martes, 29 de marzo de 2016

La Torquilla de Urrez (v4)

Este pasado Viernes Santo, hemos realizado la cuarta visita a la Torquilla de Urrez, promovida por Txema, que se quedó con ganas en una de las anteriores ocasiónes, de pasar el obstáculo de la escalera,  así como de visitar el resto de la cueva. Esta cavidad se ha convertido en un clásico ya para nosotros por derecho propio. A tal fin el equipo de espeleos esta vez lo formamos, Txema, José Luís, Mar y yo. Quedamos en la gasolinera de San Agustín a las 9 y a eso de las 11,30 llegábamos a Urrez, donde tomamos unos cafés, compramos pan de pueblo y nos dirigimos raudos a la boca de la sima. A la 1 pm entraban los últimos y a las 12 pm salía Mar, que se encargó de la desinstalación. Ni que decir que nos lo tomamos con toda la calma que hizo falta. Ya he comentado en otros post que la cavidad tiene todas las características de una cavidad Cantabra, pero en un tamaño algo menor. La aproximación desde Urrez se realiza por una pista que sale desde la Iglesia y el pilón y siempre llevando la derecha, nos lleva hacia unos cerros y el bosque. Como a 1,5 kms. veremos un desvío claro a la izquierda que asciende y no tiene pérdida ya que es el único que hay de forma visible. En este punto se sigue encontrando un muñeco de madera a modo de pastor sentado en una piedra. Tomamos el desvío y llegando a unas cabañas derruidas, a mano derecha encontramos la boca de la sima, tapada por una reja de metro ochenta por ochenta aprox. que tapa la boca para evitar caídas involuntarias, ya que la sima se abre sobre una superficie que prácticamente es plana (x 466.180 y 4.678.110 z 1.222 Libro Grandes Cavidades Burgalesas de Kaite Grupo Edelweis 92). Dejamos el coche a escasos metros de la boca y nos cambiamos. En este sitio, da igual la época del año que vengas, siempre hay viento, que te hace penoso el proceso de vestirse y peor aun el de desvestirse. Una vez cambiados comienzo con la instalación del primer p19, que baja unos 4 ó 5 metros y fracciona sobre una repisa con pasamanos instalado. De este fraccionamiento se baja en volado el resto del pozo.

Una vez todos abajo, pasamos por la ventana con formaciones, que está situada si miramos al frente, a la izquierda. No tiene pérdida ya que no hay otra progresión desde esta sala.


Bajamos una pronunciada rampa de unos 4 metros por una cuerda con nudos, para continuar por un pasamanos de cable de acero que nos situarán en el fondo de la sala. Desde allí, ascenderemos suavemente por un pequeño pasillo y casi de inmediato a mano izquierda tendremos que tomar un desvío a través de un meandro estrecho y desfondado cuya entrada es una pirueta a caballo en una formación indefinida. Pasado este primer obstáculo, donde Txema ya tuvo que emplearse a fondo, ya que debido a su corpulencia le costó lo suyo, avanzamos para girar a izquierdas al poco y seguir por el meandro sudando la gota gorda. Decir que no tiene más allá de 6 o 7 metros, pero son un poco cabrones. De la sartén al cazo. Este meandro se desfonda en una salida al vacío de unos 4 metros a derechas en un ángulo de noventa grados, por la que tienes que salir como un contorsionista. Aquí hay instalada una cuerda y una escalera de cadena para facilitar el descenso. Bajamos al meandro ya más amplio, y aquí nuestro compañero Txema bate su record, pudiendo pasar el obstáculo con otro esfuerzo adicional. Avanzamos por un derrumbe que transforma el meandro en un conjunto de gateras para a unos 15 o 20 metros y donde aparecen dos estalagmitas muy manchadas de usarlas para subir, descendemos por una gatera descendente aún más estrecha, que nos dará paso poco a poco hacia a la Sala del Murciélago. En esta gatera también pasamos nuestras penalidades, unos más que otros. Lo primero que se ve ya abajo es un poco de agua y siguiendo el curso, la sala se va agrandando. Ascendiendo unos bloques empezamos a oír el río a nuestra izquierda y en pocos pasos nos encontramos en el alto de la sala de unas proporciones insospechadas para lo que traíamos. Bajamos por la derecha pegados a la pared una buena rampa y tomamos nuevamente por la derecha, dejando el río para otra ocasión, para continuar bajando otra rampa que tendremos que remontar un poco a la izquierda (La cavidad tiene un -110 m.). Quitando el desvío del río el resto de la cavidad no tiene pérdida ya que no tiene ramificaciones evidentes. Continuamos ascendiendo por otra gran sala hasta llegar a su final, y por la izquierda se abre una ventana donde hay colocada una cinta y una cuerda de nudos por la que se destrepan unos metros para acceder a la cabecera del segundo p18. El compañero Ionel, nos comentó que había una gatera descendente que daba a un destrepe por el cual se podía bajar sin usar material. Yo bajé por la gatera, pero no llegué a pasar ya que había que quitarse el equipo y valorando el tema por el volumen del compañero Txema, optamos por instalar el pozo. Luego vimos que la gatera daba a un balcón por el que se podía bajar por un lateral con unos pasos algo expuestos. Instalo José Luís como ya digo el pozo, que tiene un fraccionamiento volado como a unos 6 metros y que te deja en el fondo de un cono por el que tienes que subir por una cuerda de nudos ya instalada. Los siguientes pendulamos y nos evitamos bajar completo el pozo. Desde este punto se progresa ya por el cauce del río aunque aún no se le ve, ya que va sumergido por los derrumbes. Tras pasar por una ventana de formaciones, donde hay catadióptricos para ser localizada a la vuelta, ya que esta a la derecha arriba del curso evidente, bajamos destrepando hasta el lecho y avanzando encontramos ya el agua que nos ira llevando hacia la sala de la Cruz, pequeña playa ideal para montar el descanso. Continuamos primero para visitar la última sala donde se encuentra el termómetro,  y donde el compañero Txema es inmortalizado por su hazaña, ya que ciertamente ha supuesto un reto. Vemos poco antes del termómetro una cuerda  descendente por la que bajamos a explorar un poco. Yo me doy la vuelta enseguida al ver las paredes muy inestables y luego baja José Luís que progresa un poco más accediendo a una sala y viendo continuación, que dejamos para próximas visitas. Retornamos a la sala de la playa, circundada por un pequeño río, donde tomamos algo de comer y beber y descansamos un poco. Unas cuantas fotos y vuelta, que queda lo más duro ya que estamos algo cansados. Efectivamente, la vuelta se hace un poco lenta y penosa por los pasos estrechos y en la subida al meandro desfondado, tenemos un pequeño contratiempo con Txema, al quedarse encajado con una rodilla, y que después de un forcejeo en el que hubo incluso que quitarle las botas, y el compañero José Luís, sujetarte desde abajo para que no se encajara más, consiguió sacar la rodilla y poder seguir. Superado este paso y el siguiente, que también llevó lo suyo, ya por fin conseguimos ir saliendo sin más contratiempos. Consultado el reloj, nos ha llevado la cavidad 11 horas. Desinstalo Mar, que fue la última en salir y a la que casi no dejamos cambiarse, ya que hacia un frió de cojones, y recogido todo el material, nos fuimos pitando. Paramos en Ibeas de Juarros en el único bareto que de milagro estaba abierto a esas horas y tomamos un refresco y reemprendemos ruta para casa. Un jornada de las auténticas.  Una sensación cojonuda de haber aprovechado totalmente el día disfrutando de compañerismo y amistad con los compañeros a los que les agradezco ese compartir y una experiencia que deja en mi huella.

