La verdad, es que voy a cumplir los 58 años y empecé
tarde en esto de la espeleología vertical, que no en el mundo de las cuevas, y
no quería irme de este mundo sin probar pipas facundo, así que como los años
van haciendo mella, y he desperdiciado otras dos ocasiones, mayormente por
miedo, este era el momento y no había ya
más excusas. La visita la teníamos planeada para después del puente del 1 de
mayo, ya que la sima iba a ser reinstalada y reequipada por el Colectivo Piezo
de Madrid y el Club Viana de Guadalajara, dirigidos por Ángel San Juan y
ayudados por GAEM y otros grupos, dado el deterioro de las instalaciones
existentes que databan de primeros de los 90. Como tengo la suerte de conocer a
Pepe Serrano, le pregunte pasado el puente al efecto y me comentó que les
quedaba muy poquito y decidimos esperar. Aprovecho para agradecer a estos
grupos su trabajo ya que nos hizo mucho más segura y accesible la travesía a
este grupo de “abuelos”. Luego llego la noticia de que unos desaprensivos
habían robado parte de las cuerdas de la reequipación, algo alucinante en este
pequeño colectivo. Que te roben en los coches que tienes aparcados a las
entradas de las cuevas ya es acojonante, pero que alguien que tiene que tener conocimientos
y técnica de espeleólogo baje y se lleve cuerdas no lo entiendo. En fin, el
tema se alargo un poco y propusimos un par de fechas. La cosa cuadró y el
equipo lo formamos en esta ocasión Mar, Pascual, José María G Casanova y yo.
Como somos jubilados y prejubilados, nos hemos ido este pasado lunes 27 para
Arredondo con la intención de entrar el martes 28. Solicitamos los
correspondientes permisos y Colina nos avanzó el permiso por si no llegaba la
respuesta de la Diputación ,
que andaban un poco liados y que finalmente llego a tiempo. Por esta vez hemos
cambiado de alojamiento, ya que nos recomendó hace poco Lorenzo del Niphargus
los apartamento Arredondo. Dicho y hecho, alquilamos apartamento y la verdad es
que por 2 euros más te quitas los ronquidos y el baño común del albergue de
Asón o de Ramales, amen de estar más próximo a la travesía. Como nos fuimos en
un solo coche, teníamos la intención de pedirle a Evaristo, el dueño del bar
donde paramos y cenamos en Bustablado, que nos subiera hasta el comienzo de la pista
que sale de la carretera que une este pueblo con Calseca, pero no hizo falta,
ya que la dueña, Mari, de los apartamentos se ofreció a subirnos, eso si, madrugando
que tenía que currar, así que a las 7,30 estábamos vestidos de romano a orillas
de la carretera a la salida de Cañuela (WGS 84 30 T 0449548 4791501). Puntual, nos recogió y nos dejo en el
inicio de la pista (WGS84 30 T 0448165 4789959). Los puntos GPS se han tomado
del Grupo Viana y su página Web, verificándose que son correctos. Empezamos a
subir la pista a eso de las 8 y ya el sol se notaba, por lo que agradecimos al
final el madugrón. Esta pista que se encuentra a 3,4 kms de Bustablado y que
lleva a las cabañas de Buzulucueva, es practicable en 4x4 que en esta ocasión
no llevamos. Sube hasta lo alto del collado, para lo que invertimos unos 40
minutos y una vez llanea, atraviesa un vallado y al poco nos encontramos con
las cabañas. Tomamos hacia la izquierda para bajar un poco hacia la
primera cabaña y desde ahí descendemos
en línea casi recta hacia el arbolado, tomando como referencia un gran árbol y
una pequeña dolina. A la izquierda del mismo y un poco escondida se encuentra
la pequeña boca de la sima Tonio (WGS84 30 T 0449123 4790396). El equipo se
dividirá las tareas en dos grupos, uno para instalar, con Pascual y Mar y otro
para recuperar, con JM G Casanova (en adelante, y con su permiso, Casanova) y
yo. Las cuerdas que utilizamos fueron, dos de 50 metros de 10mm, una de
24 y otra de 74 metros
de 9 mm .
como cuerdas de emergencia, utilizando las de 50 y la de 24, esta última, más
por comodidad que por necesidad, en los pozos pequeños. Comenzamos a bajar a
las 9 en punto de la mañana. Los tres primeros pozos secos los pasamos rápidamente
(p15,p18 y p9), saludando a las orondas arañas negras, que no me extraña que estén
tan gordas, ya que hay unas moscas proporcionales a su tamaño, que buscando
refugiarse del calor, encuentran su fin allá abajo. Llegamos al primer pozo que
nos suscitaba alguna inquietud (p48), al tener que pendular a una ventana
lateral, pero que, como iremos viendo a lo largo de la travesía, la nueva
reinstalación no ofrece ni la más mínima duda, al encontrar el pasamanos que te
saca a los 35 metros
aprox. en la caída de la propia cuerda. La cabecera del pozo se encuentra unos 2 metros por debajo, facilitando
la recuperación. En la ventana tenemos un e5 que subimos penosamente y que
conecta con una r3 que nos deja en el siguiente p10. Una vez descendido este
entramos en la famosa diaclasa vertical p13 que nos hace sudar lo suyo. El
primero en pasar es Pascual que las pasa canutas ya que aunque hemos repasado
por activa y pasiva que hay que colocar el stop en la baga corta, se le olvida
y jura en arameo. La diaclasa se encuentra instalada en fijo y se negocia
primero avazando unos metros de forma lateral controlando la saca que puede
llegar a ser un verdadero suplicio y por la zona más alta para luego en el
fraccionamiento ir descendiendo de forma oblicua hasta el último
fraccionamiento que ya te lleva emparedado de forma vertical hasta abajo. Los
siguientes fuimos mejorando la técnica y aprendiendo de los errores de los
demás, como siempre. Casanova se la bajó con un piraña que le facilitó bastante
el tema. Al final de la misma comienza una r8 descendente, y a la derecha
mirando la pared observamos, según comentan los del Viana, los bloques que
apilaron los del Dijón en la desobstrucción. No me cabe en la cabeza como
pudieron maniobrar allí para colocar aquello. Una vez abajo, subimos el e4
también bastante farragoso para acabar en una pequeña travesía que cuelga casi
del techo y sortea un p15 y que nos deja arriba de dos pequeños pozos p4 y p6 instalados
en fijo, que descendemos rápidamente para llegar al p55 con cómoda cabecera. En
este punto noto cierta fatiga ya que estos últimos tramos se notan un poco.
