonito. Al final hay una pequeña cuerda para reunirse de 2 en 2 cómodamente y así lo bajamos. Cuando estaba esperando a Pascual, desde arriba me dieron un cascotazo en la espalda que menos mal que fue solo un rasguño al darme de refilón la piedra. Hay que tener cuidado con los 15 primeros metros del pozo ya que se desmorona y además con la estrechez que te hace descontrolar un poco los movimientos.  Sin más incidentes salimos a eso de las 5,30. Recogimos el material embarrado y nos fuimos al refugio de la Torreta a comernos el bocata. Pepe había quedado allí con el resto de su grupo. Nos encontramos el refugio calentito, ya que otro grupo de Valencia estaba en la zona haciendo la circular Juan Herranz II , que nosotros hemos también realizado, disfrutando del precioso pozo del Lago. Estuvimos charlando y comiendo, y algunos disfrutando de la Mistela casera con la que nos obsequiaron. No coincidimos con el resto, aunque por las horas, me da que nos los cruzamos en la carretera a Villanueva. Finalmente nos despedimos y vuelta para Madrid, habiendo, como siempre disfrutado de un magnifico día, con una actividad muy moderada y constatando que el mundo es un pañuelo.

jueves, 15 de octubre de 2015

Sistema Hundidero Gato



Tal y como prometimos el año pasado, más o menos por estas fechas, hemos vuelto a visitar esta zona situada entre los municipios de Montejaque y Benaoján, en la provincia de Málaga, dentro del Parque Natural Sierra de Grazalema, a unos 15 km al oeste de Ronda, para realizar nuevamente la travesía de Hundidero-Gato, pero esta vez, con más tranquilidad, al tener ya un mejor conocimiento de la actividad a realizar.

La descripción, la podéis encontrar en otro post ya anterior, por lo que no me voy a enrollar mucho. En esta ocasión, el grupo de espeleos es bastantes más numeroso que el año pasado. A saber, Mar, Nandy y Carolina, por parte de las chicas, y Pascual, Félix, Lorenzo, José Mª, Uche, Alvaro, José Manuel, los tres bomberos de Gibraltar, Ian, Dino y Nico y finalmente el que suscribe. En esta ocasión también nos acompañaron Juan, su mujer y las dos hijas de Carolina, Valeria y Greta, que por su corta edad no entraron, aunque no fue por falta de ganas.

Fuimos llegando a Montejaque a medida que caía la tarde. Los primeros fuimos Mar, Pascual y yo, que veníamos de Madrid. Nos dio tiempo a visitar la boca de Gato y darnos un paseo. Poco a poco fue llegando el resto de la gente. Nos alojamos en la Posada del Fresno, propiedad de nuestro compañero Angel, donde estuvimos perfectamente atendidos.

Por la mañana subimos hasta la presa y preparamos la logística, donde Juan, hermano de Felix nos hizo 
Decidimos hacer tres grupos, para no ir pasando frío en las esperas de los rapeles y empezamos a salir. Nos guía en esta ocasión José Mª G Casanova, seguido de Nandy, Pascual, Mar y yo, y los tres chicos de Gibraltar, que finalmente seríamos uno de los dos equipos de la travesía.

Como la travesía ya esta detallada en la otra ocasión, no voy a extenderme en ella, salvo comentar que las instalaciones en fijo, tenían pequeñas variaciones y nos encontramos con varios tramos de cuerda con nudos, lo que nos llevo a pensar que se hace para realizar la travesía reduciendo los tiempos, vamos que van de competición. También comentar que al menos dos cuerdas están es un estado peligroso y es necesario llevar cuerda adicional. Una de ellas crítica. Con una cuerda de 30 es suficiente. Nosotros llevamos una de 23 y nos sirvió igualmente, ya que las cuerdas del rapel más largo están en buen estado, al menos una de ellas (montado en doble).

Como quiera que nuestro grupo no llevaba fotógrafos pro, y encima íbamos con tres bomberos, que vamos a contar. Lo cierto es que los hombres respetaron la edad y la sabiduría y nos dejaron ir delante casi todo el tiempo. Al final les pudo su juventud y su fuerza. Gente encantadora en todo momento. 

Nosotros entramos a las 12 am y a las 18 pm salíamos por la boca de Gato. Hubo que esperar un par de horas más a que todo el grupo estuviese fuera. 

Nos cambiamos, con algún pequeño contratiempo, ya que los que más prisa llevaban, que eran los bomberos, que retornaban a Gibraltar esa misma tarde, tuvieron que esperar al resto del grupo al estar su ropa en un coche del que no teníamos llaves.

Una vez secos, nos despedimos de los compañeros y nos fuimos a Montejaque a cenar el resto del grupo. Risas y charla hasta el agotamiento y para la posada al merecido descanso.

Por la mañana hicimos un intento de visitar la cueva de la Pileta, que se encuentra ubicada en el término de Benaoján, y que posee magnificas pinturas rupestres (un pez y una yegua preñada, que da imagen al icono de la sierra de Grazalema), pero había una visita restringida a un grupo, por lo que decidimos no esperar y retornar hacia Madrid. 

Un fenomenal fin de semana, disfrutando de la compañía de buenos amigos y de un entorno encantado.Cada vez me gusta más Montejaque y su entorno, y no quita que le haga una visita "aerea" para dejarme acariciar por su sol.