sábado, 12 de marzo de 2016

Sima del Fraile

Después de un largo invierno, plagado en mi caso de catarros y otras pequeñas enfermedades no importantes, pero que me han dejado en dique seco cerca de 3 meses, por fin, habíamos quedado este pasado miércoles 9 de marzo para hacer una sima y quitarnos las telarañas acumuladas. A este fin y sin una idea aún clara de hacia donde dirigirnos, por un lado teníamos la opción de visitar la sima del Tío Seis Dedos, en la Muela de la Madera, y de paso hacer también el Bancal de la Nevera, y por otro, ir hacia una zona más accesible, como la Serrezuela de Valsalobre,  para volver a visitar la Juan Herranz II o Manuel Mozo y la Raja.
Quedamos a eso de las 9 en casa de Pascual. Los expeleos en esta ocasión somos Mar, Pascual y yo.
Una vez en el aparcamiento y con la previsión del tiempo en el móvil, decidimos ir hacia Valsalobre, ya que el parte para ambos sitios era bastante negro, al dar nieve y en cantidad. Al menos el acceso a la Juan Herranz esta en buenas condiciones y aumentaba las posibilidades. Partimos para Villanueva de Alcorón y ya subiendo un pequeño puerto que hay si vas por Sacedón, nos empezó a nevar con ganas. A partir de este momento fue in crescendo la nevada de tal forma que cuando llegamos a Villanueva era una nevada en toda la regla. Tomamos café y nos acercamos hasta el desvío a las simas, que se encontrataba totalmente cubierto por una capa de nieve que lo hacia impracticable para nuestro vehículo, ya que no llevábamos el todoterrreno. Finalmente atendiendo a la razón que no al corazón, nos dimos la vuelta con idea de comer en Cifuentes para compensar el viaje.
En el camino se le ocurrió a Pascual que en una ocasión similar, había visitado por Cifuentes una sima. Nos pusimos a buscar y efectivamente allí estaba la sima del Fraile y las condiciones meteorológicas en esta zona eran mucho mas accesible, así que sin parar, nos encaminamos a la boca. Según veníamos tuvimos que atravesar el pueblo y a la salida tomar dirección al Val de San García (hay cartel). Iniciamos una subida y después de una segunda curva pronunciada a izquierdas sale un pequeño camino a derechas que termina a los pocos metros justo en la boca de la sima. No tiene pérdida. La boca esta vallada con una verja no muy alta que impide la caída de animales. Datum WGS84 30 T 533801 4515249 (Club Viana)

 Bajamos a eso de la 1 de la tarde y salimos a las 4 o algo más. El primer pozo, un p45 tiene dos zonas claramente diferenciadas. La zona expuesta a la luz y la segunda, una alargada y profunda diaclasa. Desde la zona donde da la luz hay dos grandes bloques que están encajados y que hacen las veces de pequeñas repisas, que cuando los ves subiendo el pozo, acojonan lo suyo. Descendimos el primer p45, que ancla en natural de una pequeña encina, pasando la cuerda por debajo de la reja se va a un parabolt a izquierdas y un poco más abajo al segundo. En vez de pasamanos lo instalamos como seguro y reaseguro. De estos, se va a otro parábola y el resto ya son spit y chapas (un total de 10 para toda la cavidad) más 3 mosquetones más para los parábolt. El penúltimo spit se mueve. Dimos gracias del calorcito que se notaba nada más pasar la zona de luz. La cavidad es muy agradable, sobre todo teniendo el cuenta el día horrible que hacía.

El p45 te deja en la base de una larga rampa que fuimos descendiendo por la vía de los resaltes. Posteriormente y al consultar la topo, vi. que hay otra vía, que es la del p23 que te lleva a las charcas. Llegamos por la clásica hasta los corrales, que es la zona más concrecionada de la cavidad, con formas coralinas, ya que el resto de la diaclasa se encuentra fosilizada. Hicimos la correspondiente foto, tomamos un pequeño refrigerio y vuelta. Instaló Pascual y desinstaló Mar. Salimos sin ningún contratiempo y el día nos ofreció el sol para calentarnos y cambiarnos ya que hasta ese momento notábamos las gotas de agua según íbamos subiendo. Comentar que la sima se encuentra limpia.