Luego recuperaremos ya que los siguientes pozos son más cómodos todos. En este
pozo, y en la anterior visita de alguno de nuestros miembros (Mar), este pozo
se encontraba en carga, bajando una estruendosa cascada por el, lo que hizo que
el resto de la travesía fueran con los pelos de punta, y no por el frió y la
mojadura. En esta ocasión estaba tranquilo y como en el anterior, la duda se
despeja gracias a la perfecta instalación que te guía por un pasamanos a los
lomos del caballo que te deja en el siguiente p5. Ningún problema en la
recuperación. En estos pozos grandes hay que unir las dos cuerdas de 50 con el
consiguiente trasiego. Seguido al p5 llega un p6 que nos acerca al p33. En este
último y un poco antes de su final recuperaremos la cuerda, aunque no tiene
duda ya que encontraremos instalación
fija para continuar bajando por el cauce hasta una diaclasa que baja en
secuencia p15, p18 y p22. En uno de ellos la recuperación cuesta un poco, pero
se hacen volando al estar concatenados y pasando las cuerdas de 50 se hacen en
un momento. Empezamos a descender un estrecho meandro instalado en fijo que
baja hacia la izquierda y que nos obliga a encogernos, no tanto como en la
diaclasa y que vamos penosamente superando pensando ya en el final de los
pozos. Según nuestro compañero Paco “Laser” del antiguo STD, este paso llega en
ocasiones a sifonarse. Nosotros lo encontramos sin agua, con un chorrillo y una
fuerte corriente de aire debido a la proximidad de Cañuela. El meandro de la Borrasca. Descansados
y con ánimos renovados, afrontamos el último pozo de la travesía al que
rendimos tributo, algunos, al reencontrarse después de muchos años, o al ser la
primera vez en mi caso. Este p20 volado, es espectacular, al bajarnos desde el
techo de la gigantesca Sala Olivier Guillaume cual araña al negro absoluto. Esta
sala es una de las más grandes de España (350m largo x 120 m ancho). Parada con
refrigerio y comentarios de la jugada. Los pozos nos han llevado 6 horas, eso
si, disfrutando y sin estres. Estamos contentos por haber cumplido itinerario
sin el menor incidente. Ahora ya descansados abordamos la parte de la travesía
de la cueva Cañuela, espectacular donde las haya. Descendemos la pronunciada y
resbaladiza rampa, debido a la arenilla. Seguimos las balizas de pequeños catadióptricos
hasta la sala descendente de grandes bloques, donde una cuerda fija nos permite
franquear el p4 de un gran bloque. Esta es la zona de la antesala, una fuerte
rampa de piedras y bloques, que va suavizándose y donde la continuación, se ve
claramente marcada por el pisado, que nos servirá de guía por las grandes salas
de las formaciones en sierra, con dirección ligeramente a la derecha (NO),
avanzaremos hasta escuchar el rumor del río Cañuela, que sale por una alargada
y profunda grieta , 23
metros más abajo y que cruzaremos por un puente de roca
o saltando el escaso medio metro para continuar por la galería del 10 de agosto
entre grandes y alargadas formaciones, hasta llegar a una resbaladiza rampa
ascencende (e8) con cuerda fija instalada, que nos ayuda a superar el delicado
paso, dejando pozo y desfondamiento a sus lados. Estamos en la galería de las
sierras propiamente dicha, y continuando entre formaciones por el camino
marcado, damos con el estrecho paso ascendente entre bloques (e6) que nos conecta
por la izquierda con la galería del patinazo, que a su vez termina en la
galería de la encrucijada, lugar que puede ocasionar alguna pérdida, pero que
nuevamente queda resuelto con el catadióptrico que se ve al ir descendiendo, al
frente un poco a la derecha y como a unos 8 metros de la base desfondada
de la sala, Se desciende pues, por la derecha de la galería que traemos, con
cuidado ya que la bajada es pronunciada y se llega a la base de la parte baja,
donde nuevamente se tomará por la derecha en dirección al catadióptrico que se
encuentra en la base de una pequeña cascada sin agua, por la que remontaremos (e15(e4)).
Ahora el tramo más vertical está instalada en fijo, facilitándonos la
identificación del paso a progresar. Decir que en esta sala también se
encuentra por la galería de la izquierda, el acceso al río que topografiamos el
año pasado, y entre uno y otra, una galería que termina en un balcón por el que
se destrepa una fuerte rampa hasta un pequeño agujero a la derecha de su fondo,
que conecta por una estrecha gatera con la galería sur que finalmente desemboca
en el cañón oeste, alternativa que no requiere de progresión vertical. Una vez
arriba de la misma nos encontramos ya en la galería del bulevar , impresionante
galería de altos techos y suelo plano, por el que avanzamos cómodamente. Un
poco más allá de su mitad, a mano izquierda, según salimos, y a través de una pequeña gatera, se conecta
con otra sala paralela, que a su
izquierda corta un pozo de 50, donde el grupo Cambera instaló el año pasado un
pasamanos en travesía para franquearlo y que en esta ocasión no hemos podido
visitar, ya que íbamos un poco cansados, dejándolo para la siguiente visita.
Llegamos a el arco, conexión con el cañón oeste, y descendemos el p15 y una vez
abajo, continuamos por la derecha del cañón en dirección NO, hasta un destrepe
con cuerda de nudos de un par de metros y que nos deja en la rampa ascendente
de grava que nos lleva al inicio del largo pasamanos de 30 metros , que evita un
desfondamiento de la galería y que nos dejan en la galería de entrada a
Cañuela, para mi, aún a día de hoy, sigue siendo la salida más espectacular,
por su contraluz de otro mundo. Son las 6 de la tarde y nos hacemos la foto de
rigor en la boca al aire libre y para abajo por esa rampa verde de dios, hollada
de mil pisadas. Llegamos al coche y nos cambiamos. Después de una ducha, nos
fuimos a cenar al bar de Evaristo en Bustablado nuestro ya irrenunciable
filetón con una ensalada y un buen postre. Para mi, un sueño más ya realizado
con mis compañeros que son mi principal capital. Muchas gracias por compartir.
sábado, 2 de julio de 2016
lunes, 30 de mayo de 2016
Cueva de Udías - Sel del Haya (Mina Hermosa)
En esta ocasión, nos hemos
ido de cuevas con el grupo de Cueveros, que tenía como objetivo, el
acercamiento y prospección de la zona de Udías y su sistema de simas y cuevas.
Por un lado, queríamos visitar la cueva de Udías, accediendo desde la antigua
bocamina del Sel del Haya y visitar el sector norte, para al día siguiente,
entrar por la boca de Cobijón, y visitar
el sector sur. Una vez completado el panorama, y en una visita futura, poder
realizar la travesía de Sel del Haya – Cobijón,
o bien la de Sima de la Luna Llena
–Cobijón. A tal efecto, también intentaríamos localizar la boca de esta última.
Pues
dicho y hecho, el martes 24 de mayo, nos encaminamos a Udías, zona próxima a
Cabezón de la Sal. Concretamente ,
a la posada de la Gándara ,
casa rural, que se encuentra en un punto estratégico para poder realizar
nuestras actividades. Los espeleos en cuestión que formamos el grupos somos,
Mar, como única representante femenina, Félix, Lorenzo, José Luis, José Mª G
Casanova y yo. Llegamos a la hora de comer. El restaurante estaba cerrado y
sólo funcionaba la posada, situación prevista en el programa. En seguida fuimos
bien atendidos por su dueña, que estuvo pendiente de nuestras necesidades en
todo momento hasta nuestra partida. Después de tomar algo de comida que
llevábamos, nos metimos en los coches y
nos encaminamos a la boca de la mina del Sel del Haya, o Mina Hermosa, saliendo
desde la posada seguimos un cartel que la indicaba, hasta dejar a mano
izquierda una casa y justo en frente en el margen derecho entra una pista no
asfaltada por debajo de un pequeño túnel de tren minero (Datum ETRS89 399.866 4.800.142). Seguimos la pista dejando a mano
izquierda una gran dolina, hasta un aparcadero que hay a mano izquierda.
Nosotros al final metimos los coches casi en la mina, (Datum ETRS89
400.431 4.800.336), ya que hay sitio
para un par de ellos aunque no merece la pena.
Nos
vestimos de luces y nos metemos a la mina. Seguimos una larga galería recta en
dirección SE y en buenas condiciones, excavada en roca dura, y vamos tomando a la
izquierda en las intersecciones, especialmente en una que las flechas nos
indican a la derecha (seguramente indica el camino de la mina, ya que enseguida
se abre a una sala grande con varias ramificaciones) y que parece por su estado
la vía principal . Seguimos por la izquierda hasta una curva pronunciada a
izquierdas en dirección N, a una sala a derechas, a la que se puede acceder por
dos sitios, donde se sitúa un cabestrante sobre hormigón, que suponemos sería
utilizado para subir las vagonetas cargadas de mineral. En este punto a la
vuelta haremos una parada para las fotos retro de los cueveros mineros. Aquí se
inicia una larga galería descendente de doble vía, que atraviesa alguna sala un
poco más amplia con bifurcaciones y algunos charcos. Una vez finalizada la
misma seguimos un tramo y a la derecha, encontramos la segunda rampa, que en su
inicio tiene también restos de otro torno. Esta mucho más pronunciada y corta, la
bajamos por una especie de escalera tallada en roca en su lateral izquierdo.