Una vez cambiados, refresco en Cifuentes y vuelta. Un premio de consolación que no esperábamos y que nos permitió desentumecer los músculos y la cabeza.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Sima Juan Herranz I - Pozo de las Perlas

Este pasado fin de semana, concretamente el sábado 5 de diciembre, con un mono ya que se subía por las paredes, sin equipo alguno, nos dimos una vuelta para ejercitar un poco los músculos atrofiados desde la pasada travesía de Hundidero-Gato. Para la ocasión los espeleos somos como viene siendo casi habitual, Mar, Pascual y yo. La sima elegida ha sido en esta ocasión una de las más emblemáticas de la zona, ya que acabas siempre en ella cuando hay cursillo. Vamos a revisar el pozo de las perlas instalado en químico por el Club Viana recientemente. Esta zona no la hemos visitado en otras ocasiones, ya que siempre vas a la sala del lago (gour) y aunque curioseas por la galería de la arcilla, al no estar instalado el pasamanos del p20 previo, no te expones a realizar el paso sin cuerda ya que la zona es muy resbaladiza.

Transcribo los accesos, así como su localización gps con los datos obtenidos de la descripción del Viana. En el pk 10,900 de la carretera CM-2101 (Villanueva de Alcorón – Peñalén) tomamos una pista forestal en buen estado y la continuamos durante 1,400 km, punto en el que tomaremos un cruce a la derecha. Desde este cruce de pistas continuamos 2,100 km para coger un nuevo cruce a la derecha. Desde este último cruce seguimos recto 900 m más y llegaremos al Refugio de la Torreta. Hasta aquí la pista es óptima y apta para todo tipo de vehículos durante todo el año.
Desde el Refugio de la Torreta, a 1,100 km, nos encontraremos con un cruce a la izquierda que habremos de tomar y que nos llevará, 800 metros más adelante, a la Sima Juan Herranz I. Sima Juan Herranz I. La pista ha sido recientemente arreglada (diciembre 2015) con lo que si me apuras, esta mejor que el tramo precedente. Nosotros íbamos en un ford focus y no tuvimos ningún problema en llegar a la boca.Datum (WGS 84): 30 T 0571768 4499245.
Mientras nos preparábamos para entrar, apareció otro espeleo que se animó a bajar con nosotros y que después de darle al pico, como es de rigor, dio la casualidad de que pertenecía al mismo grupo de Cueveros de internet que nosotros, y que recientemente había estado con un compañeros nuestro, Félix Martínez, en la Espeluca, en los Chorros. Su grupo alicantino había quedado para entrar a el Sumidero y no habían coincidido. En el grupo, luego acabaríamos sabiendo, estaban Manolo Tremiño y su mujer, con los que hemos coincidido en la cueva de la Autopista. Este mundillo es un pañuelo, así que con nuestro nuevo compañero Pepe, nos fuimos para abajo a eso de la 1. Bajamos el primer p45 y accedimos a La Sala, que aprovechamos para enseñar a Pepe. La bordeamos y por la izquierda, accedimos a la Galería de la Arcilla, que tiene bien merecido su nombre, porque salimos rebozados de arcilla roja. Enseguida, después de atravesar un pequeño desfondamiento a la derecha con un paso un poco expuesto, vimos la cuerda del pasamanos del p20. Como esperábamos un pasamanos corto, y la cuerda nos llevó hasta el fondo de una sala, pensamos que el p74 estaba a continuación por lo que descendimos por la continuidad de la cuerda (dinámica) y Pascual bajó el p7 anclado en natural hasta una sala en la que no había continuación. Después de revisar la topo (que no llevábamos) vimos que se trataba del final de la galería. A la vuelta reparamos en el anclaje químico de lo que podría ser una cabecera e instalé y bajé con la creencia de estar en el p20, para a los pocos metros y después de una estrechez, verificar que el pozo se iba ensanchado y que estábamos en el pozo de las perlas. Lo que nos confundió es que la instalación es continua hasta el final de la sala. El pozo se va ensanchando y como a unos 25 metros cambia su morfología completamente, pasando de ser terroso a concrecionado. Tiene una pequeña repisa para reunión y el ultimo tramo es bastante bonito. Al final hay una pequeña cuerda para reunirse de 2 en 2 cómodamente y así lo bajamos. Cuando estaba esperando a Pascual, desde arriba me dieron un cascotazo en la espalda que menos mal que fue solo un rasguño al darme de refilón la piedra. Hay que tener cuidado con los 15 primeros metros del pozo ya que se desmorona y además con la estrechez que te hace descontrolar un poco los movimientos.  Sin más incidentes salimos a eso de las 5,30. Recogimos el material embarrado y nos fuimos al refugio de la Torreta a comernos el bocata. Pepe había quedado allí con el resto de su grupo. Nos encontramos el refugio calentito, ya que otro grupo de Valencia estaba en la zona haciendo la circular Juan Herranz II , que nosotros hemos también realizado, disfrutando del precioso pozo del Lago. Estuvimos charlando y comiendo, y algunos disfrutando de la Mistela casera con la que nos obsequiaron. No coincidimos con el resto, aunque por las horas, me da que nos los cruzamos en la carretera a Villanueva. Finalmente nos despedimos y vuelta para Madrid, habiendo, como siempre disfrutado de un magnifico día, con una actividad muy moderada y constatando que el mundo es un pañuelo.

jueves, 15 de octubre de 2015

Sistema Hundidero Gato



Tal y como prometimos el año pasado, más o menos por estas fechas, hemos vuelto a visitar esta zona situada entre los municipios de Montejaque y Benaoján, en la provincia de Málaga, dentro del Parque Natural Sierra de Grazalema, a unos 15 km al oeste de Ronda, para realizar nuevamente la travesía de Hundidero-Gato, pero esta vez, con más tranquilidad, al tener ya un mejor conocimiento de la actividad a realizar.

La descripción, la podéis encontrar en otro post ya anterior, por lo que no me voy a enrollar mucho. En esta ocasión, el grupo de espeleos es bastantes más numeroso que el año pasado. A saber, Mar, Nandy y Carolina, por parte de las chicas, y Pascual, Félix, Lorenzo, José Mª, Uche, Alvaro, José Manuel, los tres bomberos de Gibraltar, Ian, Dino y Nico y finalmente el que suscribe. En esta ocasión también nos acompañaron Juan, su mujer y las dos hijas de Carolina, Valeria y Greta, que por su corta edad no entraron, aunque no fue por falta de ganas.

Fuimos llegando a Montejaque a medida que caía la tarde. Los primeros fuimos Mar, Pascual y yo, que veníamos de Madrid. Nos dio tiempo a visitar la boca de Gato y darnos un paseo. Poco a poco fue llegando el resto de la gente. Nos alojamos en la Posada del Fresno, propiedad de nuestro compañero Angel, donde estuvimos perfectamente atendidos.

Por la mañana subimos hasta la presa y preparamos la logística, donde Juan, hermano de Felix nos hizo 
Decidimos hacer tres grupos, para no ir pasando frío en las esperas de los rapeles y empezamos a salir. Nos guía en esta ocasión José Mª G Casanova, seguido de Nandy, Pascual, Mar y yo, y los tres chicos de Gibraltar, que finalmente seríamos uno de los dos equipos de la travesía.

Como la travesía ya esta detallada en la otra ocasión, no voy a extenderme en ella, salvo comentar que las instalaciones en fijo, tenían pequeñas variaciones y nos encontramos con varios tramos de cuerda con nudos, lo que nos llevo a pensar que se hace para realizar la travesía reduciendo los tiempos, vamos que van de competición. También comentar que al menos dos cuerdas están es un estado peligroso y es necesario llevar cuerda adicional. Una de ellas crítica. Con una cuerda de 30 es suficiente. Nosotros llevamos una de 23 y nos sirvió igualmente, ya que las cuerdas del rapel más largo están en buen estado, al menos una de ellas (montado en doble).

Como quiera que nuestro grupo no llevaba fotógrafos pro, y encima íbamos con tres bomberos, que vamos a contar. Lo cierto es que los hombres respetaron la edad y la sabiduría y nos dejaron ir delante casi todo el tiempo. Al final les pudo su juventud y su fuerza. Gente encantadora en todo momento. 

Nosotros entramos a las 12 am y a las 18 pm salíamos por la boca de Gato. Hubo que esperar un par de horas más a que todo el grupo estuviese fuera. 

Nos cambiamos, con algún pequeño contratiempo, ya que los que más prisa llevaban, que eran los bomberos, que retornaban a Gibraltar esa misma tarde, tuvieron que esperar al resto del grupo al estar su ropa en un coche del que no teníamos llaves.

Una vez secos, nos despedimos de los compañeros y nos fuimos a Montejaque a cenar el resto del grupo. Risas y charla hasta el agotamiento y para la posada al merecido descanso.

Por la mañana hicimos un intento de visitar la cueva de la Pileta, que se encuentra ubicada en el término de Benaoján, y que posee magnificas pinturas rupestres (un pez y una yegua preñada, que da imagen al icono de la sierra de Grazalema), pero había una visita restringida a un grupo, por lo que decidimos no esperar y retornar hacia Madrid. 

Un fenomenal fin de semana, disfrutando de la compañía de buenos amigos y de un entorno encantado.Cada vez me gusta más Montejaque y su entorno, y no quita que le haga una visita "aerea" para dejarme acariciar por su sol.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Sumidero de Mata Asnos

Por fin, después de muchas tentativas, hemos conseguido este pasado sábado, 26 de septiembre, visitar el mítico sumidero, ya que ahora, como bien dice Pepe Serrano, del Club Viana, referencia imprescindible para esta zona, y otras, su reequipación de 2011-2015, hacen que esta cavidad sea accesible a grupos como el nuestro, sin que el evento se convierta en una tortura, cosa que nos pasó en el Sumidero del Campo ,principalmente por el porteo del material necesario. A nosotros nos llevó unas 7 horas y media aprox. y pudimos salir de día al final de la tarde, cuando ya contábamos con hacerlo a media noche. 

En esta ocasión los espeleos fuimos Mar, Pascual, Moreno y yo. Nos trajo More con la furgoneta y esta vez accedimos por Priego y Beteta.  Hemos utilizado las indicaciones del Club Viana y no tuvimos ningún problema en llegar a la misma boca. Las transcribo litral.  "El otro acceso posible a Carrascosa es por la carretera CM-210 de Beteta a Cañizares, cogiendo el desvío hacia Carrascosa en el punto kilométrico 50,6. Un kilómetro antes de llegar a este pueblo (6,2 km desde el cruce con la carretera de Beteta), se coge una pista forestal a mano izquierda que nos llevará a Mata Asnos. Tras varias curvas de subida discurre de modo más rectilíneo. Siguiendo por la pista, a unos 1,6 km de la carretera, se deja ésta y se coge otra a mano izquierda, 370 m más adelante aparece una pista que cruza la nuestra transversalmente y que pasaremos de largo para seguir de frente en el sentido que traíamos. A los 800 m. desde el desvío con la pista principal -cruce 2- nos encontraremos en la parte superior de la misma boca del sumidero. Hay sitio para aparcar varios coches y la pista está en buen estado, pudiendo acceder hasta la misma boca del sumidero con cualquier tipo de vehículo. Podría haber problemas en los 800 últimos metros de pista en época de lluvias intensas.