Una
vez finalizada, continuamos siempre por la izquierda y dejando un gran pozo en
esa margen, ya perteneciente a la cueva, para encontrarnos en una gran sala por
la que destreparemos por la derecha hasta una escalera metálica de unos 5 o 6 metros que nos sume en
la cueva.
En
este punto, decidimos visitar el sector N, menos frecuentado, ya que se suele
hacer la travesía en dirección al Cobijón. Tomamos desde abajo hacia la
izquierda, de espaldas a la escalerilla, y vamos avanzando por un camino
marcado tanto por su suelo de piedras y gravilla, como por las marcas alfa rosa
fosforito que nos guiarán prácticamente todo el camino. Hay un punto en que
estas marcar serán sustituidas por otras verde fosforito. En este recorrido se
mezcla la cueva con la minería y vamos viendo restos de ella por doquier,
vagonetas de porteo, cubetas, palas, cajas de testigos, galerías de desechos, tejados
de zinc y todo tipo de restos de esta actividad, que dejó de realizarse por los
años 30, según nos cuenta nuestra posadera, siendo la misma posada centro de
reunión de los mineros de aquella época. Después un kilómetro y medio de andar
cómodamente por el camino minero, cambian las marcas y nos encontramos con las
grandes salas de la cueva, donde ya el avanzar es patrimonio de los
espeleólogos. Llaman la atención los grandes volúmenes de las primeras salas,
que van bajando a lo largo de casi otro kilómetro y medio, del cual recorrimos
algo más de 800 metros ,
ya que tomamos, según creo, un ramal a la derecha que finaliza en un sumidero,
donde realizamos otras tantas fotos. Como por otra parte también nuestro tiempo
marcado se acababa, decidimos darnos la vuelta haciendo fotos para documentar
la visita, cosa que hicimos sobradamente. Salimos prácticamente con los últimos
restos de luz a eso de las 10 y nos
encaminamos de vuelta a la posada a cenar de los restos y después de un rato de
charla, a eso de la 1 nos metimos en el sobre para el día siguiente.
Al día siguiente, miércoles, nos
preparamos para la actividad principal que consistiría en adentrarnos en la
cueva de Udías por la boca natural del Cobijón (Dato aprox. ETRS89 30T
399.776 4.799.771), siguiendo el cauce del río Suvia, en su viaje
hasta Novales y si todo se daba bien, salir por el Sel del Haya, a modo de
travesía inversa. Salimos de la posada y nos dirigimos a Rodezas, dejando el
coche en la primera casa de este pueblo, que se encuentra situada en una curva
pronunciada a la izquierda. Al fondo a la derecha vemos el farallón rocoso al
que accedemos pasando un pastor eléctrico y bajando por el prado hacia el
sumidero a unos 100
metros . Cual no sería nuestra sorpresa al comprobar que
el acceso al río estaba complicado, ya que las abruptas paredes del cañón
tenían una buena torta de más de 7 metros . Fuimos buscando el acceso río arriba,
a través de las distintas dolinas, siguiendo el cauce, al que en una ocasión
pudimos acceder pero no remontar, ya que este se embalsa y o bien dispones de
bote o neopreno, que no era el caso. Seguimos buscando un acceso hasta que el
río se abre y llega al pueblo de Cobijón. El río Suvia inicia el primer tramo
del curso hipogeo en el pueblo de Cobijón. Siguiendo el lecho del río, a pocos
metros se adentra en la cueva del Rescaño y lo recorre durante unos 200 metros con un tramo
de curso epigeo. Tras el segundo curso epigeo se adentra por fin en la cueva de
Udías para no volver ver la luz hasta Novales. A la entrada de la cueva de
Udías (26.900 metros
-216), se la denomina entrada de Cobijón.
Remontamos
nuevamente por la carretera hasta los coches y en una segunda revisión de la
zona, justo donde inicialmente empezamos, Lorenzo ve una cuerda a la izquierda
del primer acceso al río, siguiendo la pared del farallón y bajando unos metros
por algo parecido a una escalera de piedra. Remontamos la cuerda y enseguida notamos el aire frío de la gran
boca, que sin ser Cañuela, da un aire.
Descendemos la pronunciada rampa cubierta de vegetación y siguiendo
prácticamente el cauce damos con el Pasamanos de la Muerte de 195 metros , repartidos
en 9 tramos. En el inicio del pasamanos reza un cartel de zonas balizadas por
conservación de cavidades. Llegamos hasta los 90 primeros metros, y viendo lo
aéreo y atlético del mismo, decidimos abandonar y plantear la travesía para
otra ocasión, como proponen las guías, en sentido contrario. Observamos en las
cuerdas restos de hierbas arrastradas en las crecidas, lo que da que pensar, ya
que el pasamanos discurre 10 o 15 metros por encima del cauce. Aprovechamos para
hacer fotos en el mismo y de un arco de roca. Yo bajé al río y pude constatar
el alto grado de deterioro del mismo, debido a los residuos que a el van a
parar desde Cobijón, ya que es el alcantarillado del mismo. Es una pena que aún
sigan pasando estas cosas. Salimos de la cueva a eso de las 5 habiendo entrado
sobre las 12 y como nos sobraba tiempo para la merienda cena, nos fuimos a
localizar la entrada de la sima de la luna llena (ED50 30T X:401.495 Y:4.801.490 Z:312), que gracias a algunas
páginas divulgativas, Jose Luís no tuvo problemas en localizar. El camino que
tomamos no es el idóneo para ir cargado con las cuerdas así que habrá que
plantearse otro acceso. Sin otro particular, nos fuimos a cenar unos buenos muletones
y a dar por concluida la visita a esta magnífica zona a la que sin duda
volveremos, resonando en mi cabeza aquella vieja canción de Antonio Molina, soy
minero.
PD.
Para más info visitar la web del Club Cántabro de Exploraciones
Subterráneas donde encontrareis la
topografía de2015 y el BCE 16.
jueves, 14 de abril de 2016
Travesía Torca Juñoso Torca Ancha
Este
pasado fin de semana del 9-10 de abril, hemos realizado una salida del grupo CE
Silex. El objetivo elegido ha sido la travesía de Torca Juñoso a Torca Ancha.
Los expeleos apuntados al evento hemos sido, Mar, Sonia y María, por parte de
las féminas, o hembras beta, como pasarían ellas mismas a denominarse, después
de la famosa sala del triángulo de las bermudas. Los machos alfa, formados por
Pascual, Moreno, Cache, Jose MG, Manolo y el que suscribe.
Desde
Madrid salió el primer comando formado por Mar, Pascual y yo, que nos fuimos el
viernes por la mañana, ya que estamos jubilados y teníamos tiempo de sobra.
Cogimos una casa rural en Camijanes, camino del Soplao. Esta zona es un poco
más cara, ya que es turística y está entre San Vicente de la Barquera y la zona de
Picos. Llegamos después de haber comido en Reinosa, en mi caso unos callos a la
madrileña que nada tienen que envidiar a los del foro. Nos cambiamos (menos
mal) y nos fuimos a instalar la salida (Torca Ancha). Tanto la topo, como los
puntos gps de parking y bocas, los sacamos como viene siendo habitual del Club
Espeleológico Viana, que se ha hecho merecedor del Premio ESPELEO 2016 a su labor divulgativa,
premio más que justo por toda su labor de difusión y reequipamiento de
cavidades.
El
acceso nosotros lo hicimos por el otro valle y lo describiré por si a alguno le
es de utilidad ya que no pudimos alojarnos en la zona propuesta por ellos.