 En esta ocasión, y en previsión de la larga duración de la actividad, no paramos nada mas que para comprar pan. Comimos y bebimos algo previamente para ir con fuerzas y entrabamos en torno a las 12,30 más o menos, ya que no me quede bien con la hora (voy perdiendo las buenas costumbres). Es impresionante como el cauce seco en esta ocasión se sume contra un muro de 20 metros y acojona pensar en que pueda ponerse a llover. Las previsiones son buenas, ya que no daban lluvias ni para este día ni para el siguiente, con lo que procedimos con cierta tranquilidad. Nada más bajar la primera rampa de 8 metros de la antesala y asomarnos al sumidero, empiezan las risas, ya que ves por donde transita la instalación y piensas que eso es para titanes. Una vez habituada la visual y mirando apoyos, el tema se relaja un poco, ya que para acceder al químico más alto, uno puede apoyar la espalda en oposición cómoda a un par de metros sobre el suelo. Lógicamente, el pasamanos facilita el tránsito para prácticamente todas las épocas del año, teniendo una variante para casos de carga. El pasamanos nos deja en un p11 volado, que desciende a una marmita intermedia completamente seca (existe para caso de que la marmita tenga caída de agua un pasamanos con dos parabolt blancos para evitarla). De esta y en cuerda, accedemos a una cabecera revirada a la bajante donde hay un pequeño roce, que nos sitúa en el siguiente p12 ,que tras un par de fraccionamientos y una rampa final , nos deja en el comienzo del meandro. Continuamos descendiendo y enseguida estamos en el Paso de los Troncos, que como su propio nombre indica y aunque veremos varios más adelante, encontraremos aquí los mayores. Pasados estos, el meandro se estrecha es un paso sifonante. Aquí empieza lo divertido, ya que sin tener las estrecheces del pasado Meandro de Falopio, que hicimos hace poco en Cuivo-Mortero, es más largo y al final, lo hagas como lo hagas, te mojas siempre por encima de los h.... En este tramo hay que pasar sacas, al menos un par de veces y transitar con ellas se hace un calvario, menos mal que al final y gracias a la reequipación, pasamos únicamente dos sacas, que entre los cuatro nos aligero mucho el tema. En un destrepe al agua, Pascual metió el cuerpo entero y a partir de aquí, se le hizo un pequeño infierno, ya que lleva bastante mal el tema del agua y el frío. Los demás, aunque un poco mejor, también nos resentimos un poquito. Pero como no paras de subir y bajar, acabas entrando en calor. Hoy yo tengo agujetas en las muñecas, que es la primera vez en muchos años que  me pasa. Un cambio de dirección a la izquierda, puesto que siguiendo recto el meandro termina por cerrarse, nos acerca a los pocos metros a un destrepe que conduce a un gran tramo inundado. Esta es la entrada a la zona de los pasamanos y se localiza por ser el primer paso con cuerda fija y cuyo pasamanos está anclado a dos arcos de roca. Nosotros descendimos la cuerda y fuimos por el agua saltándonos el laminador. Al poco, llegamos al paso del estribo y pasamanos (instalados en fijo), zona también dificultosa con dos "pasos de casco" como le digo yo, donde hay que ir pasando sacas, y que sale para ponerse casi peor, ya que en estos metros tienes que subir a un pequeño laminador lleno de agua y cuyo fondo es el meandro, por donde reptas mojandote. Menos mal que es pequeño. Un poco más adelante encontramos un p3 instalado en fijo, con una gran marmita doble en el fondo de gran belleza. Estaba helado y no me atreví a rescatar un trozo de cuerda que hay en el fondo así que para la siguiente. Desde aquí iremos sorteando marmitas por un largo pasamanos, hasta la última, que es la mayor de todas y que al ver la instalación, también te da la risa, ya que discurre por el techo, con dos tramos de cuerda y estribo para desanclarte y pasar las lineas de vida sin mojarte el culo. Es más visual el efecto que esfuerzo al aplicarse, aunque la salida a la ida es un poco dificultosa. Aquí nos reímos un rato y a mi, el paso me dió un aire al pasamanos de techo y cadena que tiene la cueva de Esjamundo. Pasada la marmita accedimos al p8 y a continuación un p5 que termina en unas marmitas (ahora me surge la duda de si la cuerda estaba en estas). Esta zona es muy bonita e hicimos algunas fotos. Casi seguido tenemos ya el último pozo, el p20 que tiene coladas por donde gotea agua, aunque su base estaba completamente seca. No hubo necesidad de utilizar el desviador ya que había un pequeño goteo, más por la zona de la izquierda, donde están las formaciones. En la base, el curso activo continúa por la derecha, y por la izquierda, se observa el acceso a una galería de mayores dimensiones que es la galería fósil , la cual dejaremos para otra ocasión. Al poco de girar por la galería activa, esta se empieza a ensanchar notablemente, tomando dimensiones medias y por la que avanzamos con mucha más facilidad. Nosotros desde este punto a la sala de los gours, o de las tinajas, como le llamaban los antiguos de la STD, tardamos unos 20 minutos únicamente. Y será en esta sala donde, después de hacer algunas fotos para el recuerdo nos daremos la vuelta, ya que en adelante la galería baja de altura y se llena de agua, por lo que pensando lo que nos quedaba de mojarnos en la vuelta, decidimos dejar de visitar. A los 2,7km y con 75m de desnivel el agua de Mata Asnos surge en la Fuente de la Toba de la Hoz de Beteta. A veces, uno desearía ser agua. Tomamos un poco de comida de ataque y la vuelta la hacimos más rápida y sin contratiempos, aunque el meandro se hace lo más pesado al tener que mojarse uno nuevamente, ya sin muchas ganas. Salimos viendo aún luz de día y Pascual y yo, que formamos el equipo de desinstalación, terminamos de salir ya de noche, algo más allá de las 8,30. Tomamos un pequeño refrigerio y sobre todo, nos quitamos la ropa mojada y vuelta para Madrid tranquilamente. Llegábamos a San Fernando a media noche, después de haber disfrutado de una dia para mi espectacular , ya que la actividad permanecerá mucho tiempo en el recuerdo. La fama la tiene bien merecida.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Sima CJ13 y Sima de las Tainas de Matarrubias

Este pasado sábado, 5 de septiembre de 2015, hemos salido con Txema y los hermanos Juanchi y José, de San Esteban de Gormaz, para hacer la sima CJ13, que más bien es cueva, también llamada de los vientos o malvientos, y las Tainas, que por una u otra razón, a mi se me había resistido en innumerables ocasiones. La idea era formar dos grupos, y dado que únicamente nosotros conocíamos la CJ13 (Datum WGS84 30 T 492774 4624278), el otro grupo instalaría las Tainas (WGS84 30 T 494306 4626007). Los grupos los formamos, por un lado Mar, Pascual y yo,  y por otro Txema, José y Juanchi. Como mi grupo salía más tarde, ellos fueron empezando a instalar las Tainas. 

Para llegar a las Tainas, a la altura del PK. 27,3 de la carretera que une San Leonardo de Yagüe con Ucero, sale una pista forestal en muy buenas condiciones recién arreglada (2015) que tras una curva a la izquierda pasa junto aun refugio forestal y de caza. Siguiendo adelante por la misma pista, a unos 3,3 km. se llega a una Tainas (parideras) que quedan a la derecha.
A su altura, entramos por el camino que nos lleva hasta ellas y pasamos al otro lado. A unos pocos metros se abre la boca de entrada (Espeleokandil) .
 
Para llegar a la CJ13, se hace siguiendo el camino principal que lleva a las Tainas y se continúa por el camino principal hasta que a pocos metros, en el primer desvío, se va por el de la derecha (30 t 494446 4625921), se continua hasta el siguiente cruce (30 t 493506 4625404) en el que se sigue por el camino principal que toma a la derecha un poco. En el siguiente punto de intersección (30 t 493442 4625362), se sigue por la vía principal que también va hacia la derecha en relación al cruce.  El siguiente punto de intersección (30 t 493030 4624984) seguiremos el camino principal, que en esta ocasión toma a izquierdas, dejando el de la derecha, marcado con un hito de ruta senderista de corto recorrido (amarilla/blanca). Seguiremos por un tramo común con el camino de andar, hasta la siguiente intersección, (30 t 493396 4624471) y aquí iremos con cuidado, ya que habrá que tomar todo a la derecha, algo más de 90 grados, por una pista poco marcada y con una señal en palo artificial de no tomar X (en relación con el camino de andar), ojo porque si nos pasamos este, un poco más arriba hay otro con las mismas características y que no es (usar el punto gps). El camino poco marcado nos lleva al parking (30 t 492900 4624329) donde dejaremos el coche y a pocos metros encontraremos la boca ya citada. Todos los datum son wgs84. La sima o cueva, se abre en un balcón de una impresionante hoz del río Ucero, en torno al pk 8,5 de la ruta de andar del cañón y de unos 100 metros de desnivel. Las vistas merecen la pena. El primer pozo, un p15 aprox. está equipado con parabol, al que llegamos con un natural en un pino a elegir. Antes de relatar el episodio, comentar que toda la instalación esta realizada para travesía con cadena y anilla salvo este parabolt. Se desciende de una tirada y nos deja en una repisa donde mirando al frente veremos en una ventana a unos 6 metros una pequeña galería con dos anillas de cabecera que es por donde habrá que continuar, previo descender por cuerda fija instalada, otros pocos metros, a una amplia repisa donde a ambos lados la cavidad continúa en forma de rampa descendente. El resalte de 6 no esta instalado por lo que el que baje y con la cuerda usada para el pozo a modo de seguro, debe subirlo. Para este pozo, usamos una cuerda de 44. No es especialmente complicado. Una vez arriba, instalamos justo en el techo de la ventana un fraccionamiento para que los siguientes puedan subir por cuerda. La ventana da paso a una corta galería que enseguida desciende por una pequeña rampa a un p10. Instalamos la cabecera con una nueva cuerda de 25.m. Su base nos deja en una rampa donde se ve ya la luz del cañón, desplomándose en un volado absoluto de algo menos de 40 metros, al aire libre y que cae por mitad de la pared al cañón. Es un conducto que en su día y con agua tuvo que ser impresionante ver salir la cascada por mitad de la peña. Instalamos otro fraccionamiento y nos vamos a un pequeño pasamanos instalado con una cuerda fija nueva, donde usaremos una de 54 metros, con reaseguro y cabecera en cadena con dos mosquetones para descender el volado. De toda la cavidad, lo que merece la pena, es esta bajada en volado absoluto sobre el Cañón del Río Lobos, en un día espléndido. Llamamos bastante la atención de los senderistas que flipaban al ver bajar gente que salía de la roca. Hay que tener cuidado, ya que el final del descenso se separa de la vertical por una terraza y proboca un roce en la cuerda arriba. Si se instala en fijo, lo ideal es subir no más de dos a recuperar. 
Una vez abajo los tres, salimos andando con nuestros trajes de faena, ante el estupor de los paseantes, y nos dirigimos hacia la derecha, en dirección al puente de los ojos. Al poco de andar, empezamos a ascender por una pedrera de pronunciada rampa para adentrarnos en una entrada al cañón, que termina en una pared de unos 4 metros, y que si no conoces la zona, te daría la sensación de no tener continuidad, pero en su base y disimulada por la propia piedra, tiene un boquete  a modo de sumidero que te permite remontarla. Continuamos ascendiendo por la canal otros cuantos metros, para desviarnos a la derecha en dirección al coche. Nos ha llevado poco más de 2 horas la actividad.

Nos vamos para las Tainas y al llegar encontramos saliendo a Txema, que acompaña a José, que se ha puesto malo y había tenido que echar la pota. Ambos no han llegado más allá del caballo, pero Juanchi ha instalado el pozo entero. Una vez todos fuera, les acompaño hasta la canal y el paso al cañón y vuelvo, para entrar acto seguido, los tres en las Tainas. La cavidad tiene un primer pozo al aire libre bonito y luego es un pozo cómodo que va revirandose hasta su base. Comentar que la instalación lleva casi 20 mosquetones y chapas pasándose de una pared a otra y teniendo su actividad. Bajamos hasta la sala del fondo, tomamos unas fotos y Pascual se mete por la gatera de la Gran Bandera, saliendo al poco con síntomas de acusada fatiga por la falta de oxígeno, teniendo que subir a la base del pozo y estar un rato para recuperarse. Decidimos por prudencia iniciar el ascenso e ir desintalando la cavidad. En 2,5 horas estamos todos fuera y recogiendo material, a la espera del otro equipo. Finalmente y para quedarnos mas tranquilos, ya que habíamos quedado en el bar de Darío, en Burgo de Osma, decidimos acercarnos al parking de la CJ13, y poco antes de llegar a el ya vimos que venía. Nos reunimos ya todos en el bar, tomamos un refresco merecido y comentamos la jugada como es habitual. Txemas y los de San Esteban se quedaron tranquilamente, ya que Txema no volvía para Madrid y nosotros iniciamos el retorno. Buena tarde de compañeros y amigos, que se nos dio de perlas, ya que no las teníamos todas con nosotros de reencontrar la CJ13 y menos de hacer ambas cavidades.