Fuimos hasta San Vicente de la
Barquera y continuamos por la A 8 hasta la salida 269, que pone indicación de
cueva del soplao. Tomas la N 634
un poquito para conectar con la CA 181.
Siempre siguiendo las indicaciones de la cueva del Soplao. Seguiremos la
carretera en dirección a Rábago y Cueva del Soplao y ya arriba encontraremos un
desvío a Roig, que una vez pasado, y muy cerca ya del parking de la cueva
turística, veremos un camino a la izquierda con verja y paso canadiense que
sortearemos por el lateral con cuidado (Datum WGS 84 – 30T 384927 4795372).
Esta pista que no tiene pérdida, nos lleva al repetidor en lo alto de la
montaña, donde dejaremos los coches (30 T 386774 4794563). Aquí hace un viento de mil demonios ya que es la primera barrera natural
al mar. Pasaremos este dejándolo a la izquierda y por un camino poco marcado que
comienza en un prado pegado al mismo, iremos descendiendo el cerro mirando a
San Vicente. No hace falta abandonar el camino hasta las bocas, ya que se
encuentra a pocos metros del mismo. Nosotros llegamos al tejo solitario situado
a la izquierda del camino, del que hace referencia la leyenda, y nos adentramos en el pequeño bosquecillo
primario de la derecha, hasta dar con la boca de Torca Ancha (30 T 387668
4794624). La torca tiene dos boquetes, y nos dirigimos al pequeño, por el que
bajamos en pasamanos hasta el gran tejo que sirve de anclaje natural para la
vertical y que se encuentra equipado con un desviador de cuerda en buen estado.
Bajamos los 19 metros
volados de la torca, disfrutando de la belleza de la misma. Ya en el suelo iremos hacia la única oquedad
evidente que se ve al frente izquierda de espaldas a la cuerda. En la boca de
la galería descendente montaremos un natural en un puente de roca a nivel de
suelo, desde donde iniciaremos el descenso. Si bien la pequeña rampa no la
requiere, esta se abre a otra a izquierdas que con un resbalón te tira al pozo
de 22 por lo que conviene instalarla. Bajamos la rampa y nos vamos a la pared de
enfrente donde encontramos los parabolt
para instalar el pasamanos que nos lleva a la boca del pozo. La bajada se
realiza por la izquierda del mismo, donde se sitúa la cabecera y después de
unos metros, fracciona para realizar los últimos 15 metros en volado.
Nosotros
bajamos y descendimos la galería en rampa hasta que esta iba bajando su techo y
nos dimos la vuelta. Para la instalación usamos una cuerda de 30 y otra de 45, así como tres cintajos.
Volvimos
al coche, subiendo la pesada cuesta hasta el repetido ya de noche y
regresamos a la casa, para reunirnos con el resto del grupo que llego al poco.
Antes paramos en el pueblo, en la Taberna Cossio para reservar cena para el día
siguiente.
En
la mañana del sábado, a las 9, ya estábamos todos los participantes de la
travesía. Nos acercamos a la cafetería de la cueva turística del Soplao, para
ver si veíamos a nuestro antiguo compañero Juan Montero, que hace de guía de la
visita multiaventura al Soplao, pero ese día no estaba. Tomamos café y salimos.
La lluvia y la niebla nos hizo despabilar en los preparativos y dado lo
numeroso del grupo, decidimos montar dos “comandos”. El primero formado por
Moreno, Pascual, Sonia, Maria y Manolo, se encargaría de la instalación de la Torca Juñoso.
Nosotros saldríamos una hora y media después, para no morir de frío en la boca,
ya que es un pequeño agujero en medio de una ladera, sin cobertura alguna.
El
resto del grupo, Mar, Cache, Jose MG y yo, nos dirigimos a la boca en el tiempo
acordado. Esta se encuentra a 250 del famoso tejo, descendiendo por el camino,
a mano izquierda y se ve rodeada por un vallado para evitar la caída de
animales y personas. (30 T 387925 4794629). Tiene una entrada como ya he dicho,
raquítica, en rampa descendente de 10 metros que finalmente se desfonda en dos
pozos, uno de 4 m
y otro mayor de 12. Este nos deja en una rampa de piedras sueltas
superpeligrosa ya que tira piedras por la izquierda al otro p12 que se baja si
vas a ver las Maravilla, y tira piedras por la derecha, que van a la sala que
atraviesas después de bajar el citado p12 en dirección a las Maravillas. Ojo
con esta zona. Descendemos la rampa con cuidado (como resultado, alud de
piedras a la derecha) por un pasamanos en fijo y en vez de bajar el pozo para
visitar la sala de las Maravillas, seguimos en pasamanos en péndulo que sortea
el pozo y que nos lleva en dirección a la travesía. Ya habíamos decidido no
visitar la galería ese día y hacerlo al día siguiente para no tener problemas
de horarios.
En
pocos metros, ascendemos a la cabecera entre coladas del p10 que fracciona en
un natural en una estalactita del techo. Como no teníamos claro un par de
pasos conflictivos, como así se demostró, dejamos todos los pozos en fijo por
si había que dar la vuelta. Seguimos avanzando por una galería bellamente
decorada por grandes formaciones, la mayoría fósiles, y llegamos por un
pasamanos en fijo a la cabecera lavada
del p43. Este pozo volado, que también dejaremos instalado en fijo, tiene un desviador en al principio. Nos deja en
una sala con abundantes formaciones y goteo, que descenderemos por la izquierda
para subir nuevamente un pequeño resalte y descender, ahora por cuerda fija, hasta la sala de la unión, donde el resto del grupo nos espera. En esta sala
nos perderemos cerca de una hora buscando la continuación, ya que la esperábamos
hacia la mitad de la sala. La continuación se ve claramente, ya que hay un
enorme catadioptrico, pero la verdad, en el sitio en el que está, uno piensa
que por allí no es. Se encuentra en el segundo tercio de la sala, a la
izquierda, arriba de una pequeña cascada y no se ve desde abajo, ya que es un
pequeño nicho, al lado derecho del catadióptrico, por el que se accede a una larga
gatera ascendente. Así que finalmente y después de rebuscar por toda la sala, escalamos los pocos metros hasta el agujero y
empezamos a ascender por la gatera cómoda, que sigue el cauce de una cascada, hasta
sobrepasar el aporte y continuar hacia arriba. Cuando ya parece que te has
perdido, ya que los catadióptricos son pequeños y escasos, la galería comienza a abrirse
y te lleva a un p9 instalado en fijo. Nosotros usamos nuestra cuerda, y luego
eso si, recuperamos, ya que para caso de apuro se puede subir por la que hay.