lunes, 31 de agosto de 2015

Travesia Cuivo - Mortero de Astrana



Este pasado sábado 29 de agosto de 2015, un selecto grupo de miembros del Silex Team (Mar, Ana, María, Sonia, Moreno y yo), nos hemos dado cita en la localidad de La Gándara para abordar la “disfrutona” travesía de Cuivo – Mortero. Al efecto salimos los expeleos Mar, Ana y el que suscribe, el viernes por la mañana sin nada que hacer y con la intención de dar una vuelta por Cañuela por la tarde o alguna otra actividad de corto desarrollo. Finalmente y por pereza, después de dejar los bártulos en el albergue de Margari, en el bar restaurante Coventosa, decidimos no manchar los monos y acercarnos a Carranza a visitar la cueva de Pozalagua, y de paso, tantear la aproximación a la sima del Carlista, próximo objetivo para algunos miembros del club. Visitamos la cavidad sin costarnos un duro al ser espeleólogos y además, tuvimos la ocasión de conocer en persona al primer espeleo que la topografió por allá en el año 1958 (Año en el que hemos nacido algunos de los participantes). Nos contó con cierta emoción que estuvieron 10 días abajo hasta completar la topo y nos enseño sus primeros planos y algunas fotos, así como los medios usados para ello, a saber, un cinturón de piel de vaca, remachado por el herrero, unas cuantas escalas y cuerdas de cáñamo, sus carburos, sus monos de vaqueros y una dosis de valor a envidiar. Terminamos la tarde cenando en el refugio y prontito a la cama. De madrugada llegaron otros tres espeleos pertenecientes al GAEM de Madrid, al menos dos de ellos, con los que por la mañana charlando, nos comentaron que ellos también tenían intención de hacer la misma travesía.

Al levantarnos,  Ana nos cuenta que apenas ha dormido y que tiene un dolor de cuello importante y mal cuerpo, al dormir en mala postura y resentirse una antigua lesión de cervicales que tenía, por lo que no tiene nada claro que vaya a poder acompañarnos en la actividad. A las 10 am nos reunimos en La Gándara con el resto de nuestro equipo, que venía de Santander e iniciamos la aproximación al Mortero (WGS84 30T  0453737 4784234) para revisar su instalación. Encontramos instaladas la rampa y una vía del fondo con las mismas cuerdas en fijo que vimos el año pasado dando una vuelta por la zona. Decidimos usar la instalación fija no montando nuestra cuerda y volvimos a la carretera para equiparnos e iniciar la subida a la boca de Cuivo (WGS 84  30 T  0453699  4785015). El equipo de travesía, que a excepción de Ana, que finalmente decide quedarse con buen criterio, empezamos a ascender por la cuesta del Cuivo, fácilmente reconocible, ya que parece una pista de piedra que nace desde el cauce seco del arroyo que intersecciona con una camino carretero, Con el gps en manos nos desviamos un poco a la izquierda de la cuesta para atravesar una valla de ganado que da acceso a una finca que poco más arriba se cubre de helechos. No hay un camino evidente, pero la ruta del gps era inequívoca y además vimos a dos compañeros del otro grupo sentados a la boca del pequeño agujero. Charlamos un poco con Máximo y fuimos entrando todos poco a poco. En pocos minutos los perdimos de vista pero los volveríamos a coger en varias ocasiones en distintos puntos de la travesía. Empezamos el descenso a la 1:45 pm y abajo del primer pozo, un p13, nos encontramos con la salamandra y la rana, de vivos colores que hay en todas las fotos de las páginas web de la travesía (ojo que ya cobran). En esta ocasión y para “lloro” de todos, me dejo la cámara olvidada en el refugio. Comenzamos a avanzar por el cauce del río Cubieja que aquí arriba esta prácticamente seco, por lo que nosotros no nos pondremos los neoprenos hasta la sala de la Colada. Avanzamos por el cauce hasta que este se sume y tenemos que bordear por la derecha, para al poco, destrepar por un R3 con cuerda fija que nos vuelve a dejar en el cauce. Avanzamos con comodidad sin que la sección sea especialmente grande, hasta que tenemos que tirarnos cuerpo a tierra prácticamente para sortear unas formaciones que sifonan el paso. Nosotros pasamos sin mojarnos ya que no había prácticamente agua. Este paso puede ser complicado con crecidas. Esta gatera nos deja en la cabecera del p7 que da acceso a la mítica sala (al menos para mí)  de la Colada, foto de portada del que fue mi primer libro de espeleo “Grandes travesías. 40 integrales españolas”, de Isidoro Ortiz, y al que le guardo un especial cariño, ya que fue mi primera luz en este mundo oscuro, en nuestra etapa autodidacta. Con el y un valor sin precedentes, nos atrevimos a llevar a nuestros hijos sin prácticamente sin ningún equipo,  a la boca de las cuevas Sopladoras para hacer la travesía a cueva del Agua. Menos mal que nos asustamos y nos dimos la vuelta al poco de entrar, pero al menos vislumbramos que había posibilidades. Bueno, que me pierdo. No había cascada ni cámara por lo que en este punto,  y como indica nuestro amigo Don Topo, nos pusimos los neoprenos, empezando aquí la “disfrutona” travesía. Que parto, será que he engordado. Pero cierto es lo cierto, este meandro, el de el Caramelo, que se me asemeja al curso activo de Valporquero, pero de menores dimensiones, es espectacularmente visual y puede que la parte mas divertida de la travesía. En todo momento hemos ido siguiendo el cauce y la intuición. Teníamos dudas de poder equivocarnos por las vías superiores pero no se dio el caso. Llegamos al amplio p8 que cae a una poza . Al poco y tras una trepada indicada entramos en el meandro Spa, para mi uno de los mas divertidos, ya que es una meando con una sucesión de pocetes cómodos que te pones de barro blanco hasta las gafas y nunca mejor dicho, para mi con más barro que el Piscarciano. Todo el meandro y sus pozos están recubiertos de una arcilla blanca por todos lados. Vamos tomando poco a poco el tono de estatuas vivientes de escayola. Hasta esta zona la temperatura es agradable y no se siente frío alguno, pero ya empezamos a notar tanta subida y bajada flexionando el neopreno. Un poco más adelante, para salir del Spa, tras una graciosa pocita de barro donde te llega al pecho y te ancla al suelo que parece que no saldrás jamás de allí, hay una bifurcación. La buena es un agujero como a un metro del suelo, con ciertas marcas negras no evidentes por el barro que mancha sus paredes y a la izquierda. La otra vía, por donde se sume el agua, es una estrecha gatera más embarrada aún si cabe, por la que no se puede progresar. Salimos a una rampa que acaba en la sala de la Lavadora, un par de pozas, la de la izquierda de profundidad, donde nos vamos lavando y quitando el barro de cuerdas y aparatos principalmente. Los compañeros nos dejaron limpia la grande de la izquierda. Esta sala da paso a lo que para mi fue uno de los tramos más infernales que pase junto con las rampas y salida. El meandro de Falopio. Muévete con neopreno y saca por un meando de 4 o 5 metros de altura y unos 40 centímetros de ancho, y una longitud escandalosamente larga, con un par de pasos en los que te quedas clavado en la pared a medio metro del agua aún pasando de lado y apoyado con el ombligo, para luego bajar al agua y arrastrarte como un gusano. Nuestros supraespinosos maltrechos pagaron un alto precio en este tramo. Como empezó, termina, con un incomodo r4 en cuerda fija y que nos coloca en la sala del Roscón donde por la izquierda al fondo abajo se desploma en el primero de los pozos grandes alternativos al p90. En este punto contactamos con los compañeros que nos preceden, situación que aprovechamos para tomar una barrita y un trago de agua esperando a que bajen el p17 . A partir de aquí iremos reuniéndonos sin problema en las zonas de pozas y escalones de cauce cómodos para los 5 y más . Le sigue un p10. No he mencionado que en la mayoría de los pozos encontraremos pasamanos, anillas y cadenas nuevos, salvo algunos más antiguos con maillones. No tuvimos problemas en las recuperaciones y la recomendación es usar las cuerdas justas, ya que nosotros por no tener, llevamos una de 44 y otra de 50 haciéndose penosa la recuperación de los metros de más, ya que lo ideal son dos cuerdas de 40 o cuerda y cordino. El p35 lo bajamos enlazado con la siguiente r5, continuando una r5 para terminar con el p20 que nos deja en la sala del Arco. En estos pozos hay que espabilar ya que la temperatura es algo más baja y nos quedamos un poco fríos. Aquí ya María empieza a pagar la factura del esfuerzo, empezando a mostrar signos de cansancio.
En la sala del Arco, que como su propio nombre indica, nos muestra una de las bellezas de la travesía, un gran arco suspendido a unos 10 o 15 metros sobre nuestras cabezas, proseguimos por una galería elevada, no muy grande, a espaldas del pozo, a mano izquierda, con un pequeño catadióptrico identificativo, que nos dejó en otra sala que se va desfondando a modo de rajas de un lapiaz hasta sumirse en una medio gatera que te deja en el río nuevamente. Aquí tomamos el sentido de la corriente, a derechas y al revisar la zona de la izquierda vimos una cuerda fija en un resalte de unos 4 metros que también te deja en el río y que debe de ser la vía normal de bajar al mismo. Continuamos por el cauce muy cómodo donde tiene largos tramos rectos inundados con gran profusión de golpes de gubia y avanzamos un par de centenares de metros por el meandro de la Confluencia hasta la propia Confluencia, que no tiene pérdida ya que es una T y hay una fleja en pintura amarilla que nos indica el desvío a la derecha, donde empezaremos a remontar el río Leolorna. Este cauce es más amplio que el que traemos y vamos ganando altura, esta vez contracorriente hasta la sala de la Cascada, fácilmente identificable, aún con el exiguo aporte que tenía, ya que te moja la cabeza al atravesarla. Siguiendo el curso natural llegaremos a una zona que encontraremos nuevamente marcas de flecha amarillas y otra negra. Siguiendo estas marcas, por la izquierda llegaremos a la sala del Anfiteatro, también identificable por las gradas fósiles de barro que hay a la derecha. Continuaremos por la izquierda y ya enseguida viene la parte más dura de la travesía para mi al menos ya que venimos cansado y nos queda remontar los casi 270 que hemos bajado. Veremos a la izquierda también la primera r10 . En este punto, Mar, también empieza a dar muestras acusadas del cansancio que todos traemos. Una vez subida esta, continúan otras 3 rampas enlazadas e instaladas como la anterior en fijo, que terminan en el agujero soplador y que nos dejas al fondo de la sala del Mortero. En este punto, volvemos a contactar con el grupo de 3 que nos precede.   Ascendimos penosamente el gran caos de bloques en rampa hasta la salida, y ya en el exterior, mientras esperábamos que María y Sonia terminaran de ascender la rampa, tomamos fuerzas para el último envite al Mortero. Cuando terminé de desanclarme del pasamanos del bloque que sirve de cabecera a la rampa, eran la 1,25 de la mañana. La travesía nos había llevado la friolera de algo más de 11,5 horas y un cansancio importante, ya que salimos todos más o menos tocados. Llegamos a los coches a través de una espesa niebla en algunos tramos del camino de vuelta, donde nos esperaban haciendo señales Ana y el resto del grupo que ya había llegado. Nos ayudaron a desprendernos del odiado neopreno y después de refrescarnos con alguna bebida que siempre trae More, comentamos la jugada con Ana, que ya estaba un poco nerviosa y que a su vez nos comento que la habían avisado los del grupo que nos precedía que estábamos ya en la rampa del Mortero. Mar, Ana, More y yo nos vamos para el Asón y María y Sonia se van para Santander.

Cena de restos y narración del evento a los no participantes, total las 4,30 de la mañana, así que a la cama. El otro grupo llegaría media hora más tarde.

Una travesía que me ha encantado por su belleza y variedad y que efectivamente es “disfrutona” pero que al final se hizo un poco penosa, estando en el umbral de mis fuerzas, por lo que tendré que considerar ponerme más en forma para próximas salidas. De resaltar la entereza de las Chicas que superaron todos los problemas de cansancio.