En la base tomamos por la izquierda y al poco encontramos una bifurcación, que
tomamos por la derecha por detrás de una pequeña cascada. Ascendemos hasta una
sala amplia y desfondada llena de barro donde nos hicimos la picha un lío y
estuvimos más de una hora buscando la continuación. La anécdota es que esta
sala o esta mal topografiada o el magnetismo de la misma invierte la polaridad
de las brújulas, o una tercera, que piensas que estas donde no estas,
porque, fueron las hembras beta, concretamente Mar, quien nos saco de allí,
después de que los machos alfa, con dos brújulas en la mano (que marcaban lo
mismo por supuesto) no fuéramos capaces. El truco consiste en que una vez sales
de la gatera ascendente y con formaciones que tiene una gran fractura por el
medio, no tienes que salir a la sala, que es lo que te pide el cuerpo, sino que
justamente antes, a la izquierda por dos pasos estrechos, se sube a una gran
galería que no se ve hasta que no has pasado estos pasos. Al poco de salir a la
enorme galería, encontramos una cuerda en fijo a la altura de la rodilla que
nos ayuda a modo de quitamiedos a ascender por algunos pasos delicados por la
galería del alud por donde transitaremos sin dificultad gracias a los ahora si,
visibles catadioptricos. Llegaremos al final de esta galería, y hacia la izquierda
y abajo veremos otro enorme catadioptrico que indica la gatera descendente que
nos llevará al paso del minino, paso en v a nivel del suelo por el que
empezaremos a remontar hacia la galería del tobogán, bajando una larga y
empinada rampa de barro, más bien seco, que nos dejan en la galería de la mina,
donde vemos las antiguas vías férreas y troncos, así como alguna galería
derrumbada, para un poco más allá y después de una bella sala, llegar a la
galería de la vagoneta, donde paramos para comer y hacer más fotos. Desde aquí, el avance es rápido, ascendiendo por la siguiente empinada sala y subiendo por
la amplia galería de la cabra hasta llegar a la base del p22 donde se encuentra
la cuerda. Va ascendiendo el numerosos grupo (2 horas en salir el último, que fui yo desinstalando) y camino de la cuesta, con un tiempo de perros hasta
los coches. Empleamos 10 horas en hacer la travesía. Entramos a las 12 de
la mañana y son las 10 de la noche cuando quito el último cintajo, y eso sin
ver la galería de las maravillas y con el pozo de salida instalado (que da
igual ya que se puede hacer en el tiempo que se instala Juñoso, si el grupo es
grande). Nos cambiamos y enfriamos y nos bajamos a cenar a la Taberna Cossio. Unas bien
servidas fuentes de sopas de ajo, cocido y judías, con algo de cordero, huevos
con picadillo y otras pitanzas, apuntalan la estupenda jornada y sonrisas y
risas, con el telón de fondo de los vecinos de mesa entonando sus cánticos cántabros, ponen el colofón a un memorable día.
Nos
despedimos de Sonia y María que van para Santander, y por la mañana, de Moreno,
Cache y Jose MG que se van para Madrid, y el resto nos encaminamos a visitar la galería de las Maravillas y
desinstalar Juñoso y los pozos de 10 y 43.Nos dividimos en dos equipos, Pascual y yo que fuimos a desinstalar el p10 y el p43, y Mar y Manolo, que fueron a instalar la rampa para la que usaron una cuerda de 50 mas una de 45 y algunos cintajos. La broma nos lleva 7 horas entre pitos y flautas, de las
cuales 2,5, las pasamos admirando la galería. Merece la pena, ya que es la
galería con más formaciones que yo he visto en todo lo que llevo visitado. Su
estado de conservación es muy bueno teniendo en cuenta que es relativamente accesible. A la sala se accede al fondo de la sala a la izquierda, después de pasa una bella y ancha estalagmita blanca, remontando por una rampa de estalagmitas.Para subir no hace falta cuerda ya que hay una fija que te permite remontar los 4 o 5
primeros metros que son los malos.
Después
de mil fotos, salimos desinstalando y todavía nos sacudió un chaparrón antes de
llegar a la antena. Me acordaré de la p cuesta más que todas las penurias de la
travesía, ya que la tuve que subir tres veces. Oímos el petardazo y vimos el
humo del chupinazo de las fiestas de San Vicente, que sacaba a pasear a la
virgen y nos cambiamos con un bello arco iris entre mar y tierra, con unas
vistas privilegiadas de San Vicente. Otro día estupendo con la mejor compañía.
Nos despedimos de Manolo, que volvía para Madrid y nosotros nos dirigimos hacia
Bustablado para bajar el lunes a Hormigas. Pero eso , como dicen en el cine, es
otra historia .
martes, 5 de abril de 2016
Sima del Tio Seis Dedos & Sima del Bancal de la Nevera
Este
pasado sábado dos de abril nos hemos ido a visitar la zona de La Muela de la Madera hacia Tragacete, en
Cuenca. En alguna otra ocasión ya hemos venido a bajar el Sótano de los
Lamentos. En esta, los objetivos son, la Sima del Tío Seis Dedos y el Bancal de la Nevera y para ello
madrugamos un poco más de lo habitual y a las 8 a .m., después de
tomarnos un café en la churrería, salimos desde San Fernando de Henares en
dirección a Cuenca. Los espeleos somos en esta ocasión Mar, Pascual y yo. La
ventaja de los grupos reducidos es que el tiempo no se va tanto. Llegamos
prácticamente a Cuenca por la autovía A40 y a unos pocos kilómetros antes, nos
desviamos en el puente en dirección a la ciudad encantada, a mano izquierda, por
la CM 2110. Esta carretera
muere en la CM 2105
por la que continuamos hasta Uña. Paramos para tomar otro café y abordar el
último tramo de viaje y continuamos por la misma carretera en dirección a
Tragacete, subiendo el impresionante farallón calizo, hasta el pk 43 donde nos
desviaremos a la izquierda por una carretera que se adentra en La Muela. Seguimos unos 6 kms
hasta un desvío indicado claramente, que separa la dirección de las Majadas a la
izquierda y el Refugio de la
Alconera recto. Nosotros continuaremos por la principal y
como a unos 3,5 kms encontraremos el refugio de la Alconera. Nosotros ,
visitaremos primero la sima del Tío Seis Dedos, por lo que continuamos por la
pista otros 3,5 kms y subiendo tras un par de curvas pronunciadas, nos
encontramos con la sima a mano izquierda (Datum WGS84 30 T 595288 4466197 –
Datos obtenidos del Club Viana, que están clavados).
Dejamos la furgoneta lo mejor que pudimos en una de las curvas, y bajamos a la
dolina. Ya se percibe que en época de lluvias, la sima se puede convertir en un
embudo importante. Instala Pascual y
tras localizar los dos parabolt en una roca alejada, nos lleva a un pino que
nos acerca a la cabecera. Bajamos el primer pozo que nos deja en una rampa
poco pronunciada que termina en un pasamanos sobre estalagmitas, hasta buscar la vertical del p50. La cabecera
se encuentra en el techo, pero no reviste complejidad al poder apoyar ambas
piernas a los dos lados de las paredes para
fraccionar.
Bajamos
sin usar los dos primeros fraccionamientos, que son opcionales y que deberíamos de haber instalado, ya que en cuanto bajamos los 10 primeros metros, empezó a
caernos agua y según descendíamos el chorro iba aumentando. Un par de
fraccionamientos más, el último en pared contraria (no recuerdo bien) y aquí ya
el chorro y el goteo del pozo es total. Debe de ser así prácticamente todo el
tiempo, ya que los palos que hay en el fondo del pozo se ven ya concrecionados.
Empezamos a subir a toda prisa y de ahí que mejor hubiese sido no esperar tanto
en el p50 para entrar en calor. Salimos empapados, y especialmente el que
suscribe que se ocupó de la desinstalación. Nosotros usamos 14 mosquetones, una
cinta para el pino y tres cuerdas, ya que no se ajustaban a las medidas
requeridas. 2 de 50 y 1 de 45 uniendo en el penúltimo fraccionamiento. La ficha
técnica la tenéis en el Viana.
Nos
cambiamos al sol y nos fuimos a comer algo al refugio. Tendimos la ropa y
gracias al esplendido día, nos pudimos secar y disfrutar de la naturaleza.
Bocata de bonito en escabeche con pimientos del piquillo, en pijama, al sol y con buena compañía. Después de comer valoramos el
camino al Bancal y subimos andando un tramo ya que no llevábamos mi todo
terreno. Andamos unos 200
metros por el arroyo que hace de camino y finalmente
Pascual dijo que palante. Subimos los 2,5 kms que marcaba el gps encogidos por
no partir el carter siguiendo el p arroyo. Trepamos peñas y dimos con la nieve y
a escasos 200 metros
dejamos la furgo en un alto y ascendimos por las peñas hasta el Bancal. Había
aún restos de nieve por lo que deducimos claramente que el nombre era bastante
apropiado y temiéndonos lo peor nos fuimos a la boca. (Datum WGS84 30 T 0597015
4464806 – Datos Viana clavados).
El Bancal es un pozo de 69 metros que tiene una
belleza particular. Desde su base se ve la luz del día. Nosotros bajamos con 2
cuerdas, una de 54 y otra de 46 y la cuerda llego justa faltando medio metro
para tocar el suelo de la rampa y 11 mosquetones. Se ancla a un árbol para en
pasamanos coger la vertical del pozaco. El primer largo, hay que desviarlo en pared contraria y
desciende hasta una especie de repisa reguero desde donde baja hasta una
verdadera repisa con pasamanos donde nos mojamos un poco, pero nada que ver con
la anterior sima. Desde la repisa, ya a pocos metros relativamente, bajamos a la
base de la larga rampa llena de troncos y piedras sueltas, que hace divertido el
descenso hasta que la cavidad gira a la izquierda hacia una chimenea que no
llegamos a subir. Desinstalo yo también esta sima y vuelta. Salimos de día,
cosa que agradecimos, y durante el regreso vimos más ciervos que en todas las
salidas juntas. Esta zona es una reserva impresionante. Sin exagerar, las
manadas se sucedían ya en prados ya en el interior de bosque. Impresionante.
Vuelta sin parada ya que en lo alto del Bancal sonó el teléfono y tuvimos que
volver sin parar, ya que Pascual tenía que relevar a su mujer que tenía que
salir a trabajar, con lo que nos espabilamos y a las 10 y poco estábamos ya en
San Fernando. La verdad es que se nos
dio de miedo y rompimos por fin con el horario Talpa, consiguiendo el objetivo
y sobrándonos un poco de tiempo para la comida. Espectacular día que
disfrutamos juntos en plena naturaleza, haciendo lo que nos gusta.
martes, 29 de marzo de 2016
La Torquilla de Urrez (v4)
Este
pasado Viernes Santo, hemos realizado la cuarta visita a la Torquilla de Urrez,
promovida por Txema, que se quedó con ganas en una de las anteriores ocasiónes,
de pasar el obstáculo de la escalera,
así como de visitar el resto de la cueva. Esta cavidad se ha convertido en un clásico ya para nosotros por derecho propio. A tal fin el equipo de espeleos
esta vez lo formamos, Txema, José Luís, Mar y yo. Quedamos en la gasolinera de
San Agustín a las 9 y a eso de las 11,30 llegábamos a Urrez, donde tomamos unos
cafés, compramos pan de pueblo y nos dirigimos raudos a la boca de la sima. A
la 1 pm entraban los últimos y a las 12 pm salía Mar, que se encargó de la
desinstalación. Ni que decir que nos lo tomamos con toda la calma que hizo
falta. Ya he comentado en otros post que la cavidad tiene todas las características
de una cavidad Cantabra, pero en un tamaño algo menor. La aproximación desde
Urrez se realiza por una pista que sale desde la Iglesia y el pilón y
siempre llevando la derecha, nos lleva hacia unos cerros y el bosque. Como a
1,5 kms. veremos un desvío claro a la izquierda que asciende y no tiene pérdida
ya que es el único que hay de forma visible. En este punto se sigue encontrando
un muñeco de madera a modo de pastor sentado en una piedra. Tomamos el desvío y
llegando a unas cabañas derruidas, a mano derecha encontramos la boca de la
sima, tapada por una reja de metro ochenta por ochenta aprox. que tapa la boca
para evitar caídas involuntarias, ya que la sima se abre sobre una superficie
que prácticamente es plana (x 466.180 y 4.678.110 z 1.222 Libro Grandes
Cavidades Burgalesas de Kaite Grupo Edelweis 92). Dejamos el coche a escasos
metros de la boca y nos cambiamos. En este sitio, da igual la época del año que
vengas, siempre hay viento, que te hace penoso el proceso de vestirse y peor
aun el de desvestirse. Una vez cambiados comienzo con la instalación del primer
p19, que baja unos 4 ó 5
metros y fracciona sobre una repisa con pasamanos
instalado. De este fraccionamiento se baja en volado el resto del pozo.
Una
vez todos abajo, pasamos por la ventana con formaciones, que está situada si
miramos al frente, a la izquierda. No tiene pérdida ya que no hay otra
progresión desde esta sala.
Bajamos
una pronunciada rampa de unos 4
metros por una cuerda con nudos, para continuar por un
pasamanos de cable de acero que nos situarán en el fondo de la sala. Desde allí,
ascenderemos suavemente por un pequeño pasillo y casi de inmediato a mano
izquierda tendremos que tomar un desvío a través de un meandro estrecho y
desfondado cuya entrada es una pirueta a caballo en una formación indefinida.
Pasado este primer obstáculo, donde Txema ya tuvo que emplearse a fondo, ya que
debido a su corpulencia le costó lo suyo, avanzamos para girar a izquierdas al
poco y seguir por el meandro sudando la gota gorda. Decir que no tiene más allá
de 6 o 7 metros ,
pero son un poco cabrones. De la sartén al cazo. Este meandro se desfonda en
una salida al vacío de unos 4
metros a derechas en un ángulo de noventa grados, por la
que tienes que salir como un contorsionista. Aquí hay instalada una cuerda y
una escalera de cadena para facilitar el descenso. Bajamos al meandro ya más
amplio, y aquí nuestro compañero Txema bate su record, pudiendo pasar el
obstáculo con otro esfuerzo adicional. Avanzamos por un derrumbe que transforma
el meandro en un conjunto de gateras para a unos 15 o 20 metros y donde
aparecen dos estalagmitas muy manchadas de usarlas para subir, descendemos por
una gatera descendente aún más estrecha, que nos dará paso poco a poco hacia a la Sala del Murciélago. En esta
gatera también pasamos nuestras penalidades, unos más que otros. Lo primero que
se ve ya abajo es un poco de agua y siguiendo el curso, la sala se va
agrandando. Ascendiendo unos bloques empezamos a oír el río a nuestra izquierda
y en pocos pasos nos encontramos en el alto de la sala de unas proporciones
insospechadas para lo que traíamos. Bajamos por la derecha pegados a la pared
una buena rampa y tomamos nuevamente por la derecha, dejando el río para otra
ocasión, para continuar bajando otra rampa que tendremos que remontar un poco a
la izquierda (La cavidad tiene un -110 m .). Quitando el desvío del río el resto
de la cavidad no tiene pérdida ya que no tiene ramificaciones evidentes.
Continuamos ascendiendo por otra gran sala hasta llegar a su final, y por la
izquierda se abre una ventana donde hay colocada una cinta y una cuerda de
nudos por la que se destrepan unos metros para acceder a la cabecera del
segundo p18. El compañero Ionel, nos comentó que había una gatera descendente
que daba a un destrepe por el cual se podía bajar sin usar material. Yo bajé
por la gatera, pero no llegué a pasar ya que había que quitarse el equipo y
valorando el tema por el volumen del compañero Txema, optamos por instalar el
pozo. Luego vimos que la gatera daba a un balcón por el que se podía bajar por
un lateral con unos pasos algo expuestos. Instalo José Luís como ya digo el
pozo, que tiene un fraccionamiento volado como a unos 6 metros y que te deja en
el fondo de un cono por el que tienes que subir por una cuerda de nudos ya
instalada. Los siguientes pendulamos y nos evitamos bajar completo el pozo.
Desde este punto se progresa ya por el cauce del río aunque aún no se le ve, ya
que va sumergido por los derrumbes. Tras pasar por una ventana de formaciones,
donde hay catadióptricos para ser localizada a la vuelta, ya que esta a la
derecha arriba del curso evidente, bajamos destrepando hasta el lecho y
avanzando encontramos ya el agua que nos ira llevando hacia la sala de la Cruz , pequeña playa ideal
para montar el descanso. Continuamos primero para visitar la última sala donde
se encuentra el termómetro, y donde el
compañero Txema es inmortalizado por su hazaña, ya que ciertamente ha supuesto
un reto. Vemos poco antes del termómetro una cuerda descendente por la que bajamos a explorar un
poco. Yo me doy la vuelta enseguida al ver las paredes muy inestables y luego
baja José Luís que progresa un poco más accediendo a una sala y viendo
continuación, que dejamos para próximas visitas. Retornamos a la sala de la
playa, circundada por un pequeño río, donde tomamos algo de comer y beber y
descansamos un poco. Unas cuantas fotos y vuelta, que queda lo más duro ya que
estamos algo cansados. Efectivamente, la vuelta se hace un poco lenta y penosa
por los pasos estrechos y en la subida al meandro desfondado, tenemos un
pequeño contratiempo con Txema, al quedarse encajado con una rodilla, y que
después de un forcejeo en el que hubo incluso que quitarle las botas, y el
compañero José Luís, sujetarte desde abajo para que no se encajara más, consiguió
sacar la rodilla y poder seguir. Superado este paso y el siguiente, que también
llevó lo suyo, ya por fin conseguimos ir saliendo sin más contratiempos.
Consultado el reloj, nos ha llevado la cavidad 11 horas. Desinstalo Mar, que fue
la última en salir y a la que casi no dejamos cambiarse, ya que hacia un frió
de cojones, y recogido todo el material, nos fuimos pitando. Paramos en Ibeas
de Juarros en el único bareto que de milagro estaba abierto a esas horas y
tomamos un refresco y reemprendemos ruta para casa. Un jornada de las
auténticas. Una sensación cojonuda de
haber aprovechado totalmente el día disfrutando de compañerismo y amistad con
los compañeros a los que les agradezco ese compartir y una experiencia que deja
en mi huella.
sábado, 12 de marzo de 2016
Sima del Fraile
Después
de un largo invierno, plagado en mi caso de catarros y otras pequeñas enfermedades
no importantes, pero que me han dejado en dique seco cerca de 3 meses, por fin,
habíamos quedado este pasado miércoles 9 de marzo para hacer una sima y
quitarnos las telarañas acumuladas. A este fin y sin una idea aún clara de hacia
donde dirigirnos, por un lado teníamos la opción de visitar la sima del Tío
Seis Dedos, en la Muela
de la Madera ,
y de paso hacer también el Bancal de la Nevera , y por otro, ir hacia una zona más
accesible, como la
Serrezuela de Valsalobre, para volver a visitar la Juan Herranz II o
Manuel Mozo y la Raja.
Quedamos
a eso de las 9 en casa de Pascual. Los expeleos en esta ocasión somos Mar,
Pascual y yo.
Una
vez en el aparcamiento y con la previsión del tiempo en el móvil, decidimos ir
hacia Valsalobre, ya que el parte para ambos sitios era bastante negro, al dar
nieve y en cantidad. Al menos el acceso a la Juan Herranz esta en
buenas condiciones y aumentaba las posibilidades. Partimos para Villanueva de
Alcorón y ya subiendo un pequeño puerto que hay si vas por Sacedón, nos empezó
a nevar con ganas. A partir de este momento fue in crescendo la nevada de tal
forma que cuando llegamos a Villanueva era una nevada en toda la regla. Tomamos
café y nos acercamos hasta el desvío a las simas, que se encontrataba
totalmente cubierto por una capa de nieve que lo hacia impracticable para
nuestro vehículo, ya que no llevábamos el todoterrreno. Finalmente atendiendo a
la razón que no al corazón, nos dimos la vuelta con idea de comer en Cifuentes
para compensar el viaje.
En
el camino se le ocurrió a Pascual que en una ocasión similar, había visitado
por Cifuentes una sima. Nos pusimos a buscar y efectivamente allí estaba la
sima del Fraile y las condiciones meteorológicas en esta zona eran mucho mas
accesible, así que sin parar, nos encaminamos a la boca. Según veníamos tuvimos
que atravesar el pueblo y a la salida tomar dirección al Val de San García (hay
cartel). Iniciamos una subida y después de una segunda curva pronunciada a
izquierdas sale un pequeño camino a derechas que termina a los pocos metros
justo en la boca de la sima. No tiene pérdida. La boca esta vallada con una
verja no muy alta que impide la caída de animales. Datum WGS84 30 T 533801
4515249 (Club Viana)
Bajamos a eso de la 1 de la tarde y salimos a
las 4 o algo más. El primer pozo, un p45 tiene dos zonas claramente
diferenciadas. La zona expuesta a la luz y la segunda, una alargada y profunda diaclasa.
Desde la zona donde da la luz hay dos grandes bloques que están encajados y que
hacen las veces de pequeñas repisas, que cuando los ves subiendo el pozo,
acojonan lo suyo. Descendimos el primer p45, que ancla en natural de una
pequeña encina, pasando la cuerda por debajo de la reja se va a un parabolt a
izquierdas y un poco más abajo al segundo. En vez de pasamanos lo instalamos
como seguro y reaseguro. De estos, se va a otro parábola y el resto ya son spit
y chapas (un total de 10 para toda la cavidad) más 3 mosquetones más para los parábolt.
El penúltimo spit se mueve. Dimos gracias del calorcito que se notaba nada más
pasar la zona de luz. La cavidad es muy agradable, sobre todo teniendo el
cuenta el día horrible que hacía.
El
p45 te deja en la base de una larga rampa que fuimos descendiendo por la vía de
los resaltes. Posteriormente y al consultar la topo, vi. que hay otra vía, que
es la del p23 que te lleva a las charcas. Llegamos por la clásica hasta los
corrales, que es la zona más concrecionada de la cavidad, con formas coralinas,
ya que el resto de la diaclasa se encuentra fosilizada. Hicimos la
correspondiente foto, tomamos un pequeño refrigerio y vuelta. Instaló Pascual y
desinstaló Mar. Salimos sin ningún contratiempo y el día nos ofreció el sol
para calentarnos y cambiarnos ya que hasta ese momento notábamos las gotas de
agua según íbamos subiendo. Comentar que la sima se encuentra limpia.
Una
vez cambiados, refresco en Cifuentes y vuelta. Un premio de consolación que no
esperábamos y que nos permitió desentumecer los músculos y la cabeza.
sábado, 12 de diciembre de 2015
Sima Juan Herranz I - Pozo de las Perlas
Este pasado fin de semana, concretamente el sábado 5 de diciembre, con un mono ya que se subía por las paredes, sin equipo alguno, nos dimos una vuelta para ejercitar un poco los músculos atrofiados desde la pasada travesía de Hundidero-Gato. Para la ocasión los espeleos somos como viene siendo casi habitual, Mar, Pascual y yo. La sima elegida ha sido en esta ocasión una de las más emblemáticas de la zona, ya que acabas siempre en ella cuando hay cursillo. Vamos a revisar el pozo de las perlas instalado en químico por el Club Viana recientemente. Esta zona no la hemos visitado en otras ocasiones, ya que siempre vas a la sala del lago (gour) y aunque curioseas por la galería de la arcilla, al no estar instalado el pasamanos del p20 previo, no te expones a realizar el paso sin cuerda ya que la zona es muy resbaladiza.
Transcribo los accesos, así como su localización gps con los datos obtenidos de la descripción del Viana. En el pk 10,900 de la carretera CM-2101 (Villanueva de Alcorón – Peñalén) tomamos una pista forestal en buen estado y la continuamos durante 1,400 km, punto en el que tomaremos un cruce a la derecha. Desde este cruce de pistas continuamos 2,100 km para coger un nuevo cruce a la derecha. Desde este último cruce seguimos recto 900 m más y llegaremos al Refugio de la Torreta. Hasta aquí la pista es óptima y apta para todo tipo de vehículos durante todo el año.
Desde el Refugio de la Torreta, a 1,100 km, nos encontraremos con un cruce a la izquierda que habremos de tomar y que nos llevará, 800 metros más adelante, a la Sima Juan Herranz I. Sima Juan Herranz I. La pista ha sido recientemente arreglada (diciembre 2015) con lo que si me apuras, esta mejor que el tramo precedente. Nosotros íbamos en un ford focus y no tuvimos ningún problema en llegar a la boca.Datum (WGS 84): 30 T 0571768 4499245.
Mientras nos preparábamos para entrar, apareció otro espeleo que se animó a bajar con nosotros y que después de darle al pico, como es de rigor, dio la casualidad de que pertenecía al mismo grupo de Cueveros de internet que nosotros, y que recientemente había estado con un compañeros nuestro, Félix Martínez, en la Espeluca, en los Chorros. Su grupo alicantino había quedado para entrar a el Sumidero y no habían coincidido. En el grupo, luego acabaríamos sabiendo, estaban Manolo Tremiño y su mujer, con los que hemos coincidido en la cueva de la Autopista. Este mundillo es un pañuelo, así que con nuestro nuevo compañero Pepe, nos fuimos para abajo a eso de la 1. Bajamos el primer p45 y accedimos a La Sala, que aprovechamos para enseñar a Pepe. La bordeamos y por la izquierda, accedimos a la Galería de la Arcilla, que tiene bien merecido su nombre, porque salimos rebozados de arcilla roja. Enseguida, después de atravesar un pequeño desfondamiento a la derecha con un paso un poco expuesto, vimos la cuerda del pasamanos del p20. Como esperábamos un pasamanos corto, y la cuerda nos llevó hasta el fondo de una sala, pensamos que el p74 estaba a continuación por lo que descendimos por la continuidad de la cuerda (dinámica) y Pascual bajó el p7 anclado en natural hasta una sala en la que no había continuación. Después de revisar la topo (que no llevábamos) vimos que se trataba del final de la galería. A la vuelta reparamos en el anclaje químico de lo que podría ser una cabecera e instalé y bajé con la creencia de estar en el p20, para a los pocos metros y después de una estrechez, verificar que el pozo se iba ensanchado y que estábamos en el pozo de las perlas. Lo que nos confundió es que la instalación es continua hasta el final de la sala. El pozo se va ensanchando y como a unos 25 metros cambia su morfología completamente, pasando de ser terroso a concrecionado. Tiene una pequeña repisa para reunión y el ultimo tramo es bastante bonito. Al final hay una pequeña cuerda para reunirse de 2 en 2 cómodamente y así lo bajamos. Cuando estaba esperando a Pascual, desde arriba me dieron un cascotazo en la espalda que menos mal que fue solo un rasguño al darme de refilón la piedra. Hay que tener cuidado con los 15 primeros metros del pozo ya que se desmorona y además con la estrechez que te hace descontrolar un poco los movimientos. Sin más incidentes salimos a eso de las 5,30. Recogimos el material embarrado y nos fuimos al refugio de la Torreta a comernos el bocata. Pepe había quedado allí con el resto de su grupo. Nos encontramos el refugio calentito, ya que otro grupo de Valencia estaba en la zona haciendo la circular Juan Herranz II , que nosotros hemos también realizado, disfrutando del precioso pozo del Lago. Estuvimos charlando y comiendo, y algunos disfrutando de la Mistela casera con la que nos obsequiaron. No coincidimos con el resto, aunque por las horas, me da que nos los cruzamos en la carretera a Villanueva. Finalmente nos despedimos y vuelta para Madrid, habiendo, como siempre disfrutado de un magnifico día, con una actividad muy moderada y constatando que el mundo es un pañuelo.
Transcribo los accesos, así como su localización gps con los datos obtenidos de la descripción del Viana. En el pk 10,900 de la carretera CM-2101 (Villanueva de Alcorón – Peñalén) tomamos una pista forestal en buen estado y la continuamos durante 1,400 km, punto en el que tomaremos un cruce a la derecha. Desde este cruce de pistas continuamos 2,100 km para coger un nuevo cruce a la derecha. Desde este último cruce seguimos recto 900 m más y llegaremos al Refugio de la Torreta. Hasta aquí la pista es óptima y apta para todo tipo de vehículos durante todo el año.
Desde el Refugio de la Torreta, a 1,100 km, nos encontraremos con un cruce a la izquierda que habremos de tomar y que nos llevará, 800 metros más adelante, a la Sima Juan Herranz I. Sima Juan Herranz I. La pista ha sido recientemente arreglada (diciembre 2015) con lo que si me apuras, esta mejor que el tramo precedente. Nosotros íbamos en un ford focus y no tuvimos ningún problema en llegar a la boca.Datum (WGS 84): 30 T 0571768 4499245.
Mientras nos preparábamos para entrar, apareció otro espeleo que se animó a bajar con nosotros y que después de darle al pico, como es de rigor, dio la casualidad de que pertenecía al mismo grupo de Cueveros de internet que nosotros, y que recientemente había estado con un compañeros nuestro, Félix Martínez, en la Espeluca, en los Chorros. Su grupo alicantino había quedado para entrar a el Sumidero y no habían coincidido. En el grupo, luego acabaríamos sabiendo, estaban Manolo Tremiño y su mujer, con los que hemos coincidido en la cueva de la Autopista. Este mundillo es un pañuelo, así que con nuestro nuevo compañero Pepe, nos fuimos para abajo a eso de la 1. Bajamos el primer p45 y accedimos a La Sala, que aprovechamos para enseñar a Pepe. La bordeamos y por la izquierda, accedimos a la Galería de la Arcilla, que tiene bien merecido su nombre, porque salimos rebozados de arcilla roja. Enseguida, después de atravesar un pequeño desfondamiento a la derecha con un paso un poco expuesto, vimos la cuerda del pasamanos del p20. Como esperábamos un pasamanos corto, y la cuerda nos llevó hasta el fondo de una sala, pensamos que el p74 estaba a continuación por lo que descendimos por la continuidad de la cuerda (dinámica) y Pascual bajó el p7 anclado en natural hasta una sala en la que no había continuación. Después de revisar la topo (que no llevábamos) vimos que se trataba del final de la galería. A la vuelta reparamos en el anclaje químico de lo que podría ser una cabecera e instalé y bajé con la creencia de estar en el p20, para a los pocos metros y después de una estrechez, verificar que el pozo se iba ensanchado y que estábamos en el pozo de las perlas. Lo que nos confundió es que la instalación es continua hasta el final de la sala. El pozo se va ensanchando y como a unos 25 metros cambia su morfología completamente, pasando de ser terroso a concrecionado. Tiene una pequeña repisa para reunión y el ultimo tramo es bastante bonito. Al final hay una pequeña cuerda para reunirse de 2 en 2 cómodamente y así lo bajamos. Cuando estaba esperando a Pascual, desde arriba me dieron un cascotazo en la espalda que menos mal que fue solo un rasguño al darme de refilón la piedra. Hay que tener cuidado con los 15 primeros metros del pozo ya que se desmorona y además con la estrechez que te hace descontrolar un poco los movimientos. Sin más incidentes salimos a eso de las 5,30. Recogimos el material embarrado y nos fuimos al refugio de la Torreta a comernos el bocata. Pepe había quedado allí con el resto de su grupo. Nos encontramos el refugio calentito, ya que otro grupo de Valencia estaba en la zona haciendo la circular Juan Herranz II , que nosotros hemos también realizado, disfrutando del precioso pozo del Lago. Estuvimos charlando y comiendo, y algunos disfrutando de la Mistela casera con la que nos obsequiaron. No coincidimos con el resto, aunque por las horas, me da que nos los cruzamos en la carretera a Villanueva. Finalmente nos despedimos y vuelta para Madrid, habiendo, como siempre disfrutado de un magnifico día, con una actividad muy moderada y constatando que el mundo es un pañuelo.
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